En el año 2007 Steve Jobs presentó en el Centro para las Artes de Yerba Buena en San Francisco un dispositivo que servía para conectarse a internet, llamar por teléfono, trabajar con las aplicaciones de los iPod Touch así como para disfrutar de toda la biblioteca multimedia en iTunes. El nuevo producto pronto sumó tanto detractores como fans. ¿Quién iba a pagar más de 500 dólares por un teléfono? ¿Quién pagaría un dólar por programas unitask? El dispositivo se llamaba iPhone y desde ese año se han comercializado cientos de millones en todo el mundo. El smartphone no sólo se convirtió en un objeto de culto, sino que creó a su alrededor toda una economía: desarrolladores, publicistas especializados en nuevos formatos, lanzamientos musicales exclusivos para iTunes, etc.
Pocas semanas después de la presentación del iPhone y de que las ventas superaran hasta las previsiones más optimistas de Apple, Steve Jobs volvió al auditorio de San Francisco para presentar la renovada AppStore donde era más fácil encontrar cualquier aplicación y las descargas eran fugaces. Sólo cuatro años después, según Appsfire y como publica El País, la tienda más famosa de internet ya tiene un catálogo con más de un millón de programas disponibles.
736.247 están activas, el resto llegaron a presentarse para su aprobación -esta es probablemente la mayor diferencia con otras tiendas de aplicaciones- y, o bien no llegaron a publicarse, o están “dormidas” porque nadie las ha descargado. Las cifras son enormes: más de 158.000 juegos (120.000 son de pago); más de 400 millones de usuarios habituales; 275.000 dedicadas al formato iPad (también compatible con el Mini); más de 100 aplicaciones descargadas por propietario en sus iDevices; 35.000 millones de descargas; más de 6.000 millones de dólares pagados a los desarrolladores… Toda una economía de escala alrededor de un terminal y una tableta.
Ni siquiera el aumento unilateral del precio de las aplicaciones más baratas (de 0,79€ a 0,89€) parece haber hecho que se baje el ritmo de descargas. Aunque los de Cupertino explicaron que se trataba de un ajuste del tipo de cambio entre euros y dólares, los desarrolladores se quejaron porque no podían marcar el precio de sus productos. Mientras, los de Tim Cook, siguen repartiendo miles de millones anuales -lo que mitiga la revolución- mientras se quedan con el 30% de los ingresos por aplicación.
Las cifras de su principal rival, Google Play, no son menores. Android, su soporte, es el sistema operativo que más rápido crece en el mundo. Ya controla más del 50% del mercado mundial de smartphones y cada día se activan casi un millón de equipos con este SO. Esto hace que el ritmo de crecimiento de la antigua Android Market sea mucho más rápido que el de la AppStore (y todo indica a que en breve la superará).
En la presentación de los últimos equipos Android, Larry Page explicó que su tienda tiene ya 700.000 aplicaciones activas -si bien, no dijo cuántas compatibles con el formato tablet- y que más de la mitad son gratuitas. Sí es cierto que el funcionamiento de esta tienda de aplicaciones es diametralmente opuesto al de los de la manzana: el desarrollador puede colgar su programa cuando desee. Sin ningún tipo de supervisión. Esto hace que el ritmo de crecimiento sea mucho más rápido, pero también hace que muchos productos lleven un regalo en forma de malware que Google tiene que revisar y retirar a posteriori.
En cualquier caso, frente a un Market Place que crece rápido pero que todavía no llega a las 200.000 aplicaciones (se cree que superará la barrera a finales de 2013); una App Store de Amazon que tiene capado su acceso a Google Play; y por mucho que el nuevo CEO de RIM diga que BlackBerry 10 tendrá menos aplicaciones, pero que tendrá las mejores, parece que Google y Apple seguirán siendo la referencia en este negocio multimillonario. Quién lo diría hace sólo cinco año…





