Wall Street esperaba con antención los resultados de Blackberry. La compañía canadiense lleva un año francamente malo, aunque muchos analistas consideraban que las ventas de los nuevos modelos Z10 y Q10 “alimentados” con su nuevo sistema operativo conseguirían resucitar a la empresa. El motivo es sencillo: además de ser una alternativa sólida al binomio Google-Apple (mucho más que Windows Phone por simple experiencia) todavía tiene una base de clientes que supera los 75 millones. Muchos usuarios que no se han pasado a la competencia a pesar de los problemas de hace meses y, sobre todo, de un sistema operativo anticuado.
Durante los últimos tres meses los de Waterloo comercializaron seis millones de terminales de los que un millón fueron los nuevos modelos. La reacción del parqué fue inmediata: una subida del 8% de los títulos de la compañía. Es cierto que luego la subida se desinfló y que todavía hay cierta incertidumbre sobre el devenir de los canadienses, ya que las ventas bajaron un 40% respecto al anterior año fiscal, pero también que muchos inversores se han querido quedar con el último trimestre donde la empresa de la mora no sólo aumentó ostensiblemente su margen de beneficio -ahora vende dispositivos más caros-, sino que las pérdidas de 125 millones de hace un año se convirtieron en unos beneficios de 98 millones de dólares.
En el conjunto del ejercicio la antigua RIM perdió 646 millones de dólares frente a los beneficios de más de 1.150 millones de un año antes. Sin embargo, el CEO Thorsten Heins dijo que había que ser optimistas: “los cambios introducidos durante el último año nos han permitido ser rentables el último cuatrimestre”. Según el mandatario, la nueva estructura de Blackberry les permite rendir mejor con un volumen menor de negocio lo que a la larga les “permitirá generar muchos más beneficios con más ventas”.
La clave para que llegue esa bonanza está, en gran parte, en la capacidad para atraer nuevos clientes que hoy usan, sobre todo, dispositivos de Apple y Samsung. No les basta con mantener a sus fieles (que los cálculos indican que han pasado de 79 a 76 millones en un año). Para esto Heins promete nuevos modelos cada trimestre y, sobre todo, la llegada de un buen número de nuevas aplicaciones para su AppWorld.





