17
may 15

Samsung y Samsonite, socios de altos vuelos

Parece que todos los productos que nos rodean son susceptibles de recibir la denominación de “inteligentes”. Electrodomésticos, coches, ropa, accesorios, todo puede recibir un sensor de conectividad que permita controlarlo y monitorizarlo desde el teléfono. La última idea la han tenido los chicos de Samsonite y Samsung que se han propuesto crear maletas con conectividad que harán que nuestros paseos por los aeropuertos y la calle sean más seguros.

Aunque aún no han dado muchas explicaciones sobre las funciones de los baúles inteligentes, sí han hablado de una función que a buen seguro servirá para minimizar las largas horas de espera en los aeropuertos y es que gracias a sus sensores se facturarán solas automáticamente cuando entremos en el aeródromo.

Un sensor en la estructura de la maleta permitirá calcular el peso de la misma y gracias a la información del número de vuelo que tendremos en la app del móvil se encargará de cerrar el proceso del check in de modo automático. Solo tendremos que llevarla a la cinta transportadora para que la embarquen a nuestro destino.

Además, otro sensor nos lanzará un aviso cuando se pierda la sincronización con el móvil -en caso de pérdida o robo- y nos mandará una señal de GPS para saber dónde se encuentra en ese momento la maleta y nuestras pertenencias.

Los modelos de alta gama contarán -esto gracias a Samsung- con un sistema motorizado que hará que la maleta nos siga por el aeropuerto (y la calle) sin necesidad de tirar de ella. Sin embargo, teniendo en cuenta el peso y el tamaño que tienen algunas maletas nos parece que necesitarían un espacio para las baterías y el sistema tractor que lo hace inviable a corto plazo (aunque pocas empresas tienen más capacidad para sorprendernos que la coreana).


12
may 15

Moto X vs Galaxy A5, lucha por la Tierra Media

Son dos súper ventas gracias a unos acabados notables, un hardware de primera y un precio sobresaliente. Dos de los terminales sobre los que se cimenta el éxito de sus marcas y la buena marcha de Android. Smartphones pensados para satisfacer -sobradamente- las necesidades del usuario medio y demostrar que no es necesario un top para tener un terminal a la última. La duda que nos surge es, ¿cuál es mejor?

Samsung Galaxy A5, forjado para el éxito

Su nacimiento marcó un antes y un después en la compañía coreana. El A5 no solo venía a simplificar la enorme gama de productos “medios” del primer fabricante mundial, sino que demostraba el interés del nuevo equipo de diseño en invertir en materiales con una mayor calidad percibida. El primer smartphone de la casa con un cuerpo íntegro de metal que, además, cuenta con un enorme panel sAMOLED de cinco pulgadas con resolución HD que, gracias a un marco mínimo hace que el terminal parezca mucho más pequeño de lo que es en realidad.

La pantalla, además, implementa la tecnología Adapt Display que permite que tanto el brillo como la saturación de color de la imagen se adapten al entorno lo que, unido a la función Adjustable Audio -que aumenta y disminuye el volumen según el ruido ambiente- hace que sea un terminal especialmente apto para disfrutar de los contenidos multimedia en exteriores.

Pero antes de seguir con las funcionalidades, entremos dentro de su cuerpo metálico donde trabaja un chip Quad Core a 1,2 GHz junto con 2 GB de RAM. Unas cifras que pueden parecer “humildes” en comparación a los dispositivos tope de la casa -envueltos en una carrera loca de cifra- pero que son mucho más que suficientes para mover Android 5.0 y casi cualquier contenido o aplicación en el dispositivo. El secreto, en parte, reside en el panel: buena resolución pero poca exigencia a la GPU.

La capacidad interna es de 16 GB ampliable mediante una ranura de expansión para tarjetas microSD hasta los 64 GB. En cuanto a las cámaras, la dupla es una posterior con una resolución de 13 Mp y sensor CMOS que saca fotos con una calidad notable y una frontal también con sensor CMOS y una resolución excepcional de 5 Mp perfecta para los amantes de los selfies.

Además, sabedores de los “problemas de capacidad” que la capa TouchWiz había provocado en los Galaxy S y Galaxy Note, los encargados de desarrollar el software nativo de Samsung se centraron en dotarlo solo de extras “básicos” y atractivos. El mejor ejemplo, su sistema de reconocimiento por voz y de movimientos que permite realizar más cómodamente los selfies (el sistema Wide Selfie, además, permite realizar auto fotos panorámicas uniendo tres tomas y permitiendo que entren más protagonistas en la imagen).

Respecto a la batería, su capacidad de 2.300 mAh permite una autonomía real de un día gracias a su sistema de gestión de energía Ultra que permite deshabilitar las funciones menos relevantes cuando la energía en reserva es baja. Por cierto, el dispositivo es 4G. ¿Su precio? 399€ libre sin descuentos.

Motorola Moto X, el inicio del renacer

La entrada de Google en Motorola fue igual que la de un elefante en una cacharrería con la única diferencia de que el dinero de los de Mountain View sirvió para resucitar a un fabricante del que casi nadie se acordaba. Su posterior venta a Lenovo, lejos de hacer desaparecer la marca, permitió que todos los modelos de la gama se retocaran y ganaran en presencia manteniendo un precio excepcional. ¿Su mejor exponente? Sin duda el Moto X.

Aunque por procesador, el Moto G esté más cerca del Galaxy A5, la falta de RAM y sus peores acabados hace que el Moto X sea el rival más directo para los coreanos. Su panel es ligeramente más grande (5,2 pulgadas) y cuenta con mayor resolución (1080p frente a los 720 del A5) lo que, aunque redunda en una mejor calidad de imagen, también acorta las diferencias en el rendimiento del procesador (en este caso un Qualcomm Snapdragon 801 a 2,5 GHz). Para solverntarlo, la GPU Adreno también es una quad core que permite un rendimiento sobresaliente del conjunto.

También cuenta con 2 GB de RAM y una capacidad de almacenamiento de 16 GB ampliables. Su cámara posterior tiene también 13 Mp -en este caso permite grabar vídeo con resolución 4K- pero la cámara frontal se queda en solo 2 Mp.

Como en el Samsung, la batería tiene una capacidad de 2.300 mAh y, aunque nos prometan un día lejos del enchufe, sus mayores especificaciones redundan en una menor autonomía -por mucho que el procesador sea uno de los más ahorradores del mercado-.

El exterior también es completamente metálico y cuenta con una gama de colores algo más completa. Sin embargo, la mayor diferencia con el modelo de Samsung -tanto en rendimiento como en funcionamiento- reside en lo que ellos denominan una “experiencia Android pura”. Aquí no hay capa de personalización. Ni se la espera. Todo esto hace que Lollipop sea mucho más ligero y rápido sin que esto reste posibilidades de trabajo, conexión con periféricos o incremente el precio (de hecho, cuesta 385€ libre).

 

¿Lo convierte esto en un mejor terminal? No necesariamente. Ambos dan un rendimiento similar (sobresaliente), cuentan con un diseño diferenciado y poco visto y, sobre todo, un precio extraordinario. A favor del Samsung cuenta la mayor gama de productos compatibles dentro de la familia Galaxy así como su mejor trabajo en conjunto a otros dispositivos que el usuario pueda tener en su hogar -televisión, home cinema, etc-. El Motorola, no obstante, se presenta como una alternativa para el que quiera músculo y un terminal Android sin aditamentos. Los dos, en cualquier caso, son una compra acertada que dará muchas satisfacciones a quien los adquiera.


11
abr 15

Samsung Galaxy S6 y S6 Edge, en nuestras manos

El día D era el 10 de abril. En esa fecha, por fin, el Samsung Galaxy S6 y su variante Edge llegarían al mercado. Un dispositivo pensado al milímetro y con un único objetivo: volver a llevar a Samsung a la senda del liderazgo del mercado y de Android. Quedan atrás los materiales menos nobles. Todo en él ha de ser premium. El funcionamiento, los accesorios, los materiales de construcción. Todo. Ahora que lo hemos tenido en la mano y lo hemos podido probar sabremos si lo cumple.

En la mano sorprende por su peso a pesar de su pantalla. Es cierto que hay otros terminales gigantes del mercado que son ultraligeros pero, aún así, cada vez que cogemos uno nos maravillamos. ¿A dónde llegarán los fabricantes? El tacto es espectacular. Aluminio y cristal por primera vez. Se queda atrás el ADN de versiones anteriores. Los críticos dirán que ahora cuesta más cogerlo y que da la sensación de que puede resbalarse fácilmente de la mano. Nada nuevo para aquellos que ya disfruten de un iPhone o un Xperia. Si queremos materiales nobles es a lo que nos arriesgamos. Si no, siempre quedará el plástico con símil a piel que tanto se atacó para un terminal de tantos euros.

También llama la atención del nuevo diseño la ausencia de las características ranuras de expansión-.¿Tenía la razón Apple y el futuro será la nube? ¿Es también causa del diseño que la batería ya no se pueda cambiar? Para los más ácidos, todo tiene cierto aire a manzana pero, ¿desde cuando eso es malo cuando hablamos de diseño? ¿Qué se gana a cambio? Como resumiría Jeremy Clarkson en una sola palabra: potencia. Mucha potencia.

La premisa es sencilla: el iPhone 6 ha sido un éxito sin precedentes por su diseño y por el salto de capacidades de iOS 8. El éxito de los smartphones chinos de Huawei, Mi y Lenovo ha venido porque, literalmente, han metido dentro de las carcasas de sus terminales toda la potencia que cabía. Samsung ha querido unir ambos conceptos. Y todo ello con un Android Lollipop “irreconocible” para los coreanos. Mucha menos capa que deriva en mucha más ligereza que hasta el S5 y, por lo tanto, más velocidad.

La empresa abandona la pesada Touch Wiz y apuesta por el Material Design de Android. ¿Lo hace esto más similar a sus rivales? Sí y no. Es cierto que en funcionamiento es casi idéntico al Nexus 6, sin embargo, la cantidad de sensores y periféricos propietarios lo convierten en el terminal que más rendimiento saca a su sistema operativo.

A día de hoy, la bandera del terminal más potente probablemente caía sobre el HTC One M9. Pues bien, en la mano (no solo sobre el papel), el Galaxy S6 le supera en autonomía, funciones adicionales -gracias a la enorme familia de periféricos de Samsung-, calidad de la cámara y calidad percibida.

La clave reside en el chip propio Exynos. Que sea propio (lección aprendida del éxito rival que volverá a usar como fabricante de chips a los coreanos) les ha permitido crear un SoC pensado al milímetro para satisfacer la demanda de potencia de su terminal. Es sólido, es fulgurante, consume mucha menos energía de la que debería en un equipo con estas prestaciones. Hasta ocho núcleos y arquitectura de 64 bits que van de la mano de 3 GB de RAM y que la pantalla (que tiene ¡577 ppp!) con una facilidad impropia de un smartphone o tablet. Está mucho más cerca por rendimiento de un portátil que de un teléfono por muy inteligente que sea. La batería tiene 2550 mAh: sobre el papel debería bajar su tiempo lejos del enchufe… pero la gestión del hardware y de Android 5 siguen permitiendo estar todo un día lejos del cargador que, por cierto, es inalámbrico. Todo limpio y rápido.

¿Qué hay sobre el Galaxy S6 Edge? No se trata de una excentricidad. Del mismo modo que el iPhone 6 Plus está pensado para aquellos que quiere un factor diferencial -por tamaño y prestaciones- el Edge multiplica la sensación de lujo. Y este factor diferencial será a buen seguro el motivo de su éxito. Del mismo modo que en la familia Note la versión con pantalla curvada ha batido los registros de ventas más optimistas, el S6 Edge se verá mucho más de lo que creerá la mayoría de la gente a pesar de su precio elevadísimo.

Como su hermano plano, cuenta con Gorilla Glass 4 tanto en su panel frontal como en la parte trasera. Y también cuenta con un elegante marco de aluminio y la única diferencia (además del panel curvado) reside en la diferente disposición de la ranura para la Nano SIM. También la cámara cuenta con el excepcional sensor del S6 y los Note 4. Por cierto, su nueva construcción le hace perder el certificado IP68 a prueba de agua y polvo que tenía el S5. ¿Importa? No.

¿Aún así, por qué este equipo debería poder conseguir éxito donde los anteriores S4 y S5 no lo consiguieron? Porque su salto respecto a versiones anteriores es tan gigante como entre un iPhone 5S y un iPhone 6: gigante. Porque su diseño sí marca un factor diferencial respecto a los demás Android. Porque, por primera vez en varios años, un terminal de Samsung pinta mucho mejor en la mano que en las fotos de la web de la empresa. Porque ofrece mucho que no ofrecen los demás androides, incluido el Nexus 6.


04
abr 15

Apple Watch, sus alternativas (y II)

Si ayer os traíamos los mejores dispositivos con Android Wear hoy os presentamos la respuesta que el Basel World ha dado al reloj que puede meter -en palabras del jefe de Swatch- a la industria suiza en su segunda edad de hielo. Bulgari y Breitling son dos bazas de lujo -mientras Intel, Google y TAG Heuer se deciden a dar forma a su modelo inteligente- que se unen a las propuestas de Suunto y Samsung.
  • Breitling B55 Connected. Breitling es sinónimo de carreras, aviación, lujo, alta relojería y Suiza. Relojes sofisticados con alta carga deportiva. Y por eso el enfoque de esta joya es diferente a la de los demás smartwatches. La casa fundada en 1884 ha decidido que es el smartphone el que debe estar al servicio del reloj. La idea es una aplicación que permita al usuario acceder a todas las funciones del terminal de un modo sencillo e intuitivo. Además, el reloj busca seguir con la tradición de la casa: envía al terminal datos sobre altitud, velocidad, etc. El cielo y toda la tecnología en tu muñeca.

  • Bulgari Diagono MAGNeSIUM. Y si Breitling significa alta relojería suiza, Bulgari significa alta joyería italiana. El planteamiento es el mismo que el del Apple Watch: un dispositivo con forma de reloj clásico (Bulgari ha dejado claro que no es un gadget sino una joya clásica con conectividad) y movimiento mecánico de carga automática que incluye un pasaporte digital. La empresa WISeKEY ha incluido tecnología NFC que permite a su antena y su chip cartográfico conectarse a otros dipositivos e internet. Realiza pagos inalámbricos, abre puertas, gestiona domótica, realiza llamadas, transfiere datos, compra títulos de transporte e incluso puede arrancar un coche. La app Bulgari Vault lo unirá al smartphone que queramos y su información cuenta con la mejor seguridad del mercado.

  • Suunto Essential Copper. La casa finesa es a Polar y Garmin lo que Audi a Skoda: mismo concepto en versión de lujo. Más allá del extraordinario rendimiento de sus dispositivos destaca la nueva colección Essential donde la resistente caja metálica contrasta con la mejor piel italiana de la correa y un potente SoC que analiza datos de altimetría, inmersión en apnea, pulso, temperatura, brújula, una pila de alta capacidad sustituíble por el usuario, etc. y todo fabricado a mano en el país nórdico.

  • Samsung Gear S. Si los Galaxy S son los “anti iPhone” por concepto, el Gear S es el reloj de referencia de la casa coreana para hacer frente al Apple Watch. 3G, WiFi, GPS, S Health, interfaz ultrapersonalizable gracias a Tizen, procesador a 1 GHz, y unos acabados de primera. ¿Se puede pedir algo más? No en el catálogo de Samsung.


18
mar 15

Smartwatches, su era ha llegado

Cualquiera que se dé un paseo por los catálogos de las principales tecnológicas verá que en los últimos meses han proliferado todo tipo de smartwatches. Desde los más “obvios” como el Moto 360, el LG Watch R o las nuevas versiones de los relojes inteligentes de Sony o Samsung hasta veteranos como los Polar V800 Adidas MiCoach.

La llegada del estratosférico Apple Watch -lo es por precios, posibilidades de personalización y ventas esperadas- sin embargo ha sido todo un terremoto para el negocio. Tanto para los rivales clásicos de la marca de la manzana, como las empresas de relojes y pulsómetros deportivos (que han tenido que dotar de nuevas capacidades a sus productos) y a las relojeras tradicionales.

Para muchos los relojes inteligentes todavía “no están en el mercado”. Del Moto 360 se esperaban unas ventas de unos 14 millones de unidades y tan solo han llegado al millón. No obstante, ¿cuántas relojeras clásicas pueden vender un millón de uno de sus modelos?

En una reciente entrevista Elmar Mock, fundador de Swatch, dijo que la llegada del Apple Watch podría suponer una nueva “edad de hielo” en el negocio de las relojeras tradicionales. Según sus propios estudios, Apple podría vender a un ritmo de 30 millones de smartwatches durante los primeros años. Es consciente de que su tasa de renovación -tanto por la compañía como por los clientes- será mucho más lenta que en otros dispositivos pero, si tenemos en cuenta que el año pasado toda la industria relojera suiza vendió 28 millones de equipos… el panorama no es muy alentador.

Más allá de su éxito y del tiempo que vaya a estar en el mercado, Mock entiende el Watch de Apple como el revulsivo necesario para la industria del mismo modo que el iPod y el iPhone cambiaron los hábitos de consumo. Y de nuevo explica que el problema de muchas empresas suizas es que no están viendo la amenaza -como ocurrió en los 70 y 80 con la llegada de los relojes de cuarzo nipones-.

Mock tiene claro cuál es el antídoto para el efecto del Apple Watch y demás relojes inteligentes: dotar a sus relojes de más capacidades y mejores prestaciones. Si el cliente se acostumbra a que un reloj de 200 o 400 euros le dé su geolocalización y le notifique mensajes no comprenderá que no lo haga uno de 2.000. Porque, además, el concepto de joya también se puede entender en un smartwatch de hasta 17.000 euros.

Garmin Fénix 3, siguiente eslabón

Precisamente por toda esta colección de argumentos Garmin ha sido una de las primeras empresas en poner al día sus productos para que dejen de ser relojes especializados para convertirse en modelos que se puedan llevar a todas horas en cualquier situación.

La pantalla del Fénix 3 gana en color, es más fina y nítida, mantiene el sensor GPS, el monitor multideporte -también vale para natación, ciclismo, esquí, etc.-, el altímetro, la brújula de tres ejes… y añade una antena EXO para mejorar la conectividad. Además, mediante un monitor de frecuencia cardiaca (es opcional y de banda, una de sus “taras”) el sistema evalúa tu condición física y es capaz de prepararte para tus retos.

Además, añade una nueva faceta smartwatch mejorada: notificaciones de mensajería y llamadas y datos del smartphone al que está vinculado. Y para hacerlo más “reloj” añade varios acabados, uno de ellos con correa y caja de acero y cristal de zafiro. Todos cuentan con 16 horas de autonomía con el GPS activado, 50 en modo UltraTrac y más de tres meses como “reloj normal”. Es resistente hasta 100 metros.