20
feb 15

Tabletas, ¿cuáles son las referencias?

El mercado de las tabletas ha demostrado comportarse -a pesar de las primeras previsiones- de un modo muy diferente al de los smartphones. Su condición de equipos más potentes (y su excepcional capacidad para mezclar ocio y trabajo) ha hecho que la tasa de renovación de los dispositivos sea más baja que la de sus hermanos móviles. Además, pese al buen inicio de las ventas de los equipos más modestos, la eclosión de los phablets ha hecho que los compradores de tabletas se decanten por los equipos de mayor tamaño y más potencia. Los premium. Precisamente por eso (y cuando se acerca la fecha de renovación de la mayoría de los modelos en catálogo) os presentamos las mejores de 2014 que, dentro de poco rebajarán considerablemente sus precios para dejar paso a las versiones “remozadas” para este 2015. Una buena oportunidad para hacerse con uno de estos tops a muy buen precio.

  • iPad Air 2. Sin duda, y por mucho que le pese a la competencia, la referencia. Si el iPad Air puso tierra de por medio con los Nexus y Galaxy Note (y Tab) el Air 2 consiguió ser más delgado, ligero, rápido (gracias a su procesador de tres núcleos que rinde mucho más de lo esperado), potente -2 GB de RAM son mucho para mover un entorno tan ligero como iOS 8- y eficiente. Su pérdida de dimensiones no ha afectado en nada a su notable autonomía. Sigue siendo la que más aplicaciones dedicadas tiene, la más capaz para jugar y la más equilibrada. Por eso, a pesar de ser de las más caras es la más vendida. Una apuesta segura que gracias a la política de actualizaciones de Apple durará 3-4 años a un nivel de rendimiento óptimo.

  • Nexus 9. El equivalente Android al iPad. Una tableta pensada por Google para su sistema operativo más avanzado. HTC se encarga de poner los recursos técnicos. Un panel excepcional con una resolución de 2048×1536 en un formato de 8,9 pulgadas. Sus altavoces BoomSound son los mejores de su categoría y su hibridación con el sistema operativo marca la diferencia. Su diseño no es tan refinado como el del iPad pero está entre los mejores del mercado y su relación calidad-precio la convierte en la referencia. La versión con 16GB de capacidad y WiFi cuesta 389€ y la de 32GB y LTE no pasa de 589€. Y todo eso con un procesador Tegra K1 a 2,3 GHz y una GPU Kepler de 192 núcleos.

  • Surface Pro 3. La más especial de todas las que aparecen en esta lista. Tenemos que creernos que es un tablet aunque la propia Microsoft la compare con el MacBook Air. Su excepcional hardware permite trabajar con todo tipo de aplicaciones Windows, desde Photoshop hasta Illustrator o la suite Office. Eso la hace mucho más capaz (y cara) que las demás y la acerca al universo de los ultrabooks. Una muy buena opción para el que no se decanta, quiere un equipo potente y duradero, el dinero no es problema y quiere explotar todas las capacidades de Windows.

  • Nokia N1. Competidora directa con el iPad Mini 3 por tamaño (aunque tiene 7,9 pulgadas) y precio, sorprende por ser un equipo con Android Lollipop construido con Intel (¿No había sido Nokia comprada por Microsoft?, ¿No era Intel el gran aliado de Microsoft para frenar a Google Android?) Buen diseño, excepcional construcción, panel sobresaliente, un hardware notable y un rendimiento muy superior a lo que se espera de un equipo de 250€. Sólo fallan sus altavoces y la falta de flash para la cámara posterior -sería demasiado-.

  • Galaxy Tab S. Sobre el papel supera varias prestaciones del iPad Air 2 (como su procesador octacore y sus 3 GB de RAM) y a la hora de ir a pagar es unos 100€ más barato. Además, está disponible en más configuraciones de tamaño, potencia y conectividad. Su panel es una delicia pero, una vez más, le penan sus acabados -imperdonables para un premium de este precio- y la existencia de alternativas dentro del universo Android que gestionan igual de bien Lollipop. A pesar de eso, es una compra excelente que nos muestra lo mejor del universo Android en versión Samsung.

¿Con cuál os quedáis?

02
feb 15

Gaming, en busca de la experiencia definitiva

Parece que la guerra ya no está en el catálogo (no sólo). Ni siquiera en la vertiente social de los juegos -aunque es cada vez más importante- o las plataformas móviles. La batalla tampoco se juega en cuento a resolución (y por lo tanto potencia gráfica bruta de los dispositivos). La próxima frontera de los videojuegos tiene que ver con la experiencia de inmersión del usuario en la acción.

Conceptos como Hololens ya van dejando claro que la visión sobre la importancia de lo que hacemos con los dispositivos (y no los dispositivos en sí) es la que marca la evolución tecnológica en los últimos meses. Así, el último proyecto de Catopsys en Kickstarter llamado Immersis parece el primer paso de una nueva edad en los videojuegos.

Este sistema de proyección convierte la habitación en la que jugamos en un entorno tridimensional a partir de las imágenes del televisor lo que hace que de pronto estemos en un campo de batalla o disputando una carrera en un escenario de 360 grados que busca una inmersión total de los jugadores y que, aunque no goza con una resolución de primera tiene un enorme potencial.

Imagen de previsualización de YouTube

 

Ubicado en un extremo de la habitación esta lente del tipo “ojo de pez” proyecta imágenes con un ángulo de 180 grados (lo que da una sensación de 360 al gamer). Un sistema de calibración permite adaptar esa proyección a las características de la habitación (profundidad, paredes, columnas) y a la propia pantalla que muestra la imagen principal.

El sistema, aunque da un resultado similar a la Illumiroom de Microsoft usa un sistema completamente diferente. Los del laboratorio de investigación de Redmond emplean un sistema de recreación de imágenes periféricas mientras que Immersis gestiona y recrea imágenes y texturas a partir de la emisión del videojuego.

Además, frente a las Occulus Rift de Facebook, las Google Glass, el sistema Gear VR de Samsung o las propias Hololens de Microsoft, estos sistemas inmersivos parecen tener más oportunidades de sobrevivir en el mercado -al menos en su primera fase de comercialización- gracias a que no se necesitan gafas para disfrutarlos.


30
ene 15

HP ZBook G2, potencia bruta

Sin duda, durante los años en la que la venta de ordenadores cayó sostenidamente frente a la crisis (su tasa de renovación es mucho más lenta que la de un dispositivo móvil) y al empuje de la moda tablet -mucho más racional para el usuario medio-, el negocio con empresas fue el único reducto donde los grandes fabricantes de ordenadores podían encontrar beneficios.

La debilidad de Apple en este sector (su nicho son diseñadores, músicos, fotografía y algo de cine) y la poca implantación del software libre hasta hace poco tiempo hizo que Microsoft fuera el dominador absoluto de este universo y que muchas compañías se volcaran en la presentación de estaciones de trabajo móviles o no que dotaban al usuario de todo tipo de herramientas para el desempeño profesional.

Hewlett Packard, una de nuestras empresas de referencia, nos ha prestado durante unos días uno de sus ZBook 17 G2, una de las referencias del sector por su potencia, portabilidad -aunque tenga una diagonal de 17 pulgadas es mucho más ligero de lo que parece y excepcional relación calidad-precio.

Especificaciones

La carta de presentación de nuestro equipo es excelente: su procesador Intel i7-4940MX a 3,1 GHz y tecnología Intel Turbo Boost hasta 4 GHz de cuatro núcleos trabaja con una GPU HD Intel 4600 y 16 GB de memoria SDRAM DDR3 y 1600 MHz que hace que el equipo sea increíblemente rápido. Para los que les parezca poco, las ranuras de expansión permiten crear un misil con hasta 32 GB de RAM. Destaca también el subsistema gráfico Nvidia Quadro K5100M con 4 GB DDR5 dedicados.

Respecto al disco duro, de serie incorpora una unidad turbo HP Z de 256 GB SSD también ampliable (se puede configurar de fábrica hasta 1 TB) mientras que su pantalla LED tiene resolución Full HD con tecnología antirreflejos WVA.

Trabajar con contenidos multimedia en ella (una de las funciones básicas de estos equipos) es una delicia por su nitidez. Los colores se disciernen fácilmente, los negros son profundos y los blancos brillantes. El contraste, sin estar a la altura de los monitores independientes más profesionales, no defrauda y la dupla del panel con la tecnología DTS Studio Sound HD hace que todo fluya con una calidad sobresaliente. La dupla con el reproductor BluRay de su unidad óptica es, sin duda, sobresaliente.

Respecto a la conectividad, el sistema integrado WiFi Dual Band Wireless AC y el Bluetooth 4.0 aseguran rendimiento en el trabajo en red y con otros equipos (que son fácilmente conectables); 3 USB 3.0 (1 de carga), 1 USB 2.0, 1 Thunderbolt 2, 1 Display Port 1.2, 1 entrada de micrófono-salida de auriculares, 1 conector para batería auxiliar, 1 conector de acoplamiento, 1 puerto para VGA, 3 ranuras de expansión (tarjetas inteligentes, Express Card y SD) garantizan que esta workstation será el perfecto centro de gestión para cualquier tipo de equipos.

Software integrado

El equipo viene con Windows 7 Professional preinstalado y la licencia para dar el salto a Windows 8.1 Pro permitiendo sólo el uso de una versión a la vez. El cambio de versión requiere desinstalar 7 para reinstalar 8.1 (lo mismo en caso de que queramos realizar un downgrade).

Como es habitual en los equipos de HP vienen con una gran variedad de programas para trabajar: HP Performance Advisor, HP Remote Graphics HD, HP Client Security, Microsoft Security Essentials, Microsoft Defender, CyberLink Power DVD BD, HP ePrint Driver, HP PageLift, etc. en definitiva, un conjunto de herramientas optimizadas para el entramado multinúcleo y multisistemas del ZBook.

Rendimiento y público objetivo

Teniendo en cuenta sus especificaciones y su precio (ahora se puede comprar en la web de HP por 2.237,29€) está claro que este ZBook no es un equipo para todos los públicos. Los dos hermanos pequeños de la familia (el ZBook 14 y el 15) no sólo tienen un rendimiento más humilde sino también un precio mucho más competitivo. Son ultrabooks con una enorme carga tecnológica pensados para hacer frente (y superar) a los Dell Precision y demostrar que el mundo multimedia no es sólo cosa de la manzana.

Sin embargo, esta bestia tiene sólo sentido en manos de profesionales que tienen muy claro que necesitan una buena dosis de potencia para su día a día y quieren que su herramienta principal se pueda desplazar con ellos a cualquier lugar.

Es un equipo con unos acabados sorprendentes y sólidos. Todo en él, desde el teclado hasta las conexiones de expansión de autonomía y capacidad, están pensados para durar. Para ir mejorando las prestaciones según los programas y la demanda de trabajo y potencia aumenten. Una inversión pensada para durar a la que se le queda corto Windows 7 Pro y que, a buen seguro, dará todo su rendimiento con el nuevo Windows 10 (mucho más ligero y capaz).

Cualquiera que se dé una vuelta por las webs de análisis de equipos más prestigiosas de internet como TechradarPCPro o Notebook Check se encontrará notas mucho más que positivas. Es un dispositivo pensado para renderizar, para trabajar con sistemas multimedia y para sacar lo mejor de su rendimiento. En un entramado de varios monitores y con las herramientas de edición adecuadas haría palidecer a casi todos los equipos de sobremesa del mercado.

Sólo podremos bajar parte de su rendimiento si abandonamos Windows para instalar Linux pues buena parte del hardaware dejará de dar lo mejor de sí. Por cierto, el procesador de la familia Hasswell, uno de los más potentes que hemos probado hasta la fecha confirma -como nota al pie- todo lo que nos hemos perdido cuando Intel decidió que el negocio móvil era residual para ellos. Es rápido, demanda poca energía y parece no tener límites. Una delicia.


27
ene 15

Windows 10, sus cinco “sorpresas”

Si ayer os presentamos las novedades de Windows 10, hoy analizaremos las claves sobre las que rota la apuesta de esta nueva versión. Un sistema operativo que no sólo pretende solventar las carencias que tuvieron Windows 7 y 8 sino que pretende adelantar por la derecha las apuestas de Apple y Google los dos grandes rivales que parecían haber dejado obsoleta a la empresa cofundada por Bill Gates.

  • Un programa para controlarlos a todos. Apple se jacta de que iOS y OS X están cada vez más cerca y son totalmente compatibles. Google dice que Chrome es la extensión para ordenadores de Android. Pero ninguna de las dos se ha atrevido a dar el complicado salto de unificar en un sólo sistema operativo todo su ecosistema de dispositivos. Todo: desde el funcionamiento hasta las aplicaciones quedan integrados entre el smartphone, la tableta, la consola, la televisión y el PC. Todas las pantallas están, por fin, unidas. Esto no sólo facilitará la experiencia del usuario sino que hará más eficaz y sencillo el trabajo de los desarrolladores y debería empujar la cuota de mercado de Windows en el universo móvil donde le cuesta superar el 5% y ve muy de lejos la batalla por el liderato de iOS y Android -con más de un 40% cada uno-. El interfaz ahora es más sencillo (como en los móviles) y todo será más fluido y ligero. Además, como ocurre con otros sistemas operativos, es gratis, ya no tiene soporte físico y entra de lleno en la segunda década del siglo XXI.
  • Xbox entra en juego. Cuando hemos hablado de unificar todas las pantallas hemos mentado las consolas y la televisión. Y eso es así porque Xbox entra en juego para marcar la diferencia en un negocio que se le da muy bien a Microsoft y en la que Google y Apple ni siquiera están presentes. Satya Nadella, a su llegada, dijo que había que revolucionar el ocio digital y muchos temieron por la venta de este sector. Nada más lejos de la realidad: los juegos de Xbox One se podrán disfrutar en cualquier equipo con Windows 10… y también compartir la experiencia en streaming. Teniendo en cuenta el enorme catálogo exclusivo de Microsoft, empezamos a entender la apuesta de Sony por el universo Android.
  • Cuéntame. En esto también Windows quiere adelantar a sus rivales. Si Siri cambió la forma en la que nos relacionábamos con los teléfonos móviles y Google Talk completó el enorme catálogo de servicios de los de Mountain View, Cortana llegó desde el principio como el más completo de todos. Habla en un tono más natural. La conversación es más lógica y además es transversal, es decir, aprende de la experiencia que tiene con nosotros en todos los dispositivos de los que somos usuarios.
  • Spartan también toma la delantera. El caso de Explorer es, probablemente, el más injusto de la industria tecnológica en las últimas décadas. Se le penalizó para que sus rivales pudieran equipararse a él (¿por qué nadie le corta ahora las alas a Google?) lo que, unido a una mala estrategia de Microsoft, hizo que primero le adelantara Firefox y luego Chrome. La imagen de programa obsoleto no sólo era falsa sino que acabó enterrando cualquier esperanza de Microsoft de retornar a la cima. Por eso lo mejor era hacer borrón y cuenta nueva con Spartan Project, un programa que hereda muchas de las virtudes de la última generación de IE (a la altura de Chrome, Firefox y Safari) y que cuenta con un diseño fresco, utilidades como guardar páginas para su posterior lectura o compartir páginas con apuntes sobreimpresos -también a mano- y, sobre todo, interactuar con otros usuarios en todos los dispositivos.

  • Periféricos excepcionales. La llegada de Nadella no sólo ha supuesto un soplo de aire fresco en una empresa que llevaba demasiados años con las ventanas cerradas (valga la redundancia) sino que ha hecho que Microsoft sea capaz de sorprender, de nuevo, y se crea que puede ser de nuevo la referencia tanto en software como en hardware. El último ejemplo es Surface Hub, una pantalla de 55 u 84 pulgadas que se conecta con un sólo cable y lleva a esta superficie -sobre la que se puede escribir- todas las utilidades de Windows 10 y las multiplica gracias a Skype. Una nueva forma de hacer videoconferencias, brainstorming y de redefinir las reuniones de trabajo. Y por si esto fuera poco, Nadella tuvo su momento “one more thing” y cuando nadie esperaba nada más -porque habían dado al auditorio mucho más de lo esperado- presentaron Hololens. Un híbrido entre las Glass de Google y las Oculus Rift de realidad virtual de Facebook. Gracias a este “casco” -prometieron que no llegaron por poco a presentar las gafas definitvas- podemos recrear realidad virtual en nuestro entorno; hablar con una persona a través de Skype (y verla); y una poderosa herramienta para compartir información de todo tipo con cualquier interlocutor y para campos como la enseñanza, la medicina o la ingeniería. El interfaz es espectacular (permite “anclar” aplicaciones en un lado de la pantalla para seguir haciendo otras actividades), fluido y, los que lo han probado, prometen que adictivo. Algo impensable en versiones anteriores de cualquier sistema operativo. Los problemas han cambiado de barrio.


26
ene 15

Windows 10, el gran sistema operativo de Microsoft

Nueve de cada diez ordenadores del planeta trabajan con alguna de sus versiones. Domina entre portátiles, es la plataforma perfecta para la suite ofimática de referencia y una de las plataformas que más rápido ha crecido en mercados como el de consolas. El pilar sobre el que Bill Gates levantó el imperio Microsoft y una bestia dormida a la que ni siquiera Google ha conseguido desplazar. Se trata de Windows, la distribución más importante del planeta y la consolidación de que los planes de la empresa ahora dirigida por Satya Nadella pasan por unir por completa el universo móvil y el de los PCs.

Desde que anunciaron la preview del programa la han instalado ¡3 millones de usuarios! y la empresa ha recogido más de 800.000 mensajes de feedback para eliminar errores y mejorar facetas del software. Precisamente por eso, a lo largo de los próximos días diseccionaremos todas las novedades del programa de los de Redmond. Sus claves, sus novedades y cómo esta renovación revolucionará (o al menos lo pretende) el modo en el que todos nuestros dispositivos se relacionan entre sí.

Disponibilidad y precio

Antes de centrarnos en sus novedades primero queremos aclarar que todavía no hay una fecha definitiva de lanzamiento y que todo lo que ha presentado la empresa son diferentes versiones muy avanzadas -pero no definitivas- de su gran apuesta. A lo largo de esta semana Microsft nos permitirá acceder a una nueva build en 25 idiomas para seguir aumentando ese feedback del que hablábamos antes y, sobre todo, seguir copando titulares.

Los de Nadella sí han aclarado, sin embargo, el precio de dar el salto a Windows 10. Durante el primer año adquirirlo no tendrá ningún precio. Pasados esos doce meses los usuarios sí tendrán que pagar por la actualización. ¿Por qué esta estrategia? Según datos de NetMarketShare, en octubre de 2014 un 53% de los usuarios de Windows empleaban la versión 7… y hasta XP estaba por delante de 8.1. Un atasco que no sólo da la imagen de que los PCs están vetustos frente a los equipos con OS X o Linux, sino que no permite un correcto desarrollo de la plataforma. Ofrecerlo gratis, sin duda, hará que millones de clientes se animen a adquirir un programa que una vez actualizado será gratuito de por vida.

Mantener las señas de identidad, prioritario

La explosión del universo móvil y la rápida adaptación de los clientes a interfaces mucho más visuales hizo que Microsoft se planteara rediseñar por completo su sistema operativo para evitar la debacle en la venta de ordenadores. El menú de inicio, una de las señas de identidad de Windows desde su nacimiento, pasó a mejor vida en la versión 8 para desgracia de sus usuarios que se quejaron de que dejaban de disfrutar de una de las herramientas más útiles de la plataforma.

Aprendida la lección, Windows 10 no sólo recupera el menú de inicio sino que lo mejorará añadiendo los Tiles que tan buena aceptación han tenido. Las nuevas “teclas de acción rápida” de la parte inferior de la pantalla y el centro de notificaciones que se desplegará a la derecha completan una pantalla de inicio acorde con el número de la versión. De 10.

¿Y qué más podríamos pedir a un sistema operativo que promete heredar y unificar lo mejor de la experiencia móvil en nuestro PC? Un asistente digital tan bueno como Cortana. Y no sólo es tan bueno como el de los Lumia… sino que lo supera de largo por las mayores capacidades que permiten los ordenadores. Es capaz de abrirnos archivos de Office específicos, de reproducir música, de mostrarnos fotos o vídeos y, sobre todo, de saber a qué información puede acceder y a cual no. Solo tenemos que dejárselo claro en la “Libreta” antes de empezar a usarlo.

El nuevo navegador Spartan Project que llegará en “tres, cuatro o cinco meses” y las nuevas utilidades que unirán la experiencia de Xbox One con cualquier otro equipo con Windows 10 son las principales novedades que diseccionaremos en los próximos posts y que si funcionan tan bien como nos prometieron, garantizan un futuro muy brillante a Microsoft.