e-SIM, el fin de la telefonía como la conocemos

Los grandes fabricantes de telefonía móvil encabezados por Apple y Samsung están negociando la creación de una tarjeta SIM electrónica universal pensada para revolucionar su nuestra relación con las operadoras. Las tarjetas, que se denominarían e-SIM están pensadas para estar incrustadas en los dispositivos móviles (smartphones, wearables y tablets) y no dependerían de las operadoras para su funcionamiento como hasta ahora.

Esto tiene una gran ventaja para los usuarios ya que, al no estar atados físicamente a la operadora, podría cambiar más ágilmente de compañía e, incluso, adaptarse a diferentes tarifas en diferentes lugares del mundo sin necesidad del roaming. Pero también tiene una gran ventaja para los fabricantes y los grandes de Silicon Valley: poder convertirse en operadores virtuales ajenos a la dictadura de las grandes telecos.

Precisamente por eso la GSMA, asociación de la industria de las telecomunicaciones que representa a las teleoperadoras de todo el mundo ha decidido pasar a formar parte de esta negociación. El factor clave en las negociaciones de estas SIM remotas es la arquitectura técnica que tengan para que permitan su implementación en los dispositivos como muy tarde en 2016.

AT&T, Deutsche Telekom, Vodafone, Telefónica, Orange, Etisalat y Hutchinson Whampoa ya han dado el visto bueno, sobre todo con la entrada en escena de Apple y Samsung, proveedores de más de la mitad de los teléfonos móviles que se venden en el mundo. El acuerdo, además, permitirá la interoperabilidad entre todos los modelos de todos los fabricantes.

Técnicamente, la implementación de una SIM mucho más pequeña y propietaria (la tarjeta ha ido encogiendo hasta la llegada de las ínfimas Nano-SIM con el iPhone 5) dotará a los ingenieros de los fabricantes de más espacio interior para otros elementos claves como la batería o los procesadores y esto debería notarse en un mejor rendimiento de los dispositivos (otro beneficio para el usuario final).

Una de las empresas más interesantes en este nuevo paso, Google, todavía no se ha posicionado. El gigante de Silicon Valley es fabricante de hardware propio, el principal proveedor de software para plataformas móviles del mundo y, sobre todo, ya mostró especial interés en posicionarse como operador virtual con su Proyecto Nova. ¿Será el Nexus de 2016 la piedra definitiva de un equipo con Android 6, cobertura Google y construcción a medida de todo el ecosistema del buscador? ¿Servirá entonces el proyecto de Apple SIM para contrarrestar el primer servicio integral de telefonía del mercado?

Llega800, ¿4G de alta velocidad para todos?

Llevamos meses hablando del dividendo digital y sufriendo su cara mala: la pérdida de frecuencias por parte de los operadores de TDT ha acabado con una buena parte del espectro de canales temáticos para dejar una oferta aún más ramplona. Sin embargo, desde ayer, algunos usuarios de telefonía móvil empezarán a disfrutar de la cara buena de este ajuste.

Así, aquellos que disfrutan de terminales con tecnología LTE 20-explicaremos adelante un matiz- y su operadora les ofrece 4G podrían comenzar a ver su velocidad de navegación duplicada gracias al inicio de la instalación de nodos que permitirán la utilización de la banda de 800 MHz. El despliegue, que finalizará en marzo de 2018 multiplicará la cobertura dentro de edificios respecto a las actuales bandas de 1.800 y 2.600 MHz.

El matiz que antes anunciábamos es que para poder disfrutar de las ventajas de la conectividad LTE de nueva generación será necesario un smartphone compatible con esa frecuencia algo que en muchos terminales de gama baja -sobre todo chinos- no ocurre. Así, los modelos más recientes de los principales fabricantes (Apple, Samsung, LG, HTC, Sony, etc. son totalmente compatibles). Para comprobarlo basta acudir a las especificaciones técnicas de los terminales en las webs o en las pestañas de conectividad LTE dentro de los ajustes de los teléfonos.

Las tres grandes operadoras del mercado han decidido comenzar la implantación con estrategias bien diferenciadas. Vodafone, después de un acuerdo con el Gobierno de Galicia, comenzará desde Ourense. Movistar encenderá esta semana 25 nodos en la costa mediterránea al ser la que más demanda tienen por la afluencia de turistas. Orange, por último, ha decidido empezar la implantación por A Coruña, Asturias, Barcelona, Burgos y Cantabria.

¿Y qué pasa con Yoigo y los OMV? Al no tener red propia, la primera no tendrá que realizar ningún cambio sustancial. Dependerá del despliegue de Vodafone. Y las OMVs tendrán que expandirse según alcancen acuerdos con la compañía que les alquila las infraestructuras.

Pero los operadores no se encargarán solo del despliegue de sus servicios en esta frecuencia sino que también tendrán que actuar en los edificios potencialmente afectados por el traslado de frecuencias y garantizar que la recepción de la señal de televisión no se ve afectada. En la mayoría de los casos será suficiente con la instalación de un filtro en la antena por la que se recibe la señal.

La encargada de gestionar la solicitud de la adaptación de la antena, así como de supervisar el cumplimiento de las garantías pactadas será Llega800 que ya ha comenzado a informar a clientes potencialmente afectados de zonas especialmente pobladas de los pasos que han de dar para solicitar de forma gratuita esta ayuda. Los espectadores que reciban la señal a través de fibra óptica, satélite o internet no se verán afectados en ningún caso.

Portabilidades fijas, nuevo caballo de batalla

El incremento del peso de la telefonía móvil (y por ende de internet móvil) en los últimos años ha hecho que los contratos de telefonía fija tanto en hogares como en empresas hayan pasado a un segundo plano a la hora de negociar nuestros contratos. Un mal menor que viene vinculado a la tarifa de banda ancha de internet o a un pack de canales de televisión premium.

No obstante, la semana pasada la Comisión Nacional de los Mercado y la Competencia anunció que ha implementado nuevas obligaciones a las operadoras a la hora de informar y facilitar a los usuarios las cancelaciones de sus contratos de telefonía fija. El 15 de noviembre de este año es la fecha tope para que la Asociación de Operadores para la Portabilidad tenga en marcha este plan que busca agilizar un mercado a todas luces enquistado.

Desde 2013 la portabilidad de un número fijo de una compañía a otra se tarda en efectuar un día. El problema es que si este cambio incluye un cambio de número o incorpora la banda ancha, la espera se prorroga durante seis largos días (inicialmente por ley eran once).

Con estos nuevos cambios en el proceso se facilita que el cliente pueda “arrepentirse” de la portabilidad y, sobre todo, abrir nuevos canales para que el usuario no se quede encerrado en las trabas de las empresas.

Entre las obligaciones, la empresa deberá notificar los horarios de cada uno de los canales para realizar la portabilidad (web, teléfono o tienda física) y los tiempos de la misma, incluida el periodo límite para cancelar el cambio de compañía una vez es aceptado por la segunda.

Además, la operadora deberá especificar que el cambio de compañía no incluye ningún coste para el usuario que solo tendrá que afrontar el importe de los servicios que la empresa saliente le preste mientras se cierra el cambio.

Toda la información necesaria tanto para solicitar el cambio como para cancelarlo deberán ser notificadas desde la primera solicitud y, en caso de que la compañía no cancele a tiempo la portabilidad, será la encargada de abonar el coste de la “portabilidad de retorno”.

Según la normativa actual -y así seguirá siendo- solo puede cancelar la portabilidad la empresa receptora. Aunque esto ha ralentizado ligeramente el periodo necesario para los cambios la CNMC ha explicado que no se han detectado “comportamientos anómalos” por parte de las empresas de modo que desestimó la solicitud de Jazztel de recuperar el proceso de cancelación por parte del operador donante.

Internet móvil, en busca de la alta velocidad (real)

2020 es una fecha marcada en rojo para la industria de las comunicaciones móviles tanto por las operadoras como por los usuarios. En un lustro la consolidación del estándar 5G debería permitirnos tasas de transferencia tales que podamos descargarnos una película completa en un segundo en un smartphone. Permitirá mover los coches de modo autónomo y remoto con la seguridad de un coche de radiofrecuencia. Será el empujón definitivo para la domótica y el pilar sobre el que construir más avances del tan cacareado Internet de las cosas.

No es ciencia ficción. Con el 4G desplegado casi por completo en toda la Península -y no es que sea una región con alta densidad tecnológica-, operadoras como Vodafone ya están desplegando en Madrid y Barcelona las primeras redes de transición que permiten una tasa de hasta 300 Mbps y que ha sido bautizadas como 4,5G.

 Mapa de cobertura 4G en el Estado a finales de 2014

 

La mezcla del cloud computing, parte ya indispensable para entender la digitalización de la sociedad; de las comunicaciones M2M (machine to machine) y la implementación de tecnología SIM en casi cualquier dispositivo o equipo doméstico e industrial nos denotan que estamos al principio de una nueva revolución tecnológica que muchos ya han denominado 3.0. (Mucho más realista que el rimbombante 4.0 de la industria germana).

Si las cifras son ciertas -y hasta ahora siempre se han quedado cortas- en cinco años habrá 26.000 millones de equipos conectados a internet con el único fin de racionalizar los servicios y “quitarnos de encima” las tareas más arduas y complejas. Crear ciudades inteligentes, minimizar nuestro impacto ambiental y generar entornos más humanos son el fin de una tecnología que, sobre el papel, ha de ser el salto definitivo a la revolución iniciada hace 20 años por las TICs.

Pero todo esto no va a ser gratis. De hecho, va a ser muy caro. Hacen falta miles de millones de euros para invertir en infraestructuras que permitan estos sistemas tanto por parte de operadoras y administración… como por parte de los clientes finales que tendrán que adaptar sus equipos. En este caso, la inversión europea en redes 5G (frente al paso atrás que supuso quedarse al margen en el desarrollo del 4G, Europa es ahora líder en esta nueva generación) sólo en investigación supera ya los 3.000 millones de euros. Sin embargo, salvo el momento inicial -al que nadie se le escapa que tendrá un precio premium si los reguladores no lo evitan- las propias operadoras insisten en que esta nueva tecnología no debería suponer una subida de tarifas respecto al actual 4G.

De facto, si miramos las cifras de penetración de las anteriores generaciones, cada nueva versión siempre ha traído más clientes, una mayor expansión y, por lo tanto, una brecha digital cada vez menor. El 5G -que debe permitir a la UE ser alternativa a EEUU en el universo de las telecomunicaciones- se ha diseñado para permitir una experiencia always-on más segura; ahorrar energía (también en los dispositivos) y, dar cobertura ha más de 7.000 millones de usuarios (según fuentes de Orange, Vodafone y Movistar).

A diferencia de las versiones 3G y 4G, el 5G se ha pensado para unir a las personas y también a las cosas. Eliminar el retardo en las conexiones es el factor fundamental que permita una experiencia plena tanto a nivel interpersonal como profesional. Sólo hemos de echar la vista atrás. En 2001, con tecnología GPRS, se tardaban 34 horas en descargar 1 GB. En 2020 se tardará, como hemos dicho, 1 segundo. La prueba de fuego serán los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang (Corea del Sur) en 2018 donde, por primera vez, se tendrá acceso al 5G. El país asiático promete poder dar cobertura incluso en los trenes de alta velocidad (que circulan dentro de sus fronteras a más de 500 km/h). Un año más tarde llegarán los smartphone con esta tecnología a precio razonable… y en 2020 el futuro se convertirá en un presente prometedor.

De aviones e internet, el mundo al revés

Estos últimos días están siendo mucho más ajetreados en el sector tecnológico de lo que esperábamos. A pesar de que el año está en su recta final (agosto es un páramo angosto y yermo en cuanto a novedades), el escándalo de Gowex y las novedades en materia legal en Estados Unidos (respecto a los dispositivos tecnológicos en los vuelos), Europa (el Derecho al olvido) así como las novedades que nos trae Ericsson y que podría suponer un gran avance para la industria continental.

Smartphones encendidos, la llave de entrada a Estados Unidos

 

Ante la posible amenaza que los servicios de seguridad estadounidenses prevén que se pueda ejecutar próximamente, las autoridades de aquel país han emitido un comunicado a aeropuertos claves y zonas de enlace de otros países sobre los requisitos mínimos que deberán cumplir quienes quieran entrar en el país del Tío Sam.

Desde ahora, en las zonas de control de equipajes los funcionarios realizarán inspecciones más exhaustivas de los contenidos de nuestras maletas y se centrarán en nuestros dispositivos electrónicos. ¿El motivo? Creen que podrían ser elementos usados por terroristas para ser introducidos en los vuelos.

Precisamente por eso exigirán que los equipos puedan ser encendidos en cualquier momento para demostrar que no se trata más que de inofensivas tabletas o smartphones. De no ser así (por el mero hecho de no llevar cargada la batería), el viajero podrá decidir entre abandonar su gadget o quedarse en tierra.  Además, en caso de que los equipos dispongan de baterías extraíbles, éstas deberán ir siempre dentro del dispositivo.

Ericsson nos lanza al 5G

 

Y mientras el resto de los ciudadanos empezamos a disfrutar poco a poco en Europa de la tecnología 4G (mucho menos implantada que en zonas de Asia y Estados Unidos), la compañía sueca Ericsson ha conseguido tasas de transferencia de 5 Gbps reales en una demostración en directo de la tecnología pre-red que están diseñando como sustituta de la alta velocidad actual y que no sólo será el espaldarazo definitivo a la creciente demanda de datos móviles, sino también al internet de las cosas.

El laboratorio de Kista (uno de los más importantes de Ericsson) fue el escenario donde directivos de NTT Docomo y SWK Telecom vieron su funcionamiento también en procesos machine-to-machine. Aunque todavía no existe una implantación para su uso “normalizado”, desde el pasado mes de junio la empresa trabaja con otros colaboradores para que su llegada al mercado sea lo antes posible y permita recuperar a Europa la posición que ha perdido con el 4G.

Aunque los suecos son conscientes de que en 2019 el 85% de los estadounidenses disfrutarán de conexiones LTE y que junto con Japón y Corea serán los primeros países en disfrutar del nuevo estándar, el hecho de que sean ingenieros y patentes europeas las que lo permitan servirá como un empujón definitivo para modernizar nuestras conexiones.