2013, tendencias tecnológicas (y II)

Hoy seguiremos analizando todas las tendencias tecnológicas (y su implicación social) de este 2013 de la mano del periodista de El País, Javier Martín. Si ayer hablábamos de la otra pantalla, la que nos abre una ventana a un mundo de posibilidades a la hora de disfrutar de nuestros programas televisivos favoritos, al realizar las compras o, sencillamente, de interconectarnos con otras personas hoy analizaremos los “daños colaterales” de los smartphones:

 

 

  • Proliferación del malware: del mismo modo que ocurrió con la explosión de Windows y el crecimiento imparable de los PCs durante los años ’90, que trajo consigo el negocio de los virus y los antivirus, la rápida implantación de los dispositivos móviles -sobre todo teléfonos inteligentes- ha traído consigo la llegada del malware móvil. Así, la plataforma con más crecimiento e implantación, Android de Google, es también la que más expuesta está a los virus informáticos de todo tipo. Las cifras son astronómicas y el número de software malicioso destinado a Android se multiplicó por 17 durante el año pasado. Es por ello que 2013 tiene que ser el año en que tomemos consciencia de que debemos proteger nuestros smartphones -que no son más que ordenadores portátiles que llaman por teléfono-. Las consultoras lo tiene claro, el empleo de aparatos personales como herramientas de trabajo es el primer punto de fuga de filtraciones empresariales.
  • La caída del PC: cuando lo anunció Steve Jobs en 2010 muchos lo vieron como la enésima argucia publicitaria del rey de Silicon Valley. Sin embargo, el tiempo le ha dado la razón y las ventas de PCs siguen cayendo sin remedio. Según las tabletas y smartphones se vuelven más independientes de las computadoras, las cifras son cada vez peores para los fabricantes que no se han sabido adaptar a la era táctil. En los próximos años el número de personas con acceso a internet casi se doblará, pero la cifra de ellas que lo hará desde un PC bajará en unos 15 millones (en 4 años). Desde sus teléfonos móviles accederán entre 91 y 100 millones más. En 2015, en Estados Unidos los accesos móviles ya superarán a los fijos con PCs. La principal víctima es Microsoft y los daños colaterales, HP, Dell, Acer, Lenovo… empresas que no supieron medir correctamente al rival que suponían las tabletas.
  • Minitabletas, la nueva herramienta: el mercado cada vez exige tabletas más ligeras y, sobre todo, más baratas -¿uno de los pocos errores de Jobs?-. De aquí que Apple haya lanzado el iPad Mini con enorme éxito y se prepare para minimizar el daño de los Nexus de Google. Las ventas de estos dispositivos se situará entre los 200 y los 300 millones en 2013 (con un crecimiento de entre el 50 y el 75%) en función de cómo responda Europa. Muchos apuestan porque se convertirá en el libro de texto del futuro inmediato para los estudiantes en muchos países. Para los que lo duden, las principales editoriales (también las españolas) se han puesto manos a la obra para digitalizarse.
  • Blackberry, Microsoft y Nokia, la última oportunidad: ningún mercado perdona a los que fallan muchas veces… pero como en el tecnológico todo ocurre más rápido, parece que 2013 será el todo o nada de RIM, Microsoft y Nokia. Los canadienses nos presentarán su nuevo sistema operativo con dos años de retraso y los nuevos terminales con los que, literalmente, harán borrón y cuenta nueva. Mientras, Microsoft rezará porque Windows 8 arranque en todos los mercados y Nokia por no haberse equivocado al apostar por los de Bill Gates. Nokia, por si acaso, presentará también tabletas a finales de año. A su favor, como bien apunta Martín, que a las operadoras no les gusta el oligopolio iOS-Android (mejor dicho, Apple-Samsung) y podrían apostar por una alternativa que les deje más margen de beneficio.
Mientras estas tendencias acumularán los titulares, el 3D, la tecnología NFC como sistema para compartir archivos entre particulares, los ultrabooks, la ciberguerra, las VoIPs, el 4G y, sobre todo, los Big Data se irán implantando entre nosotros para cambiar completamente nuestro mapa tecnológico. ¿Alguna de ellas será importante en 2014? En doce meses la respuesta.

 

Aplicaciones, la guerra de las cifras

En el año 2007 Steve Jobs presentó en el Centro para las Artes de Yerba Buena en San Francisco un dispositivo que servía para conectarse a internet, llamar por teléfono, trabajar con las aplicaciones de los iPod Touch así como para disfrutar de toda la biblioteca multimedia en iTunes. El nuevo producto pronto sumó tanto detractores como fans. ¿Quién iba a pagar más de 500 dólares por un teléfono? ¿Quién pagaría un dólar por programas unitask? El dispositivo se llamaba iPhone y desde ese año se han comercializado cientos de millones en todo el mundo. El smartphone no sólo se convirtió en un objeto de culto, sino que creó a su alrededor toda una economía: desarrolladores, publicistas especializados en nuevos formatos, lanzamientos musicales exclusivos para iTunes, etc.

 

Pocas semanas después de la presentación del iPhone y de que las ventas superaran hasta las previsiones más optimistas de Apple, Steve Jobs volvió al auditorio de San Francisco para presentar la renovada AppStore donde era más fácil encontrar cualquier aplicación y las descargas eran fugaces. Sólo cuatro años después, según Appsfire y como publica El País, la tienda más famosa de internet ya tiene un catálogo con más de un millón de programas disponibles.

 

736.247 están activas, el resto llegaron a presentarse para su aprobación -esta es probablemente la mayor diferencia con otras tiendas de aplicaciones- y, o bien no llegaron a publicarse, o están “dormidas” porque nadie las ha descargado. Las cifras son enormes: más de 158.000 juegos (120.000 son de pago); más de 400 millones de usuarios habituales; 275.000 dedicadas al formato iPad (también compatible con el Mini); más de 100 aplicaciones descargadas por propietario en sus iDevices; 35.000 millones de descargas; más de 6.000 millones de dólares pagados a los desarrolladores… Toda una economía de escala alrededor de un terminal y una tableta.

 

Ni siquiera el aumento unilateral del precio de las aplicaciones más baratas (de 0,79€ a 0,89€) parece haber hecho que se baje el ritmo de descargas. Aunque los de Cupertino explicaron que se trataba de un ajuste del tipo de cambio entre euros y dólares, los desarrolladores se quejaron porque no podían marcar el precio de sus productos. Mientras, los de Tim Cook, siguen repartiendo miles de millones anuales -lo que mitiga la revolución- mientras se quedan con el 30% de los ingresos por aplicación.

 

Las cifras de su principal rival, Google Play, no son menores. Android, su soporte, es el sistema operativo que más rápido crece en el mundo. Ya controla más del 50% del mercado mundial de smartphones y cada día se activan casi un millón de equipos con este SO. Esto hace que el ritmo de crecimiento de la antigua Android Market sea mucho más rápido que el de la AppStore (y todo indica a que en breve la superará).

 

En la presentación de los últimos equipos Android, Larry Page explicó que su tienda tiene ya 700.000 aplicaciones activas -si bien, no dijo cuántas compatibles con el formato tablet- y que más de la mitad son gratuitas. Sí es cierto que el funcionamiento de esta tienda de aplicaciones es diametralmente opuesto al de los de la manzana: el desarrollador puede colgar su programa cuando desee. Sin ningún tipo de supervisión. Esto hace que el ritmo de crecimiento sea mucho más rápido, pero también hace que muchos productos lleven un regalo en forma de malware que Google tiene que revisar y retirar a posteriori.

 

En cualquier caso, frente a un Market Place que crece rápido pero que todavía no llega a las 200.000 aplicaciones (se cree que superará la barrera a finales de 2013); una App Store de Amazon que tiene capado su acceso a Google Play; y por mucho que el nuevo CEO de RIM diga que BlackBerry 10 tendrá menos aplicaciones, pero que tendrá las mejores, parece que Google y Apple seguirán siendo la referencia en este negocio multimillonario. Quién lo diría hace sólo cinco año…

BlackBerry 10, llega la última esperanza

Hace no mucho tiempo, hasta 2007, el universo móvil se dividía entre los que tenía un Nokia “animado” por el desaparecido y obsoleto Symbian y los que tenían una BlackBerry (esos fiables pero aburridos dispositivos que siempre estaban en manos de hombres de negocios). El mundo ha cambiado mucho desde entonces. Desde que Steve Jobs presentara el iPhone su sistema operativo ya va por su sexta versión; Google ha lanzado su entorno antiApple, con Android en su cuarta generación; y Microsoft ha cedido a la “moda” de los ecosistemas integrados con su Windows 8 disponible para todo tipo de dispositivos.

 

Con toda esta competencia, Nokia está en manos del destino de Microsoft y BlackBerry acumula varios trimestres en pérdidas que la han puesto en el punto de mira de los accionistas y de empresas tecnológicas más grandes y saneadas. Para empeorar la situación, la falta de recursos y la bajada de ventas ha hecho que el lanzamiento de BlackBerry 10, su “penúltima bala” se haya visto pospuesto varias veces.

 

Sin embargo, los canadienses de RIM parecen tener motivos para la esperanza, su nuevo entorno ya tiene fecha definitiva de lanzamiento: el primer trimestre de 2013 sus equipos ya podrán competir cara a cara con los iPhone 5 y el ejército Android (aunque seguro que ambos dispositivos estarán a meses de recibir las ediciones 7 y 5 de su programa, respectivamente).

 

Durante el último trimestre contabilizado, RIM ha registrado unas pérdidas de 180 millones de euros a pesar de haber aumentado la cifra de fieles y pasar de 78 a 80 millones de clientes en todo el mundo. La mala noticia es que, según Gartner, en 2010 los canadienses tenían un 14,8% del mercado de smartphoenes y ahora luchan por no perder el 7% que les deja por encima de Microsoft.

 

Diez años después de su nacimiento (RIM las presentó en 2002) los terminales a los que se engancharon desde el presidente de EEUU hasta las estrellas de rock tiene su última oportunidad para convencer al mercado de que tienen un programa igual de seguro que siempre, pero más rápido versátil y estable.

 

Su versión alfa ya ha sido presentada a los medios y a los deseados desarrolladores de aplicaciones. Los accionistas y los analistas de Silicon Valley se han tomado la noticia como la excusa que necesitaban para volver a confiar en la única alternativa real a los dispositivos desarrollados por Apple y potenciados por Google (Microsoft Windows Phone 8 se parece demasiado en concepto que no en forma a los anteriores y parece que sólo BlackBerry OS puede ofrecer algo radicalmente diferente) y las acciones de RIM han vuelto a subir. La excusa oficial es que las pérdidas han sido menores de las esperadas. La razón es que el optimismo vuelve a la sede de Waterloo.

 

En cuanto a los 5.000 terminales que se han distribuido entre la prensa especializada y los informáticos de las empresas de aplicaciones, sólo cabe decir que su diseño está más cercano al de un teléfono de los 90 con una gran pantalla que al formato definitivo. Y eso que su parecido con los Lumia es más que evidente. Aún así, lo que más llamó la atención de su presentación fue el modo en el que todos los asistentes buscaban el modo de encontrar el teclado físico. No lo tiene. No lo tendrá el modelo tope de la gama BlackBerry. Sí el segundo lanzamiento (como explicaron, “es parte del ADN de la empresa”). Otra revolución.

 

Los primeros comentarios hablan de un formato similar al de Android en cuanto a la sencillez de los programas y de un interfaz muy parecido al de Windows Phone 8. Otros comentan que coge lo mejor de ambos mundos con la intención de diferenciarse del ogro de las denuncias por incumplimiento de patentes: Apple.

 

El nuevo entorno, prometen, permitirá saltar mucho más fácilmente del uso profesional al ocio y al divertimento. También dicen que se acabó eso de casi no tener aplicaciones. Muchas promesas y buena pinta. ¿Cumplirán con todo? Esperemos que sí.

Curve 9380, BlackBerry se hace táctil

La familia Curve de BlackBerry nació con un doble objetivo: el primero, enganchar a aquellos usuarios que querían un smartphone pero que no contaban con un presupuesto excesivamente holgado y, el segundo, servir como fiable dispositivo que fidelizara a los primeros compradores de un equipo RIM.

 

Su manejable teclado QWERTY unido a los BlackBerry Messenger y la seguridad de las comunicaciones hicieron que hace sólo tres años -antes de la explosión de Android y la “generalización” del iPhone- fuera uno de los terminales preferidos de cualquier broker de la City o de un adolescente que quería estar comunicado con sus amigos a cualquier hora del día.

 

Pero, como hemos dicho, la llegada del sistema operativo de Google y las enormes ventas del terminal de Apple han hecho que los gustos cambien. Ahora los teléfonos han de tener aplicaciones, una cámara excelente, un reproductor de música de primera y una pantalla nítida y de, al menos, 3,5 pulgadas.

 

Precisamente por eso los canadienses comprendieron que para salir de la profunda crisis que les acucia es necesario cambiar el concepto de su gama de productos. La nueva Curve 9380 es muy similar físicamente a la “superior” Bold 9790. De hecho, apagadas, son prácticamente iguales. Su principal diferencia reside en el interfaz táctil de la Curve y, por su puesto, el hardware que trabaja en su interior -más potente en la familia Bold-.

 

Una vez más, trabajar con el correo electrónico es una delicia. De hecho, su inmediatez hará que muchos usen su email como una plataforma social más. Las apps de Facebook, Twitter, Google Plus, Google Talk, Pinterest y compañía también funcionan rápidas y gozan de un manejo muy sencillo. Además, su teclado táctil -aunque más incómodo que un QWERTY- es intuitivo y responde rápido a las pulsaciones.

 

Como en otros equipos de RIM, la técnología BlackBerry de conectividad -funciona en la nube con canales comprimidos, encriptados y gestionados por servidores propios de la empresa ubicados en diferentes partes del mundo- permite optimizar el tráfico de datos y hace que todos los mensajes -sea cual sea su plataforma- lleguen inmediatamente al terminal sin que éste tenga que “pedirlo”.

 

Esto es importante ya que, al recibirse los contenidos mediante un localizador PIN único para cada teléfono, en ocasiones el mismo funcionará igual con configuración GPRS -lo que nos ahorrará tarifa 3G-. Además, la duración de la batería es bastante larga. No tanto como en otros terminales no táctiles de la casa, pero sí a la altura de teléfonos con pantallas más pequeñas.

 

En resumen, aquellos que busquen un smarpthone ligero, compacto, sencillo y con aplicaciones esencialmente sociales tienen en el Curve 9380 una de las mejores opciones del mercado. Eso sí, su futuro comprador ha de saber que si quiere más, tendrá que decantarse por la Bold 9860, más potente, grande, pesada y que, por precio, entra en la liga de los Galaxy y los iPhone.

RIM, malos tiempos para la mora

Hay mercados más y menos dinámicos. La textil o la automoción son dos industrias que no sólo viven de sus innovaciones, sino que también tienen el componente subjetivo de la moda para tener éxito o vivir un amargo fracaso. Hasta hace unos años el tecnológico era un negocio que se escapaba de estos avatares. No obstante, desde que Apple decidió añadir diseño y “personalidad” a los dispositivos, el factor moda es determinante en la industria más dinámica que conocemos.

 

Un buen ejemplo es la canadiense RIM. Los fabricantes de las BlackBerrys han pasado en sólo dos años del olimpo tecnológico al infierno de los despidos. Los resultados que anunciaron el 29 del mes pasado son muy malos sobre todo si tenemos en cuenta la pujanza de Google y Apple (los dos ogros del momento): sus ingresos cayeron un 43% en el comienzo del año y sus acciones se han desplomado otro 18% desde que se anunció que los smartphones llamados a salvar a la compañía -y que tenían que haber llegado a finales del año pasado- se retrasarán hasta 2013.

 

La situación es lo suficientemente traumática como para que barajen el despido de 5.000 personas, un 30% de su plantilla en todo el mundo. El problema es que esto limitará aún más la capacidad de reacción de una empresa que necesita con urgencia el lanzamiento de un nuevo sistema operativo -BlackBerry 10 o BBK- para acortar distancias frente a una competencia cada vez más alejada.

 

Los ojos ahora están fijos en Redmond. Los rumores sobre una posible entrada de Microsoft en el accionariado (incluso la compra por parte de los de Windows o, al menos, la adquisición de una buena parte del enorme catálogo de patentes de la casa) aliviarían la caja de una empresa que quiere ahorrar unos 1.000 millones de dólares en costes lo antes posible.

 

Para que nos hagamos una idea: el primer trimestre de 2011 RIM ganó 692 millones. Este año ha perdido 192 millones. Además, las ventas siguen en picado: desde los más de 10 millones de terminales cada tres meses a los poco más de 7,8 cada trimestre.

 

La pregunta que nos surge es si queda sitio para un formato de terminal que ha pasado del 30% de la cuota mundial en 2010 a poco más del 6% en 2012. Es cierto que en Estados Unidos, su “mercado doméstico” las ventas están heridas de muerte. No obstante, en Europa son muchas las empresas que siguen apostando por estos terminales. Y no son las únicas. En el Viejo Mundo son el móvil de acceso al mundo de los smartphones preferido por los jóvenes gracias a sus eficientes sistemas de mensajería.

 

A día de hoy 80 millones de personas utilizan en todo el mundo los teléfonos de la mora negra. El problema es que cuando llegue el nuevo sistema operativo -que prometen estará a la altura de iOS 6 y Android 4.1- todos los equipos anteriores se quedarán obsoletos. ¿Podrán retener a esos clientes o los darán por perdidos e intentarán acercar a otros nuevos?

 

La última oportunidad es la lucha por el tercer puesto con Microsoft y Nokia. En un sector que todavía no está maduro (no hay ni 1.000 millones de smartphones en todo el mundo) parece que la remontada es factible… si Google y Apple no sacan nada nuevo que les ayude a aumentar su 82% de cuota de mercado.