Apple, volcada con los contenidos multimedia

Aunque cuando Tim Cook lo anunció hace unos años muchos analistas fueron escépticos, los resultados le han dado la razón: la división de servicios de Apple, si facturara por sí sola, ya sería una de las 100 mayores de la lista Fortune.

Unos sólidos cimientos en forma de más de 1.000 millones de equipos iOS activos, unas ventas sostenidas de Macs y un dominio del sector de wearables así como la buena recepción de Apple Music después de un lanzamiento “delicado” son las razones de estas cifras.

La AppStore, iCloud, Apple Music, etc. son los pilares de un negocio que no para de crecer y que, una vez más, demuestra el idilio de la compañía con el mundo audiovisual (trabajo con diseñadores, revolución de la industria musical y el sistema de pago por cine y ahora entrada del negocio en streaming).

Apple Music, que cuenta ya con 25 millones de usuarios en todo el mundo (pueden parecer pocos comparados con Spotify pero el servicio no solo es más nuevo sino que no tiene opción gratuita) es la niña mimada. Su integración con iOS lo coloca por delante de otras opciones entre aquellos que disfrutan del ecosistema de Apple. Y es por eso que la empresa está decidida a crear una plataforma a la altura de HBO, Netflix, Amazon Prime y compañía.

El fichaje de Matt Cherniss, ejecutivo de WGN America es el último paso en una estrategia por la generación de contenidos propios. Cherniss es el padre de algunas de las series más aclamadas por la crítica los últimos años de la mano de la plataforma Tribune Broadcasting (prima del Chicago Tribuen). Cherniss ha desechado la firma por AMC o Sony tentado por una mayor libertad para la creación de contenidos, otros fichajes como dos directivos de la propia Sony y el inmenso músculo financiero de la empresa.

Y decimos esto porque, según The Wall Street Journal, la buena acogida de The Carpool Karaoke (muy recomendable, por cierto) ha hecho que la empresa haya creado una partida de 1.000 millones de dólares para la creación de contenido propio además de mostrar su intención por captar talento de Hollywood para garantizar la calidad del mismo.

La cifra es la mitad del presupuesto anual dedicado a esto de gigantes como HBO, subsidiaria de  TimeWarner para crear series como Juego de Tronos o Westworld. Esto, por cierto, dar carpetazo a los rumores que indicaban un posible interés de Apple por comprar Netflix. La empresa, gran dominadora del mercado, tiene un ritmo de crecimiento casi tan alto como el de su deuda. Sin embargo, fuentes de Apple siempre han indicado que la envergadura financiera de la operación, así como el choque cultural entre compañías lo hace inviable.

De momento parece que seguirán el camino de Apple Music. Al principio implementarán contenidos en Apple Music y acabarán creando una plataforma propia de televisión y cine. Y esto último es muy importante porque se ha sabido que siguen negociando con los grandes estudios y distribuidoras para conseguir una fórmula que permita a los espectadores acceder a estrenos con poca diferencia respecto a las salas de cine con una tarifa realista.

La industria sabe que hay una enorme bajada en la venta de dispositivos físicos gracias a la llegada de plataformas como iTunes que permiten adquirir “novedades” por un precio más asequible. Por eso quieren paliar la estabilización del número de asistentes a las salas y las ya mencionadas bajadas de ventas con la posibilidad de crear “entradas premium” domésticas que por unos 40 euros permitieran tener estrenos a domicilio.

Aunque es una idea que parece plantear muchos inconvenientes puede no resultar tan mala para los usuarios finales que podrían disfrutar entre varios de una película de estreno por un precio más bajo que en las salas de cine y, dependiendo de la pantalla y el equipo de sonido, con mucha más calidad.

Web Summit, ¿hacia dónde va el mundo de la tecnología?

Web Summit, es, sin duda, el evento tecnológico del año a este lado del Atlántico. Creado en Irlanda por Paddy Cosgrave, este año ha sido el primero en celebrarse fuera de sus fronteras y la experiencia en Lisboa ha sido todo un éxito. Durante las cuatro jornadas (del 7 al 10 de noviembre), 663 oradores -políticos, periodistas especializados, CEOs y 200 start ups- congregaron a 53.000 personas -más del doble de otras ediciones- para dejarnos pistas del futuro del sector a corto y medio plazo.

De todas ellas nosotros nos quedamos con estas cinco que parecen dispuestas a cambiar el mundo: cómo nos interrelacionamos, cómo trabajamos y hacia dónde va nuestra estructura social.

La más importante es la conectividad. El motivo es sencillo: sin ella no hay desarrollo. Según Mike Schroepfer, jefe de tecnología de Facebook, es nuestra “electricidad” y el pilar del desarrollo social junto con la inteligencia artificial y la realidad virtual. Las cifras parecen darle la razón. En 1996 solo el 1% de la sociedad estaba ligada -que no conectada- a internet. En 2006 la cifra creció (y la población absoluta también) hasta el 17,6% de la humanidad. Ahora, el 46% de los 7.400 millones de habitantes nos conectamos asiduamente a la red.

El objetivo de su empresa y de Google es alcanzar el 100% lo antes posible. La única solución posible es con sistemas sostenibles y baratos como son el dron Aquila (con la envergadura de un Boeing, 42 metros de ala a ala, pero solo 500 kilos de peso y el consumo de un microondas) o los globos que propone Google. Las pruebas este verano con un modelo a escala 1:5 de Aquila han sido satisfactorios para Facebook ya que sus sistemas láser para enviar señal funcionan correctamente.

La segunda clave es la inteligencia artificial. La idea es que una vez conectados los dispositivos estos han de ser más inteligentes. Gran parte de las start ups presentes en el evento buscaban capital para este propósito: detectar el cansancio de los trabajadores, incrementar la seguridad en el transporte y el hogar o gestionar más eficientemente los recursos. Conseguir que los robots hagan muchos de nuestros trabajos con un alto nivel de empatía y ser capaces de entender nuestro lenguaje no verbal y nuestro idioma.

Una vez más, tanto Facebook como Google están implicados en su desarrollo. Desde sistemas de traducción simultánea hasta entendimiento de órdenes de voz (que en el caso del segundo han pasado del 70 al 90% en solo seis años). No solo importan los datos, también la inteligencia emocional. Ese es el gran reto para que las máquinas sean mucho más útiles en todos los campos.

Y aquí será fundamental la comunicación no escrita. Los asistentes como Siri o Google Now ganan peso en las búsquedas día tras día. Además, cada vez se abren hueco más rápidamente las búsquedas por imagen. La empresa de Mountain View espera que en 2020 la mitad de las búsquedas en Android se hagan de estas dos formas. En el propio Summit se hablo del salto de la generación Millennial a la Z: de distribuir contenido a generarlo. De usar dos pantallas a usar cinco. Del texto al vídeo y la voz.

Ese salto también se traducirá en un cambio de la era de la acumulación a la era de los servicios. Los primeros afectados serán los bancos a los que las Fintech se les quedarán cortas. Propuestas como Square permite a los comercios tener formas de pago sin comisiones para ellos; TransferWise permite prestarse divisas en tiempo real; crecen las opciones de crowdfunding y crowdlending así como monedas virtuales que han demostrado ser más resistentes que la libra en el Brexit o el dólar con el efecto Trump.

Pero el bancario no será la única estructura decimonónica que se verá afectada: la automoción vive sus propios problemas. Si la generación Millennial ya no corre a sacarse el carnet (en una mezcla de movilidad reducida, imposibilidad de acceder a créditos, dificultad para mantener el coche y una mayor responsabilidad medioambiental), la Z ha aprendido a compartir servicios de terceros como Uber. Google, Tesla, Ford, General Motors y compañía se preparan para crear flotas de coches autónomos y eléctricos bajo demanda para que los ciudadanos vuelvan a tomar las calles (no esa franja lateral anexa a los edificios para no molestar a los coches).

A esto se suman los continuos problemas de la industria tradicional para ganarse la confianza de los consumidores con casos como el dieselgate o el nuevo escándalo de las emisiones de Audi y el enorme interés de las grandes tecnológicas -las nuevas empresas de referencia para esta generación- que están echando el resto para entrar dentro de los coches. El último ejemplo, la compra de Harman por parte de Samsung. Como anexo, la venta de bicicletas, asistidas o no, sigue disparada en todo Occidente.

Por si os quedáis con las ganas de asistir a la próxima edición, se espera que acudan unas 70.000 personas y, de momento, todas las entradas que han salido a la venta por 300 euros ya se han vendido. Sin embargo, prometen más cantidad (y más baratas) así como otra cobertura excepcional vía web.

Facua vs Movistar, la batalla legal da un giro inesperado

La guerra entre Facua y Telefónica iniciada a raíz de la subida de precios unilateral que la segunda aplicó a su plan Fusión acaba de vivir un sorprendente golpe de timón. El titular del Juzgado de Primera Instancia número 2 de Iruña ha estimado la demanda presentada por un cliente y ha anulado la subida de precio unilateral del paquete de servicios al entender que la operadora modificó sin justificación el contrato ofertado gracias a su gancho “para siempre”.

La sentencia, aunque es recurrible -algo que ocurrirá-, establece además que Telefónica deberá abonar al demandante las cantidades cobradas de más así como los intereses pertinentes. En su argumentario el magistrado explica que la subida de precios carece de justificación y que no hay ningún tipo de indicio de que el cliente diera el beneplácito para la subida de la tarifa o demandara más servicios a la empresa.

“La renovación es predicable que no se presume nunca” -al modificarse el contrato por cualquiera de las partes es fundamental que ambas vuelvan a ponerse de acuerdo y lo hagan voluntariamente y por escrito- “y el pago del nuevo precio no lo presupone”, concluye.

Curiosamente, lo que la operadora entendía como una relación vitalicia fueran cuales fueran las condiciones -para siempre- el juez lo ha entendido como el cliente. Lo único para siempre es el precio de 60,397€ mensuales. La nueva tarifa comenzó en octubre de 2012 cuando el demandante llamó al 1004 para sustituir su plan Duo por el de Movistar Fusión y Fusión Línea Adicional por los que siempre había abonado -respectivamente- 49,90€ y 20,00€.

A partir de julio de 2015, empero, la tarifa se incrementó a pesar de que el precio había sido contratado para siempre. En ese momento el cliente solicitó la nulidad de la subida, el abono del incremento a lo largo de los meses y el bloqueo a futuras subidas de la factura que rompieran las condiciones comerciales de la relación contractual.

Movistar alegó que el cliente era consciente por la cláusula 12 de su contrato de que podrían darse subidas y, además, desde mayo de 2015 fue avisado de la modificación contractual y de las posibilidades de darse de baja de no estar de acuerdo con la nueva tarifa. Sin embargo, el magistrado ha entendido los motivos del cliente para no hacerlo pues contaba con un contrato “indefinido de precio fijo” con unos servicios mínimos garantizados.

Además, el juez no ha encontrado prueba definitiva de unas “mejoras tecnológicas o técnicas”. Esto es motivo suficiente para que el cliente pueda exigir el abono de las diferencias de tarifa con intereses puesto que “el contrato no puede quedar al arbitrio de una parte”. Esta sentencia sienta un importante precedente en la batalla legal que Facua y la teleco que están enfrentadas en los juzgados por este mismo motivo y en el que la primera representa a más de 4.000 afectados.

Alta tecnología europea, ¿puede volver a ser la referencia?

La tabla con la que abrimos este post es significativa. Según un informe de A.T. Kearney solo ocho de las cien primeras empresas de alta tecnología del mundo tiene su sede en Europa y, lo que es peor aún, su participación en los ingresos mundiales del sector sigue bajando año tras año. Los datos, presentados en el pasado Mobile World Congress de Barcelona revelan, sin embargo, que las ocho supervivientes han consolidado su posición y ganado peso específico en sus sectores pero, a pesar de esto, el sector sigue necesitando urgentemente un golpe de timón.

En 2013 las tecnológicas europeas en la lista generaban un 9% de los ingresos del conjunto en los nueve segmentos de alta tecnología. En 2015 la cifra bajo a poco más del 7% por culpa de la desaparición de Nokia Mobile a manos de Microsoft. Así, repasando los sectores vemos que algunos están huérfanos de compañías continentales: equipos tecnológicos, PCs y tabletas, dispositivos, electrónica de consumo y componentes pasivos. Todas ellas áreas estratégicas en los próximos años.

Como contrapartida, otros como servicios tecnológicos, software, semiconductores y equipos y servicios de comunicaciones han vivido fusiones y alianzas que parecen asegurar el futuro del sector europeo a medio plazo.

La unión de Alcatel-Lucent y Nokia, por ejemplo, ha creado una nueva empresa de referencia que, junto con Ericsson hacen de los fabricantes europeos referencia en el negocio de equipos y servicios de comunicaciones con una cuota cercana al 40% del mercado mundial de redes. El negocio de semiconductores también está de enhorabuena puesto que la adquisición de US-Freescale por parte de NXP ha hecho saltar a la empresa al noveno puesto mundial en un nicho que se antoja fundamental en la eclosión de la era del internet de las cosas.

No obstante, la subida de empresas asiáticas y americanas supone un freno a la recuperación del sector de alta tecnología europeo. Movimientos como el de Lenovo al adquirir Motorola o el de Dell cuando se fusionó con EMC trasladan el peso específico del sector al otro lado del globo.

Es por ello que la evolución del Internet de las Cosas, que solo en Europa creará un mercado de más de 80.000 millones de euros parece el escenario propiciado para que las empresas den un paso adelante y recuperen buena parte del terreno perdido en otros sectores (como la electrónica de consumo). Los integradores de sistemas, agregadores de servicios y plataformas así com los distribuidores de servicios y software parecen algunos de los sectores que, si se dan las condiciones adecuadas, podrían salir más beneficiados de esta nueva etapa.

Además, si se consigue hibridar el potencial de Europa en otros mercados como la automoción, productos industriales, salud, etc. el sector de los componentes (con ARM a la cabeza en el diseño de chipsets), de innovadores (como Arduino, Riot OS, Raspberry Pi, etc) así como los líderes mundiales en redes (Nokia y Ericsson) tendrán un negocio delante suyo con el que conseguir crecer e impulsar otros sectores.

La sensación es que en solo 10 años el panorama puede ser muy diferente tanto en la alta tecnología como en otros mercados relacionados. Sin embargo, el mayor reto al que se enfrenta Europa es quitarse sus complejos y comenzar a actuar ya despojándose de los frenos que la han hecho perder espacio frente a otras potencias tecnológicas.

Uber, y Berlín dio con la tecla

Alemania va a acabar convirtiéndose en el enemigo número uno de Silicon Valley. Después de fallar a favor de los editores en la pugna que estos mantuvieron con Google por su agregador de contenidos; después de obligar a los del buscador a pagar cuantiosas indemnizaciones por el robo de contraseñas WiFi y publicar imágenes en StreetView sin consentimiento de los ciudadanos; después de la crisis diplomática entre la Cancillería y la Casa Blanca por los casos de espionaje y la batalla industrial que libran ambos países, Berlín ha conseguido tumbar un proyecto que estaba trayendo de cabeza a otros Estados de la Unión.

Uber, el servicio estadounidense que permite poner en contacto a un pasajero con un conductor, parece haber sufrido un golpe irreversible. El Gobierno de Merkel ha decidido prohibir el uso de la aplicación debido a que los pasajeros no están asegurados y esto es un problema para su integridad física y legal. Así, más allá de proteger a su sector de taxistas, consigue colocar la aplicación -su funcionamiento- en una vía muerta que podrían aprovechar otros miembros de la UE para bloquear a la empresa.

El Senado de la Ciudad-Estado de Berlín no sólo prohibió su uso en la capital -en breve lo harán los demás länder sino que mandó una advertencia a los de San Francisco para que cesaran de modo inmediato su actividad. El argumento de la sentencia es irrefutable: “Uber contraviene la seguridad de  los pasajeros mediante el uso de conductores no verificados en vehículos sin licencia” ya que los pasajeros no están asegurados “en caso de resultar heridos en un accidente”.

De no cumplirse la sentencia Uber se enfrentaría a una multa de 25.000 euros. Es cierto que no parece cantidad suficiente para parar la actividad de la empresa, sin embargo, los 20.000 euros que deberá abonar cada conductor parece que será mucho más efectiva a la hora de que nadie se atreva a darse de alta en el servicio.

Por si acaso, Uber fue advertido de que si se negaba a pagar las multas por su actividad de modo reiterado, se arriesgarba a una pena privativa de libertad. Berlín se convierte así en la segunda ciudad que bloquea a la empresa en Alemania después de Hamburgo y las administraciones de Frankfurt y Múnich ya han anunciado que estudiarán las sentencias para saber si son aplicables en sus respectivas ciudades.

Curiosamente, a pesar del golpe, la filial germana de Uber ya anunciado que tiene intención de ampliar sus servicios a Colonia, Stuttgart y Düsseldorf. Además, en un comunicado, Fabien Netsman, portavoz de la empresa en Alemania, se quejó de que la sentencia es “de todo menos progresistas” así como de “limitar la posibilidad de elegir de los consumidores”.