Galaxy Note 8, filtrado voluntario para ganar notoriedad

Hace años que las tecnológicas no hacen demasiados esfuerzos para evitar las filtraciones. Es cierto que suelen dejar las grandes novedades lo más ocultas posibles pero el misterio de los primeros iPhone o Galaxy ha desaparecido gracias al enorme flujo de información que generan los rumores (bien dosificados) y que suelen permitir testar el mercado con bastante antelación.

Sin embargo, el caso del Galaxy Note 8 es excepcional. El primer motivo es el fracaso técnico y comercial (y de imagen) que su predecesor le supuso a Samsung. El segundo es por la necesidad de volver a reconectar a los clientes potenciales con el producto (sobre todo después de la migración masiva que hubo hacia otros phablets como los iPhone 7 Plus o los Huawei y compañía). El último es que el Note lleva tiempo siendo el buque insignia de la gama smartphone de los coreanos y esto siempre merece un trato especial.

No obstante, hasta ahora nunca se había visto una promoción con tanto adelanto: en un tweet han mostrado la imagen del nuevo modelo que tenía como motivo principal publicitar la última generación de procesadores de la casa: los sobresalientes Exynos.

El chip, el mismo que equipan los nuevos Galaxy S8, será el potente 8895 con tecnología de 10 Nm y ocho núcleos (cuatro del tipo M2 de alto rendimiento y cuatro tipo Cortex A53 especializados en el ahorro de energía).

El dispositivo que lo equipe podrá conectarse a redes LTE con una tasa de descargada de 1Gbps gracias al módem incorporado al procesador y será compatible con WiFi MiMo pensado en conectarse a varias redes WiFi de forma simultánea para aprovechar al máximo la cobertura (incluidos los módem WiFi N).

Al margen de los detalles del SoC, la imagen que acompaña al mismo también incluye el terminal con una relación de pantalla 18,5:9 con un marco superior muy estrecho con sensor lumínico y cámara. Uno de los puntos más polémicos del diseño -por lo que ocurrió con la anterior generación- ha sido su pantalla curva. Para los que piensen en problemas anteriores, son menos acentuadas que en los S8 y, sobre todo, solo han buscado estilizar el conjunto.

A poco más de un mes de su presentación el próximo 23 de agosto, una de las dudas que tienen los analistas es el procesador que acompañará en algunos países al potente Exynos 8895. La mayoría de los debates se centran entre los Snapdragon 835 y 836 (este se ha medio filtrado por parte de algunos proveedores de los coreanos aunque no hay nada definitivo.

Baterías en estado sólido, ¿la evolución que esperábamos?

Probablemente, si hiciéramos una encuesta sobre qué mejorar en nuestros smartphones, da igual en qué lugar del mundo, una de las primeras respuestas sería siempre la autonomía del dispositivo. Es cierto que durante los últimos años las prestaciones de los equipos móviles han mejorado exponencialmente mientras que sus horas lejos del enchufe se han mantenido (lo que denota una gran mejora relativa) sin embargo, son muchos los que siguen echando en falta no depender de un cargador casi a diario.

La solución a corto plazo, para muchos, pasa por las baterías en estado sólido. Una alternativa a las  clásicas de ion-litio (y sus tecnologías derivadas como las de polímero de litio) ya que parten de preceptos radicalmente diferentes. Por ejemplo, no necesitan de un líquido que permita transmitir los iones de los polos positivos a los negativos con lo que el espacio de las celdas de almacenamiento de energía se minimiza.

En su lugar, esta nueva generación de “pilas” como las que están desarrollando Samsung o LG se sirven de un metal de litio que les permite aumentar su densidad. De hecho, algunas compañías están empleando diferentes capas y densidades para minimizar las posibles fracturas y, no solo hacer las más seguras y resistentes, sino más capaces energéticamente. Es el caso de Applied Materials.

Los prototipos que han construido llegan a picos de eficiencia en las que cuentan con una densidad hasta un 95% mayor que sus equivalentes “líquidas”. Esto significa contar con casi el doble de autonomía sin necesidad de modificar el tamaño de los dispositivos. En el caso de los dos fabricantes coreanos de referencia significa que sus smartphones premium superarían los 6.000 mAh de capacidad.

Las ventajas según los investigadores van, no obstante, mucho más allá de una mayor densidad energética. Su estructura, por ejemplo, hace que se calienten mucho menos lo que redunda en una menor transferencia de calor a los demás componentes del equipo lo que hace que éste trabaje de una forma más eficiente y que la vida útil de sus partes sea mucho mayor.

Otra de las ventajas es que el tiempo de recarga de las nuevas baterías es casi seis veces menor que el de una batería normal. Volvamos a hacer cuentas. Si en un Samsung Galaxy S8 tardamos unos 60 minutos en lograr el 100% de capacidad, en un Galaxy S8 con una batería sólida de 6.000 mAh tardaríamos 20 minutos en llegar al tope.

Esto sin tener en cuenta que los sistemas de carga rápida como Quick Charge, Super VOOC o Dash Charge prometen ser capaces de duplicar sus tasas de transferencia de energía en dos años (el tiempo en que se estima que llegarán los nuevos formatos al mercado). A esto hemos de sumarle que el drenaje pasivo (la pérdida de energía de las baterías aunque un dispositivo no esté siendo usado o incluso esté apagado) se minimiza.

Por si esto fuera poco, las baterías de metal litio, al sufrir menos desgaste térmico y de exposición a los ciclos de carga y descarga en el tiempo prometen una vida útil hasta cinco veces superior a una clásica. De este modo, si una batería convencional solo empieza a notar problemas a partir del tercer año (en condiciones normales) estamos hablando de “pilas” que podrían superar holgadamente la vida de un terminal -no creemos que desaparezca la obsolescencia programada-. La vida útil de un smartphone podría llegar sin problemas a los 10 años gracias al menor desgaste -de nuevo volvemos a la temperatura- de sus componentes.

Por cierto, el último as en la manga de los fabricantes es que no han de fabricarse exclusivamente con litio. Hay modelos que se han construido con mangnesio o partes de silicio que permiten eliminar el litio de la ecuación lo que es una muy buena noticia para el medio ambiente.

Sobre el papel la adaptación debería ser rápida ya que todo son ventajas. Una vez más el mercado (y la legislación) dictará qué ocurre con una de las partes más polémicas de nuestros aparatos electrónicos.

Samsung Galaxy S8, cambia mucho más de lo que parece

Por fin la semana pasada llegó el gran día para Samsung. El primer fabricante mundial de smartphones necesitaba un lanzamiento que dejara al mercado con la boca abierta para hacer olvidar los últimos problemas con el Galaxy Note 7, meter presión a su gran rival Apple el año del décimo aniversario del iPhone y, de paso, marcar distancia con los fabricantes chinos que le acechan.

Los coreanos, a pesar de la enorme cantidad de filtraciones que ha habido sobre los detalles del Galaxy S8 han conseguido mantener la expectación con el lanzamiento de dos modelos (S8 y S8+) llamados a marcar el mercado durante los próximos meses. Esta vez, por cierto, son más parecidos que nunca entre sí: por diseño -incluida la pantalla curva pues se pierde la denominación Edge- y en especificaciones.

Lo que más llama la atención del dispositivo es que con una variación de tamaño mínima respecto a la anterior generación, los nuevos S8 cuentan con paneles de 5,8 y 6,2 pulgadas. Según el fabricante la clave es que han conseguido aprovechar el 83% del frontal llegando, incluso, a prescindir de su logo. Ambos tamaños cuenta con esa curvatura que les hace ganar superficie de panel y que ahora promete ser más sólida gracias al Gorilla Glass 5. El metal queda reservado a los bordes y las líneas son más suaves que nunca.

Otra de las claves de diseño es que el lector de huellas pasa a la parte trasera y que el botón de inicio está integrado en la propia pantalla con lo que -sobre todo en el modelo negro- el terminal tiene un empaque y un diseño sofisticado como no se ha visto antes en ningún otro smartphone hasta la fecha. La continuidad de las líneas es absoluta. ¿Tiene esto algún precio? Lo veremos más adelante.

La forma de las nuevas pantallas hace que la relación de dimensiones pase de los clásicos 16:9 a 18,5:9. Curiosamente, cuando trabajamos con dos aplicaciones para cada app la relación de espacio en el cristal es de 1/3 y 2/3 frente al 50-50 que estábamos habituados en la casa coreana. Su resolución -no podía ser de otra forma- es QHD gracias a la tecnología SuperAMOLED de la casa. Todo ello redunda en el certificado Mobile HDR Premium. Si no hace mucho hablábamos de que la pantalla del LG G6 parecía no tener rival, éste ya ha llegado. Y por todo lo grande. Apple tendrá trabajo.

En cuanto al cerebro del dispositivo, habrá versiones con el nuevo Snapdragon 835 y con Exynos 8895. Esto significa que el S8 es un 10% más potente que su equivalente S7 y que el S8+ dispara su rendimiento un 21% respecto al anterior S7. Y eso que, a diferencia de otros Android, Samsung ha dejado la RAM en 4GB. El rendimiento gráfico es una incógnita pues son muchos los analistas que dicen que la relación entre RAM y SoC no está equilibrada. Seguro que habrá sorpresas. En cuanto al almacenamiento, han optado por 64GB, eso sí, con ranura de expansión.

Sin doble cámara -y no parece necesitarla-


Desde su nacimiento la familia Galaxy siempre parece haber tenido su “pero” en la cámara. A pesar de que desde hace varias generaciones ha tenido de las mejores del mercado, siempre ha habido algún rival que destacaba sobre él. Por eso muchos pensaban que no dudarían en esta ocasión en seguir la moda de la doble cámara para plantar cara a los Huawei, iPhone y compañía.

Puede que estén trabajando en ello para otros modelos, pero el S8 no será la generación que lo estrene. La nueva lente tiene mayor abertura, un objetivo más luminoso, un estabilizador óptico más potente y emplea el sistema Dual Pixel. Todo ello para una resolución de 12 Mp en la cámara trasera. En la frontal -de 8- implementa Smart Focus para mejorar los selfies.

Las mejoras llegan también por parte del software de gestión de la cámara y las imágenes que ahora permite gestionar la Gear 360 de una forma más intuitiva y rápida.

Touch Wiz y Bixby, mejoras inesperadas


Touch Wiz, la capa de personalización que Samsung coloca sobre Android se ha actualizado del mismo modo para recibir al S8. Hay nuevos gestos y, debido al nuevo emplazamiento del sensor de huellas y a la ausencia del botón de inicio, también nueva interacción. El virtual, al modo del botón Home, vibra para demostrar al usuario que ha captado las órdenes. El desbloqueo -aunque es menos ergonómico- se apoya en otros sensores biométricos como el de Iris y el reconocimiento facial (bastante polémico porque a falta de un mejor sensor de profundidad ya se ha demostrado que se puede desbloquear un terminal con una fotografía con buena resolución).

Bixby, por su parte, es el nuevo asistente de voz de la casa. Mucho más allá de S Voice permite realizar tareas, entiende el contexto e incluso las órdenes entrecortadas. Permite, por ejemplo, mostrar enlaces a Amazon con solo sacar una foto a un objeto y responde al lenguaje natural -además de al comando “Hola Bixby”. Será curioso ver si consigue imponerse a Google Assistant con el que cohabitará en el terminal.

Por último, una de las novedades más aplaudidas es Samsung DeX que permite convertir el S8 en una suerte de equipo de sobremesa muy al estilo Continuum y que busca que el terminal gane versatilidad teniendo en cuenta el poco peso del fabricante en el sector.

Cabe destacar que la batería de ambos terminales es prácticamente la misma (3.000 y 3.500 mAh, solo baja la del S8+ un poco) pero que la empresa promete que la mejor gestión energética del chip permite mantener o incrementar la autonomía. ¿Cuánto pedirá Samsung por todo esto? El precio de partida es de 809€ por el S8 y 909 por el S8+. Mucho dinero por un terminal, pero en este caso, por un terminal diferente.

Virtualización, la apuesta de las tecnológicas para este 2017

Si el CES de Las Vegas es el mejor termómetro posible para saber la tecnología que vendrá en los próximos meses en casi todos los ámbitos de nuestro día a día (desde la automoción hasta el hogar digital, el transporte de mercancías o nuestro salón) el Mobile World Congress de Barcelona es el escaparate de la tecnología que las tecnológicas ya tienen preparada para vender en el sector móvil (que, dicho sea de paso, cada vez está más presente en todas las facetas sociales y económicas posibles).

Sin duda, el sector estrella del último MWC fue el de la realidad virtual. Además de mostrar la buena salud de la que goza en diferentes mercados (el más llamativo puede que sea el de los juegos pero los que más potencial muestran con diferencia son la industria, la medicina y la educación) muchos fabricantes hicieron públicas sus cifras de ventas y las cifras que esperan del mercado durante estos doce meses. Y los números son halagüeños.

De todos los productos disponibles, destaca en cifras el sistema Samsung Gear VR, líder indiscutible en 2016 y con un crecimiento esperado del 48% y también la implantación que espera tener Google Daydream -la empresa de Mountain View espera pasar de poco más de un cuarto de millón de unidades comercializadas a ser la líder del sector-. Sony, por su parte, espera el empuje de las nuevas PS para que su propuesta de realidad virtual tenga una posición destacada en el mercado. ¿Y de Oculus? Los pioneros en manos de Facebook solo anunciaron que, de momento, no habrá una versión para Mac… mientras Apple sigue gestionando patentes propias de realidad virtual.

Samsung vuelve a la carga


Los coreanos parecen haber dado con la tecla del mercado gracias a una propuesta que se apoya en su enorme plataforma móvil y en un precio mucho más competitivo que la de sus rivales -así como una sobresaliente relación calidad-precio-. Y también han mostrado una gran capacidad para encontrar aliados estratégicos para mejorar el rendimiento de su familia Gear VR.

El último ejemplo es el de Oculus, que ha supervisado el mando móvil que acompaña a las nuevas gafas de Samsung. Hasta ahora, para gestionar las imágenes teníamos que “apuntar con la mirada”. Sin embargo, el nuevo pad permite controlar acciones con la mano mientras miramos a otro sitio. De esta forma, el mando suma un touchpad y un gatillo que nos permitirán realizar diferentes acciones en función de cómo combinemos su manejo. Esto hace que la interacción sea mucho más “natural” pudiendo coger cosas, agarrarlas, arrastrarlas, soltar objetos, inclinarnos y (para los gamers), disparar.

El mando también incorpora los botones “Home” y de retroceso así como los controles de volumen. Su diseño es especialmente ergonómico: pesa 64 gramos y tiene unas dimensiones de 108x48x38 milímetros. Medidas notables si tenemos en cuenta que su interior cuenta con acelerómetro, giroscopio y hueco para pilas AAA que le dan una autonomía de unas 80 horas.

Las lentes tienen una diagonal de 42 mm y ofrecen un campo de visión de 101 grados. Implementan una nueva tecnología que permite corregir distorsiones y minimiza la sensación de mareo. Además de los obligados giroscopio, acelerómetro y sensores de proximidad, así como puertos microUSB y USB Type-C para la carga. Su peso se queda en 385 gramos, una cifra muy llevadera.

MWC, Samsung apuesta por las tabletas

Por mucho que los terminales chinos sean, ahora mismo, los más pujantes en medio planeta, la vara de medir en cuanto a lo que se espera de un terminal siguen marcándola los de siempre: Apple y Samsung. Los smartphones de Huawei, ZTE y compañía siguen siendo más o menos rápidos, potentes, ligeros, grandes, baratos o racionales que los iPhone y Galaxy S. Y teniendo en cuenta que en el Mobile World Congress de Barcelona no estará presente ninguno de los dos (Apple solo presenta sus productos en sus eventos y Samsung, que hace tiempo que va por el mismo camino, ha anunciado el S8 para el 29 de marzo en Nueva York), el sector móvil se ha centrado en el catálogo de LG, Sony, los fabricantes chinos y la segundas lanzas de Samsung.

Galaxy Book, más profesional que nunca


Si hace justo un año Samsung presentaba sus tabletas híbridas bajo la denominación Galaxy TabPro S, ahora le toca el turno a su evolución. Una familia de producto que se presenta en dos formatos tanto de tamaño como de potencia y que tiene como objetivo el sector empresarial. La diferencia entre los dos modelos podría resumirse en que en el de acceso tiene un panel TFT de 10,6 pulgadas y el más capaz tiene uno Super AMOLED de 12.

No obstante, si nos centramos en el segundo veremos que cuenta con un procesador i5 de séptima generación a 3,1 GHz, hasta 8 GB de RAM con 256 GB de capacidad de almacenamiento en formato SSD (y compatible con otros 256 GB por medio de una ranura de expansión microSD, dos puertos USB 3.1 Type-C, más de 10 horas de autonomía con sistema de carga rápida, Windows 10 como sistema operativo y un peso de 650 gramos. Sobresaliente.

Pero hay otro nicho de mercado al que este modelo se puede dirigir si tenemos en cuenta su potencia: aquellos que trabajan con contenidos multimedia. Soporta contenidos HDR (10 bits), el panel y el procesador gráfico permiten un mayor rango de colores y una mayor viveza de las imágenes y el S Pen se ha rediseñado para que tenga una punta más fina (0,7 mm) de modo que soporte y reconozca más tipos de presión.

Galaxy Tab S3, apuesta por el contenido multimedia


También hubo hueco para presentar la nueva generación de las Galaxy Tab S. Una tableta convencional con un hardware de gama alta: cuenta con un chip Qualcomm Snapdragon 820, pantalla SuperAMOLED 4K de 9,7 pulgadas HDR y altavoces quad stereo con tecnología AKG de HARMAN. Además, incorpora cámaras de 13 y 5 Mp capaces de grabar vídeo 4K hasta 30 fps.

Y como gran parte del negocio multimedia reside en los juegos, incorpora la Vulkan API para sacar el máximo rendimiento a los juegos. Un game launcher para aquellos que entiendan que este es el principal uso del dispositivo e incluso un modo “do not disturb” para que las notificaciones no interrumpan la diversión.

El peso máximo en 434 gramos gracias a su trabajado diseño y los materiales nobles. Lo cual no es óbice a que cuente con una batería de 6.000 mAh y carga rápida que gracias a la mejor gestión de la pila de Android 7 nos garantiza muchas horas lejos del enchufe sea cual sea el rendimiento que le exijamos al equipo.