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19
may 13

Reino Unido, coto al fraude fiscal

La alarma social se disparó con la publicación de la memoria oficial de Amazon en el Reino Unido esta misma semana. La filial británica de los de Jeff Bezos facturaron más de 5.000 millones de euros durante el último año fiscal pero tan sólo tributaron 2,8 millones. Si a eso le sumamos que recibieron en subvenciones más de 4 millones por parte del Gobierno británico, la polémica está servida.

 

Hasta ahora Estados de la Unión como Francia o Alemania se había sumado a las quejas de Washington sobre la ingeniería fiscal de las grandes tecnológicas de Silicon Valley que se las ingenian para desviar miles de millones de dólares en impuestos hasta paraísos fiscales para eludir sus obligaciones sociales. Ahora es Londres la que pide poner en el primer punto de la agenda continental esta sangría de millones para las arcas públicas.

 

Es cierto que estas son prácticas clásicas en las grandes multinacionales pero ninguna lo había hecho hasta ahora con tanto descaro como Apple, Google, Microsoft o Amazon, las cuatro grandes del sector tecnológico que, cada poco tiempo, se jactan de su potencial económico y de su papel como motores económicos. Las empresas dicen que cumplen la ley a rajatabla -y estrictamente así es puesto que la legislación deja siempre “salidas” a quienes saben aprovecharlas-, aún así, David Cameron ha pedido una acción conjunta internacional que bloquee estas posibilidades para que estos titanes tributen en consonancia a sus ingresos como cualquier otra persona jurídica.

 

La filial británica de Amazon contrata directamente a unas 4.200 personas e, indirectamente, a algunos miles más. Sin embargo, a efectos tributarios está configurada como una proveedora de servicios con sede en Luxemburgo. La mala noticia para la librería online es que la Agencia Reuters compiló información en la que buscaban “vendedores” para el Reino Unido lo que es soporte legal suficiente para que los legisladores puedan pedirles un buen puñado de millones.

 

Son varios los parlamentarios londinenses los que han explicado que urge un cambio de una legislación que va mucho más despacio que las grandes empresas que operan en internet y, por primera vez en mucho tiempo, tanto liberales como laboristas parecen dispuestos a arrimar el hombro para acabar con unas prácticas que, para algunos son “patéticas”.

 

Otras plataformas, como las asociaciones de libreros, pretenden atacar al gigante demostrando que sus prácticas fiscales se convierten, directamente, en competencia desleal al contar con ventajas a las que otras empresas más pequeñas no pueden acceder.

 

 

Google y Apple, investigadas


Pero la empresa de Jeff Bezos no es la única a la que los legisladores quieren echarle el lazo. Esta misma semana los representantes de Google en las Islas Británicas han tenido que enfrentarse a los legisladores quienes espetaron a Matt Brittin (responsable en Europa del buscador) el motivo por el que Reuters había podido demostrar que contrataron a “vendedores” en el Reino Unido cuando su excusa fiscal es que “no venden a nadie en el Reino Unido” -la estrategia de Amazon se repite-.

 

Brittin explicó que su empresa cumple “plenamente” con la legislación vigente -sonó a reto sobre si se atreven a cambiarla- y, además, dijo que el motivo por el que en noviembre dijo que no vendían a nadie y en la actualidad sí es que la actividad de la multinacional estadounidense se ha diversificado.

 

Aún así, dijo que la plantilla de Google Irlanda y Google Reino Unido están vinculadas en su estrategia empresarial y que los británicos tan sólo comienzan operaciones de venta que “no están cerrando” lo que minimiza su impacto comercial -y obligación de pagar impuestos-.

 

Todo este revuelo fiscal llega la misma semana que Tim Cook, sucesor de Steve Jobs como CEO de Apple, anunció que este mismo martes solicitará al Congreso de Estados Unidos que hagan una excepción -o modifiquen la Ley- para que repatriar los cientos de miles de millones de dólares que los de la manzana han desviado a paraísos fiscales cueste menos que ese 35% que exige la normativa americana -se calcula que superan los 100.000 millones de dólares-.

 

Cook dijo que “no dicen que sea cero pero una tasa más razonable se traduciría en una mayor capacidad de inversión de las compañías” en suelo estadounidense “en puestos de trabajo e investigación”. Todo un chantaje velado. De momento, los intentos de Microsoft y HP de rebajar la tasa no sólo han fracasado sino que podrían acabar con un cambio de legislación histórico a ambos lados del Atlántico.


11
may 13

Silicon Valley, época de compras

En plena batalla por la integración de servicios y de plataformas móviles casi todos los rivales de Google -y en menor medida, de Apple- intentan desarrollar productos que hagan de sus propuestas las más apetecibles para los cientos de millones de clientes potenciales en todo el mundo. Sabedores del enorme trabajo que supone desarrollar tantos servicios como los que ofrece Google de forma endógena en Android o Apple por medio de sus más de 750.000 aplicaciones, Microsoft y Facebook se ven en muchas ocasiones obligados a sacar su repleta billetera para comprar servicios punteros e integrarlos en su universo. Estos son los dos últimos ejemplos.

 

 

Facebook, 1.000 millones por Waze


Desde aquí creemos firmemente que Home es sólo el primer paso para que los de Mark Zuckerberg tanteen la aceptación que tendría un smartphone Facebook en base Android (de un modo parecido al que Amazon ha desarrollado una plataforma casi completa en sus Kindle). Sin embargo, lanzar una plataforma móvil completa es mucho más complejo que una aplicación todoterreno debido a los servicios que se “da por hecho” que han de traer -el estándar iOS-Android es muy alto-.

 

Sabedores de todo ello, el periódico israelí Calcalist hizo público ayer que los de la red social están en negociaciones (bastante avanzadas después de 6 meses de contactos) para adquirir por 1.000 millones de dólares Waze, la famosa aplicación de tráfico en tiempo real. Waze no es un sistema de mapas más. La start up israelí se sirve de las señales de los smartphones de los usuarios para que éstos actualicen el estado del tráfico en tiempo real y den una información completamente fiable. Es cierto que esto hace que la eficacia dependa de los usuarios, pero también que nadie mejor que una red social para gestionar un sistema de este tipo. En Estados Unidos, por ejemplo, es el mejor sistema para movernos por carreteras urbanas debido a la gran aceptación que tiene entre los usuarios de teléfonos inteligentes.

 

Waze se hizo famosa (más famosa) cuando Apple retiro de iOS Google Maps y mientras ponía a punto sus mapas -que ya funcionan perfectamente- recomendó utilizar esta aplicación. El programa, gratuito, ha triplicado desde entonces sus usuarios hasta llegar a los 45 millones y su mejor mes fue abril de este mismo año con más de 1,5 millones de descargas.

 


Microsoft, centrada en la cultura


Los de Redmond -que ya cuentan con Nokia Maps, una de las referencias de la categoría- se han fijado, por su parte, en Nook. La división de libros electrónicos de Barnes and Noble no pasa por su mejor momento debido al enorme empuje de Amazon y sus Kindle y al empresa de Steve Ballmer parece dispuesta a pagar 1.000 millones de dólares por las tabletas, libros electrónicos y el fondo del catálogo de los libreros.

 

En un informe hecho público por Techcrunch se revela que a partir del año que viene las tabletas Nook dejarán de funcionar en exclusiva con Android para abrirse a otros sistemas operativos (la mejor opción es, sin duda, Windows). Microsoft ha invertido en estos libros unos 300 millones de dólares de los que 180 millones estaban destinados a “liberar” los dispositivos de Android para acercarlos al universo de Microsoft.

 

Este movimiento ayudaría a Barnes and Noble a quitarse un problema (en forma de pérdidas) de encima sin renunciar a una buena distribución digital, mientras que Microsoft se haría con una enorme biblioteca digital para competir contra Amazon, Apple y, en menor medida, contra Google. Los ingresos están garantizados: más de 1.215 millones de dólares el año pasado. El problema es que las pérdidas en 2012 llegaron a los 262 millones y este año podrían superar los 360.


22
abr 13

Firefox OS, la amenaza fantasma

Mozilla Firefox es un nombre legendario en el mundo de internet. El navegador de la fundación sin ánimo de lucro fue el primer rival que osó enfrentarse al antaño todopoderoso Internet Explorer de Microsoft y, aunque no lo venció, fue el primer paso para que Chrome -su heredero, si tenemos en cuenta la cantidad de fondos que Google deposita en Mozilla- desbancara el programa de Microsoft.

 

Ahora, en un panorama igual de complicado -Android e iOS son los líderes absolutos en el mercado de sistemas operativos móviles- Mozilla lanza su Firefox OS primero con la intención de disputarle el tercer puesto a Microsoft y Blackberry y, después, con la de inundar los smartphones y tabletas de todo el mundo con un entorno totalmente basado en internet.

 

Después de que Apple nos acabara de convencer en 2007 de que lo importante no es lo que podemos hacer con los dispositivos sino lo que hacemos con ellos, todas las grandes tecnológicas del mercado se han dado cuenta de que los usuarios (ergo clientes) buscamos equipos que más allá de la potencia y la construcción nos regalen una buena colección de aplicaciones que hagan de nuestros teléfonos máquinas multiusos. Apple y Google cuentan con cientos de miles en sus tiendas y sus nubes se encargan de que todo funcione como un reloj suizo.

 

Microsoft y Blackberry, que tienen una buena nube pero una colección más pobre, sufren para seguirles el ritmo y ni siquiera el lanzamiento de terminales y tabletas de primera -por su hardware- consigue resucitar sus ventas. La única baza para los contendientes es la incompatibilidad existente entre plataformas. Una App de iOS no funciona en Android o WP. Al revés tampoco. Si a esto le sumamos que algunos entornos están fragmentados -hay aplicaciones de Android que sólo funcionan con determinadas versiones del programa- saltar de una plataforma a otra o jugar con el “internet de las cosas” parece tarea imposible.

 

Firefox OS, por fin, tiene respuesta para este enigma. No depende de intermediarios. La protagonista absoluta en sus equipos será Internet. En la práctica, gran parte de los programas que utilizamos bajo la denominación de aplicaciones dependen directamente de internet. La nube y los servidores que la nutren también dependen de la red. Cientos de miles de veces, una aplicación no es más que un acceso directo desde nuestro hardware a una determinada aplicación web, una red social, un servicio de mensajería o una base de datos -incluidos mapas-.

 

Los lenguajes de programación web como HTML5 o Javascript son los que nos permiten acceder a los servidores donde se realizan los cálculos que nos indican el camino de un punto a otro en “los centros de almacenamiento” de Google Maps. Fríamente, prácticamente cualquier operación que realizamos en un ordenador -y un smartphone o una tableta lo son- se reducen únicamente a encenderlo y abrir el navegador. Si al encenderlo llegáramos directamente a estos portales de internet sin pasar por el sistema operativo -algo parecido a lo que ha propuesto Google con su Chrome OS- los resultados no sólo deberían ser los mismos, sino que los sistemas operativos serían más fiables al no tener que ejecutar complejas aplicaciones específicas para Windows, Android, iOS u OS X.

 

Así, a partir del potente navegador web Firefox de Mozilla (para mi el mejor con Chrome y Safari), los informáticos de la fundación se han encargado de desarrollar complementos a modo de aplicaciones que añaden nuevas funcionalidades a los dispositivos equipados con la plataforma del zorro. Después de que Mozilla planteara su proyecto Boot 2 Gecko (que se basaba en este arranque directamente en la web), Telefónica y otras empresas como Alcatel, Huawei, LG, Sony o ZTE se mostraron interesados en una iniciativa que si salía bien les liberaría del yugo de Google. La operadora estatal se encargó de potenciar el desarrollo técnico para completar el terminal: el hardware y elementos básicos como la marcación.

 

Pensado -en un primer momento- para ser equipado en modelos de gama baja (ZTE Open o Geeksphone) un sistema operativo como Firefox permite reducir enormemente los gastos de implantación a los fabricantes. Sin embargo, son muchos los analistas que consideran que la falta de un smartphone de gama alta es una importante traba inicial para su desarrollo.

 

Su carácter completamente abierto y libre (algo de lo que se jacta Google de su Android cuando no lo cumple del todo) hace que cualquiera pueda desarrollar y mejorar aplicaciones para el sistema operativo. Sin embargo, las carencias de las APIs puede suponer un problema para que los desarrolladores se decanten por el nuevo sistema operativo. Aún así, Firefox se muestra como una amenaza fantasma que cuenta con el apoyo de actores muy dinámicos y, sobre todo, con una capa enorme de clientes que buscan dos cosas: funcionalidad por encima de las modas -sí, Android en los Galaxy es tan moda como iOS en los iPhone- y ganas de diferenciarse mediante un entorno operativo absolutamente libre. El interfaz es sencillo, intuitivo y personalizable y en las pruebas llevadas a cabo por especialistas han demostrado que es capaz de funcionar perfectamente con CPUs “modestas”.

 

Puede que no sea el sistema operativo que acabe con el binomio Google-Apple. Tampoco fue quien acabó con Explorer. Pero sí puede ser quien muestre el camino a terceros de cómo hacer algo diferente y original en el mercado tecnológico en unos cuantos años. La amenaza fantasma ha llegado.


13
abr 13

Tabletas, escoge bien la tuya

Hace pocos días nos hacíamos eco de los informes de varias consultoras que anunciaban la enésima caída de las ventas de PCs (portátiles o sobremesa) en detrimento de las tabletas. La mayoría de los usuarios se decantan por estos pequeños dispositivos más ligeros, portátiles y casi tan potentes como un portátil para renovar su tecnología. El motivo es sencillo, la mayoría usamos nuestros gadgets para navegar, consultar el correo electrónico, las redes sociales y disfrutar de una película, música o juegos. Nada que una tableta no nos permita hacer mucho más cómodamente que su equivalente con teclado físico. Además, para los que quieran trabajar con ellas, cada vez más suites ofimáticas adquieren la forma de aplicación para que nos llevemos nuestros documentos donde queramos -la explosión de la nube es fundamental para que todo esto funcione-.

 

Sin embargo, igual que cuando acudimos a una tienda de ordenadores o una gran superficie para comprar un portátil nos encontramos con la dicotomía “Windows o Mac” y nos enfrentamos a una vorágine de números -velocidad del procesador, memoria, tarjeta gráfica, capacidad de almacenamiento- y a una colección de siglas relacionadas con la conectividad (HDMI, USB, WiFi, etc…) la explosión del mercado de tabletas ha hecho que casi todos los fabricantes dispongan de una buena colección de tabletas de diferentes tamaños, capacidades y sistemas operativos. ¿Cómo saber cuál es la nuestra? Aquí tenéis cinco claves que os pueden ayudar a convertir vuestro gasto en una inversión.

 

 

  • El tamaño sí importa: antes de decantarnos por un modelo u otro (tanto los equipos con Android como con Windows o iOS están disponibles en diferentes formatos) hemos de tener claro si queremos un equipo ligero o un equipo más “potente”. Existen dos estándares básicos en cuanto a tamaño: uno que ronda las 10 pulgadas (y que es el original creado por el primer iPad) y otro más pequeño que ronda las 7 pulgadas (la primera fue la Galaxy Tab). Existen opciones intermedias pero son minoritarias. Ganar pulgadas nos permitirá trabajar más fácilmente con documentos, navegar más cómodamente por internet y disfrutar más de las películas, fotografías o videoclips. Además, un mayor tamaño redunda en una mayor batería y, por lo tanto, en más autonomía. Por el contrario, los modelos de 7 pulgadas suelen contar con un peso mucho más contenido y una mayor concentración de píxeles por pulgada -mayor resolución-. Es cierto que las tabletas no son excesivamente pesadas, pero también que es mucho más manejable un equipo de 300 gramos que uno de 600. Movilidad o gran formato es la primera disyuntiva.
  • ¿Para qué lo queremos? Si nuestra respuesta es navegar por internet y visitar las redes sociales -y el gestor de correo electrónico- en exclusiva, no necesitaremos un gran procesador ni una tarjeta gráfica de última generación. Será suficiente con un modelo intermedio o de acceso que no supere los 200€. Sin embargo, si somos unos locos de los juegos -los hay de todo tipo en las tiendas de aplicaciones- y queremos hacer nuestros pinitos con los editores fotográficos -sorprenden las posibilidades de algunos como iPhoto- será mejor que nos rasquemos un poco más el bolsillo en forma de hardware… y de pantalla. Las mejores opciones de trabajo son, sin duda, aquellas que vienen con Windows 8 pregargado ya que nos permitirán disfrutar de una experiencia con Office similar a la de un PC clásico. Si el ocio es nuestro objetivo, sin duda el Nexus 7 -en formato pequeño- o el iPad con pantalla Retina han de ser nuestra elección.
  • ¿Qué sistema operativo escojo? De nuevo entran en juego varios factores. Si buscamos un gran abanico de aplicaciones, el nuestro debería ser iOS. Es cierto que Android tiene casi las mismas y que en muchos casos son gratuitas o más baratas, pero también es cierto que muchas de esas aplicaciones no han sido revisadas por Google y que ni son tan completas como las versiones para el sistema de Apple, ni son igual de seguras. Si por el contrario queremos un programa más personalizable o en el que nos podamos ahorrar unos céntimos cada vez que hacemos una compra -creedme, compraréis mucho más de lo que creéis- la elección es el robot verde. ¿Cuándo deberíamos escoger Windows 8 o BlackBerry OS? Cuando queramos un equipo para trabajar casi como en un PC donde el ocio sea secundario. Un último consejo respecto al equipo, no os vendría mal replicar el sistema operativo de vuestro smartphone en vuestra tableta (o viceversa). Es cierto que no es indispensable y que tanto las ranuras de expansión como aplicaciones como DropBox ayudan a compartir cualquier contenido, pero también lo es que tener un mismo SO os ayudará a manejar mejor los dos equipos y, sobre todo, a trabajar más eficazmente en la nube.
  • ¿Sólo WiFi o 3G+WiFi? Por un mero motivo de pragmatismo lo mejor es gastarse un poco más en el momento de la compra y añadir la posibilidad de una conexión 3G. Es cierto que casi siempre se puede compartir el 3G del móvil con la tableta y que cada vez hay más establecimientos públicos y privados con WiFi, pero también lo es que nunca se sabe cuando podríamos querer tener una conexión autónoma. Si no hemos añadido este extra en el momento de la compra ya no podremos hacerlo. Además de tarifas muy competitivas para tabletas de casi todas las operadoras, existen opciones -como es el caso de Euskaltel- que te permiten conectarte cuando quieras realizando micropagos. Una buena opción es 1€ por cada día que te conectes (da igual cuánto navegues o cuánto te descargues). Así podrás controlar tus gastos y saber cuándo quieres pagar por conectarte o es suficiente con el WiFi.
  • Accesorios: es cierto que no es lo fundamental en un dispositivo pero comprarse un equipo que dispone de una buena colección de periféricos y accesorios en el mercado es fundamental. Permitirá conseguir más fácilmente recambios al cargador, las fundas, etc. a mejor precio y es otro modo de personalizar y distinguir nuestro equipo. Casi todos los fabricantes tienen en sus tiendas (online o físicas) una buena colección de estos añadidos y, si no, podemos acceder a los genéricos, pero, por si acaso, es mejor fijarse en el momento en el que hagamos la compra.
Cualquiera que se haya “paseado” por nuestra bitácora sabrá que tenemos unos cuantos favoritos. Por si acaso, os los recordamos. Entre los Android, los Nexus 7 y Galaxy Note 10.1; entre los de Apple, preferentemente, el iPad original (su pantalla Retina es indescriptible) y entre las equipadas con Windows 8 -además de Surface- la Samsung ATIV Smart PC.

 


11
abr 13

Skype, paso adelante

Esta semana se ha consumado un hito. Desde el pasado martes todos los usuarios del Messenger -el origen de las redes sociales como las entendemos hoy- se han visto obligados a migrar a Skype. La que fue la compra estrella de Microsoft en mayo de 2011 -pagó 8.500 millones de dólares- adquiere mucho más protagonismo, entre otras cosas, porque integra multitud de servicios del anterior servicio mejorados exponencialmente.

 

El “nuevo Skype” gira en torno a tres pilares: mejor sonido, mejor edición de textos y, sobre todo, más y mejores servicios de pago. Si a esto le unimos un dominio casi absoluto de las llamadas de voz en internet -sólo amenazado por el servicio Hangout de Google- el futuro de Skype parece más prometedor que nunca.

 

Es cierto que todavía quedan algunos mercados por migrar (Brasil lo hará el 30 de abril y en China no hay fecha “de caducidad”), pero la gran mayoría de los 300 millones de usuarios del servicio de Microsoft activos al mes son todo un seguro de vida para los de Windows. Sobre todo si tenemos en cuenta que su uso no para de crecer: más de 2.000 millones de minutos al día.

 

Microsoft, además, juega con la bandera de la gratuidad. Messenger tenía publicidad (una forma de monetizarlo sin que le cueste nada a los usuarios) y Skype tiene opciones premium de pago. Nunca se cobra por comunicar a dos usuarios del servicio. Sea por voz o por texto. Pero sí por mandar un SMS o llamar a un teléfono fijo o móvil fuera del sistema.

 

También se ha de pagar por tener un número de teléfono virtual en un país. Es cierto que la tasa es baja y que sus principales usuarios son las empresas que desean tener un número de contacto en países extranjeros sin necesidad de recurrir a un call center, pero también lo es que se plantea la opción de cobrar por hacer videollamadas en grupo.

 

 

HangOut, la larga sombra de Google


A pesar de toda esta popularidad, en Redmond miran con recelo al sur. Google ha incluido en su red Google+ un servicio similar a Skype llamado HangOut que cuenta con algunas virtudes respecto al clásico programa de Microsoft: las videollamadas, si se desea, se pueden guardar tanto en Google+ como en YouTube (en sus perfiles públicos o en zonas “privadas”) de modo que luego se pueden incrustar en una web o en un post. Esta herramienta empieza a ser cada vez más popular en Estados Unidos para difundir debates u opiniones de expertos en multitud de páginas.

 

Es cierto que también se puede hacer en Skype, pero requiere descargarse una aplicación nativa de pago. Lo mismo ocurre con quien quiera enviar un fax o grabar una conversación. Todo se puede hacer… pagando.

 

Sin embargo, el nuevo Skype sí que muestra multitud de ventajas sobre Messenger. Sobre todo relacionadas con todas las modificaciones que se pueden realizar sobre los chats escritos: rectificar y eliminar contenidos, cambiar ubicaciones y citas… Desde Microsoft dicen, sin embargo, que el punto fuerte es la seguridad. Es mucho mayor que en el anterior programa, pero, advierten, no es infalible. Como siempre, recomiendan tener el programa actualizado.

 

 

Cómo migrar a Skype


Aunque de momento no hay fecha tope para migrar, desde aquí recomendamos hacerlo cuanto antes. Se puede hacer en poco tiempo siguiendo unos sencillos pasos:

 

 

  1. Entrar en Skype con el usuario y contraseña que se tenía en Messenger.
  2. Cuando entremos en la pestaña Messenger se migrarán todos los contactos a la agenda de Skype.
  3. Veremos como los grupos que teníamos creados en el programa anterior desaparecen. Hay que crearlos de cero.
  4. Para volver a tener destacados algunos contactos -y sus estados- sólo hay que añadirlos a favoritos.
  5. Cuando entremos en la pestaña de recientes veremos todos los chats activos o en los que hemos participado.