25
may 14

Surface Pro 3, en busca de su identidad

Microsoft es, sin duda, uno de los gigantes de la industria tecnológica. Eso hace que, aunque no pase por su mejor momento debido a su lenta adaptación a la tan cacareada era postPC, en los últimos meses haya lanzado productos muy a tener en cuenta.

La llegada de los smartphones y, sobre todo, de las tabletas, se unió al lento pero inexorable retroceso de los de Redmond en internet. Los ordenadores, su gran pilar, no sólo estaban vendiéndose más despacio, sino que corrían el riesgo de desaparecer ante nuevas configuraciones de dispositivos: tabletas, híbridos tableta-portátil, phablets, etc. Si los portátiles se comieron gran parte del negocio de los ordenadores de sobremesa, ahora estos eran víctima de equipos aún más “transportables” y sencillos.

La empresa de Windows necesitaba una rápida adaptación que no llegó. Tras un primer proceso de negación sobre lo que una tableta era capaz o no de hacer, no les quedó más remedio que adaptar su plataforma a los equipos móviles y, sobre todo, comenzar a lanzar nuevos modelos hasta dar con la tecla. Ni la primera Surface fue lo que se esperaba, ni la segunda consiguió reenganchar a quienes seguían buscando una excusa para no migrar a otros entornos operativos.

De este modo, el pasado martes, se esperaba que el evento de la empresa en Nueva York presentara otro atisbo de movilidad: un Surface Mini que pudiera seguir arañado ventas a iOS (Android es ya inalcanzable) sin tener que depender de terceros. La sorpresa fue que la empresa dirigida ahora por Satya Nadella presentó la tercera evolución de la versión Pro de su tableta. Un equipo que tiene como objetivo redefinir el mercado de tabletas, portátiles e híbridos y, si no lo consigue, al menos quedarse como una referencia en el jugoso mercado de dispositivos para empresas.

Su pantalla de 12 pulgadas lo convierte en un candidato perfecto para sustituir a dos de nuestros gadgets a la vez: portátil (hay MacBooks Air de 11 pulgadas) y tabletas (la Note Pro cuenta con un panel con 12,2 pulgadas de diagonal). Es cierto que pierde agilidad -no es fácil manejar mucho tiempo sus 800 gramos-, pero también lo es que está pensada más como un ultraportátil con pantalla táctil y teclado extraíble que como una tableta para llevar a todas partes.

Su grosor de 9,1 milímetros y, sobre todo, su calidad de construcción -que siempre está patente en los productos propios de los de Redmond- sirven, en cierta parte, para relativizar este exceso de peso. Además, el incremento de la pantalla será una de las características más positivas para aquél que quiera trabajar con Office o cualquier otra herramienta (sí, cualquier otra) disponible para un PC convencional.

Cuando le insertamos la TypeCover -que ahora cuenta con un trackpad un 68% más grande- el equipos se convierte en un portátil de lo más interesante que, además, añade un panel táctil de gran capacidad. Su nuevo encaje (muy al estilo SmartCover del iPad) y la configuración de hasta 150º del kickstand permite colocar el Surface prácticamente como queramos mientras trabajamos. Sólo quedaría añadir un lápiz óptico para hacer daño -y mucho- a la gama Note de Samsung… y lo han hecho. Su punto fuerte es su uso intuitivo: con hacer click en la parte superior del lápiz (sí, como cuando sacamos la mina de tinta de un boli) abre automáticamente una aplicación en la que tomar notas. Al “cerrar” el boli, esta se sincroniza automáticamente en la nube. Perfecto.

En cuanto al hardware, el panel cuenta con una resolución de 2.160×1.440 píxeles, sobresaliente y con unos contrastes y gama cromática muy conseguidos. Además, su formato 3:2 -abandonan el 16:9 de sus antecesores- permite obtener una superficie de trabajo un 6% más grande que un MacBook Air de 13 pulgadas.

El procesador puede llegar a ser un potente Intel Core i7 y en cuanto a conectividad, cuenta con puertos USB 3.0, lector microSD, toma para auriculares y un Mini DisplayPort. No hay entrada de Ethernet, pero si un adaptador para el USB. El WiFi y el Bluetooth 4.0 LE, se dan por hechos. En cuanto a la experiencia multimedia, incorpora dos cámaras de 5 Mp y los altavoces ha mejorado un 45% su nitidez y potencia.

La parte menos llamativa del equipo será su precio. En la configuración más sencilla (procesador i3, 4GB de RAM y 64 GB de almacenamiento) partirá de 799 dólares. En la más potente (un ordenador con procesador i7, 8 GB de RAM y 512 GB de almacenamiento) la tarifa se dispara a 1.949 dólares. Si le añadimos que comprar todos sus accesorios oficiales -Type Cover, Pen adicional, fuente de alimentación adicional, docking station y adaptador de Ethernet- puede llegara  los 499,95$, nos encontramos con un equipo que casará mucho mejor con las empresas que con el consumo de masas. Aún así, sin llegar al extremo, el producto más interesante que ha sacado Microsoft desde que han entrado en la era móvil.

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27
abr 14

Microsoft Mobile, el principio de una nueva era

 

 

Aunque se daba por hecho tras su compra por Microsoft, una carta filtrada dirigida a colaboradores y partners de Microsoft ha confirmado los peores pronósticos para Nokia como marca: en cuanto el proceso de absorción concluya, la división móvil de los finlandeses pasará a llamarse Microsoft Mobile. Un cambio de registro en el mercado tecnológico que hace tan sólo seis o siete años era impensable.

 

Después de que las autoridades europeas, estadounidenses y chinas hayan dado el visto bueno es cuestión de semanas que el proceso quede cerrado. De este modo, se da por hecho que los Lumia 930 y 630 serán los últimos en llevar en su carcasa el logo de los fineses.

 

¿Qué cambios traerá esto? ¿Por qué Microsoft no mantiene el nombre a la compañía? Cuando los accionistas decidieron malvender su división de dispositivos móviles tras varios años de nefasta gestión -sólo parte de ellos fueron encabezados por Stephen Elop, la lacra venía de algunos años antes- también cedieron el uso del nombre de la empresa así como de varias familias de productos (Lumia). Tan sólo ciertos servicios, como los mapas o la música siguieron quedando en manos de la empresa, ahora de redes.

 

Esto hace que, en cualquier momento, los de Redmond puedan “resucitar” la denominación o emplearla para nuevas gamas. En cuanto al funcionamiento de la compañía, su sede seguirá estando en Finlandia -fue uno de los puntos más complicados en las negociaciones de venta-, si bien, será una mera subsidiaria de Microsoft.

 

Suponemos que todo esto se traducirá en una menor independencia de los gestores de la filial ahora americana que no acaban de aceptar movimientos como Nokia X. El objetivo de los de Redmond siempre ha sido reubicar a la empresa en el mercado en el lugar que le corresponde -fabricante premium-, acelerar aún más la inercia de Windows Phone en el mercado (no sólo es la plataforma que más crece sino que en algunos países ya tiene más cuota de mercado que iOS) y, sobre todo, unificar todos los sistemas operativos y versiones de Windows en el mercado.

 

El objetivo es que Windows, Windows RT, Windows Phone, Windows Xbox, “X”, y todo el software de la compañía vayan más allá de un ecosistema compatibles (al modo de iOS y OS X o de Android y Chrome) para ser un único software multidispositivo que permita una facilidad de uso no vista hasta el momento.

 

La reestructuración que Microsoft vivió el pasado veranola llegada de Nadella y, sobre todo, la actividad de compras y alianzas que ha mostrado las últimas semanas (filtraciones sobre Windows 9 incluidas) ha hecho que el que era el tercer actor de Silicon Valley amenace con despertar de su letargo y dar un nuevo giro al mercado como ya hizo en los 80.


23
abr 14

Xbox One, lejos de la PS4

 

Microsoft ha anunciado la venta de su Xbox One número cinco millones, una cifra sobresaliente si no fuera porque Sony, recientemente, hizo público que su PS4 ya había comercializado siete millones de unidades. Es cierto que el centro de ocio de los americanos -llamar a cualquiera de las dos consola se nos queda corto- sólo ha llegado a trece países y que a lo largo de 2014 completará su mercado (China será crucial en el devenir de esta batalla), pero, para los analistas, la diferencia de 100 dólares con su competidora japonesa es una lacra demasiado pesada como para recortar la distancia.

 

Desde su presentación en el E3 quedó claro que ni la Wii 2 ni nuevos modelos como Ouya estaban a la altura de estas dos referencias. Se centraban en los gamers clásicos y lo hacían con las únicas armas con las que se les puede conquistar: un hardware sobresaliente, títulos en exclusiva de primera y mandos mucho más ergonómicos y con más posibilidades.

 

Los primeros requisitos de Microsoft sobre la necesidad de conectarse al menos una vez al día a su plataforma Live cayeron en el olvido. Sin embargo, la sensación de que los de Redmond querían controlar por todos los medios al usuarios -para combatir a la piratería o no- y la idea de pagar por todo (incluso por prestar un título por el que ya se había pagado- hicieron mella. Sony sólo tenía que dejar todo como estaba -aunque PS Network sea netamente inferior a Microsoft Live-.

 

Respecto al hardware, hay poca diferencia. Ambos son, literalmente, lo mejor que se podía hacer hasta la fecha. Brutales. Incluso sus mandos han sido mejorados -si es que se podía en el caso de la Xbox- para incrementar las sensaciones del usuario.

 

La batalla del software (Orbis el de la PS4 y Xbox OS para la americana) está algo más desequilibrada. Éste es el punto fuerte de Microsoft y aquí se notan las posibilidades de Skype, Kinect o las órdenes por voz -al más puro estilo Siri-. Además, como el de la Xbox recuerda mucho a Windows 8 -¿por qué será?- todo le resulta mucho más familiar al usuario.

 

¿Dónde reside el problema? En la obcecación de Microsoft de que todos los usuarios van a querer Kinect 2.0. No sólo es probable que muchos no lo quieran, sino que es probable que muchos no lo vayan a usar. Eso hace que la “oferta” de añadirlo en el paquete por 100 dólares haga que la tarifa final se dispare innecesariamente.

 

Con una experiencia de uso prácticamente idéntica. Con catálogos de juegos sobresalientes en ambos casos y con unas plataformas online muy similares en cuanto a rendimiento, acercarse a los 500 dólares tanto es un suicidio y un factor determinante: en países como el Reino Unido donde se han hecho ofertas por parte de distribuidores para bajar su precio esos 100 dólares las ventas se han disparado. Suponemos que, si quieren acercarse (y superar) a la PS4, el lanzamiento de una Xbox sin Kinect o más barata es cuestión de tiempo… pero tiempo es lo único que no tienen.


21
abr 14

Nokia X+ y XL, tendrán su oportunidad

 

Si hace poco os presentamos Nokia X, el nuevo sistema operativo híbrido de los fineses, ahora os desgranaremos los dos primeros modelos que llegarán al mercado con esta plataforma y sus bazas para resucitar la maltrecha empresa en el negocio de los teléfonos inteligentes.

 

Se trata de los Nokia X+ y XL, dos terminales que destacan por su acabado sobresaliente -algo que siempre ha caracterizado a los Nokia-, un diseño atractivo, diferente y colorista -permitirá al usuario diferenciarse en el maremagnum de coreanos, chinos y manzanas- y un precio imbatible.

 

El Nokia X+ es un terminal de acceso con un acabado sencillo y limpio que destaca por unas dimensiones generosas pero contenidas (pantalla de 4 pulgadas y 1 centímetro de grosor) que trabaja con un procesador de dos núcleos a 1 GHz firmado por Qualcomm, cuenta con 768 MB de RAM y 8GB de capacidad de almacenamiento, soporte dual SIM, cámara de 3 Mp -que no os ciegue el número, Nokia nunca hace malas cámaras- y pesa menos de 130 gramos.

 

Sobre el papel puede parecer poco pero no olvidemos que es un terminal de acceso con un sistema operativo a medida que permite trabajar con aplicaciones Android con toda normalidad y tiene una autonomía notable. Todo ello por un precio de unos 99€ libre. Imbatible incluso para los fabricantes chinos más competitivos.

 

Su hermano mayor, el XL, nos da más diagonal en su pantalla (5 pulgadas) y un hardware similar al que hay que sumar una pantalla con mejor resolución (5 Mp), una cámara frontal de 2 Mp a cambio de subir el peso hasta los 190 gramos. El precio, por cierto, se queda en 109 euros.

 

Si tenemos en cuenta que cuenta con todos los servicios que Nokia implementa en sus terminales de gama alta, que ambos cuentan con una autonomía notable gracias a un entorno muy ligero y a una total ausencia de sensores poco imprescindibles -son básicos pero no les falta nada de lo necesario-, tenemos dos terminales de referencia en su segmento que merecen la pena sobre sus equivalentes de Samsung o LG.

 

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11
abr 14

Windows XP, réquiem por el último éxito

 

 

Corría el 25 de octubre de 2001. Microsoft, aún dominador de todos los sectores informáticos -la relevancia de internet todavía era minúscula en muchas zonas del planeta y la movilidad no tenía que ver con tecnología- lanzaba su nueva versión del sistema operativo Windows. El apellido, XP, respondía a “experience” toda una declaración de intenciones sobre las capacidades del nuevo entorno.

 

Durante más de una década -casi 13 años, un récord para una plataforma de este tipo- llegó a 500 millones de ordenadores en todo el planeta. Fue el primero construido en arquitectura de 32 y 64 bits y el encargado de sustituir a Windows 2000. El pasado martes, Windows XP, oficialmente, caducó. Con una cuota media en el mundo del 31,4% de los PCs (tanto profesionales como en hogares), la empresa de Satya Nadella cumplió su anuncio y dejará de dar soporte al programa. Adiós a las actualizaciones, a la reparación de agujeros o a los parches de seguridad o antivirus.

 

No se crearán softwares que permitan acceder a nuevos periféricos (teclados, ratones, impresoras, etc.) ni tampoco ningún tipo de guiño más allá de mantener la web Security Essentials hasta julio de 2015. Tiempo en el que todos los usuarios de XP podrán seguir la recomendación de Microsoft y migrar su PC a Windows 8. Para facilitarlo, los de Redmond han creado la página “Te dejo en buenas manos” que facilitará la transición.

 

Puede parecer nimio pero, si tenemos en cuenta que con el comienzo del nuevo siglo Microsoft anunció que el soporte para sistemas operativos será de diez años, entendemos que el esfuerzo que está llevando a cabo (más de 3 años de más para la plataforma y 4 para la seguridad) es un guiño para evitar que la migración no se haga a la competencia. Windows 8 no ha conseguido enganchar a los clientes y la amenaza de los dispositivos móviles, donde su cuota es meramente presencial es un riesgo que puede suponer millones de dólares en licencias.

 

La empresa explica que el motivo de no continuar desarrollando la plataforma es casi una obligación. XP nació en 2001 cuando sólo el 10% de la población estaba online. Ahora es casi el 77% y ni las necesidades son las mismas, ni las capacidades de XP para satisfacerlas son las apropiadas. Continuar parcheando sistemáticamente el sistema operativo sólo hace que los ordenadores sean más vulnerables y que su rendimiento y productividad estén anclados en el pasado.

 

Sin embargo, muchos usuarios no están dispuestos a abandonar tan fácilmente el último entorno operativo de Microsoft que estuvo a la altura de su competencia. Algunos tan ilustres como las Administraciones británicas u holandesas han pagado a Microsoft 7 millones de euros para tener asistencia en XP durante un año más.

 

De momento se recomienda la descarga de todas las actualizaciones disponibles y, respecto a los programas, acudir a las webs de cada empresa y hacer lo propio con el fin de mantener el ordenador más a salvo de malware. Además, activar todas las alertas antivirus y dejarlo como mucho para jugar a títulos antiguos, plataformas ofimáticas básicas y aprender programación. Ni siquiera navegar por internet puesto que sólo Google ha avisado de que mantendrá su Chrome actualizado hasta 2015 -ni siquiera Explorer lo estará-.

 

Este movimiento debería hacer despegar las ventas de ordenadores (los requisitos mínimos para Windows 8 son muy exigentes para casi cualquier equipo que trabajara con XP), lo que ha animado a muchos fabricantes y minoristas ha poner en marcha una suerte de “plan Renove”. La duda que nos asalta es si no será el empujón definitivo para que muchos usuarios abandonen el equipo de sobremesa y se quede con una tableta (probablemente Android).