01
mar 14

Nokia X, Android a su modo

 

Mucho hemos hablado en los últimos tiempos sobre el modo en el que Nokia ha acabado en manos de Microsoft. Desde lo que pensamos que fue una mala elección (decantarse por Windows en vez de por la plataforma de Google) hasta el modo en el que Stephen Elop puso en una bandeja de plata la principal tecnológica europea en manos de su antigua empresa.

 

Cuando los dirigentes de la empresa lapona nos decían que la venta de su división móvil no significaba la desaparición de la marca (muchos dábamos por hecho que a medio plazo sería el simple fabricante de dispositivos propios de Microsoft) pensábamos en la posibilidad de que Nokia se atreviera a potenciar el sistema operativo con el que trabajan sus Asha, los terminales de acceso a su catálogo.

 

Al fin y al cabo, después de dejar de potenciar Symbian y de desentenderse de MeeGo, parecía que Asha podría ser la plataforma perfecta para remontar en los países emergentes y entre aquellos que no necesitan nada más que un terminal fiable y sencillo que permita llamar, enviar mensajes y las utilidades más fundamentales.

 

Por eso, cuando comenzaron los rumores del posible lanzamiento de un terminal Nokia con Android nadie daba demasiado crédito. Pero, nada más lejos de la realidad, Nokia X es una versión muy sui generis del programa de Google que tiene su propia interfaz y varias características que nos recuerdan muy mucho al trabajo que ha hecho Amazon con el entorno de los de Mountain View.

 

 

 

 

Sobre el papel se trata de un androide que podrá ejecutar sin límites (más allá del hardware) cualquier aplicación desarrollada con el sistema operativo de Google. La razón es que X es un “fork” de la versión 4.1.2. Es un Android sin Google, en los que se han reemplazado todos los servicios que los de Larry Page exigen a sus usuarios (GMail, Google Maps, Google Drive, Chrome, etc…) y que se sustituyen por el vasto catálogo de programas de Nokia y Microsoft.

 

Si a eso le sumamos que el aspecto del programa se acerca mucho más a Windows que a cualquier otro Android y que la dupla Microsoft-Nokia han desarrollado una tienda de aplicaciones específica para este ecosistema (compatible con Android pero independiente de Google y no disponible para ningún otro terminal que use el sistema operativo “original”) podemos decir que el objetivo es aprovecharse del tirón del prurito made-in-Google y de paso, sacar dinero al margen de los del buscador. Por eso no descartamos modos de distribución similares a los que emplea con éxito Amazon.

 

Además, en el MWC los dirigentes de la empresa anunciaron que se podrán descargar aplicaciones Android desde cualquier otra tienda (incluida la de Amazon) aunque nunca se podrá instalar la oficial Google PlayStore.  Esto hace que, en la práctica, un propietario de un Nokia X tenga a su disposición muchísimas más aplicaciones que un usuario de un Nokia con Windows (que además es mucho más caro aunque también más potente).

 

El negocio parece redondo ya que los terminales se comercializarán en un rango de precios de entre 89 y 109 dólares ya que al tratarse de una plataforma libre la inversión de Microsoft en crear este sistema ha sido mucho más baja que si hubiera tenido que partir de cero. La duda es cuánto dejara crecer Satya Nadella este “brazo” de Nokia y, sobre todo, cuál será la respuesta de Google a este movimiento.


26
feb 14

HP Omni 10, por el buen camino

 

 

Ha llegado a nuestras manos la última tablet de Hewlett Packard con sistema operativo Windows 8.1. Un dispositivo que se presentó directamente en la web de Microsoft y que, aunque quizás no ha tenido la suficiente presencia en los medios se nos antoja un dispositivo esencial para las aspiraciones de Windows como rival de Android y el iPad y alternativa real a aquellos que ven en las tabletas un equipo de trabajo; y para la propia Hewlett Packard que, aunque sigue realizando dispositivos de calidad a buen precio, ve como su cuota de mercado es menos relevante de lo que debería.

 

Pero, más allá de analizar el futuro (cercano o no) de ambos titanes, nos centraremos en un equipo que, en cuanto está fuera de la caja tiene bastante empaque. Como su nombre indica, estamos ante un modelo con una diagonal de 10,1 pulgadas y un panel IPS con resolución 1920×1200 píxeles y acabado en Gorilla Glass 3.

 

Toda una declaración de intenciones de lo que nos espera en su interior: el último modelo de procesador Intel, el Atom Z3770. Como el resto de chips de la gama Bay Trail tiene una arquitectura de 22 nanometros y, aunque cuando los de Mountain View dijeron que era un rival serio el Qualcomm Snapdragon 800 no estábamos seguros, después de 10 días a pleno trabajo podemos asegurar que, en ocasiones, incluso lo supera. Sus cuatro núcleos trabajan a 1,46 GHz, aunque cuando la carga de trabajo lo exige, puede ir hasta 2,4 GHz gracias a su función turbo. Además, la gestión de la batería nos permite una autonomía sorprendente: más de 8 horas reales. Nada mal para una tableta de este tamaño que opera con Windows.

 

La GPU es la solvente Intel Gen 7 que permite gestionar los contenidos multimedia mejor que en la mayoría de sus rivales. En cuanto a la RAM, disponemos de 2 GB y respecto a la capacidad de almacenamiento, se parte de 32 GB ampliables a 64 mediante una ranura de expansión. Las cámaras son, quizás, su punto más débil. 8 Mpx para la trasera y 2 para la frontal. Están en la línea de las de sus rivales pero hubiera quedado perfecto subir un poco las cifras (entendemos que hubiera subido la factura).

 

Otro de los peros al hardware podría ser su peso. Tener todo tipo de conexiones, una pantalla sorprendente, un chasis fiable y la última tecnología Intel nos pedirá cargar con 652 gramos. No es una mala cifra ya que está también en la media, pero los 478 gramos del iPad Air deben ser la nueva referencia para todos los fabricantes de esta familia de dispositivos.

 

Sí es cierto que será difícil encontrar en el mercado de tabletas Windows un equipo con mejor relación calidad-precio. 399€ por este procesador, esta pantalla -con una resolución sobresaliente- y unos muy buenos acabados nos parece mucho más que razonable. Surface 2 es mucho más cara y rinde menos. La Dell Venue 11 Pro tiene unas especificaciones superiores… y un precio superior. Incluso el ASUS Transformer Book nos cobra algo más por un procesador menos potente (por mucho que incluya teclado). Sólo mejoraríamos (siendo muy exigentes) un cargador con un tacto y una presencia que no está a la altura del resto del conjunto.

 

 

La parte de Microsoft

 

Como hemos dicho antes, la Omni 10 5600es tiene un hardware redondo. Barato, potente, eficiente y hasta con un audio notable (uno de los puntos flacos de casi todas las tabletas). Ahora nos queda saber lo que ocurre cuando lo encendemos. Una referencia en su nicho de mercado, pero, ¿habrá cumplido Microsoft su parte del trato?

 

La unificación que nos ha traído Windows 8.1 nos permite crear un ecosistema cerrado entre todos nuestros equipos con esta plataforma de una forma similar a como lo hacen los iDevices. PC, smartphone y tableta quedan vinculados a través de la nube, Skydrive. El retorno del botón de inicio hace que sea más fácil pasar de una aplicación a otra, apagar, reiniciar, cambiar usuario de sesión, etc… Y aquí se acaba lo interesante.

 

El resto es más de lo mismo. Por mucho que podamos “apartar” la interfaz Metro si así lo configuramos, el sistema operativo es el que manda sobre el usuario. No es intuitivo, es lento -y esto es complicado con este hardware- y algunos de los programas se cuelgan. No es difícil que Internet Explorer se “olvide” de lo que está buscando. Tampoco que la tienda de aplicaciones tarde mucho en cargar el catálogo.

 

Nuestra impresión es que Windows 8.1 no sólo está muy lejos de iOS 7 en cuanto a rendimiento, gestión de recursos o fiabilidad, sino que la brecha con Android se agranda… y Google Docs o la suite gratuita iWork de Apple empiezan a ser rivales a tener en cuenta por su compatibilidad con Office -sin duda lo mejor de Microsoft-.

 

Estamos seguros de que este mismo hardware trabajando con la última versión de Android sería un serio rival para los Nexus y los Galaxy Note. Un equipo que permitiría una gestión perfecta de las necesidades de trabajo del usuario y que tendría recorrido como dispositivo de ocio. Además, nos ahorraríamos la costosa licencia Windows y el precio podría ser aún más competitivo. Una vez más, un producto sobresaliente se queda en un notable por el sistema operativo con el que trabaja. Una pena.


20
feb 14

Silicon Valley, ¿competencia real?

 

Silicon Valley es, probablemente, uno de los lugares más idealizados de este nuevo siglo. Un lugar en el que nacen multinacionales en los garajes, se atrae cerebros de todo el planeta y, bajo el sol de California y a la vera de la espectacular San Francisco, los jóvenes crean servicios y productos que nos hacen la vida más fácil. Todo ello, eso sí, aderezado con el particular espíritu competitivo de la región y una pugna sin cuartel entre los nuevos titanes americanos: Google, Apple, Microsoft, Facebook, seguidos de otros como Hewlett Packard, IBM, Amazon, etc (aunque algunos de ellos no estén físicamente en el valle, mantienen su espíritu… y sus sedes).

 

Sin embargo, si nos damos un paseo por los libros de cuentas de las tres empresas tecnológicas más importantes de Silicon Valley (y, probablemente, del mercado) como ha hecho iPadizate, vemos que parte de la leyenda es sólo una imagen proyectada y muy poco real.

 

Tanto Apple como Google y Microsoft tienen puntos en común en el mercado. Apple y Microsoft los ordenadores (en menor medida software y telefonía). Es cierto que Google tiene sus Chromebook, pero su presencia, de momento, es testimonial. Los de Bill Gates y Google lucharon a brazo partido por los usuarios de internet: navegadores, nube, publicidad, correo electrónico -es aquí donde Apple está “por estar”. Finalmente, Apple y los de Larry Page pugnan por el negocio de los dispositivos móviles -pero casi ni coinciden como fabricantes-, un espacio casi restringido para Microsoft.

 

Todas y cada una de ellas tienen sus puntos fuertes donde consiguen millones de dólares de beneficios en un negocio que parece compartimentalizado y con un pacto de no agresión. El rival, al final, parece venir del otro lado del Pacífico. Sigamos con el estudio de iPadizate y veremos cuáles son los productos y servicios que les hacen ganar más dinero… y a buen seguro nos llevaremos más de una sorpresa.

 

 

Apple, el producto único ya no es el Mac

 

Si algo caracteriza a la empresa de Cupertino es hacer cosas diferentes. Es probable que nunca haya lanzado algo radicalmente nuevo al mercado, pero todo lo hace más sencillo, con mayor calidad, mejor diseño y una fiabilidad a prueba de duda. El regreso de Steve Jobs hizo que los de la manzana se plantearan como revitalizar una empresa que ya no podía vivir de su gran pasado: el Mac no era rival al imperio Windows. Así, los productos que crearon “de la nada” como el iPod, el iPhone y el iPad supusieron su resurrección y, a día de hoy, el pilar sobre el que se cimentan su milmillonarios impuestos.

 

 

Su ecosistema OS X-iOS-iTunes hace que los usuarios de iPhone se decanten por otros equipos Mac cuando renuevan sus equipos. Y si tenemos en cuenta que es el terminal más vendido del mundo, no es un mal negocio. Lejos queda ya (un 13%) la época en la que los ordenadores marcaban el éxito o fracaso de una empresa informática.

 

 

Google, ¿motor de búsquedas o de imprimir dinero?

 

Sergey Brin y Larry Page plantearon Google como un motor de búsquedas hace ya bastante tiempo. Su objetivo era ordenar -como si de una biblioteca se tratase- toda la información de la web en orden de relevancia y con unos filtros a gusto del consumidor. Esto hizo que todo el mundo quisiera anunciarse en la web que lo encontraba todo y el negocio llegó a su punto álgido en 2009 cuando el 97% de sus ingresos provenía de la publicidad. Peligroso depender tanto de una única fuente de ingresos cuando se está en un mercado tan cambiante -y tan rápido-.

 

Por eso empezaron a compartimentalizar sus actividades, unificar su estilo y ver en que mercados podrían entrar. Android fue un freno a los ingresos sin límites de Apple en el mercado móvil (y una forma de evitar que los usuarios buscaran contenidos en internet en otras páginas que no fueran la suya). Incluso se atrevieron con el hardware comprando Motorola Mobility (que ahora han vendido a Lenovo). Por eso aparece un dato algo menos actualizado aunque revelador. En sólo cinco años la empresa ha conseguido que el 38% de sus ingresos vengan de actividades más allá de las búsquedas.

 

 

 

Microsoft, buscando una alternativa al software

 

La empresa de Bill Gates se hizo gigante -y hecho a Apple del mercado- vendiendo licencias de su Windows a todos los fabricantes (la versión original de la estrategia que ahora sigue Google con Android). Su sistema operativo, Office y el software específico para empresas han hecho que, a pesar de que haya alternativas más eficientes en el mercado y de que las ventas de ordenadores caigan en picado, sigan teniendo unos ingresos saneados.

 

Las empresas no se atreven a migrar a otras plataformas y esto hace que más de la mitad de los ingresos vengan de licencias profesionales. Además, las licencias incluidas en los ordenadores que compran los particulares les permiten otro buen pellizco. Sin embargo, la empresa ahora guiada por Satya Nadella es consciente de que necesitan buscar alternativas antes de que el negocio sea móvil por completo (y ya hemos visto antes quiénes dominan esta faceta).

 

Xbox, Surface, accesorios de hardware para ordenadores y las tiendas para estos dispositivos parecen ser las opciones más fiables a día de hoy pero está claro que necesitan un golpe de efecto.

 

 

 

 

En cualquier caso, parece que este pacto de no agresión permite que una domine los equipos móviles, otra se haga con el control de internet y la última de las licencias de software para particulares y empresas. Todo queda en casa… sobre todo si tenemos en cuenta que Hewlett Packard era, hasta hace poco, el primer fabricante mundial de ordenadores e Intel de procesadores. ¿Dónde está entonces la competencia? Sin duda, en Corea (Samsung y LG) y China (Lenovo, Baidu, Alibaba, ZTE, Huawei). Eso sí, sin noticias de Europa.


02
feb 14

Satya Nadella, el elegido

 

Microsoft es una empresa muy poco convencional. De hecho, por su funcionamiento a lo largo de sus 38 años de historia parece más una empresa familiar a este lado del Atlántico que una moderna empresa tecnológica nacida a la vera del Pacífico. En sus cuatro décadas de vida ha tenido sólo dos CEOs y sólo ahora -después de que Steve Ballmer anuncie su marcha- y tras un largo y meditado proceso de selección, su junta directiva y su fundador y principal accionista (Bill Gates no necesita más presentación) han escogido al tercero de la lista.

 

Satya Nadella, el responsable de productos para empresas y el hombre que posicionó a Microsoft en la nube será el encargado de hacer que la firma de Windows deje atrás los ordenadores y se adentre de una vez por todas en el universo móvil. Un reto enorme si tenemos en cuenta el tamaño de sus rivales -Google y Apple son, ahora mismo, mucho más fuertes y están más saneados que la empresa que gestiona el sistema operativo por excelencia-.

 

La decisión, muy meditada, se ha demorado demasiado en el tiempo hasta el punto de que la nueva composición del ejecutivo de Microsoft así como la nueva estructura de la empresa se estaban convirtiendo en un factor de distracción enorme tanto para empleados como para accionistas -los medios hablaban mucho más del relevo que de los nuevos productos y servicios de la empresa-. Si a eso le sumamos que la rumorología dice que Bill Gates podría aprovechar esta transición para abandonar el cargo de presidente del Consejo de Administración, parece que la empresa está lanzada a cambiar por completo desde dentro.

 

 

Apuesta por la cantera

 

Pese a que había varios CEOs de otras empresas -sobre todo Alan Mulally de Ford- que se posicionaban como posibles sustitutos de Ballmer, Microsoft ha apostado por un hombre de la casa que lleva más de dos décadas en la estructura de los de Redmond.

 

Nadella entró en la empresa de Windows en 1992 lo que hace que conozca perfectamente la cultura empresarial del gigante, su estructura y sus planes a medio y largo plazo. Además, el formar parte de la rama “empresarial” de Microsoft hace que sea conocedor de los entresijos de uno de los cotos privados de la casa y uno de los negocios más deseados por Apple y Google: las empresas. BizTalk, Office Small Business y Commerce Service son sus principales logros. Entre sus debes se encuentra su nula experiencia como gestor y que nunca ha destacado como un ejecutivo estrella que haya sido capaz de arrastrar masas dentro o fuera de su empresa (puede que su anonimato también sea algo positivo a la larga).

 

Aunque el reto de este ingeniero electrónico de origen indio es enorme, Microsoft goza de mejor salud que nunca. Es una de las tecnológicas más rentables y sus últimos datos indican un crecimiento sostenido del 3% de su beneficio y del 12% de su facturación. Además, productos como Xbox One o Surface están teniendo una aceptación por encima de lo que esperaba la propia empresa -y los mercados-.

 

Como dijo Ballmer, estos resultados son un arma de doble filo. Los analistas y los inversores ven en la empresa un valor seguro. Un refugio al que no le afecta la economía, el mercado ni casi la competencia. Eso hace que sea un buen lugar para bregarse como CEO pero también que no aceptarán una bajada de rendimiento. De momento, todos (incluido Gates) ven en Nadella la “sangre fresca” que necesita la empresa para regenerarse y volver a ser la líder de Silicon Valley.

 

De momento Nadella tendrá que amortizar la compra de Nokia, un pozo sin fondo para los ingresos de la empresa. Todo un problema si tenemos en cuenta que Google ha decidido deshacerse de Motorola y que los finlandeses nunca han tenido demasiado músculo en Estados Unidos. Aún así, esta empresa se antoja fundamental para el resurgir de Microsoft en el negocio móvil. También habrá que ver que hace con Windows. El sistema operativo supone el 30% de los ingresos y el beneficio de la compañía pero hace tiempo que no tiene gancho entre los clientes que poco a poco abandonan los PCs para migrar a OS X, Linux o, directamente, para trabajar sólo con equipos Android, Chrome o iOS. La apuesta es unificar todo alrededor de la plataforma. Desde las consolas hasta los teléfonos. Todo. Una apuesta arriesgada para cualquiera excepto para quien supo unificar todas las suites de la empresa en la nube, Skydrive. Será interesante ver qué ocurre. Suerte y bienvenido, Nadella.


19
ene 14

Wii U, en caída libre

 

 

Las peores predicciones se quedaban cortas. El viernes Nintendo anunció que rebajaba sus previsiones de ventas para su modelo estrella, Wii U, de 9 millones a 2,8… si las cifras se mantienen de aquí a marzo (algo poco probable debido a los recientes lanzamientos de Xbox One y PS4). Esta cifra supondrá que la empresa nipona pase de un beneficio de 500 millones de euros a unos enormes números rojos de 240 millones. Los inversores y analistas están perplejos porque, ni en el peor de los escenarios se esperaba una cifra tan mala.

 

Una horrible campaña navideña donde la consola de sobremesa de Nintendo no ha tenido opción ante las capacidades (y excelentes campañas de marketing) de sus rivales de Sony y Microsoft ha hecho que mientras que los ingresos de la industria han subido por primera vez en dos años, los de la empresa de Kioto se hayan desplomado.

 

Estados Unidos, el primer mercado mundial, es una buena muestra de lo que ha ocurrido en el negocio. Los ingresos han aumentado un 28%. Las nuevas consolas han disparado la facturación un 50% y han hecho que la previsible bajada de las ventas de videojuegos (un 18% ya que los gamers esperan a que aparezcan los títulos para las nuevas consolas) se hayan enjugado fácilmente. El problema es que al otro lado del Atlántico hasta la Xbox 360 -que lleva cinco años en el mercado- se vende más que la Wii U.

 

En cuanto a juegos, las previsiones de Nintendo tampoco son mejores. De los 38 millones de títulos que esperaban vender han pasado a 19 millones. La única consola con un comportamiento aceptable es la 3DS. Aunque no llegará a los objetivos anuales (1,35 millones vendidas por los 1,8 previstos y 20 millones de juegos por los 26 millones esperados), es la única que está en cifras de dar beneficios a la empresa.

 

Pero, ¿cuál es el motivo para esta caída sin precedentes? A simple vista podría parecer la falta de prestaciones frente a sus rivales pero lo cierto es que la Wii nunca ha estado ni pretendido estar en la liga de las prestaciones. La clave reside en su complejidad. La consola “grande” de Nintendo se caracterizó desde el principio por su sencillez y en la de sus títulos. Sin embargo, su renovación la ha dejado a medio camino entre una tableta y una consola. Demasiado compleja para el usuario de la generación anterior. Demasiado poco para quien busca una tableta “de verdad” o una consola prestacional.

 

Además, la idea de jugar en varias pantallas a la vez no ha resultado atractiva ni para los desarrolladores independientes de juegos ni para los grandes estudios que no han lanzado títulos con el suficiente gasto como para robar clientes de la lista de potenciales de la Xbox o la PlayStation.

 

El caso es que desde su última genialidad, haya por 2007, la empresa ha perdido el 70% de su valor en Bolsa. La empresa parece haberse quedado posicionada en tierra de nadie y Satoru Iwata, su CEO, está obligado a replantear y reestructurar Nintendo si no quiere verla en manos de otro gigante.