06
nov 14

Italia, ¿el primer país sin Windows?

Italia ha sido el primer país que ha dado un paso de gigante (legal) para evitar que Windows siga siendo por defecto el sistema operativo de casi todos los PCs nuevos que se venden dentro de sus fronteras.

Los fabricantes de equipos informáticos que quieran vender sus productos en el país transalpino tendrán que reembolsar el precio de la licencia del sistema operativo que viene preinstalado en sus PCs a todos los consumidores que no quieran la plataforma que normalmente incluye por defecto el ordenador. La sentencia del Tribuna Supremo italiano es toda una apuesta en favor de los ordenadores sin sistema operativo (impuesto) y para la libre elección del usuario a este respecto.

A día de hoy la venta de ordenadores con sistemas operativos preinstalados es una práctica habitual que hace que los clientes tengan que pagar un sobreprecio por el dispositivo (podría elegir instalar opciones gratuitas como Linux) y que les obligan a aceptar ciertas licencias de uso de software para el uso de su ordenador.

Esta situación tiene un claro beneficiado y es que Microsoft tiene una posición de dominio en el mercado de sistemas operativos gracias a que 9 de cada 10 ordenadores comercializados en el mundo viene  con alguna versión de Windows preinstalada y, aunque hayan anunciado que Windows 10 será gratuita para todos aquellos usuarios que ya tengan (legal) Windows 8.1, les sigue vinculando al uso de programas sólo compatibles con este entorno.

El origen de la sentencia

 

Todo comenzó con una demanda de un usuario a la ADUC (Asociación de Consumidores en Italia) que pronto recibió el apoyo de la Free Software Foundation Europe en la que reclamaba el reembolso del precio de la licencia de Windows que tuvo que pagar junto a su ordenador porque no quería usar ese programa.

En la sentencia queda claro que el software preinstalado es independiente del hardware (lo que realmente quiere adquirir un usuario) y que, por lo tanto, no se puede obligar a un cliente a pagarlo y aceptarlo si no lo desea explícitamente. De este modo, a partir de ahora, en Italia, bastará con que un cliente no acepte el contrato de licencia de software y lo solicite para que el fabricante le reembolse el importe de Windows.

Este fallo trae consigo otro efecto colateral: los fabricantes tendrán que publicitar el precio final de cada licencia de software para que el cliente pueda tomar de una forma más completa la decisión. Esto, según el alto tribunal, “protegerá la libertad de elección del consumidor y la libre competencia entre los fabricantes“.

La FSFE no ha tardado en pronunciarse y ha reconocido que es una victoria del software libre sobre el “impuesto de Microsoft“. Desde aquí nos surgen varias preguntas: ¿cambiarán los fabricantes su estrategia de preinstalar un sistema operativo (y que tantos beneficios ha dado a éstos y a Microsoft? ¿Aumentará la venta de ordenadores las sustancial bajada de precio o las bajará ya que la mayoría de los usuarios tendrán que instalar por su cuenta todo el software que necesita un ordenador para su funcionamiento?


05
oct 14

Windows 10, la nueva baza de Microsoft

Y por fin Microsoft jugó su baza. Cuando todos esperábamos Windows 9 la empresa de Satya Nadella se sacó de la manga Windows 10 en un ejercicio de marketing y con una serie de novedades que nadie se esperaba. Por fin una gran empresa de software se anima a crear un único sistema operativo sea cual sea el dispositivo que empleemos (hasta ahora Apple y Google lo habían intentado pero ninguno había conseguido unificar todas las pantallas).

El lema es sencillo: “una línea de productos. Una plataforma. Una tienda“. Un sistema en el que las aplicaciones serán compatibles e intercambiables y en el que los desarrolladores tendrán que pensar en Windows como un software universal.

El objetivo -ya quedó claro durante la presentación- es que los usuarios de Windows 7 que no han querido animarse a saltar a Windows 8 no duden de que la versión 10 es la definitiva, la que merece la pena. Ya no habrá periodos de adaptación, tan sólo encenderemos el ordenador y todo estará donde debía.

El escritorio vuelve a ganar relevancia. Un menú de inicio clásico en el que se despliegan los programas principales a la izquierda mientras que a la derecha aparecen los Live Tiles que tan buenas sensaciones ha dejado en los usuarios de pantallas táctiles. Como explicaron el pasado martes todo ha de ser “fresco pero estable“. Un sistema operativo que sirva para todo tipo de usuarios, desde los más noveles hasta los más avanzados, desde el usuario doméstico más modesto hasta la institución más exigente.

Junto a esto aparecen nuevas utilidades heredadas del universo móvil: la posibilidad de trabajar con escritorios múltiples en los que se ve en diferentes ventanas la multitarea del equipo y funcionalidades para aprovechar esa multitarea y ese reparto del espacio en la pantalla.

Un guiño este que viene a reafirmar el excepcional trabajo hecho con Windows 8 (la satisfacción media de sus usuarios es superior a la de Android). La Vista de tareas, por ejemplo gana con el aumento de tamaño de los botones y el menor peso del programa. Todo será más ágil y fluido. Algo fundamental cuando la batalla de los chips ya no es definitiva.

Para los que tengáis un dispositivo convertible (en función de sus partes puede ser táctil o “clásico”) el propio programa reconocerá la situación y se adaptará a a cada configuración mediante los modos continuum o un interfaz similar al Modern IU. ¿El objetivo? Minimizar las transiciones para que el usuario lo note lo menos posible.

El primer Windows colaborativo

 

Sí, aunque parezca increíble, Microsoft ha decidido escuchar abiertamente a sus usuarios (¿a dónde vamos a parar? ¿algún día lo hará Apple?). Desde el pasado día 1 de octubre quien quiera puede descargarse una technical preview en lo que Microsoft ha llamado el Windows Insider Program. La idea es que cuanta más gente se descargue el programa en sus equipos de sobremesa y portátiles -los demás tendrán que esperar- más información recogerán en los foros sobre posibles mejoras del sistema operativo definitivo.

Microsoft necesita recuperar el espacio perdido (sobre todo frente a Chrome) y por eso aplica recetas ya conocidas pero válidas. Una actualización gratuita para cualquier usuario de Windows 8 (al más puro estilo OS X), captar las sensaciones de los usuarios en una versión beta (algo muy Google) y aprender de sus errores pasados para ganar cuota.

Faltan todavía meses para que Windows 10 llegue a los usuarios. Hasta mediados de 2015, después del evento Build no habrá más detalles pero lo que está claro es que Satya Nadella parece haber llegado para cambiar profundamente a una empresa para la que cualquier tiempo pasado fue mejor… y que busca claramente un futuro prometedor sobreviviendo a nuevos y antiguos rivales.

 

¿Por qué no Windows 9?

 

Más allá de porque es un nombre mucho más comercial y por todos los significados que le sumamos al número 10, el nuevo nombre pretende plasmar que el nuevo entorno no es una simple evolución desde Windows 8. Es un punto y aparte un salto enorme en el que se ha tomado lo bueno de experiencias anteriores para unirlas y crear el primer sistema operativo universal en la historia de la compañía.

Una apuesta arriesgada pero que, de salir bien y contar con el apoyo de los desarrolladores podría dar un golpe sobre la mesa en Silicon Valley y volver a colocar a Microsoft como la empresa de referencia en el mercado.


26
sep 14

iCloud Drive, sus secretos

Sin duda es una de las utilidades más esperadas de los nuevos sistemas operativos de Apple. La solución que permitirá la gestión de documentos y archivos en iOS y OS X como si se tratara de una sola plataforma. En principio basta con tener la última versión de iOS y contar con una cuenta de iCloud (no es necesario tener un Mac para disfrutar de una).

El proceso para darse de alta es muy sencillo. En el momento de actualizar el dispositivo móvil se nos preguntará si queremos pasar a iCloud Drive. Si decimos que sí todo se pondrá en funcionamiento de forma automática. Si en su momento dijimos que no, es tan sencillo como entrar en los ajustes de iCloud y activarlo (podremos habilitarlo sólo para unas aplicaciones a nuestro gusto).

Para ganar funcionalidad conviene que revisemos si está activado en todos nuestros dispositivos iOS. Por defecto tendremos 5 GB de almacenamiento gratuito. Después -desde el mismo lugar donde hemos revisado y activado Drive- podremos escoger planes de almacenamiento más capaces. Los planes se estructuran desde 0,99€ al mes por 20 GBs (un buen chute de capacidad para cualquier dispositivo móvil) hasta los 19,99€ por 1 TB. En medio se quedan los 3,99€ por 200 GB y 9,99€ por 500 GB (la capacidad media de un Mac).

Modo de empleo

 

Si algo caracteriza (para bien) los servicios de Apple es su fiabilidad y la sencillez con la que funcionan. Una vez activamos iCloud en una determinada aplicación los archivos con los que trabajemos se subirán automáticamente a la nube y aparecerán al instante en cualquier otro dispositivo del que dispongamos.

Todos los cambios que realicemos en un archivo o documento quedan cargados en todos los equipos al momento. Si a esto le sumamos el aumento de capacidades de iWork, iLife y los paquetes de Microsoft para Apple nos encontramos con que las posibilidades de comenzar a trabajar en un iOS y acabar en un sobremesa (o al revés) se multiplican.

Es cierto que de momento hay bastantes aplicaciones que no tienen soporte para iCloud Drive, pero también es cierto que cada vez más desarrolladores están trabajando para entrar en un utilidad totalmente compatible con Windows y OS X.


25
ago 14

Septiembre, ¿mes de Microsoft?

Aunque parecía que septiembre tenía todas las papeletas para ser el mes de Apple (todos los rumores durante el verano indicaban la llegada de los nuevo iDevices) las últimas noticias sobre problemas de los proveedores con el diseño y el ensamblaje de la pantalla parece que provocarán un retraso inesperado en la presentación y en las entregas.

Todo ello ha dejado vía libre para que Microsoft haya preparado una presentación por todo lo alto de su proyecto Thresold o, lo que es lo mismo, Windows 9. Todas las mejoras, actualizaciones y novedades serán públicas el próximo día 30 de septiembre. La nueva versión del sistema operativo de referencia en el segmento de ordenadores viene con la doble misión de hacer olvidar las críticas que ha sufrido durante toda su vida Windows 8 y, sobre todo, acelerar el proceso de migración desde Windows 7 a versiones más potentes que hagan crecer también la plataforma móvil de los de Redmond.

Aunque se esperaba que la renovación llegara a principios de 2015 (y será en esas fechas cuando se comercialice), la empresa ahora dirigida por Satya Nadella ha decidido acelerar su presentación y la disponibilidad de una Beta para que los usuarios gratis y durante unas semanas puedan disfrutar de todas las ventajas que Windows 9 tendrá sobres sus predecesores.

Sin duda, una de las más esperadas es Cortana. El asistente virtual que Microsoft ha creado para hacer frente al éxito de Siri y que hasta ahora quedaba relegado a los dispositivos móviles con Windows 8 llegará a todos los gadgets que implementen Windows 9: tabletas, portátiles y otros equipos informáticos.

Menos novedosa pero igual de esperada es la vuelta del famoso Menú de Inicio al escritorio. Es cierto que los encargados del desarrollo de esta versión han explicado que sólo han escuchado las sugerencias de los usuarios (una forma muy benévola de llamarlo) y que le han añadido muchas novedades, sin embargo, parece un aviso a navegantes antes de realizar revoluciones en el diseño -de ahí que durante semanas los usuarios puedan emplear una Beta de la que la empresa aprenderá-.

Windows 9 es mucho más que una novedad por la que Microsoft nos cobrará un buen puñado de euros. Se trata de la apuesta definitiva para que Windows unifique el funcionamiento de todos los equipos. También el paso definitivo para el despegue en el mercado móvil gracias a un lenguaje de programación que permitirá a los desarrolladores crear aplicaciones compatibles con cualquier equipo que incorpore Thresold. En definitiva, una apuesta llamada a catapultar a la empresa creada por Bill Gates o a dejarla en un segundo plano muy por detrás de Google y Apple. A partir del 30 de septiembre, la respuesta.


27
abr 14

Microsoft Mobile, el principio de una nueva era

 

 

Aunque se daba por hecho tras su compra por Microsoft, una carta filtrada dirigida a colaboradores y partners de Microsoft ha confirmado los peores pronósticos para Nokia como marca: en cuanto el proceso de absorción concluya, la división móvil de los finlandeses pasará a llamarse Microsoft Mobile. Un cambio de registro en el mercado tecnológico que hace tan sólo seis o siete años era impensable.

 

Después de que las autoridades europeas, estadounidenses y chinas hayan dado el visto bueno es cuestión de semanas que el proceso quede cerrado. De este modo, se da por hecho que los Lumia 930 y 630 serán los últimos en llevar en su carcasa el logo de los fineses.

 

¿Qué cambios traerá esto? ¿Por qué Microsoft no mantiene el nombre a la compañía? Cuando los accionistas decidieron malvender su división de dispositivos móviles tras varios años de nefasta gestión -sólo parte de ellos fueron encabezados por Stephen Elop, la lacra venía de algunos años antes- también cedieron el uso del nombre de la empresa así como de varias familias de productos (Lumia). Tan sólo ciertos servicios, como los mapas o la música siguieron quedando en manos de la empresa, ahora de redes.

 

Esto hace que, en cualquier momento, los de Redmond puedan “resucitar” la denominación o emplearla para nuevas gamas. En cuanto al funcionamiento de la compañía, su sede seguirá estando en Finlandia -fue uno de los puntos más complicados en las negociaciones de venta-, si bien, será una mera subsidiaria de Microsoft.

 

Suponemos que todo esto se traducirá en una menor independencia de los gestores de la filial ahora americana que no acaban de aceptar movimientos como Nokia X. El objetivo de los de Redmond siempre ha sido reubicar a la empresa en el mercado en el lugar que le corresponde -fabricante premium-, acelerar aún más la inercia de Windows Phone en el mercado (no sólo es la plataforma que más crece sino que en algunos países ya tiene más cuota de mercado que iOS) y, sobre todo, unificar todos los sistemas operativos y versiones de Windows en el mercado.

 

El objetivo es que Windows, Windows RT, Windows Phone, Windows Xbox, “X”, y todo el software de la compañía vayan más allá de un ecosistema compatibles (al modo de iOS y OS X o de Android y Chrome) para ser un único software multidispositivo que permita una facilidad de uso no vista hasta el momento.

 

La reestructuración que Microsoft vivió el pasado veranola llegada de Nadella y, sobre todo, la actividad de compras y alianzas que ha mostrado las últimas semanas (filtraciones sobre Windows 9 incluidas) ha hecho que el que era el tercer actor de Silicon Valley amenace con despertar de su letargo y dar un nuevo giro al mercado como ya hizo en los 80.