Mentoring, la clave para crecer está en la comunicación

Prácticamente todos los economistas hablan de dos tipos de empresas en todos los mercados: las tractoras, firmas internacionales que fomentan el crecimiento y desarrollo económico a nivel Macro; y las pequeñas empresas que surten a las primeras de todo lo que necesitan para su actividad. Entre estas últimas se encuentran, por supuesto, las start up, empresas jóvenes e innovadoras que, si crecen a un ritmo alto se las denomina gacelas.

Todo ello permite la existencia de un ecosistema o tejido empresarial que influye de una forma determinante en la riqueza y el desarrollo social de una región. Y por eso es necesario la colaboración entre ambos tipos de compañías para garantizar la supervivencia del otro. Lo que en biología se conoce como simbiosis en economía se traduce en sinergia.

Más allá de la colaboración estrictamente económica entre grandes y pequeñas empresas (o maduras y jóvenes) existen una figura central en su relación: el mentoring, una práctica según la cual una persona facilita el desarrollo de otra a través del intercambio de recursos, conocimientos, valores, habilidades, perspectivas, actitudes y competencias (según Julio Rodríguez Días en su excelente “Mentoring para emprendedores. Guía Práctica.”).

En definitiva, una relación de comunicación entre un maestro y un alumno en el que el aprendizaje, el desarrollo y el crecimiento del segundo viene marcado por la experiencia del primero. La ciencia ha demostrado que cada uno de nosotros -nuestros cerebros- somos diferentes porque nuestro entorno, nuestros impactos recibidos, nuestras conversaciones mantenidas, son diferentes. Eso moldea nuestra forma de aprender, ser y actuar. Nuestro desarrollo personal y la forma en la que influenciamos a los demás.

Es por ello que hemos de entender el mentoring como algo más que una relación en la que alguien vuelca sus conocimientos sobre otro, sino como un intercambio de pareceres y experiencias, de puntos de vista, en el que ambos aportan su experiencia siendo el mentor el que puede guiar al mentee.

Esto supone una gran responsabilidad para el mentor quien debe desarrollar el rol de acompañante (ha de aconsejar sin marcar el devenir del mentee); indagador (debe hacer que el mentee ponga en duda todos los procesos para aprender de ellos, no dar nada por sentado); explorador de opciones (potenciando el pensamiento creativo del mentado); informador y consejero; impulsor (incrementando su nivel competencial); conector (gracias a su red de contactos que pone a disposición del mentee) y modelo de comportamiento (apoyándose en su mayor experiencia).

Todo ello permitirá que el emprendor, la pequeña empresa, adquiera la suficiente experiencia y contactos como para poder consolidar sus proyectos y, con el tiempo, pase a ser una empresa tractora que ofrezca su potencial a otros nuevos emprendedores.

Noticia recomendada por Binary Soul

Mujeres innovadoras, la cuenta pendiente de la industria tecnológica

Es habitual hablar de las virtudes de la industria tecnológica como catalizadores del cambio social de nuestro tiempo. Empresas que, con aire fresco y renovador, están cambiando la forma en la que nos relacionamos entre nosotros y con las máquinas. Que han revolucionado el comercio, la comunicación o el marketing y que quieren hacer lo propio con el transporte, el deporte y la salud, etc.

Un sector donde la juventud es un valor al alza y la innovación una “disciplina obligatoria”. Donde se suele ver que se han cambiado las corbatas por los vaqueros y se da una imagen de que la renovación ha de llegar hasta los propios pilares de la economía. Sin embargo, como ya hemos tratado en otras ocasiones, cambiar los pilares no significa cambiar los “techos de cristal”. Esos que hacen que algunas personas -en este caso las mujeres- tengan mucho más difícil alcanzar esa Arcadia que recrean desde Silicon Valley.

Prescindir de la mitad de la sociedad

El pasado miércoles 22 de marzo, Marie-Thérèse Cordon, directora de talento y comunicación de Ubisoft en Barcelona estuvo en las jornadas Women in Progress de Bilbao en las que analizó el status de las mujeres en el negocio de los videojuegos, donde lleva trabajando tres décadas y “sigue habiendo un perfil masculino”.

Cordon explica que “el videojuego es el modo de entretenimiento más importante y popular ahora” lo que hace que las empresas tengan que “adaptarse a todo tipo de contenidos y público”. Por ejemplo, la llegada de productos al mercado como la Wii de Nintendo hizo que los estudios se dieran cuenta de que “la mujer se estaba acercando a las consolas y que demandaba contenidos diferentes”.

La industria, empero, sigue siendo eminentemente masculina. En su empresa, por ejemplo, solo el 20% de la plantilla son mujeres. El motivo es que la industria y el perfil del consumidor está cambiando poco a poco, pero eso hace que se echen en falta “mujeres en el departamento de desarrollo, tanto de arte como de programación”.

“Necesitamos que se acerquen más las mujeres. Que accedan a carreras que les preparen más para esta actividad porque no podemos prescindir de la mitad de la sociedad. El sector necesita de las cualidades, la creatividad y la inteligencia de las mujeres”, explica. A día de hoy las mujeres son solo un quinto de los estudiantes de carreras técnicas. ¿Cómo solucionarlo? Hay que motivar a las niñas y ofrecerles referencias como profesoras que les enseñen ciencia, tecnología y matemáticas.

Para acceder a este negocio “es necesario jugar mucho y conocer muchos juegos para luego interesarse por cómo se ha hecho”. Tienen que elegir carreras “de programación, diseño o creación de reglas o audio” y, sobre todo, no tener miedo a embarcarse en pequeños proyectos personales que les permitan ganar experiencia en la carrera pues se trata de un sector muy competitivo.

El apoyo de la UE a la mujer innovadora

En este marco, la Comisión Europea tiene un programa no solo para impulsar el papel de la mujer como motor de innovación sino también para premiar a las más destacadas. Así, la vasca Gema Climent, una de las finalistas al galardón en 2017 y fundadora de la empresa donostiarra Nesplora, es definida por la Comisión como “una emprendedora espectacular” y “una talentosa innovadora con una historia sobre romper barreras, arriesgar y tener éxito que inspira a otras personas”.

Nesplora, reconocida en 2015 como una de las pepitas de oro del tejido empresarial europeo -una PYME altamente innovadora y con un potencial de crecimiento en poco tiempo- combina neurociencia con realidad virtual para curar enfermedades mentales. El sistema ya ha llegado a más de 300.000 niños y se comercializa en 21 países gracias a sus diagnósticos rápidos y fiables que han supuesto un cambio radical a cómo se venían haciendo hasta ahora.

Mucho más cerca, incluso, vemos como hay proyectos como MET que busca contribuir al emprendimiento femenino sostenible, responsable e innovador a través del Mentoring y el uso de tecnologías. De esta forma, esta comunidad de profesionales cuenta con el apoyo de entidades como la Universidad de Deusto para estar presente en seis países donde buscan talento y lo potencian.

Casi 50 mentees de todos los sectores trabajan con 37 mentores que tienen como objetivo la innovación social a través de la colaboración y el respeto a la diversidad. Una forma de sensibilizar a las empresas y a la sociedad sobre la importancia de la sostenibilidad y del papel crucial que las mujeres tienen en ese necesario cambio de mentalidad.

Hace pocos días se celebró el evento de clausura de la promoción 2016-2017 y de apertura de la que llegará hasta 2018. La Sala Garate de la universidad bilbaína fue testigo de excepción de la ceremonia en la que la segunda promoción se encontraba con una nueva remesa de jóvenes emprendedoras y en la que se puso de manifiesto la necesidad de proyectos de este tipo que no solo aunan diferentes generaciones sino también diversos puntos de vista y nichos sociales (y económicos) que comparten su pasión -casi necesidad- por cambiar, innovación mediante, nuestro presente y futuro.

Noticia recomendada por Binary Soul