Sky, última en llegar a la guerra de los contenidos

Si parecía que la guerra por los contenidos televisivos en España tenía claros ganadores (Netflix y, en menor medida, HBO) y grandes perdedores (los canales generalistas y algunas plataformas de pago tradicionales), cada semana que pasa se suma un nuevo actor que viene con un as bajo la manga para intentar cambiarlo todo -de nuevo-.

El último en llegar es Sky, el conglomerado británico que viene con un formato ligeramente diferente al de sus rivales aunque con un precio similar: 10 euros al mes. Su oferta es sencilla: “cientos de películas, 12 de los canales más vistos y series de televisión completas”. Es decir, a una oferta teóricamente similar a la de Netflix y HBO (varían los contenidos en exclusiva) le suma canales de televisión “clásicos”.

Fox, Fox Life, TNT, Historia, SyFy, Disney Junior, Nickelodeon, TCM, Comedy Central, Calle 13, Disney XD y National Geographic podrán verse en directo además de en modo “catch up”: sus contenidos se almacenarán durante 30 días para que se puedan disfrutar cuando y donde se quiera. De momento, advierten, no habrá modo “sin conexión” aunque es algo en lo que están trabajando.

Lo que si disfrutarán sus clientes es de un modo online en el que podrán ver al completo las series de su catálogo. La mayoría, por cierto, pertenecen a los canales antes citados. De momento se trata de 61 series (solo 14 completas) y 258 películas a los que hay que sumar 31 contenidos infantiles.

Uno de los sinsabores del lanzamiento es el deporte. El actual reparto de los derechos ha hecho que no puedan tener oferta de contenidos deportivos, su punto fuerte en otros mercados. Si a esto le unimos que, de momento, no barajan la opción de contenidos propios.

Es cierto que parece que la oferta se queda un poco corta, aunque prometen que irá creciendo con el tiempo -según adquieran derechos- y que la posibilidad de reproducirlo solo a través de equipos iOS y Android -no cuentan por ahora con aplicaciones para smart TVs- puede hacerla algo más incómoda que sus rivales, sin embargo, ofrecen el Sky TV Box, que, por 25 euros, permite tener la aplicación en cualquier televisor.

Aunque parezca, a priori, que llega tarde para hacerse hueco en un mercado donde además de los antes citados también está Amazon Video, Wuaki, Filmin así como el cada vez mayor peso de YouTube, etc. la baza de Sky es captar a aquellos que no se animen a dar el salto definitivo al VOD puro o a aquellos que quieran tener un catálogo de canales de calidad y quieran pagar menos que a un operador clásico.

Los meses nos dirán si realmente tiene hueco en el mercado y no fracasa como ya le pasó a otras propuestas similares híbridas como TotalChannel y MagineTV.

Streaming, el cambio en el modelo de la televisión se consolida

Antes de empezar a desgranar el tema que nos atañe hoy nos gustaría resaltar que los datos de comScore que analizamos (y encontramos en Genbeta) se refieren a Estados Unidos. Si bien, por las horas de consumo medio de televisión en ese país y la forma en la que las tecnologías se consolidan antes de llegar a otras partes del planeta, nos parecen significativos para darlos por válidos como u cambio de tendencia generalizado.

La primera cifra que llama la atención es que en solo medio año, el número de hogares suscritos a servicios Over The Top para la reproducción libre de películas, series o eventos deportivos ha crecido un 16%: de los 44 a los 51 millones. Es cierto que aunque es un incremento de dos cifras no es nada que no haya ocurrido en el pasado. Pero hay algo que sí ha cambiado y suscribe el cambio de modelo en la forma en la que consumimos contenidos audiovisuales: Netflix, Amazon Prime Video o YouTube crecen en número de espectadores (y por lo tanto en share) en las horas  de audiencia punta, el codiciado prime time, y se colocan como la primera opción en Estados Unidos.

Lo más llamativo es que, a pesar de ser un mercado con una enorme presencia de televisores como principal centro de ocio doméstico, ya hay más hogares con equipos conectados -sobre todo ordenadores- a estas plataformas que televisiones con aplicaciones para su visionado. Esto redunda en que hay hasta un 73% de ordenadores que emplea Chromecast, Amazon, Roku o Apple TV (entre otros) para utilizar la televisión como un mero “monitor” para sus contenidos OTT.

La amplia gama de productos de Roku, así como la agresiva estrategia de Amazon con su Fire TV los colocan como las dos primeras opciones del mercado doméstico. El motivo es la menor cuota de mercado de Android en el mercado móvil estadounidense (mucho menor que en Europa o América Latina) y el alto precio del Apple TV en relación a sus prestaciones.

¿Quién es el gran perjudicado de esto? Más de un tercio de los hogares suscrito a un servicio OTT no paga dinero por la televisión ni está suscrito a ninguna plataforma de cable (más de 15 millones). La mitad de ellos solo cuentan con un servicio como Netflix o Hulu. Su retrato robot es el de usuarios interesados por la tecnología que emplean otros dispositivos más allá de las smartTV para conectarse a la televisión 3.0.

Sin embargo, llama la atención que incluso entre los usuarios que emplean tanto las plataformas OTT como las de cable (o satélite) los usan casi en exclusiva para deportes o night shows y las propuestas de Netflix y compañía comienzan a ganar terreno. Los hogares con una sola persona y los de menos capacidad adquisitiva son los que antes cortan las suscripciones a televisión de pago.

De media se consumen 2 horas de contenidos en streaming al día y se abren estas apps unas 12 veces al mes. Y quien gana en estas cifras con diferencia es Netflix. El 40% de los suscriptores lo eligen. Le siguen YouTube Video (gratuito) y Amazon Primer Video (incluido en el precio de Amazon Prime). La relación entre su enorme catálogo y unas tarifas accesibles y bien escalonadas parecen la clave.

¿Deberían tomar nota de ello las empresas a este lado del charco? Sin duda.

HBO España, llega el mayor rival de Netflix

Dos semanas después de que HBO España estrenara su web y anunciara su llegada “muy pronto”, el servicio en streaming de la cadena estadounidense para nuestro mercado por fin ha llegado. El servicio viene dispuesto a romper el mercado -en manos de Netflix y de las plataformas de las empresas de telecomunicaciones- gracias a su catálogo y a su tarifa. Esto es lo que ofrece.

Más por menos

Esa parece ser su estrategia: tiene un precio único de 7,99€ al mes. Es cierto que su gran rival, Netflix, también parte de esa tarifa pero en este caso no ofrece alta definición. Además, el desembarco de HBO viene de la mano de Vodafone -que después de comprar ONO necesitaba un gran proveedor de contenidos para hacer frente en todos los mercados a Movistar- con lo que los clientes de la teleco británica tendrán ofertas, mayores periodos de visualización gratuitos o, en el caso de quienes contraten Vodafone TV Total lo tendrán dentro de su paquete sin abonar un céntimo más.

¿Dónde está el truco? Por el momento, parece que en su catálogo. Del mismo modo que le ocurrió a la plataforma de House of Cards, su llegada está bastante corta de contenidos. Ofrece 3.000 capítulos y “una selección de las mejores películas”. Su rival, con un año más en el mercado parece tener títulos mucho más consolidados en su oferta.

Quienes apuesten por HBO podrán acceder a todas las series propias -a excepción de algunas por el problema de los derechos de distribución- disponibles en Estados Unidos, que se estrenarán a la vez. Esto incluye sus interesantes documentales y películas. Además, la empresa ha conseguido que los contenidos de Fox, Warner, Sony y Disney también estén disponibles a la vez que en Estados Unidos.

Si entramos en el apartado todas las series veremos títulos como Juego de Tronos -su gran baza hoy día-, los Soprano, Quantico, Silicon Valley, Supergirl o Westworld, pero también notaremos ausencias como Breaking Bad o Homeland en manos de Netflix.

Lo mismo ocurre con el cine. Pero como hemos dicho, no es nada que no le pasara al lanzamiento de Netflix y que se ha solucionado con el paso de los meses.

Disponibilidad total

Como no podía ser de otra forma, una vez nos demos de alta en el servicio, podremos ver los contenidos en prácticamente cualquier lugar y en cualquier momento. Desde su web www.hboespana.com a través de Safari, Chrome, Firefox, Explorer, Opera, etc.; desde cualquier smartphone o tableta con Android superior a 5.0 e iOS 8.0 gracias a su aplicación en Play Store y la App Store; mediante Chromecast o en la aplicación para Apple TV (también es compatible con AirPlay).

Registrarse, como es habitual en estos casos es muy sencillo: basta con poner nuestros datos, un correo electrónico y una contraseña. Durante el primer mes el servicio es gratuito y solo nos pedirán los datos bancarios a partir del segundo mes en el que, por cierto, nos cobrarán un euro que nos devolverán a los pocos días por comprobar la cuenta bancaria. Una vez hecho esto tendremos acceso a dos perfiles: uno individual y otro “HBO Family” pensado en aquellos con niños en casa.

Compatible con hasta cinco dispositivos diferentes, dos de ellos podrán acceder a la cuenta de forma simultánea. Todos los contenidos estarán en castellano, en versión original, y subtitulados. Cuando se dé un estreno simultáneo este será en VO pero durante los próximos 14 días garantizan que se doblarán.

Por último, la plataforma recomienda una conexión mínima de 8Mps así como compatibilidad con HDCP algo que no será problema para ninguno de los dispositivos antes mencionados.

¿Merece la pena?

Como siempre, dependerá del consumo de televisión que hagamos. Para aquellos que prioricen las series (sobre todo americanas) es una buena inversión. De hecho, para quienes no hagan uso de los canales temáticos de las plataformas de pago (no den mucha importancia a los documentales o los canales deportivos) se nos antoja que la suma de Netflix y HBO es una idea perfecta para consumir contenidos donde se quiera, sin interrupciones y de calidad.

Si ahora tuviéramos que escoger entre las principales plataformas, nos parece que por catálogo Netflix es más potente, sin embargo, darnos de alta a temporadas intercalando ambos servicios tampoco nos parece una mala opción para poder ir disfrutando de los contenidos sin saturarnos.

Compartir perfiles con otros usuarios (un familiar paga Netflix y otro HBO) también nos parece una forma inteligente y rápida de disfrutar contenidos, aunque las listas de visionado serán mucho más fáciles de gestionar en el primero.

AT&T, un nuevo gigante tras la compra de TimeWarner

Una vez más, las nuevas tecnologías han sacudido un mercado. En este caso, las nuevas plataformas de distribución de contenidos audiovisuales están obligando a las compañías “tradicionales” de comunicaciones y a los generadores de contenidos a transformarse para sobrevivir. Y uno de los mejores ejemplos lo vivimos la semana pasada cuando TimeWarner, uno de los principales productores de cine y televisión decidió ponerse en manos de AT&T, un poderoso aliado por su control del mercado de acceso a internet así como de contenidos por cable.

TimeWarner llevaba tiempo buscando un acuerdo grande que le permitiera consolidar su futuro a pesar de la presión de la competencia (generadores de contenidos como Netflix) y de su deuda (de más de 24.000 millones de dólares). Jeff Bewkes, su CEO, había dejado entrever en varias ocasiones que estaba dispuesto a escuchar una oferta justa. Y parece que la de AT&T que valora a la histórica empresa en más de 85.000 millones de dólares lo es.

Sobre todo porque la operadora también se hará cargo de la deuda además de pagar una buena parte en efectivo a los accionistas y otra parte en acciones de la nueva empresa resultante. El otrora monopolio (mejor dicho, parte de monopolio) se defiende de esta forma de tecnológicas como Apple o Alphabet que llevan tiempo mostrando su interés por conseguir una empresa de contenidos para sus plataformas. De hecho, la empresa de la manzana ya se acercó hace unos meses a TimeWarner.

La concentración parece un sino al otro lado del Atlántico como también demuestra la compra de NBC Universal por parte de Comcast. Lo más llamativo es que la compra actual tiene un precio que muchos analistas han catalogado de desproporcionada ya que hace solo dos años la misma directiva rechazó una fusión con 21st Century Fox cuando Rupert Murdoch ofrecía 85 dólares por acción.

De momento, aunque no se espera que los otros tres grandes actores antes nombrados muevan ficha, el mercado queda a la espera de nuevos movimientos para hacer frente a este nuevo gigante que ahora se postula como el segundo operador estadounidense, y el primero transversal que será capaz de ofrecer conexión a la red y contenidos para ser disfrutados sobre cualquier soporte. De esta forma, la centenaria empresa cierra el cambio que inició cuando hace un año adquirió el proveedor de televisión por satélite DirectTV.

Cada año AT&T gestiona una cartera de 25 millones de suscriptores muy por delante de Comcast y, ahora, Charter Communications que acaba de adquirir TimeWarner Cable, otrora filial de AOL Time Warner. Este proceso de consolidación contrario a la ruptura del monopolio de comunicaciones hace tres décadas busca protegerse del enorme crecimiento que están viviendo propuestas como Amazon o la propia Netflix, mucho más baratas que las demás ofertas y con la misma calidad.

El último paso pendiente es que los reguladores aprueben el movimiento. Hace unos años AT&T ya se vio obligada a deshacer una operación de compra de T-Mobile USA lo que le obligó a buscar otras alternativas para seguir creciendo. De momento, uno de los principales escollos a la operación sería la elección de Donald Trump como presidente quien ya ha advertido que no tolerará compras como esta que debilitan la competencia y, por tanto, van en contra de los intereses de los consumidores finales.

Según el republicano, “dejan demasiado poder en pocas manos y destruyen la democracia”. Los mercados parecen haber respondido bien al anuncio y AT&T subía su valor de mercado hace unos días por encima de los 230.000 millones de dólares a pesar de que su apalancamiento supera los 140.000 millones después de la compra de TimeWarner, absorber su deuda y el pago de 48.500 millones de la adquisición de DirectTV.

Seguridad e internet, ¿qué es un ataque DDoS?

Sin duda, ha sido la noticia de la semana, el pasado viernes las páginas de servicios como Twitter, Spotify, Netflix o PayPal dejaron de funcionar correctamente o, incluso, dejaron de funcionar. Al principio muchos usuarios pensaron en fallos puntuales de sus operadores -el ataque comenzó en zonas aisladas de la costa Este de Estados Unidos-, no obstante, en poco tiempo se pudo corroborar que se trataba de un ataque DDoS sobre Dyn, uno de los principales proveedores de DNS (acrónimo de Sistema de Nombres de Dominio en inglés).

Aunque todavía no hay datos concluyentes sobre el origen y el motivo del ataque, ya hay expertos -como los de la firma de seguridad Flashpoint- que aseguran saber cuál ha sido la herramienta utilizada para perpetrar el ataque: una enorme cantidad de cámaras IP y dispositivos grabadores infectados con malware que permitía a los atacantes controlarlos de forma remota y dirigir una enorme cantidad de tráfico hacia un mismo objetivo: Dyn.

Flashpoint, de hecho, se ha atrevido a dar un posible nombre que tienen en común gran parte de estos dispositivos zombie: XiongMai Technology, un fabricante chino de componentes que vende a terceros. Esto confirma que el ataque DDoS -en castellano, un ataque de denegación de contenido- tuvo como herramienta dispositivos IoT.

Aunque es cierto que no es ninguna novedad: el mayor ataque de este tipo que se recuerda tuvo como objetivo OVH que llegó a recibir un flujo de información de 1 Tbps de más de 145.000 cámaras IoT y equipos grabadores. El motivo es sencillo: hay una enorme cantidad (en 2020 habrá más de 80.000 millones de dispositivos conectados) de los que un gran porcentaje trabajando durante todo el día) y son fáciles de infectar ya que los fabricantes no están tomándose en serio su seguridad.

De esta forma, con herramientas sencillas como Mirai se pueden escanear la red en busca de dispositivos desprotegidos o que emplean las contraseñas por defecto del fabricante con lo que es muy sencillo coordinar un ataque.

Al fin y al cabo, un DDoS suele consistir en dirigir una enorme cantidad de información contra un objetivo para que este, sobrepasado por el flujo, deniegue el acceso a los usuarios habituales dejando en suspenso el servicio.

De esta forma, la mezcla de una gran cantidad de dispositivos, un bot como Mirai Botnet y un objetivo atractivo al que atacar convierte los DDoS en una forma limpia de sacudir la red. Además, este formato de ataque otorga un mayor anonimato al autor ya que pueden realizar uno o varios grupos a la vez sin ni siquiera coordinarse. La única buena noticia es que el ataque del viernes tuvo como único objetivo bloquear páginas web y servicios relevantes y no realizar un robo de datos -para los que habitualmente se emplean herramientas más sofisticadas-.

La duda que nos surge ahora es que, si se trata de la tercera vez que se realiza un ataque de este tipo en poco tiempo (en agosto de este mismo año una famosa web de seguridad recibió 620 Gbps y quedó inoperativa), ¿a qué esperan las autoridades para legislar sobre la seguridad de los nuevos equipos inteligentes? En cualquier caso, nuestra recomendación, es dejar de utilizar las contraseñas por defecto en equipos domésticos como los módem. Nos protegerá de formar parte en el ataque o de posibles robos de datos.