Windows 10, a Xbox vía actualización

Tres meses después del lanzamiento de Windows 10 y ya instalado en 120 millones de equipos Microsoft por fin ha lanzado la primera gran actualización de su sistema operativo de referencia. Una versión que la empresa promete llena de novedades y, sobre todo, mucho más compatible que la anterior. Como muestra, ya está disponible para su descarga en las Xbox One.

La mejora de Windows 10 comienza desde el arranque. La plataforma ha mejorado mucho durante estas semanas y el feed back con los usuarios ha hecho que, por ejemplo, su inicio sea ya un 30% más rápido que Windows 7 para todos los equipos. Cortana, una de de las bazas del entorno frente a sus rivales, ya no solo será capaz de implementar sugerencias y reconocer nuestras notas para configurar recordatorios desde una cuenta con Edge, también se podrá utilizar con una cuenta local. Mucha más libertad y facilidad para su personalización.

Por su parte, el navegador -que aunque es netamente mejor a Explorer parece condenado vivir en la dictadura de Chrome- ha recibido mejoras de rendimiento y la posibilidad de visualizar los contenidos de las pestañas sin necesidad de entrar en ellas. Por cierto, ahora se sincroniza entre todos nuestros dispositivos (si se desea) para facilitar la navegación. Solo le vemos un “pero”, no hay ni rastro de noticias sobre posibles extensiones.

Skype es otro de los soportes que recibe mejoras muy interesantes. Ya no será necesario descargar la versión completa para acceder al servicio de videollamadas. Será suficiente con el servicio básico. Más espacio y más agilidad. Algo parecido ocurre con la Windows Store que ahora se configura diferente para los Negocios y permite a los profesionales adquirir licencias sueltas de diferentes programas, adquirir aplicaciones específicas e incluso crear un catálogo de las que les resultan más interesantes.

Microsoft ha mostrado desde el nacimiento de Windows 10 una gran preocupación por la seguridad, el talón de Aquiles de versiones anteriores. En este caso dice que se ha fortalecido en toda la plataforma -no solo el navegador- bloqueando la instalación de malware de forma automática. Para ello han implementado Credential Guard, Devide Guard, Windows Hello y Windows Defender. ¿Será suficiente? Con un uso responsable del equipo parece que sí.

Otro de los puntos débiles de los que han recibido más quejas es de la estabilidad. Aunque es muy superior a 7 y 8, todavía hay usuarios que se quejaban de bugs y errores. Ahora los programadores han trabajado en colocar Windows 10 a la altura de los mejores y de paso han añadido el reconocimiento de fechas, la detección de luz automática (para fotos y vídeos) y han rediseñado muy levemente el interfaz. Los menús contextuales son algo más grandes y oscuros y las barras de aplicaciones tienen el color del tema elegido en el diseño.

¿Y qué hay sobre Xbox App? Aquí sí ha habido un rediseño completo. El nuevo dashboard permite un acceso hasta un 50% más rápido que hasta ahora a los juegos y a las plataformas sociales, agiliza los chats, nos sugiere contactos, activa las notificaciones, etc. Incluso permite disfrutar de los juegos de la consola en otros dispositivos como el portátil o el ordenador de sobremesa. Solo hace falta una buena señal WiFi (y un hardware mínimo). En definitiva, Windows se vuelve completamente multiplataforma. Un acierto.

Smartphones premium, así queda el mercado hasta finales de año

Las cartas ya están sobre la mesa. Después del IFA de Berlín y del último KeyNote del año de Apple todos los grandes fabricantes de smartphones han presentado sus smartphone de cabecera de cara a la campaña de Navidad. El objetivo, mucho más allá de conseguir el título honorífico de “mejor dispositivo” de su categoría es arañar ventas a sus rivales y llenar las arcas de sus fabricantes.

Si nos fijamos solo en las especificaciones hay varios contendientes que parecen tener ventaja sobre los demás. Sony y Samsung han echado el resto para dar un salto técnico evidente respecto a las generaciones anteriores. LG y HTC siguen con su continua evolución y Apple, a pesar de contar con un hardware menos musculado sigue siendo intocable en lo más alto del podio de ventas. Os los presentamos. Por su parte, Microsoft entra en el juego con sus remozados Lumia compatibles con Windows 10 y Huawei quiere demostrar que los productos 100% chinos también pueden ser premium.

Por fuera, el enigma del diseño

Hubo un momento en el que todos los fabricantes tenían como paradigma la necesidad de revolucionar el diseño de cada generación de smartphone respecto al modelo anterior. La idea que se quería transmitir era sencilla: no se trata de evoluciones, sino de revoluciones. Sin embargo, Apple siempre ha tenido claro que los cambios han de ser sutiles y distanciados en el tiempo (dos años, el tiempo que pasa entre el lanzamiento de una versión y el fin de la comercialización de la evolución “S”) para minimizar el efecto de la obsolescencia por diseño.

Ahora la industria se ha decantado por conseguir diseños continuistas pero que permitan identificar fácilmente cada terminal. Sony tiene sus Xperia Z de cristal y aluminio, Apple sus iPhone metálicos sin casi botones, Samsung ha decidido apostar por las pantallas curvas, Microsoft por los colores y HTC ha hecho de su “parrilla” frontal para los altavoces su rúbrica.

Lo que sí tienen todos los fabricantes en común es su búsqueda de un diseño cada vez más ligero y fino donde la pantalla ocupe cada vez más superficie y sea más relevante como punto de entrada al dispositivo y a sus funcionalidades. Respecto al panel, parece que el estándar son 4,7 y 5,5 pulgadas si bien hay algunos modelos que se han decidido a pasar esa cifra.

Los contendientes, uno por uno

  • Microsoft Lumia 930. Si tuviéramos que distinguirlo por algo de sus rivales es porque es el único que sigue usando plástico para su carcasa lo que le da como ventaja que es mucho más colorista. Sus 167 gramos lo convierten en el más pesado entre los premium aunque su pantalla no pase de las 5 pulgadas. El panel cuenta con tecnología OLED con resolución Full HD y cuenta con ratio de pixeles por pulgada de 441. En su interior trabaja un procesador Snapdragon 800 de cuatro núcleos a 2,2 GHz mano a mano con 2 GB de RAM y 32 GB de memoria interna sin posibilidad de ampliarla. Su batería es una de las más pequeñas (2420 mAh). Donde saca pecho es en una cámara que hereda las virtudes de sus ancestros Nokia: 20 Mp con apertura f/2.4 y flash LED dual. Un terminal que se redondea con un precio de lanzamiento de 549€. La experiencia Windows definitiva.

  • iPhone 6S. El mayor dolor de cabeza de Samsung y Google en un lustro se actualiza para bien (y para seguir batiendo récords de ventas). Una vez más sus especificaciones deberían dejarle muy por detrás de sus rivales (la pantalla Retina de 4,7 pulgadas tiene una resolución de solo 326 ppp), su cámara solo cuenta con 12 Mp con enfoque por fases y su chip A9 es un ¡dual core! a 2,2 GHz. Ni siquiera sabemos aún su cifra de RAM. Su batería es de 1715 mAh. ¿Tiene algo que hacer frente a sus rivales? Mucho más de lo que parece como demuestran todos los benchmark hasta la fecha. La dupla iOS-hardware sigue siendo una referencia gracias a su desarrollo conjunto. Si cumple sus cifras de rendimiento respecto al iPhone 6 seguirá siendo uno de los más rápidos y el más estable -con diferencia-. Y todo ello con una gestión energética sin parangón (atendiendo a la capacidad de la pila). No es ni un poco barato (749€ “innegociables” y solo financiables) pero eso no será óbice para que sea el más deseado -y problablemente el más vendido-. Si quieres Apple, ésta y el 6S Plus son las únicas opciones.

  • Samsung Galaxy S6 Edge. El mejor smartphone de los coreanos hasta el momento es un resumen de todo lo que saben y pueden hacer. Su panel cuenta con una diagonal de 5,1 pulgadas y tecnologías SuperAMOLED con resolución de 1440p que redunda en una resolución de ¡577 ppp! Su cámara cuenta con una resolución de 16 Mp que gracias a sus lentes de última generación y su apertura de f/1.9 permite realizar fotos espectaculares. El chip propio Exynos 7420 de ocho núcleos a 2,1 GHz y 1,5 GHz acompañados de 3GB lo colocan más cerca de un portátil que de un teléfono y su batería de 2600 mAh acompañado de la base de carga ultra rápida nos permitirán estar lejos del enchufe todo el día. Y todo ello con un diseño en metal y cristal y un peso de 132 gramos. ¿Se puede hacer mejor? Diríamos que no, pero no queda mucho para que llegue el S7…

  • Google Nexus 6. Por mucho que le duela a Samsung el Nexus 6 es EL Android. El motivo es sencillo, es el único terminal que se acerca a la filosofía del iPhone -y ahora de los Lumia- de desarrollar solidariamente software y hardware. Su pantalla Quad HD de 6 pulgadas tiene una resolución de 493 ppp (1440p) que se mueve como nunca gracias al Snapdragon 805 y a una GPU Adreno 420. Su pila de 3220 mAh garantiza la autonomía sea cual sea su uso y su cámara trasera redondean un equipo casi perfecto. ¿Casi? Sí, es demasiado pesado con sus 184 gramos comparado con los Note 5, por ejemplo. Actualizar su precio a 459€ lo subsana con creces. Para nosotros, el rival más serio del S6 Edge.

  • Sony Xperia Z5. La gran estrella del IFA de Berlín es un terminal muy bien construido con materiales nobles como cristal (esmerilado en su parte trasera) y aluminio que le permiten tener un peso de 156,5 gramos con una pantalla de 5,2 pulgadas con tecnologías IPS, Triluminos, etc. heredadas de las legendarias Bravia de la casa. La resolución Full HD (424 ppp) son solo la punta del iceberg de un equipo que cuenta con una cámara de 23 Mp y apertura f/2.0, enfoque híbrido, flash LED y se mueve con un Snapdragon 810 2.1 de ocho núcleos (la mitad a 2 GHz y la otra mitad a 1,5) 32 GB de memoria interna ampliables hasta 200 GB y 3 GB de RAM. Su autonomía sigue siendo de las mejores de su categoría gracias a su enorme batería de 2900 mAh y su precio se mantiene en 699€ como las generaciones anteriores. Una referencia entre los Android.

  • HTC One M9. Uno de los clásicos que siempre está entre los mejores aunque las ventas no le acompañen tanto como deberían. Los taiwaneses siempre apuestan por su propia forma de hacer las cosas. Su panel de 5 pulgadas, por ejemplo. es el único que cuenta con tecnología SuperLCD3 (que aunque sobre el papel no es la más moderna consigue una cifra de 441 ppp). En cuanto a cámara, cuenta con un sensor de 20 Mp (ya han dicho adiós a los polémicos Ultrapíxeles) con un enfoque automático por fases y un flash LED dual que mejora la de cualquier otro One M. Su procesador es el mismo del Xperia Z5, la versión sin calentones del Snapdragon 810 que también acompañan de 3GB de RAM y 32 GB de capacidad ampliables. ¿La diferencia? Su capa sobre Android es menos intrusiva su batería es un poco más pequeña (2840 mAh) y su precio es ostensiblemente más alto, 849€. Pensado solo para los amantes de un diseño que para nosotros ya es retro.

  • LG G4. El LG más esperado de los últimos tiempos es un equipo de lo más sorprendente por diseño (y sus traseras de piel) y hardware. El “otro” coreano cuenta con un panel IPS de 5,5 pulgadas (aún así solo pesa 149 gramos) con resolución 1440p y 538 ppp un procesador Snapdragon 808 -no es el más potente pero sí el más fiable- de seis núcleos a 1,8 GHz, 3 GB de RAM y una batería de nada más y nada menos que 3000 mAh. Su cámara de 16 Mp promete un rendimiento sobresaliente y todo ello con un precio muy contenido de 699€. El problema es que su trasera arriesgada y su capa de personalización le penalizan respecto a los “top”. Aún así, un acierto para aquellos que quiere huir de las modas.

  • Huawei Mate S. La alternativa china es un phablet de 5,5 pulgadas y panel AMOLED con 405 ppp (1080p de resolución) que trabaja con el chip Kirin 935 -que no te engañe su nombre menos conocido, es muy rápido- de ocho núcleos (cuatro a 2,2 GHz y cuatro a 1,5) con 2GB de RAM y cámara de 13 Mp. Su autonomía queda garantizada por una pila de 2700 mAh. Su handicap es que los tiempos en los que Huawei era barata quedan lejos y este dispositivo premium cuesta 649€. ¿Estás dispuesto a pagar esta cifra por un equipo sin “pedigrí”? Antes de responder piensa en cuál será su valor de reventa.

Apple y Microsoft, lanzados

Microsoft ha vuelto a ser ambiciosa. Es algo que ha dejado patente con sus últimos lanzamientos de productos en todos los mercados y, sobre todo, con su nuevo sistema operativo. En tres años quieren tener 1.000 millones de usuarios (el equivalente a todos los equipos iOS activados en el mundo) y unos beneficios solo por este programa de 15.000 millones de dólares cada año. ¿Lo conseguirán?

De momento las cifras les respaldan. En un solo mes en el mercado Windows 10 ya se ha instalado en 75 millones de ordenadores, según explica en su cuenta de Twitter Yusuf Mehdi, vicepresidente corporativo de Windows y dispositivos de la empresa”. Si tenemos en cuenta que todavía no hay en el mercado ordenadores que lo equipen de serie en suficiente volumen como para tener un impacto global, la respuesta de los usuarios tradicionales se puede catalogar de muy buena. En perspectiva, hay equipos Windows 10 en 192 países, prácticamente todo el planeta (hay 194).

Si seguimos con las cifras, en solo 24 horas hubo un total de 14 millones de descargas para actualizar versiones anteriores del sistema operativo lo que denota el enorme interés que provocó una plataforma que es la declaración de intenciones definitiva para ponerse al día respecto a Google y Apple, los dos nuevos titanes del software móvil.

Y precisamente estas son algunas de las cifras que más interesan a los analistas e inversores. ¿Cómo responderá Edge frente a Chrome? ¿Conseguirá remontar lo que no pudo mantener Explorer? ¿Será su integración con Cortana -el asistente de voz pensado para superar a Siri y Google Now- suficiente para que los dos servicios sean la nueva referencia? Todo parece muy pensado para crear un entorno que simule verdadera inteligencia artificial y para dejar obsoleto todo lo actual.

Para eso la empresa de Redmond ha tenido que tirar de innovación e I+D. Ha mejorado cosas del pasado que desechó por presión de los usuarios -como el menú de inicio- al tiempo que se ha quedado con novedades que introdujo el impopular Windows 8, como la capacidad de organización y personalización del interfaz y los programas.

La biometría para la seguridad, la total integración multisoporte, sus ventajas de las aplicaciones universales propias y heredadas de iOS y Android para remontar en los equipos móviles, la potenciación de Xbox y otros dispositivos físicos como smartphones y tabletas son claves para demostrar que la que fue la empresa más grande de Silicon Valley sigue estando en forma.

Apple prepara a sus proveedores para los nuevos iPhone

En el otro lado de la balanza se encuentra la empresa de los récords. A pesar de la mala racha que está viviendo en la Bolsa por culpa de su exposición a China y a la ambición sin límite de los inversores, los de Tim Cook siguen engrasando su maquinaria para la nueva generación de teléfonos, la joya de su corona.

La fecha que señalan para la llegada de los 6S, 6S Plus y puede que 6C es el 9 de septiembre y la de su llegada al mercado es el mismo día 18. Esto requiere que los proveedores estén trabajando a pleno rendimiento y para ello, el ensamblador más importante de todos ha contratado a 100.000 nuevos trabajadores.

La esperanza que tenemos es que, por primera vez, las condiciones laborales de los trabajadores mejoren para que, aún a cuenta del enorme beneficio de Apple en cada terminal, sean dispositivos justos.

Windows 95, dos décadas del gran SO de Microsoft

El pasado lunes se cumplieron veinte años del lanzamiento de Windows 95, el sistema operativo de Microsoft que colocó en la cima a la empresa de Bill Gates y, sobre todo, que marcó un antes y un después en el modo en el que vemos los ordenadores y nos relacionamos con la informática. Es por ello que queremos daros unas pinceladas sobre su origen y su desarrollo.

Denominado por los ingenieros Windows 4.0, su nombre interno fue Windows Chicago, si bien, por motivos comerciales Microsoft se decantó por su año de lanzamiento como gancho publicitario. A pesar de que fue el primer sistema operativo de los de Redmond pensado para acercarnos a la incipiente web, la plataforma solo incorporaba accesos a las conexiones de red y tuvimos que esperar al Service Pack 1 para disfrutar de Internet Explorer. A partir de entonces siempre apareció por defecto en todas las versiones de Windows lo que le provocó uno de los juicios antimonopolio más sonados de la historia reciente.

Pero su fé en internet no fue la única novedad que le procuraba un salto respecto a sus competidores. Windows 95 fue el primero en comercializarse en varias soportes físicos. Primero fueron los diskettes de 3,5 pulgadas y más tarde llegaron los novedosos CD ROM. Como curiosidad, ocupaba 13 discos de alta capacidad… y algunas versiones hasta ¡30!

Sobre los requisitos mínimos, fueron uno de los puntos más polémicos del sistema operativo. Oficialmente era suficiente con un procesador 386DX, 4 MB de RAM, 40 MB de disco duro, pantalla VGA y, por supuesto, una unidad de disco. Sin embargo, este hardware solo conseguía acceder mínimamente al programa y acabaron reconociendo que el ideal era un procesador 80486, 8 MB de RAM y 120 MB de disco duro.

Nada mal para un programa que en versión completa costaba 179,99 dólares de la época -mucho- y que si se adquiría para actualizar una versión anterior se quedaba en 79,99 dólares.

También fue el encargado de inaugurar el tema The Microsoft Sound, el tema de 3,25 segundos creado por Brian Eno -fundador de Roxy Music- que le cobró a la empresa 35.000 dólares por una tonadilla que hemos oído miles de veces. Como “regalo” se podía abrir una ventana con el logo de Windows de fondo por el que desfilaban al son de la música los títulos de crédito con los nombres de todos los desarrolladores que participaron en su creación.

Una vez encendido, Windows 95 fue el primero en muchas cosas: en implementar  el menú de inicio, la barra de tareas y la tripleta de botones para cerrar, minimizar y maximizar las ventanas. Han pasado dos décadas pero a día de hoy son fundamentales en cualquier Windows y en muchos otros entornos operativos.

También debutó con el programa el sistema Plug&Play que permitía el reconocimiento de dispositivos nada más enchufarlos para una configuración automática. La idea era buena y a día de hoy sigue vigente pero sus fallos iniciales hicieron que para muchos el sistema se pasara a llamar Plug&Pray (enchufa y reza).

Si hay algo por lo que guardamos cariño a este sistema operativo es porque vio nacer a multitud de juegos legendarios que crearon la actual legión de gamers. Duke Nukem 3D, Resident Evil, Warcraft II, Quake, Fallout o Dungeon Keeper son títulos que marcaron a toda una generación y que hicieron que nuestras pesadas y lentas pantallas se convirtieran en nuestras mejores amigas durante casi una década.

A pesar de todo ello su vida fue relativamente corta. Su última versión comercial se lanzó en 1997 y su soporte técnico acabó el 31 de diciembre de 2002. Esto es, que comparado con los largos 12 años de vida de Windows XP, los 7 de Windows 95 -mucho más impactante en el mercado- se quedaron algo cortos.

Windows 10, las primeras impresiones

Por fin ha llegado Windows 10 a nuestras manos. La plataforma-sistema operativo con el que Microsoft quiere redimirse de errores pasados -el más evidente, la desaparición del menú de inicio que hizo que muchos usuarios de Windows 7 y anteriores se negaran a actualizarse a 8- y, sobre todo, con el que quiere parar la sangría de migraciones hacia otra suerte de dispositivos móviles completamente autónomos, más que suficientes para un usuario medio y que se caracterizan por correr con Android -Google- o iOS -Apple-.

Sin embargo, el equipo de Satya Nadella tenía claro que debía haber continuidad con Windows 8, un entorno operativo minusvalorado y con un buen puñado de virtudes que tienen mucho recorrido. Los iconos, el diseño y las posibilidades de personalización es el mejor ejemplo. De facto, podemos incluso eliminarlos para quedarnos con una versión retro.

El equipo con el que lo hemos probado es un portátil “medio-alto”: un procesador i5 a 1,7 GHz con función Turbo Boost y 8 GB de RAM. La tarjeta gráfica es una Intel HD Graphics 4400 y cuenta con un disco SSD con 256 GB de capacidad. Un Toshiba Satellite Click 2 Pro con pantalla Full HD de 13,3 pulgadas. Buenas especificaciones sobre todo para testar un software que promete ser mucho más ligero que cualquier versión anterior: los requisitos son los mismos que se pedían para correr con Windows 7 o Windows 8.

Y en esta ocasión Microsoft cumple con lo prometido: durante toda la semana que hemos podido probar el ordenador ha demostrado una gran fluidez. Incluso trabajando con programas como Photoshop donde ha clavado los tiempos de nuestro habitual iMac (aunque este cuente con especificaciones diferentes: procesador i5 a 2,5 GHz y 4 GB de RAM, 512 MB de tarjeta gráfica y 500 GB de disco duro) que por ahora trabaja con OS X Yosemite.

En cualquier caso lo que más nos ha gustado es la forma en la que Cortana trabaja con el ordenador. No solo sirve para hacer preguntas sobre contenidos o el tiempo sino que permite abrir programas o tomar notas. Su lista de funciones es enorme: contactos del teléfono, vuelos, crear alarmas, cantar -sí, canta y cuenta chistes aunque esto último no lo hemos probado-, reproducir música, crear recordatorios inteligentes, buscar en la web, etc.

Algo que hasta ahora no había llegado a los ordenadores y que, para los que estamos habituados al uso de asistentes virtuales es una bendición. Todo es mucho más rápido y natural. Algo más que un toque geek para convertirse en todo un ayudante que permite optimizar la productividad y relacionarse mejor con el equipo.

Es solo la punta del iceberg de un sistema operativo que ha sido diseñado para ser funcional y natural. Y esto lo vemos también en herramientas tan fundamentales como Edge. Puede parecer un programa más inmaduro que Chrome, Firefox o Safari -y lo es por su juventud- pero demuestra un potencial sorprendente y las ideas como permitir tomar anotaciones en las web para compartirlas o almacenarnas se nos antoja excepcional en campos como la educación o la información.

El interfaz es mucho más intuitivo en los menús internos del ordenador. Algo fundamental ahora que nos hemos acostumbrado a entrar en cualquier programa a golpe de dedo. La seguridad y la privacidad ahora son más sencillas de gestionar y prometen ser mucho más potentes. Funciones menores como poder grabar con un solo click todo lo que ocurre en la pantalla -una herramienta de valor incalculable para su implantación en empresas mediante tutoriales- son un guiño para una implantación que ha de ser mayor que en versiones anteriores.

Como “peros” se nos ocurre que, a pesar del tiempo que Microsoft le ha dedicado a esta enorme mejora y de los esfuerzos de los de Redmond para explicarnos las aplicaciones universales y la importancia de los paneles táctiles en todos sus equipos (Surface, Lumia y ordenadores) hay una enorme carencia de aplicaciones táctiles para Windows 10. El mismo problema que ocurrió con Windows 8 y que lo dejó muy por detrás de sus rivales. Parece que la apuesta de Nadella es doble: confiar en su peso en el mercado para que los desarrolladores se encarguen de las mejoras y aprovecharse del trabajo que ya han hecho para iOS y Android.

Mientras esto ocurre, las ventas de Mac siguen disparadas, los Chromebook se convierten en una herramienta cada vez más habitual y los equipos móviles de Apple y Google siguen abriendo hueco con todos sus rivales. ¿Por qué comprar una adaptación pudiendo tener un original? Este es el reto de Microsoft. De momento 10 nos ha sorprendido muy positivamente aunque le queda mucho margen de mejora.