Hace pocos días nos hacíamos eco de los informes de varias consultoras que anunciaban la enésima caída de las ventas de PCs (portátiles o sobremesa) en detrimento de las tabletas. La mayoría de los usuarios se decantan por estos pequeños dispositivos más ligeros, portátiles y casi tan potentes como un portátil para renovar su tecnología. El motivo es sencillo, la mayoría usamos nuestros gadgets para navegar, consultar el correo electrónico, las redes sociales y disfrutar de una película, música o juegos. Nada que una tableta no nos permita hacer mucho más cómodamente que su equivalente con teclado físico. Además, para los que quieran trabajar con ellas, cada vez más suites ofimáticas adquieren la forma de aplicación para que nos llevemos nuestros documentos donde queramos -la explosión de la nube es fundamental para que todo esto funcione-.
Sin embargo, igual que cuando acudimos a una tienda de ordenadores o una gran superficie para comprar un portátil nos encontramos con la dicotomía “Windows o Mac” y nos enfrentamos a una vorágine de números -velocidad del procesador, memoria, tarjeta gráfica, capacidad de almacenamiento- y a una colección de siglas relacionadas con la conectividad (HDMI, USB, WiFi, etc…) la explosión del mercado de tabletas ha hecho que casi todos los fabricantes dispongan de una buena colección de tabletas de diferentes tamaños, capacidades y sistemas operativos. ¿Cómo saber cuál es la nuestra? Aquí tenéis cinco claves que os pueden ayudar a convertir vuestro gasto en una inversión.
- El tamaño sí importa: antes de decantarnos por un modelo u otro (tanto los equipos con Android como con Windows o iOS están disponibles en diferentes formatos) hemos de tener claro si queremos un equipo ligero o un equipo más “potente”. Existen dos estándares básicos en cuanto a tamaño: uno que ronda las 10 pulgadas (y que es el original creado por el primer iPad) y otro más pequeño que ronda las 7 pulgadas (la primera fue la Galaxy Tab). Existen opciones intermedias pero son minoritarias. Ganar pulgadas nos permitirá trabajar más fácilmente con documentos, navegar más cómodamente por internet y disfrutar más de las películas, fotografías o videoclips. Además, un mayor tamaño redunda en una mayor batería y, por lo tanto, en más autonomía. Por el contrario, los modelos de 7 pulgadas suelen contar con un peso mucho más contenido y una mayor concentración de píxeles por pulgada -mayor resolución-. Es cierto que las tabletas no son excesivamente pesadas, pero también que es mucho más manejable un equipo de 300 gramos que uno de 600. Movilidad o gran formato es la primera disyuntiva.
- ¿Para qué lo queremos? Si nuestra respuesta es navegar por internet y visitar las redes sociales -y el gestor de correo electrónico- en exclusiva, no necesitaremos un gran procesador ni una tarjeta gráfica de última generación. Será suficiente con un modelo intermedio o de acceso que no supere los 200€. Sin embargo, si somos unos locos de los juegos -los hay de todo tipo en las tiendas de aplicaciones- y queremos hacer nuestros pinitos con los editores fotográficos -sorprenden las posibilidades de algunos como iPhoto- será mejor que nos rasquemos un poco más el bolsillo en forma de hardware… y de pantalla. Las mejores opciones de trabajo son, sin duda, aquellas que vienen con Windows 8 pregargado ya que nos permitirán disfrutar de una experiencia con Office similar a la de un PC clásico. Si el ocio es nuestro objetivo, sin duda el Nexus 7 -en formato pequeño- o el iPad con pantalla Retina han de ser nuestra elección.
- ¿Qué sistema operativo escojo? De nuevo entran en juego varios factores. Si buscamos un gran abanico de aplicaciones, el nuestro debería ser iOS. Es cierto que Android tiene casi las mismas y que en muchos casos son gratuitas o más baratas, pero también es cierto que muchas de esas aplicaciones no han sido revisadas por Google y que ni son tan completas como las versiones para el sistema de Apple, ni son igual de seguras. Si por el contrario queremos un programa más personalizable o en el que nos podamos ahorrar unos céntimos cada vez que hacemos una compra -creedme, compraréis mucho más de lo que creéis- la elección es el robot verde. ¿Cuándo deberíamos escoger Windows 8 o BlackBerry OS? Cuando queramos un equipo para trabajar casi como en un PC donde el ocio sea secundario. Un último consejo respecto al equipo, no os vendría mal replicar el sistema operativo de vuestro smartphone en vuestra tableta (o viceversa). Es cierto que no es indispensable y que tanto las ranuras de expansión como aplicaciones como DropBox ayudan a compartir cualquier contenido, pero también lo es que tener un mismo SO os ayudará a manejar mejor los dos equipos y, sobre todo, a trabajar más eficazmente en la nube.
- ¿Sólo WiFi o 3G+WiFi? Por un mero motivo de pragmatismo lo mejor es gastarse un poco más en el momento de la compra y añadir la posibilidad de una conexión 3G. Es cierto que casi siempre se puede compartir el 3G del móvil con la tableta y que cada vez hay más establecimientos públicos y privados con WiFi, pero también lo es que nunca se sabe cuando podríamos querer tener una conexión autónoma. Si no hemos añadido este extra en el momento de la compra ya no podremos hacerlo. Además de tarifas muy competitivas para tabletas de casi todas las operadoras, existen opciones -como es el caso de Euskaltel- que te permiten conectarte cuando quieras realizando micropagos. Una buena opción es 1€ por cada día que te conectes (da igual cuánto navegues o cuánto te descargues). Así podrás controlar tus gastos y saber cuándo quieres pagar por conectarte o es suficiente con el WiFi.
- Accesorios: es cierto que no es lo fundamental en un dispositivo pero comprarse un equipo que dispone de una buena colección de periféricos y accesorios en el mercado es fundamental. Permitirá conseguir más fácilmente recambios al cargador, las fundas, etc. a mejor precio y es otro modo de personalizar y distinguir nuestro equipo. Casi todos los fabricantes tienen en sus tiendas (online o físicas) una buena colección de estos añadidos y, si no, podemos acceder a los genéricos, pero, por si acaso, es mejor fijarse en el momento en el que hagamos la compra.





