22
jul 14

Apple e IBM, enemigos íntimos

A pesar de que para muchos el mundo informático se divide en Apple, Google y Microsoft, la primera rivalidad “épica” de este sector tuvo lugar en los años ’80 del siglo pasado entre los de Steve Jobs y la empresa entonces dirigida por John R. Opel. El anuncio que sirvió para personalizar la batalla entre Apple y la alianza Microsoft-IBM marcó un antes y un después tanto en el devenir de la industria publicitaria como de las propias compañías.

Imagen de previsualización de YouTube

Sin embargo, una nueva relación de fuerzas en el mercado, un escenario con IBM como una de las principales consultoras del planeta pero no como un fabricante de hardware y con Apple como la empresa con mayor bursátil del parqué, más ventas, creadora de tendencias y buscando nuevos mercados que conquistar ha hecho que estos enemigos íntimos firmaran la semana pasada para que los iDevices lleguen de pleno al universo empresarial.

 

Como anunciaron en una entrevista en la NBC los CEOs de ambas compañías el acuerdo permitirá el desarrollo de software para que los iPhone y iPad sean imprescindibles en un mercado hasta hace poco dominado por Nokia, BlackBerry y todavía por Microsoft (se le resiste y mucho a Google).

 

IBM le permitirá a Apple acceder a su inmensa experiencia en gestión y software para empresas. Los de la manzana otorgan a los blue chips su sobresaliente soporte de hardware (conocido como Apple Care) además de la seguridad que siempre va unida a los equipos de Cupertino. Para Virginia Rometti, responsable de los de Amonk, “la seguridad de Apple y su experiencia en dispositivos táctiles” convierte a los californianos en el compañero de viaje perfecto para dar el salto a los equipos móviles inteligentes. Cook se reafirma en “la movilidad a lo grande”.

 

La profecía del difunto Jobs cuando presentó hace cuatro años el iPad, “los ordenadores seguirán existiendo pero no serán para todos, sino para trabajos concretos” hizo que su alegoría entre los tractores (ordenadores) y coches (móviles y tabletas) parecía inalcanzable puesto que la productividad de estos últimos en el campo laboral parecía irremediablemente escasa. No obstante, la inminente llegada de 100 programas pensados ex profeso para el rendimiento en el trabajo, así como el desembarco de Office y la gratuidad de iWork (además de la compatibilidad con Google Docs) parece cerrar el círculo y convertirse en el acta de defunción de los ordenadores en muchos casos.

 

Si hace poco parecía que el acuerdo entre Samsung y Lookout ponía a los asiáticos por delante gracias a los sistemas de encriptación que estos prometían a los programas (muy válidos) diseñados para Android, la colaboración entre ambos gigantes supone un golpe en la mesa y pone en el disparadero a iOS como posible sustituto de Windows en muchas oficinas gracias a su capacidad de gestión.

 

También Satya Nadella verá como sus planes de convertir Surface 3 en el equipo de las oficinas de medio mundo y a Office y Windows 9 (inminente) quedan de lado frente a un modelo más barato (sorprende pero sí, el iPad lo es respecto al tablet de Microsoft), más rápido, más eficiente y estable. Sin duda los nuevos iPad Air 2, Mini Retina 2 y el rumoreado Pro tendrán mucho que decir en una batalla que, de la noche a la mañana se ha puesto muy bien para los herederos de Steve Jobs. Quién lo iba a decir.


26
jun 14

Iconos, una nueva revolución

Los iconos han sido una parte inherente de la mensajería desde que los SMS vivieron su primera explosión en la última década del siglo pasado. Desde que la industria informática creara el código Unicode -compatible con cualquier grafía e idioma- su uso ha crecido exponencialmente y la demanda de nuevos dibujos ha sido constante. La expansión de los sistemas de mensajería instantánea y su uso como herramienta que permite dar contexto y tono a los mensajes ha hecho que, finalmente, el consorcio formado por Apple, Microsoft, Adobe, Google, Yahoo! y compañía haya decidido lanzar en julio de este año la versión 7.0 del lenguaje.

La anterior, la 6.0, que data de 2010, fue criticada por su excesiva orientalización. No había multitud de prácticas deportivas que se dan en occidente (donde los gimnasios de fitness tienen más tirón que en otras regiones del mundo) y, lo más llamativo, tampoco había un simple icono con un cuchillo y un tenedor.

No aparecen muchas variantes en algunas familias de iconos. Sólo un nuevo animal (la ardilla) o dos referencias religiosas (la cruz latina o la paloma blanca de la paz) pero crecen los nuevos sitios -desiertos, palmerales, etc.- y la meteorología.

Los objetos domésticos se duplican: más cámaras de fotos, joystick, ordenador de escritorio, tela de araña… o una daga. Pero, sin duda, el más polémico de todos es el icono conocido como 1F595: la famosa “peineta”. Un puño cerrado con el dedo corazón levantado. Ahora sólo queda saber cuándo y con quién es buen momento para enviar esos iconos.

En cuanto a la fecha de inclusión en los teclados, dependerá exclusivamente de los grandes desarrolladores. De cuándo Apple, Microsoft y Google lancen una actualización compatible con sus sistemas. Mientras nos quedaremos con la duda de cuáles sobran (hay muchos que no creemos que se usen nunca) y cuáles siguen faltando.


25
may 14

Surface Pro 3, en busca de su identidad

Microsoft es, sin duda, uno de los gigantes de la industria tecnológica. Eso hace que, aunque no pase por su mejor momento debido a su lenta adaptación a la tan cacareada era postPC, en los últimos meses haya lanzado productos muy a tener en cuenta.

La llegada de los smartphones y, sobre todo, de las tabletas, se unió al lento pero inexorable retroceso de los de Redmond en internet. Los ordenadores, su gran pilar, no sólo estaban vendiéndose más despacio, sino que corrían el riesgo de desaparecer ante nuevas configuraciones de dispositivos: tabletas, híbridos tableta-portátil, phablets, etc. Si los portátiles se comieron gran parte del negocio de los ordenadores de sobremesa, ahora estos eran víctima de equipos aún más “transportables” y sencillos.

La empresa de Windows necesitaba una rápida adaptación que no llegó. Tras un primer proceso de negación sobre lo que una tableta era capaz o no de hacer, no les quedó más remedio que adaptar su plataforma a los equipos móviles y, sobre todo, comenzar a lanzar nuevos modelos hasta dar con la tecla. Ni la primera Surface fue lo que se esperaba, ni la segunda consiguió reenganchar a quienes seguían buscando una excusa para no migrar a otros entornos operativos.

De este modo, el pasado martes, se esperaba que el evento de la empresa en Nueva York presentara otro atisbo de movilidad: un Surface Mini que pudiera seguir arañado ventas a iOS (Android es ya inalcanzable) sin tener que depender de terceros. La sorpresa fue que la empresa dirigida ahora por Satya Nadella presentó la tercera evolución de la versión Pro de su tableta. Un equipo que tiene como objetivo redefinir el mercado de tabletas, portátiles e híbridos y, si no lo consigue, al menos quedarse como una referencia en el jugoso mercado de dispositivos para empresas.

Su pantalla de 12 pulgadas lo convierte en un candidato perfecto para sustituir a dos de nuestros gadgets a la vez: portátil (hay MacBooks Air de 11 pulgadas) y tabletas (la Note Pro cuenta con un panel con 12,2 pulgadas de diagonal). Es cierto que pierde agilidad -no es fácil manejar mucho tiempo sus 800 gramos-, pero también lo es que está pensada más como un ultraportátil con pantalla táctil y teclado extraíble que como una tableta para llevar a todas partes.

Su grosor de 9,1 milímetros y, sobre todo, su calidad de construcción -que siempre está patente en los productos propios de los de Redmond- sirven, en cierta parte, para relativizar este exceso de peso. Además, el incremento de la pantalla será una de las características más positivas para aquél que quiera trabajar con Office o cualquier otra herramienta (sí, cualquier otra) disponible para un PC convencional.

Cuando le insertamos la TypeCover -que ahora cuenta con un trackpad un 68% más grande- el equipos se convierte en un portátil de lo más interesante que, además, añade un panel táctil de gran capacidad. Su nuevo encaje (muy al estilo SmartCover del iPad) y la configuración de hasta 150º del kickstand permite colocar el Surface prácticamente como queramos mientras trabajamos. Sólo quedaría añadir un lápiz óptico para hacer daño -y mucho- a la gama Note de Samsung… y lo han hecho. Su punto fuerte es su uso intuitivo: con hacer click en la parte superior del lápiz (sí, como cuando sacamos la mina de tinta de un boli) abre automáticamente una aplicación en la que tomar notas. Al “cerrar” el boli, esta se sincroniza automáticamente en la nube. Perfecto.

En cuanto al hardware, el panel cuenta con una resolución de 2.160×1.440 píxeles, sobresaliente y con unos contrastes y gama cromática muy conseguidos. Además, su formato 3:2 -abandonan el 16:9 de sus antecesores- permite obtener una superficie de trabajo un 6% más grande que un MacBook Air de 13 pulgadas.

El procesador puede llegar a ser un potente Intel Core i7 y en cuanto a conectividad, cuenta con puertos USB 3.0, lector microSD, toma para auriculares y un Mini DisplayPort. No hay entrada de Ethernet, pero si un adaptador para el USB. El WiFi y el Bluetooth 4.0 LE, se dan por hechos. En cuanto a la experiencia multimedia, incorpora dos cámaras de 5 Mp y los altavoces ha mejorado un 45% su nitidez y potencia.

La parte menos llamativa del equipo será su precio. En la configuración más sencilla (procesador i3, 4GB de RAM y 64 GB de almacenamiento) partirá de 799 dólares. En la más potente (un ordenador con procesador i7, 8 GB de RAM y 512 GB de almacenamiento) la tarifa se dispara a 1.949 dólares. Si le añadimos que comprar todos sus accesorios oficiales -Type Cover, Pen adicional, fuente de alimentación adicional, docking station y adaptador de Ethernet- puede llegara  los 499,95$, nos encontramos con un equipo que casará mucho mejor con las empresas que con el consumo de masas. Aún así, sin llegar al extremo, el producto más interesante que ha sacado Microsoft desde que han entrado en la era móvil.

Imagen de previsualización de YouTube


27
abr 14

Microsoft Mobile, el principio de una nueva era

 

 

Aunque se daba por hecho tras su compra por Microsoft, una carta filtrada dirigida a colaboradores y partners de Microsoft ha confirmado los peores pronósticos para Nokia como marca: en cuanto el proceso de absorción concluya, la división móvil de los finlandeses pasará a llamarse Microsoft Mobile. Un cambio de registro en el mercado tecnológico que hace tan sólo seis o siete años era impensable.

 

Después de que las autoridades europeas, estadounidenses y chinas hayan dado el visto bueno es cuestión de semanas que el proceso quede cerrado. De este modo, se da por hecho que los Lumia 930 y 630 serán los últimos en llevar en su carcasa el logo de los fineses.

 

¿Qué cambios traerá esto? ¿Por qué Microsoft no mantiene el nombre a la compañía? Cuando los accionistas decidieron malvender su división de dispositivos móviles tras varios años de nefasta gestión -sólo parte de ellos fueron encabezados por Stephen Elop, la lacra venía de algunos años antes- también cedieron el uso del nombre de la empresa así como de varias familias de productos (Lumia). Tan sólo ciertos servicios, como los mapas o la música siguieron quedando en manos de la empresa, ahora de redes.

 

Esto hace que, en cualquier momento, los de Redmond puedan “resucitar” la denominación o emplearla para nuevas gamas. En cuanto al funcionamiento de la compañía, su sede seguirá estando en Finlandia -fue uno de los puntos más complicados en las negociaciones de venta-, si bien, será una mera subsidiaria de Microsoft.

 

Suponemos que todo esto se traducirá en una menor independencia de los gestores de la filial ahora americana que no acaban de aceptar movimientos como Nokia X. El objetivo de los de Redmond siempre ha sido reubicar a la empresa en el mercado en el lugar que le corresponde -fabricante premium-, acelerar aún más la inercia de Windows Phone en el mercado (no sólo es la plataforma que más crece sino que en algunos países ya tiene más cuota de mercado que iOS) y, sobre todo, unificar todos los sistemas operativos y versiones de Windows en el mercado.

 

El objetivo es que Windows, Windows RT, Windows Phone, Windows Xbox, “X”, y todo el software de la compañía vayan más allá de un ecosistema compatibles (al modo de iOS y OS X o de Android y Chrome) para ser un único software multidispositivo que permita una facilidad de uso no vista hasta el momento.

 

La reestructuración que Microsoft vivió el pasado veranola llegada de Nadella y, sobre todo, la actividad de compras y alianzas que ha mostrado las últimas semanas (filtraciones sobre Windows 9 incluidas) ha hecho que el que era el tercer actor de Silicon Valley amenace con despertar de su letargo y dar un nuevo giro al mercado como ya hizo en los 80.


23
abr 14

Xbox One, lejos de la PS4

 

Microsoft ha anunciado la venta de su Xbox One número cinco millones, una cifra sobresaliente si no fuera porque Sony, recientemente, hizo público que su PS4 ya había comercializado siete millones de unidades. Es cierto que el centro de ocio de los americanos -llamar a cualquiera de las dos consola se nos queda corto- sólo ha llegado a trece países y que a lo largo de 2014 completará su mercado (China será crucial en el devenir de esta batalla), pero, para los analistas, la diferencia de 100 dólares con su competidora japonesa es una lacra demasiado pesada como para recortar la distancia.

 

Desde su presentación en el E3 quedó claro que ni la Wii 2 ni nuevos modelos como Ouya estaban a la altura de estas dos referencias. Se centraban en los gamers clásicos y lo hacían con las únicas armas con las que se les puede conquistar: un hardware sobresaliente, títulos en exclusiva de primera y mandos mucho más ergonómicos y con más posibilidades.

 

Los primeros requisitos de Microsoft sobre la necesidad de conectarse al menos una vez al día a su plataforma Live cayeron en el olvido. Sin embargo, la sensación de que los de Redmond querían controlar por todos los medios al usuarios -para combatir a la piratería o no- y la idea de pagar por todo (incluso por prestar un título por el que ya se había pagado- hicieron mella. Sony sólo tenía que dejar todo como estaba -aunque PS Network sea netamente inferior a Microsoft Live-.

 

Respecto al hardware, hay poca diferencia. Ambos son, literalmente, lo mejor que se podía hacer hasta la fecha. Brutales. Incluso sus mandos han sido mejorados -si es que se podía en el caso de la Xbox- para incrementar las sensaciones del usuario.

 

La batalla del software (Orbis el de la PS4 y Xbox OS para la americana) está algo más desequilibrada. Éste es el punto fuerte de Microsoft y aquí se notan las posibilidades de Skype, Kinect o las órdenes por voz -al más puro estilo Siri-. Además, como el de la Xbox recuerda mucho a Windows 8 -¿por qué será?- todo le resulta mucho más familiar al usuario.

 

¿Dónde reside el problema? En la obcecación de Microsoft de que todos los usuarios van a querer Kinect 2.0. No sólo es probable que muchos no lo quieran, sino que es probable que muchos no lo vayan a usar. Eso hace que la “oferta” de añadirlo en el paquete por 100 dólares haga que la tarifa final se dispare innecesariamente.

 

Con una experiencia de uso prácticamente idéntica. Con catálogos de juegos sobresalientes en ambos casos y con unas plataformas online muy similares en cuanto a rendimiento, acercarse a los 500 dólares tanto es un suicidio y un factor determinante: en países como el Reino Unido donde se han hecho ofertas por parte de distribuidores para bajar su precio esos 100 dólares las ventas se han disparado. Suponemos que, si quieren acercarse (y superar) a la PS4, el lanzamiento de una Xbox sin Kinect o más barata es cuestión de tiempo… pero tiempo es lo único que no tienen.