Spotify, TimeCapsule es el camino

No son buenos tiempos para Spotify. Es cierto que sigue siendo la plataforma de música en streaming de referencia y que sigue contando con más usuarios (gratuitos y de pago) que cualquiera que sus rivales, pero también lo es que la competencia cada vez es más dura, que el negocio cada vez está más diversificado y que su gran rival cada vez está más cerca gracias a su agresiva política de precios (plan familiar), contenidos (gasto continuo en oferta audiovisual) y calidad -radios y discos en exclusiva-.

Sin embargo, aunque las cifras dicen que hay un gran porcentaje de usuarios que han decidido dejar el programa “pionero” por otros mejor integrados con los sistemas operativos móviles (Apple Music o YouTube son los mejores exponentes) aún quedamos un gran bloque que seguimos consumiendo a una de las tecnológicas europeas de referencia por su capacidad de “tocarnos la fibra”.

Así, cada cierto tiempo hace un recopilatorio personalizado en el que nos trae las mejores canciones del año (las que más hemos escuchado) y nos da muchos datos y estadísticas de una forma muy llamativa para seguir teniéndonos enganchados y hacer que nos conozcamos mejor.

Ahora, sabedores de que su núcleo duro de clientes son aquellos que la vieron nacer como una alternativa a las descargas, ha preparado un regalo de gran valor. Y es que aquellos que hemos superado los treinta todavía recordamos la época de adolescencia en la que la música era un gran vehículo para comunicarnos y socializarnos: intercambiábamos CDs y cassettes y esperábamos el momento en que una radiofórmula ponía nuestra canción favorita para grabarla y escucharla en bucle en el walkman.

Una época en la que no soñábamos más que con DiscMan que no saltaran de canción cuando lo inclináramos y en la que llevar millones de canciones en el móvil era impensable.

Por esto TimeCapsule es un acierto. Si el funcionamiento habitual de sus recomendaciones es el mejor del mercado -con mucha diferencia- ahora han rizado el rizo creando una lista personalizada de títulos de dos horas de duración en la que damos un salto de veinte años para escuchar las canciones que nos marcaron.

Si bien al recibir el email pensé que se trataría de una suerte de listado de éxitos de los ’90 (casi toda la música buena se hace legendaria cuando pasa suficiente tiempo) me he acabado encontrando con un listado tremendamente acertado en el que salen canciones que escuché sin parar en mi adolescencia.

Por si esto fuera poco, el regalo (se puede seguir la lista para no perderla) mejora cuando vemos que podemos crear las típicas radios inspiradas en esas canciones y conseguir que la nostalgia pase a convertirse en una suerte de túnel del tiempo.

Mientras siga con esta estrategia Spotify seguirá mejorando, desmarcándose de la competencia y tendrá más cerca llegar a los ansiados números negros.

 

Seguridad e internet, ¿qué es un ataque DDoS?

Sin duda, ha sido la noticia de la semana, el pasado viernes las páginas de servicios como Twitter, Spotify, Netflix o PayPal dejaron de funcionar correctamente o, incluso, dejaron de funcionar. Al principio muchos usuarios pensaron en fallos puntuales de sus operadores -el ataque comenzó en zonas aisladas de la costa Este de Estados Unidos-, no obstante, en poco tiempo se pudo corroborar que se trataba de un ataque DDoS sobre Dyn, uno de los principales proveedores de DNS (acrónimo de Sistema de Nombres de Dominio en inglés).

Aunque todavía no hay datos concluyentes sobre el origen y el motivo del ataque, ya hay expertos -como los de la firma de seguridad Flashpoint- que aseguran saber cuál ha sido la herramienta utilizada para perpetrar el ataque: una enorme cantidad de cámaras IP y dispositivos grabadores infectados con malware que permitía a los atacantes controlarlos de forma remota y dirigir una enorme cantidad de tráfico hacia un mismo objetivo: Dyn.

Flashpoint, de hecho, se ha atrevido a dar un posible nombre que tienen en común gran parte de estos dispositivos zombie: XiongMai Technology, un fabricante chino de componentes que vende a terceros. Esto confirma que el ataque DDoS -en castellano, un ataque de denegación de contenido- tuvo como herramienta dispositivos IoT.

Aunque es cierto que no es ninguna novedad: el mayor ataque de este tipo que se recuerda tuvo como objetivo OVH que llegó a recibir un flujo de información de 1 Tbps de más de 145.000 cámaras IoT y equipos grabadores. El motivo es sencillo: hay una enorme cantidad (en 2020 habrá más de 80.000 millones de dispositivos conectados) de los que un gran porcentaje trabajando durante todo el día) y son fáciles de infectar ya que los fabricantes no están tomándose en serio su seguridad.

De esta forma, con herramientas sencillas como Mirai se pueden escanear la red en busca de dispositivos desprotegidos o que emplean las contraseñas por defecto del fabricante con lo que es muy sencillo coordinar un ataque.

Al fin y al cabo, un DDoS suele consistir en dirigir una enorme cantidad de información contra un objetivo para que este, sobrepasado por el flujo, deniegue el acceso a los usuarios habituales dejando en suspenso el servicio.

De esta forma, la mezcla de una gran cantidad de dispositivos, un bot como Mirai Botnet y un objetivo atractivo al que atacar convierte los DDoS en una forma limpia de sacudir la red. Además, este formato de ataque otorga un mayor anonimato al autor ya que pueden realizar uno o varios grupos a la vez sin ni siquiera coordinarse. La única buena noticia es que el ataque del viernes tuvo como único objetivo bloquear páginas web y servicios relevantes y no realizar un robo de datos -para los que habitualmente se emplean herramientas más sofisticadas-.

La duda que nos surge ahora es que, si se trata de la tercera vez que se realiza un ataque de este tipo en poco tiempo (en agosto de este mismo año una famosa web de seguridad recibió 620 Gbps y quedó inoperativa), ¿a qué esperan las autoridades para legislar sobre la seguridad de los nuevos equipos inteligentes? En cualquier caso, nuestra recomendación, es dejar de utilizar las contraseñas por defecto en equipos domésticos como los módem. Nos protegerá de formar parte en el ataque o de posibles robos de datos.

Apple Music, renovación necesaria con iOS10

La historia ocurrida con Apple Music nos recuerda poderosamente a lo que ocurrió con Mapas. El lanzamiento de algo muy esperado por parte de la empresa de Cupertino que busca entrar en un negocio millonario copado por la competencia y que a la primera se queda muy por debajo de lo esperado pero que, en poco tiempo, mejora ostensiblemente.

Es cierto que si nos atenemos a los números podemos decir que el primer año de Apple Music no ha sido nada malo. A pesar de una experiencia de usuario enrevesada y de la locura de mezclar la biblioteca de iTunes del usuario con sus listas en streaming, el servicio es ya el segundo del mercado solo por detrás de Spotify, la plataforma de referencia y con más de una década de experiencia y feedback con sus millones de clientes.

No obstante, el cambio era obligatorio. La consigna era clara: cambiar el diseño para mejorar la experiencia de usuario y ganar funcionalidades y una aún mejor integración con el ecosistema. ¿Lo han conseguido?

Vayamos por partes. Lo primero que ha cambiado es cómo se ven los contenidos. Más allá de la tipografía o el tamaño de los iconos, todo está mejor ordenado. Tanto en las versiones para equipos móviles como para equipos de sobremesa. Todo está donde debería. Quizá el tamaño de los álbumes es algo exagerado pero, al menos, es fácil encontrar lo que se busca.

También se ha reducido el número de secciones de la aplicación. Esto hace más sencillo indexar contenidos -siempre nos hemos preguntado cómo los creadores del iPod pudieron desarrollar un Apple Music tan complejo-, encontrarlos, realizar listas, catalogarlos y trabajar con ellos.

La Biblioteca nos muestra nuestras listas, artistas, álbumes, canciones y música descargada. La forma en la que se organizan, por cierto, es configurable desde las preferencias de la app. Además, sigue estando a la vista la lista de “agregado recientemente”.

Dentro de “Para ti” perdemos las tarjetas de recomendaciones que pasan a ser una lista. A cambio, Connect pasa a estar aquí. Aunque es una de las opciones menos usadas, tiene sus fans que ven en él un factor diferencial respecto a otras plataformas. Volviendo a las recomendaciones, tenemos dos mix: el primero con sugerencias de Apple y el segundo con las 25 canciones que más escuchamos en la app.

Explorar y Radio también han recibido una nueva interfaz. El primero nos incluye vídeos añadidos recientemente a la plataforma, así como una forma de discriminar nuevos sonidos en la aplicación o para los usuarios. La Radio sigue ofreciéndonos información sobre los locutores y contenidos exclusivos que se plantean como el gran gancho de Music en algunos mercados.

Finalmente, durante la reproducción, por fin podremos tener las letras de las canciones. Es fácil e intuitivo acceder a ello y era una de las demandas de los usuarios durante los últimos meses. Es cierto que, por el momento, los suecos de Spotify seguirán siendo la referencia pero el gran fondo de canciones de iTunes, la capacidad de negociar de Apple y la alta tasa de implantación de iOS10 pueden dar la vuelta a la tortilla.

Mighty, llega el iPod de Spotify

A pesar de que ha día de hoy no pasen por su mejor momento -y todo indique que en mayor o menor medida están condenados a desaparecer-, los iPod fueron la piedra angular sobre la que tanto la industria como los consumidores pasamos de la música analógica a la digital. Un pequeño dispositivo que se vendió por millones y nos permitió llevar toda nuestra biblioteca musical a donde quisiéramos.

Solo teníamos que cargar la música, la batería y escuchar la melodía. Sin problemas de cobertura de datos y sin que casi abultara en nuestro bolsillo. Sin embargo, la evolución hacia el iPod Touch primero y el iPhone después hizo que poco a poco pasar a quedar relegado al olvido en un cajón.

Mucho tiempo después la plataforma de crowdfunding está alojando el prototipo Mighty, un digno sucesor del iPod original adaptado a la era del streaming que nos permitirá disfrutar de toda nuestra biblioteca y nuestras listas de Spotify sin necesidad de llevar el smartphone encima -ni de datos-. Un nuevo guiño a todos aquellos que necesitamos de banda sonora en nuestra práctica deportiva.

La propuesta surge de un ingeniero de Qualcomm, un diseñador de Samsung, un investigador de Microsoft y, lo mejor de todo, es que cuenta con el apoyo de nombres importantes de la industria musical. Con un diseño similar al iPod Shuffle -realmente pequeño y ligero- nos permite escuchar la biblioteca de Spotify sin datos. El motivo es sencillo: la plataforma sueca también está involucrada.

Su funcionamiento es sencillo: mediante una aplicación para iOS y Android podremos pasar todas nuestras listas al pequeño dispositivo para llevárnoslo donde queramos. El equipo lleva un “contador” de las reproducciones para que nada quede alterado en las cuentas de la empresa y los artistas. De esta forma el único requisito es que sincronicemos Mighty con la aplicación al menos una vez al mes para que los datos pasen de uno a otro.

En cuanto a su funcionamiento, cuenta con VoiceOver para saber el nombre de la lista, de la canción y del artista que escuchamos en todo momento. Cuenta con “solo” 2GB de almacenamiento que, según los suecos, da para 48 horas de música y su autonomía nos da 5 horas de audio lejos del cargador que, por cierto, deja al 100% la batería en unos 45 minutos.

Resistente al agua y al sudor, con tecnología inalámbrica para altavoces y auriculares y con un precio de menos de 80 dólares, los primeros -si consiguen los 250.000 dólares de financiación- se entragarán en noviembre de este año. Ante la buena marcha de la propuesta, los desarrolladores prometen una versión más capaz (aunque más cara).

 

https://www.youtube.com/watch?v=p4EqxKy9r0w

Humm, el puente entre Spotify y YouTube

A pesar de que haya artistas que sigan mostrando reticencias a las plataformas de música en streaming y que algunos inversores no estén muy seguros de su viabilidad (algunas de las más prestigiosas tienen pérdidas crónicas), éstas han demostrado ser la única vacuna contra la piratería y, sobre todo, la tecla que la industria llevaba más de una década intentando tocar para que el consumo volviera a subir.

Por eso no nos extraña que cada vez haya más plataformas en el mercado. Algunas encabezadas por titanes de Silicon Valley (como Apple y Music) y otras independientes que siguen siendo la referencia año tras año (Spotify, Pandora, Deezer, etc.). Todas ellas tienen algo en común: o bien son de pago o, si son gratuitas, incorporan publicidad e interrumpen la música cada cierto número de canciones.

La última en saltar a la palestra es Humm, una propuesta española que además de prometer música ilimitada de forma legal, totalmente gratis y sin anuncios. El servicio funciona tanto a través del navegador web como de en equipos Android. En su blog aseguran que pronto llegarán a iOS aunque dicen que podrían demorarse más de lo deseado.

Humm hace uso de la API de YouTube para exportar hasta nuestro navegador más de 50 millones de canciones (bastantes más que Spotify y Apple Music) que están colgadas en el catálogo del portal de vídeos en cualquier formato: desde videoclips hasta covers o grabaciones en directo.

Tirar de la base de datos de YouTube es lo que permite contar con toda la música que se quiera sin anuncios. Además, también permite que no tengamos que registrarnos para escuchar música. Basta con buscarla y reproducirla. Eso sí, si queremos acceder a las funciones de personalización tendremos que crear una cuenta. Como siempre funcionalidad y privacidad son opuestas.

Una de las ventajas que le vemos -aunque en otras páginas lo consideran una desventaja- es que siempre que creamos una lista o reproducimos una canción, a la izquierda del controlador aparece el vídeo de la canción que estamos escuchando. También aparece una lista de las próximas canciones que escucharemos. Del mismo modo que Spotify podremos marcar canciones favoritas y crear listas con ellas. Además, con nuestros gustos podremos generar una radio personalizada y una radio de descubrimientos para que aumentemos nuestra variedad musical.

Muy al estilo Apple Music -pero ciertamente mejor desarrollado- en el apartado de Ajustes podremos decirle a la plataforma los estilos musicales que nos gustan para que cada vez acierte más a la hora de hacernos propuestas. Como los principales streamers de música, no será difícil encontrar los artistas del momento y las leyendas de la industria. Como ventaja, el fondo de YouTube permite que, con mucha paciencia, se encuentren también rarezas y grupos fuera del mainstream.

Todavía en fase beta, el proyecto parece de lo más ambicioso. Permite conectar nuestras cuentas a las de Spotify -aunque haya que rebuscar bastante para hacerlo- y está abierta a terceros para que los desarrolladores generen nuevas funcionalidades tanto en Humm como en futuras aplicaciones para otros equipos. Con solo un 1% de la población dispuesta a pagar por la música en streaming y con una población que pasa poco a poco de estas opciones a los videoclips, Humm quiere posicionarse como el puente que una Spotify y YouTube. Tiene mucho camino por delante pero también tiene buenos mimbres para lograrlo.