11
abr 14

Windows XP, réquiem por el último éxito

 

 

Corría el 25 de octubre de 2001. Microsoft, aún dominador de todos los sectores informáticos -la relevancia de internet todavía era minúscula en muchas zonas del planeta y la movilidad no tenía que ver con tecnología- lanzaba su nueva versión del sistema operativo Windows. El apellido, XP, respondía a “experience” toda una declaración de intenciones sobre las capacidades del nuevo entorno.

 

Durante más de una década -casi 13 años, un récord para una plataforma de este tipo- llegó a 500 millones de ordenadores en todo el planeta. Fue el primero construido en arquitectura de 32 y 64 bits y el encargado de sustituir a Windows 2000. El pasado martes, Windows XP, oficialmente, caducó. Con una cuota media en el mundo del 31,4% de los PCs (tanto profesionales como en hogares), la empresa de Satya Nadella cumplió su anuncio y dejará de dar soporte al programa. Adiós a las actualizaciones, a la reparación de agujeros o a los parches de seguridad o antivirus.

 

No se crearán softwares que permitan acceder a nuevos periféricos (teclados, ratones, impresoras, etc.) ni tampoco ningún tipo de guiño más allá de mantener la web Security Essentials hasta julio de 2015. Tiempo en el que todos los usuarios de XP podrán seguir la recomendación de Microsoft y migrar su PC a Windows 8. Para facilitarlo, los de Redmond han creado la página “Te dejo en buenas manos” que facilitará la transición.

 

Puede parecer nimio pero, si tenemos en cuenta que con el comienzo del nuevo siglo Microsoft anunció que el soporte para sistemas operativos será de diez años, entendemos que el esfuerzo que está llevando a cabo (más de 3 años de más para la plataforma y 4 para la seguridad) es un guiño para evitar que la migración no se haga a la competencia. Windows 8 no ha conseguido enganchar a los clientes y la amenaza de los dispositivos móviles, donde su cuota es meramente presencial es un riesgo que puede suponer millones de dólares en licencias.

 

La empresa explica que el motivo de no continuar desarrollando la plataforma es casi una obligación. XP nació en 2001 cuando sólo el 10% de la población estaba online. Ahora es casi el 77% y ni las necesidades son las mismas, ni las capacidades de XP para satisfacerlas son las apropiadas. Continuar parcheando sistemáticamente el sistema operativo sólo hace que los ordenadores sean más vulnerables y que su rendimiento y productividad estén anclados en el pasado.

 

Sin embargo, muchos usuarios no están dispuestos a abandonar tan fácilmente el último entorno operativo de Microsoft que estuvo a la altura de su competencia. Algunos tan ilustres como las Administraciones británicas u holandesas han pagado a Microsoft 7 millones de euros para tener asistencia en XP durante un año más.

 

De momento se recomienda la descarga de todas las actualizaciones disponibles y, respecto a los programas, acudir a las webs de cada empresa y hacer lo propio con el fin de mantener el ordenador más a salvo de malware. Además, activar todas las alertas antivirus y dejarlo como mucho para jugar a títulos antiguos, plataformas ofimáticas básicas y aprender programación. Ni siquiera navegar por internet puesto que sólo Google ha avisado de que mantendrá su Chrome actualizado hasta 2015 -ni siquiera Explorer lo estará-.

 

Este movimiento debería hacer despegar las ventas de ordenadores (los requisitos mínimos para Windows 8 son muy exigentes para casi cualquier equipo que trabajara con XP), lo que ha animado a muchos fabricantes y minoristas ha poner en marcha una suerte de “plan Renove”. La duda que nos asalta es si no será el empujón definitivo para que muchos usuarios abandonen el equipo de sobremesa y se quede con una tableta (probablemente Android).


30
mar 14

Office, por fin en el iPad

 

El relevo de Steve Ballmer como CEO de Microsoft, Satya Nadella, ha dejado claro que tiene la intención de dejar la empresa de Windows patas arriba. El hombre que se encargó durante años de crear y desarrollar la nube de Microsoft ya habló el día de su presentación del reto que supone la inserción en el universo móvil para una empresa que domina con mano el mercado de sobremesa… un mercado que se apaga.

 

En una conferencia en San Francisco esta semana Nadella habló de la importancia de los estándares de los usuarios y cómo han evolucionado durante la última década. El ocio y el negocio se han mezclado y todos los usuarios -sea cual sea su plataforma favorita- tienen en común una demanda, la movilidad.

 

A la comodidad de llevar nuestra vida personal en el bolsillo se suma el aumento de productividad de poder tener la oficina en cualquier lugar. Además, el negocio de los desarrolladores ha permitido crear todo un universo anexo a tabletas y smartphones. Todo ello se ha resumido en una enorme demanda de las empresas -y sus responsables informáticos- para que las grandes de Silicon Valley cubran las necesidades de sus millones de clientes.

 

Por eso, por fin, Nadella ha anunciado la llegada de Office al iPad. Si somos justos, este éxito está mejor en el haber de Ballmer -una app de este calado no se desarrolla en tres semanas- aunque también está en su debe haber tardado más de un lustro en estar en dispositivos móviles.

 

WordExcel y Power Point son absolutamente compatibles con sus versiones de sobremesa -tanto para Windows como para OS X- y aunque tienen interfaces específicos -lo mismo ocurre con la versión para Mac- son absolutamente reconocibles para los usuarios de PC. Ciertas funciones como el reflow del texto cuando se mueve una imagen, por cierto, no son descartables para futuras (y evidentes) versiones para Android o Windows 8.1.

 

De la presentación, por cierto, nos quedamos con algunas “habilidades” de Power Point, que permiten enfatizar aspectos de las diapositivas o simular un puntero láser tocando la pantalla del iPad.

 

 

¿Merece la pena?

 

La suite de Microsoft tendrá formato freemium. Será gratuita para el visionado de archivos que importemos al iPad pero, en caso de querer editarlos, tendremos que comprar una versión específica de Office 365 con un coste de mantenimiento de 10 euros al mes. (¿Se quedará Apple con el 30% del precio como en las demás aplicaciones?)

 

Puede que para una empresa no sea un gran desembolso pero sí nos parece una cifra bastante alta para un particular que puede disfrutar de iWork gratis y que es totalmente compatible con PCs. Cierto es que requiere un proceso de aprendizaje y que se echan en falta algunas funciones respecto a Office -a cambio añade otras- pero, para un usuario que necesite utilizarlo de forma puntual o que no necesite capacidades de profesional en su programa, es mucho más que suficiente.


04
mar 14

Windows 8, ¿nacido muerto?

 

Windows ha sido desde su nacimiento el talismán de Microsoft. La joya que le ha permitido ser líder mundial de software, generar otros productos de éxito como Office y como las suites para empresas y mantenerse entre las compañías tecnológicas de referencia a pesar de sus erradas estrategias en la primera explosión de internet y en la posterior revolución móvil.

 

Sin embargo, la última versión de Windows, la octava (incluimos aquí también la 8.1) parece haber nacido muerta. La primera edición de la plataforma más extendida del mundo ambivalente para dispositivos táctiles (móviles inteligentes y tabletas) y ordenadores se lanzó en 2012. Su primera gran revisión, en octubre de 2013. Y desde entonces sólo suman un 10, 68% de la cuota de mercado (6,38% para la primera y un 4,30% la segunda).

 

Pero lo más sorprendente no es la mala marcha de este sistema operativo (por más que lo hemos probado en ordenadores y en tabletas nos parece igual de poco intuitivo) sino que, como publica El País, el último estudio de Net Applications arroja que más del 47% de los ordenadores que se emplearon en febrero corrían con Windows 7, un sistema operativo obsoleto.

 

Las cifras, por cierto, parecen bastante representativas ya que el servicio de analítica web monitoriza los más de 160 millones de visitantes únicos que entran en las webs de sus 40.000 clientes. Por cierto, si seguimos desglosando los datos de Windows (que entre todas sus versiones tiene un excelente 90% del mercado), casi el 30% de sus usuarios utiliza XP, cuya fecha de caducidad por parte de la propia Microsoft es este 8 de abril.

 

Esta fecha de caducidad no significa que XP dejará de funcionar, sino que Microsoft dejará de darle soporte en forma de actualizaciones, drivers para periféricos o parches. Según la empresa su exitoso programa es cinco veces más susceptible al malware que 8.1, motivo por el que solicita a sus usuarios que migren a una plataforma más moderna.

 

Los datos de Windows 8, aún así, no parecen tan malos si los comparamos con el pésimo Windows Vista que tiene un 3,1% del mercado. Como último apunte, Apple tiene que conformarse con un 7,68% del mercado para su OS X y Linux con poco menos del 1,5%. La diferencia es que los de la manzana son los únicos que crecieron en 2013.

 

 

Windows 9, golpe de timón

 

Después de todo lo anterior no es de extrañar que Microsoft se esté planteando adelantar el anuncio de la llegada de Windows 9 (con nombre interno “Treshold”) para este mismo mes de abril y su llegada a las tiendas al mismo mes de 2015.

 

Según WinSuperSite, la estrategia consistiría en el lanzamiento de una actualización de 8.1 (con un Update Pack) para, posteriormente sacar al mercado un Windows 9 que contaría con el menú Metro 2 y que permitiría al usuario, desde el primer momento, contar con un escritorio clásico y absolutamente personalizable.

 

Al parecer, la prioridad de Microsoft es lanzar varias versiones preliminares a partir de este mismo otoño con el fin de que el producto final tenga una mucho mejor acogida entre los usuarios y clientes potenciales que el efímero Windows 8.


01
mar 14

Nokia X, Android a su modo

 

Mucho hemos hablado en los últimos tiempos sobre el modo en el que Nokia ha acabado en manos de Microsoft. Desde lo que pensamos que fue una mala elección (decantarse por Windows en vez de por la plataforma de Google) hasta el modo en el que Stephen Elop puso en una bandeja de plata la principal tecnológica europea en manos de su antigua empresa.

 

Cuando los dirigentes de la empresa lapona nos decían que la venta de su división móvil no significaba la desaparición de la marca (muchos dábamos por hecho que a medio plazo sería el simple fabricante de dispositivos propios de Microsoft) pensábamos en la posibilidad de que Nokia se atreviera a potenciar el sistema operativo con el que trabajan sus Asha, los terminales de acceso a su catálogo.

 

Al fin y al cabo, después de dejar de potenciar Symbian y de desentenderse de MeeGo, parecía que Asha podría ser la plataforma perfecta para remontar en los países emergentes y entre aquellos que no necesitan nada más que un terminal fiable y sencillo que permita llamar, enviar mensajes y las utilidades más fundamentales.

 

Por eso, cuando comenzaron los rumores del posible lanzamiento de un terminal Nokia con Android nadie daba demasiado crédito. Pero, nada más lejos de la realidad, Nokia X es una versión muy sui generis del programa de Google que tiene su propia interfaz y varias características que nos recuerdan muy mucho al trabajo que ha hecho Amazon con el entorno de los de Mountain View.

 

 

 

 

Sobre el papel se trata de un androide que podrá ejecutar sin límites (más allá del hardware) cualquier aplicación desarrollada con el sistema operativo de Google. La razón es que X es un “fork” de la versión 4.1.2. Es un Android sin Google, en los que se han reemplazado todos los servicios que los de Larry Page exigen a sus usuarios (GMail, Google Maps, Google Drive, Chrome, etc…) y que se sustituyen por el vasto catálogo de programas de Nokia y Microsoft.

 

Si a eso le sumamos que el aspecto del programa se acerca mucho más a Windows que a cualquier otro Android y que la dupla Microsoft-Nokia han desarrollado una tienda de aplicaciones específica para este ecosistema (compatible con Android pero independiente de Google y no disponible para ningún otro terminal que use el sistema operativo “original”) podemos decir que el objetivo es aprovecharse del tirón del prurito made-in-Google y de paso, sacar dinero al margen de los del buscador. Por eso no descartamos modos de distribución similares a los que emplea con éxito Amazon.

 

Además, en el MWC los dirigentes de la empresa anunciaron que se podrán descargar aplicaciones Android desde cualquier otra tienda (incluida la de Amazon) aunque nunca se podrá instalar la oficial Google PlayStore.  Esto hace que, en la práctica, un propietario de un Nokia X tenga a su disposición muchísimas más aplicaciones que un usuario de un Nokia con Windows (que además es mucho más caro aunque también más potente).

 

El negocio parece redondo ya que los terminales se comercializarán en un rango de precios de entre 89 y 109 dólares ya que al tratarse de una plataforma libre la inversión de Microsoft en crear este sistema ha sido mucho más baja que si hubiera tenido que partir de cero. La duda es cuánto dejara crecer Satya Nadella este “brazo” de Nokia y, sobre todo, cuál será la respuesta de Google a este movimiento.


26
feb 14

HP Omni 10, por el buen camino

 

 

Ha llegado a nuestras manos la última tablet de Hewlett Packard con sistema operativo Windows 8.1. Un dispositivo que se presentó directamente en la web de Microsoft y que, aunque quizás no ha tenido la suficiente presencia en los medios se nos antoja un dispositivo esencial para las aspiraciones de Windows como rival de Android y el iPad y alternativa real a aquellos que ven en las tabletas un equipo de trabajo; y para la propia Hewlett Packard que, aunque sigue realizando dispositivos de calidad a buen precio, ve como su cuota de mercado es menos relevante de lo que debería.

 

Pero, más allá de analizar el futuro (cercano o no) de ambos titanes, nos centraremos en un equipo que, en cuanto está fuera de la caja tiene bastante empaque. Como su nombre indica, estamos ante un modelo con una diagonal de 10,1 pulgadas y un panel IPS con resolución 1920×1200 píxeles y acabado en Gorilla Glass 3.

 

Toda una declaración de intenciones de lo que nos espera en su interior: el último modelo de procesador Intel, el Atom Z3770. Como el resto de chips de la gama Bay Trail tiene una arquitectura de 22 nanometros y, aunque cuando los de Mountain View dijeron que era un rival serio el Qualcomm Snapdragon 800 no estábamos seguros, después de 10 días a pleno trabajo podemos asegurar que, en ocasiones, incluso lo supera. Sus cuatro núcleos trabajan a 1,46 GHz, aunque cuando la carga de trabajo lo exige, puede ir hasta 2,4 GHz gracias a su función turbo. Además, la gestión de la batería nos permite una autonomía sorprendente: más de 8 horas reales. Nada mal para una tableta de este tamaño que opera con Windows.

 

La GPU es la solvente Intel Gen 7 que permite gestionar los contenidos multimedia mejor que en la mayoría de sus rivales. En cuanto a la RAM, disponemos de 2 GB y respecto a la capacidad de almacenamiento, se parte de 32 GB ampliables a 64 mediante una ranura de expansión. Las cámaras son, quizás, su punto más débil. 8 Mpx para la trasera y 2 para la frontal. Están en la línea de las de sus rivales pero hubiera quedado perfecto subir un poco las cifras (entendemos que hubiera subido la factura).

 

Otro de los peros al hardware podría ser su peso. Tener todo tipo de conexiones, una pantalla sorprendente, un chasis fiable y la última tecnología Intel nos pedirá cargar con 652 gramos. No es una mala cifra ya que está también en la media, pero los 478 gramos del iPad Air deben ser la nueva referencia para todos los fabricantes de esta familia de dispositivos.

 

Sí es cierto que será difícil encontrar en el mercado de tabletas Windows un equipo con mejor relación calidad-precio. 399€ por este procesador, esta pantalla -con una resolución sobresaliente- y unos muy buenos acabados nos parece mucho más que razonable. Surface 2 es mucho más cara y rinde menos. La Dell Venue 11 Pro tiene unas especificaciones superiores… y un precio superior. Incluso el ASUS Transformer Book nos cobra algo más por un procesador menos potente (por mucho que incluya teclado). Sólo mejoraríamos (siendo muy exigentes) un cargador con un tacto y una presencia que no está a la altura del resto del conjunto.

 

 

La parte de Microsoft

 

Como hemos dicho antes, la Omni 10 5600es tiene un hardware redondo. Barato, potente, eficiente y hasta con un audio notable (uno de los puntos flacos de casi todas las tabletas). Ahora nos queda saber lo que ocurre cuando lo encendemos. Una referencia en su nicho de mercado, pero, ¿habrá cumplido Microsoft su parte del trato?

 

La unificación que nos ha traído Windows 8.1 nos permite crear un ecosistema cerrado entre todos nuestros equipos con esta plataforma de una forma similar a como lo hacen los iDevices. PC, smartphone y tableta quedan vinculados a través de la nube, Skydrive. El retorno del botón de inicio hace que sea más fácil pasar de una aplicación a otra, apagar, reiniciar, cambiar usuario de sesión, etc… Y aquí se acaba lo interesante.

 

El resto es más de lo mismo. Por mucho que podamos “apartar” la interfaz Metro si así lo configuramos, el sistema operativo es el que manda sobre el usuario. No es intuitivo, es lento -y esto es complicado con este hardware- y algunos de los programas se cuelgan. No es difícil que Internet Explorer se “olvide” de lo que está buscando. Tampoco que la tienda de aplicaciones tarde mucho en cargar el catálogo.

 

Nuestra impresión es que Windows 8.1 no sólo está muy lejos de iOS 7 en cuanto a rendimiento, gestión de recursos o fiabilidad, sino que la brecha con Android se agranda… y Google Docs o la suite gratuita iWork de Apple empiezan a ser rivales a tener en cuenta por su compatibilidad con Office -sin duda lo mejor de Microsoft-.

 

Estamos seguros de que este mismo hardware trabajando con la última versión de Android sería un serio rival para los Nexus y los Galaxy Note. Un equipo que permitiría una gestión perfecta de las necesidades de trabajo del usuario y que tendría recorrido como dispositivo de ocio. Además, nos ahorraríamos la costosa licencia Windows y el precio podría ser aún más competitivo. Una vez más, un producto sobresaliente se queda en un notable por el sistema operativo con el que trabaja. Una pena.