11
abr 15

Samsung Galaxy S6 y S6 Edge, en nuestras manos

El día D era el 10 de abril. En esa fecha, por fin, el Samsung Galaxy S6 y su variante Edge llegarían al mercado. Un dispositivo pensado al milímetro y con un único objetivo: volver a llevar a Samsung a la senda del liderazgo del mercado y de Android. Quedan atrás los materiales menos nobles. Todo en él ha de ser premium. El funcionamiento, los accesorios, los materiales de construcción. Todo. Ahora que lo hemos tenido en la mano y lo hemos podido probar sabremos si lo cumple.

En la mano sorprende por su peso a pesar de su pantalla. Es cierto que hay otros terminales gigantes del mercado que son ultraligeros pero, aún así, cada vez que cogemos uno nos maravillamos. ¿A dónde llegarán los fabricantes? El tacto es espectacular. Aluminio y cristal por primera vez. Se queda atrás el ADN de versiones anteriores. Los críticos dirán que ahora cuesta más cogerlo y que da la sensación de que puede resbalarse fácilmente de la mano. Nada nuevo para aquellos que ya disfruten de un iPhone o un Xperia. Si queremos materiales nobles es a lo que nos arriesgamos. Si no, siempre quedará el plástico con símil a piel que tanto se atacó para un terminal de tantos euros.

También llama la atención del nuevo diseño la ausencia de las características ranuras de expansión-.¿Tenía la razón Apple y el futuro será la nube? ¿Es también causa del diseño que la batería ya no se pueda cambiar? Para los más ácidos, todo tiene cierto aire a manzana pero, ¿desde cuando eso es malo cuando hablamos de diseño? ¿Qué se gana a cambio? Como resumiría Jeremy Clarkson en una sola palabra: potencia. Mucha potencia.

La premisa es sencilla: el iPhone 6 ha sido un éxito sin precedentes por su diseño y por el salto de capacidades de iOS 8. El éxito de los smartphones chinos de Huawei, Mi y Lenovo ha venido porque, literalmente, han metido dentro de las carcasas de sus terminales toda la potencia que cabía. Samsung ha querido unir ambos conceptos. Y todo ello con un Android Lollipop “irreconocible” para los coreanos. Mucha menos capa que deriva en mucha más ligereza que hasta el S5 y, por lo tanto, más velocidad.

La empresa abandona la pesada Touch Wiz y apuesta por el Material Design de Android. ¿Lo hace esto más similar a sus rivales? Sí y no. Es cierto que en funcionamiento es casi idéntico al Nexus 6, sin embargo, la cantidad de sensores y periféricos propietarios lo convierten en el terminal que más rendimiento saca a su sistema operativo.

A día de hoy, la bandera del terminal más potente probablemente caía sobre el HTC One M9. Pues bien, en la mano (no solo sobre el papel), el Galaxy S6 le supera en autonomía, funciones adicionales -gracias a la enorme familia de periféricos de Samsung-, calidad de la cámara y calidad percibida.

La clave reside en el chip propio Exynos. Que sea propio (lección aprendida del éxito rival que volverá a usar como fabricante de chips a los coreanos) les ha permitido crear un SoC pensado al milímetro para satisfacer la demanda de potencia de su terminal. Es sólido, es fulgurante, consume mucha menos energía de la que debería en un equipo con estas prestaciones. Hasta ocho núcleos y arquitectura de 64 bits que van de la mano de 3 GB de RAM y que la pantalla (que tiene ¡577 ppp!) con una facilidad impropia de un smartphone o tablet. Está mucho más cerca por rendimiento de un portátil que de un teléfono por muy inteligente que sea. La batería tiene 2550 mAh: sobre el papel debería bajar su tiempo lejos del enchufe… pero la gestión del hardware y de Android 5 siguen permitiendo estar todo un día lejos del cargador que, por cierto, es inalámbrico. Todo limpio y rápido.

¿Qué hay sobre el Galaxy S6 Edge? No se trata de una excentricidad. Del mismo modo que el iPhone 6 Plus está pensado para aquellos que quiere un factor diferencial -por tamaño y prestaciones- el Edge multiplica la sensación de lujo. Y este factor diferencial será a buen seguro el motivo de su éxito. Del mismo modo que en la familia Note la versión con pantalla curvada ha batido los registros de ventas más optimistas, el S6 Edge se verá mucho más de lo que creerá la mayoría de la gente a pesar de su precio elevadísimo.

Como su hermano plano, cuenta con Gorilla Glass 4 tanto en su panel frontal como en la parte trasera. Y también cuenta con un elegante marco de aluminio y la única diferencia (además del panel curvado) reside en la diferente disposición de la ranura para la Nano SIM. También la cámara cuenta con el excepcional sensor del S6 y los Note 4. Por cierto, su nueva construcción le hace perder el certificado IP68 a prueba de agua y polvo que tenía el S5. ¿Importa? No.

¿Aún así, por qué este equipo debería poder conseguir éxito donde los anteriores S4 y S5 no lo consiguieron? Porque su salto respecto a versiones anteriores es tan gigante como entre un iPhone 5S y un iPhone 6: gigante. Porque su diseño sí marca un factor diferencial respecto a los demás Android. Porque, por primera vez en varios años, un terminal de Samsung pinta mucho mejor en la mano que en las fotos de la web de la empresa. Porque ofrece mucho que no ofrecen los demás androides, incluido el Nexus 6.


04
abr 15

Apple Watch, sus alternativas (y II)

Si ayer os traíamos los mejores dispositivos con Android Wear hoy os presentamos la respuesta que el Basel World ha dado al reloj que puede meter -en palabras del jefe de Swatch- a la industria suiza en su segunda edad de hielo. Bulgari y Breitling son dos bazas de lujo -mientras Intel, Google y TAG Heuer se deciden a dar forma a su modelo inteligente- que se unen a las propuestas de Suunto y Samsung.
  • Breitling B55 Connected. Breitling es sinónimo de carreras, aviación, lujo, alta relojería y Suiza. Relojes sofisticados con alta carga deportiva. Y por eso el enfoque de esta joya es diferente a la de los demás smartwatches. La casa fundada en 1884 ha decidido que es el smartphone el que debe estar al servicio del reloj. La idea es una aplicación que permita al usuario acceder a todas las funciones del terminal de un modo sencillo e intuitivo. Además, el reloj busca seguir con la tradición de la casa: envía al terminal datos sobre altitud, velocidad, etc. El cielo y toda la tecnología en tu muñeca.

  • Bulgari Diagono MAGNeSIUM. Y si Breitling significa alta relojería suiza, Bulgari significa alta joyería italiana. El planteamiento es el mismo que el del Apple Watch: un dispositivo con forma de reloj clásico (Bulgari ha dejado claro que no es un gadget sino una joya clásica con conectividad) y movimiento mecánico de carga automática que incluye un pasaporte digital. La empresa WISeKEY ha incluido tecnología NFC que permite a su antena y su chip cartográfico conectarse a otros dipositivos e internet. Realiza pagos inalámbricos, abre puertas, gestiona domótica, realiza llamadas, transfiere datos, compra títulos de transporte e incluso puede arrancar un coche. La app Bulgari Vault lo unirá al smartphone que queramos y su información cuenta con la mejor seguridad del mercado.

  • Suunto Essential Copper. La casa finesa es a Polar y Garmin lo que Audi a Skoda: mismo concepto en versión de lujo. Más allá del extraordinario rendimiento de sus dispositivos destaca la nueva colección Essential donde la resistente caja metálica contrasta con la mejor piel italiana de la correa y un potente SoC que analiza datos de altimetría, inmersión en apnea, pulso, temperatura, brújula, una pila de alta capacidad sustituíble por el usuario, etc. y todo fabricado a mano en el país nórdico.

  • Samsung Gear S. Si los Galaxy S son los “anti iPhone” por concepto, el Gear S es el reloj de referencia de la casa coreana para hacer frente al Apple Watch. 3G, WiFi, GPS, S Health, interfaz ultrapersonalizable gracias a Tizen, procesador a 1 GHz, y unos acabados de primera. ¿Se puede pedir algo más? No en el catálogo de Samsung.


18
mar 15

Smartwatches, su era ha llegado

Cualquiera que se dé un paseo por los catálogos de las principales tecnológicas verá que en los últimos meses han proliferado todo tipo de smartwatches. Desde los más “obvios” como el Moto 360, el LG Watch R o las nuevas versiones de los relojes inteligentes de Sony o Samsung hasta veteranos como los Polar V800 Adidas MiCoach.

La llegada del estratosférico Apple Watch -lo es por precios, posibilidades de personalización y ventas esperadas- sin embargo ha sido todo un terremoto para el negocio. Tanto para los rivales clásicos de la marca de la manzana, como las empresas de relojes y pulsómetros deportivos (que han tenido que dotar de nuevas capacidades a sus productos) y a las relojeras tradicionales.

Para muchos los relojes inteligentes todavía “no están en el mercado”. Del Moto 360 se esperaban unas ventas de unos 14 millones de unidades y tan solo han llegado al millón. No obstante, ¿cuántas relojeras clásicas pueden vender un millón de uno de sus modelos?

En una reciente entrevista Elmar Mock, fundador de Swatch, dijo que la llegada del Apple Watch podría suponer una nueva “edad de hielo” en el negocio de las relojeras tradicionales. Según sus propios estudios, Apple podría vender a un ritmo de 30 millones de smartwatches durante los primeros años. Es consciente de que su tasa de renovación -tanto por la compañía como por los clientes- será mucho más lenta que en otros dispositivos pero, si tenemos en cuenta que el año pasado toda la industria relojera suiza vendió 28 millones de equipos… el panorama no es muy alentador.

Más allá de su éxito y del tiempo que vaya a estar en el mercado, Mock entiende el Watch de Apple como el revulsivo necesario para la industria del mismo modo que el iPod y el iPhone cambiaron los hábitos de consumo. Y de nuevo explica que el problema de muchas empresas suizas es que no están viendo la amenaza -como ocurrió en los 70 y 80 con la llegada de los relojes de cuarzo nipones-.

Mock tiene claro cuál es el antídoto para el efecto del Apple Watch y demás relojes inteligentes: dotar a sus relojes de más capacidades y mejores prestaciones. Si el cliente se acostumbra a que un reloj de 200 o 400 euros le dé su geolocalización y le notifique mensajes no comprenderá que no lo haga uno de 2.000. Porque, además, el concepto de joya también se puede entender en un smartwatch de hasta 17.000 euros.

Garmin Fénix 3, siguiente eslabón

Precisamente por toda esta colección de argumentos Garmin ha sido una de las primeras empresas en poner al día sus productos para que dejen de ser relojes especializados para convertirse en modelos que se puedan llevar a todas horas en cualquier situación.

La pantalla del Fénix 3 gana en color, es más fina y nítida, mantiene el sensor GPS, el monitor multideporte -también vale para natación, ciclismo, esquí, etc.-, el altímetro, la brújula de tres ejes… y añade una antena EXO para mejorar la conectividad. Además, mediante un monitor de frecuencia cardiaca (es opcional y de banda, una de sus “taras”) el sistema evalúa tu condición física y es capaz de prepararte para tus retos.

Además, añade una nueva faceta smartwatch mejorada: notificaciones de mensajería y llamadas y datos del smartphone al que está vinculado. Y para hacerlo más “reloj” añade varios acabados, uno de ellos con correa y caja de acero y cristal de zafiro. Todos cuentan con 16 horas de autonomía con el GPS activado, 50 en modo UltraTrac y más de tres meses como “reloj normal”. Es resistente hasta 100 metros.

 


08
mar 15

LoopPay, Samsung también quiere hacer negocio

La presión del [Enlace roto.] y los malos resultados cosechados por el fabricante más importante durante el último año han hecho que Samsung anunciara a finales de febrero la compra de LoopPay una de las plataformas de pago móvil más importantes del mundo y la llave para que los coreanos accedan a un negocio en el que los fabricantes tendrán mucho que decir y se estaban quedando atrás frente a sus grandes rivales.

Lo que comenzó siendo una alianza para crear una pasarela de pagos para los dispositivos del fabricante ha acabado convirtiéndose en una compra para acelerar el proceso. La idea es que la start up les permita ofrecer a sus clientes una servicio de monedero virtual y una pasarela de pagos rápida y segura desde sus terminales (y minimizar las aplicaciones que puedan provocar una fuga de clientes aún mayor hacia otros dispositivos).

Aunque no se han hecho públicos los datos de la compra los directivos de Samsung aseguraron que los fundadores de Loop y buena parte de la plantilla de la empresa pasarán a formar parte de la división móvil de la multinacional para desarrollar “la nueva ola de innovación en los pagos digitales” que preparan. Además, Samsung heredará los 10 millones de clientes que ya usan con regularidad el sistema de pago móvil, uno de los más importantes de Estados Unidos.

El secreto del éxito de LoopPay es que su sistema es compatible con el 90% de los terminales que hay en las tiendas físicas y que aceptan pagos con tarjetas con banda magnética ya que emplean un adaptador que convierte el datáfono en un sistema inalámbrico. La ventaja es que el sistema de LoopPay no requiere de tecnología NFC como sí lo hacen Google Wallet o Apple Pay. Su equipo de bajo coste le ha permitido crecer muy rápidamente en el mercado ya que la mayoría de las tiendas físicas se han demandado por un sistema mucho menos agresivo tanto para ellos como para sus clientes.

La duda que nos surge ahora, y que LoopPay no ha resuelto aún, es si su solución -los terminales emplean los sistemas de carga inalámbricos para transmitir los datos a las TPVs- tardará mucho en llegar a toda la gama de terminales Galaxy y si seguirán diseñando y fabricando periféricos para dispositivos de la competencia, como el iPhone y otros terminales Android.

Lo que sí es seguro es que la solución de pagos de la start up será compatible con la mayoría de los dispositivos wearables de los coreanos, aunque estos no incorporen Android Wear. Parece que la batalla de Samsung se recrudece con Google más que con Apple.


04
mar 15

Samsung Galaxy S6, llega el Android más esperado

2014 fue el particular annus horribilis de Samsung. Perdió cuota de mercado, bajaron sus beneficios, hubo despidos masivos en su cúpula y el mercado dejó de percibirla como el referente Android en favor de los Nexus, los smartphones chinos y, lo que es peor, la distancia con su competidor de Cupertino se volvió insalvable: un 93% de beneficios del negocio se quedan en California por solo un 7% en Seúl.

Precisamente por eso los asiáticos eran conscientes de lo que se jugaban tanto con el nuevo Galaxy S6 como en el Mobile World Congress. Tenían que enseñar un producto de calidad, realmente premium, que los distanciara de chinos y les permitiera hacer frente al huracán de ventas que ha supuesto el iPhone 6 (más de 74 millones de unidades vendidas en tres meses).

Así, del mismo modo que el Note vino de la mano del Note Edge y el iPhone 6 nos regaló el 6 Plus, el Galaxy S6 vino con una versión “hermana” el S6 Edge. Y de la misma forma que con los nuevos Note los coreanos confirmaron el cambio en el diseño y los materiales que empezó con la familia A, los nuevos Galaxy S se notan mucho más pensados y mejor acabados. Vayamos por partes.

El exterior y el interior, netamente mejores

Se acabó el plástico que imita la piel y el plástico duro que no imita a nada para la carcasa. Los diseñadores han entendido que cuando un producto supera los 600€ es necesario darle un plus al consumidor (sobre todo cuando el sistema operativo no es motivo de diferenciación). Y la llegada del cristal y el metal le sienta muy bien a un modelo que por fin es parece premium.

Como en su rival con la manzana, es extremadamente fino y eso hace que la cámara -uno de los grandes protagonistas del terminal- sobresalga. Pero es lo que tiene la batalla de los milímetros: algunos accesorios no se pueden adelgazar tanto como otros. Muchos de los que han tenido la suerte de verlo en persona dicen que el nuevo material hace que el dispositivo se resbale -algo que no ocurría con el acabado anterior- y que la suciedad es muy evidente. De lo mismo se acusó a ediciones anteriores del iPhone que se recuerdan por su diseño especialmente cuidado.

Las cifras del aparato son geniales: 138 gramos para una diagonal de 5 pulgadas y 6,8 milímetros de grosor. Realmente han rizado el rizo y han conseguido que lo que hace dos años fuera un ladrillo ahora quepa perfectamente en la mano a pesar de la enorme carga tecnológica que incorpora.

Mejor pinta tiene el Galaxy S6 Edge. Su pantalla curvada, como ocurre en el Note 4, da una imagen francamente estilizada y un toque diferenciador sobresaliente. Además, la experiencia adquirida con el anterior terminal y el feedback con los usuarios ha hecho que las funciones accesibles desde los bordes curvados ahora sea mucho más interesante y eficaz. Se trata de gestión de llamadas, notificaciones, contactos, etc.

Todo esto ha hecho que la autonomía del Galaxy S6 se resienta. Sigue siendo buena, pero no se ha dado el -necesario- salto que sí han tenido otros dispositivos. La pila ahora es mucho más fina y la demanda de energía es mucho mayor. El nuevo lector de huellas (que ya no distingue la orientación del dispositivo), la pantalla con resolución 2K -espectacular-, el sistema de carga rápido y de carga inalámbricos integrados así como una nueva memoria RAM y los nuevos procesadores propios redondean un equipo que esta vez sí, se ha pensado mucho antes de lanzarse al mercado.

En fríos números, el panel SuperAMOLED tiene una resolución de 577 ppp y un brillo máximo de 600 cd/m2, mejor que muchos televisores de nuestros hogares. El chip de ocho núcleos Exynos 7420 y arquitectura de 64 bits trabaja con 3 GB de RAM y se alimenta de una batería de de 2550 mAh. Como hemos dicho, premium por fuera y por dentro. Una exhibición de músculo para ese segmento del mercado que sigue comprando por los datos y no por el funcionamiento del terminal.

Por otra parte, la menor carga de software sobre Android ha hecho que los ingenieros se pudieran centrar en mejorar un producto que ya era muy bueno. El acceso a la cámara ahora es muy rápido (dos toques a la pantalla aunque el terminal esté inactivo, por ejemplo) y su resolución y calidad de la óptica nos ha dejado pasmados.

El sensor es el mismo que en el Note 4 (16 Mp y estabilizador óptico) pero al mejorar la apertura y el enfoque el resultado es tal que nos seguimos preguntando que usuario medio necesita una cámara para captar imágenes espectaculares con un interfaz mejorado y una capacidad de edición sobresaliente desde el propio terminal. Incluso el balance de blancos -uno de los talones de Aquiles de todos aquellos que no se llamen Sony o Nokia- se ha mejorado con un nuevo detector IR que consigue mucha más precisión con los colores.

La cámara secundaria es de 5 Mp y graba con calidad Full HD (la principal permite captar vídeo con resolución 4K). Excelente en ambos casos.

Ambos modelos estarán disponibles desde el 10 de abril y, como ocurre con la familia Note 4, habrá grandes diferencias entre ambos terminales. Mientras que por el Galaxy S6 habrá que desembolsar 699€ por la versión básica (32 GB), 799€ por la de 64 GB y 899 por la de 128 GB (todo un portátil en la palma de la mano), los precios del Edge comenzarán en 849€ para llegar a los 1.049€ de la versión de 128 GB.

Cifras calcadas entre el S6 y el iPhone 6 (solo varía que en la configuración básica el coreano incorpora 32 GB de memoria interna por 16 GB -muy poco- del californiano).