09
abr 15

Surface 3, mejor en todo

Si bien la familia Surface nació como una demostración a los usuarios de iOS y Android de que Microsoft tenía mucho que decir en el negocio de las tabletas, los ultraportátiles y los todo en uno, el lanzamiento de la primera versión coincidió con el punto de mayor éxito del iPad y sus resultados fueron más bien discretos.

Sin embargo, las versiones Pro, la continua mejora de la plataforma móvil de Windows -que promete ser toda una referencia cuando la versión 10 esté ya disponible con toda una nueva hornada de productos y para actualizar desde 8.1- y el desarrollo de programas de referencia del catálogo de Microsoft hiceron que la segunda generación fuera un éxito de ventas en algunos mercados estratégicos.

Por eso, después de que Surface Pro 3 batiera todos los registros de las anteriores, la empresa ahora liderada por Satya Nadella ha decidido lanzar una versión de acceso que quiere llegar al gran público con un precio mucho más competitivo, con la potencia de un ultrabook y un diseño realmente acertado y diferenciado.

Si hay algo que ha caracterizado a Microsoft en todos sus lanzamientos de hardware es la calidad de sus productos. Saben que hay un gran segmento de público dispuesto a pagar más si todo está “bien construido”. Por eso, mantener los materiales y el diseño que tanto éxito ha dado a la versión Pro 3 era prioritario. Además, dentro había que incorporar toda la potencia que se pudiera sin suponer una amenaza para el hermano mayor. Justificar una factura de 599€ era fundamental.

La calidad se ve en detalles como el teclado, con menos márgenes del de la Pro 3, teclas igual de amplias y el mismo recorrido y tacto suave. Los anclajes magnéticos están perfectamente asegurados y prometen seguridad al conjunto. Incluso el Touchpad (¿se necesita con una pantalla táctil?) tiene un tacto rápido y suave.

A simple vista la diferencia más notable es que la pantalla pasa de una enorme diagonal de 12 pulgadas a una de 10,8. Eso -que dudamos sea un factor diferencial a la hora de decantarse por la Pro- se traduce en un peso más contenido de 622 gramos. En cuanto al grosor, 8,7 mm, Microsoft asegura haber preferido sacrificarlo para poder seguir incluyendo un puerto USB 3.0, además de la entrada de auriculares, un Mini Displayport y el Micro USB de carga de rigor.

Si volvemos a la pantalla, nos encontramos con un panel formato 3:2 y resolución de 1.920×1.280 con una buena saturación de color, un contraste solvente, buen brillo y una calidad similar a la de la Pro 3. También nos ha llamado la atención que en la parte trasera del panel se ha incorporado un pie que permite colocar la tableta en la misma posición que un portátil y trabajar con ella en una postura mucho más natural.

Sus cámaras, muy bien integradas, por cierto, cuentan con 8 Mp y 3,5 Mp de resolución. Además, la principal cuenta con autofocus y prometen hacer una dupla muy solvente con el panel sobre todo para un equipo que no está pensado para sacar fotografías (ninguna tableta lo está por mucho que Apple insista).

Potencia bruta

El dispositivo estrena la familia Cherry Trail de procesadores Intel Atom X7 con cuatro núcleos que trabaja a 1,6 GHz. Chips de bajo consumo que no necesitan ventilador y que se pueden configurar con dos niveles de potencia para el usuario doméstico. Por un lado, la versión de acceso contará con 2 GB de RAM y 64 GB de almacenamiento. Por otro, la versión con 4 GB de RAM y 128 GB de capacidad que lo mete de lleno en el mercado de los ultrabooks.

Decimos lo de mercado doméstico porque, para la educación han diseñado una tercera variante con 2 GB de RAM y 32 GB de disco duro que, aunque sea la opción más humilde garantiza con creces un rendimiento notable. Como siempre, todas las versiones darán la posibilidad de sumarle conexión LTE.

En cuanto al software, todas las Surface 3 correrán con Windows 8.1 actualizable -gratis- a Windows 10. Incluirán, por cierto, un año de Office gratis y, si se desea, las empresas podrán solicitarlo con la versión Windows 8.1 Pro 64, aunque la licencia, como es habitual en los de Redmond, es bastante más cara.

¿Merece la pena decantarse por una Surface Pro 3 teniendo en cuenta este hardware? La verdad es que para un usuario medio es mucho más que suficiente. Si ya es capaz de mover con una ligereza inusitada Windows 8.1 su rendimiento con Windows 10, mucho más ligero, debería ser sobresaliente. No obstante, aquel que quiera ir más allá de Office y las aplicaciones habituales y quiera instalar programas más pesados (nos viene a la cabeza Photoshop) podría preferir la potencia que le garantizan los chips i3, i5 e i7 que Intel y Microsoft han reservado para la Pro 3.

¿No tiene nada mejorable? Solo dos cosas, el Stylus debería poder guardarse dentro de la estructura de la Surface -da igual que se inspiren en un bloc de notas clásico, tener que “pegarlo” magnéticamente a la tapa o el teclado es incómodo- y deberían haber apostado por la calidad también “donde no se ve”. El cargador no se corresponde con el precio de un equipo de 599€ al que, si le sumamos el teclado, se va hasta los 728€. Por todo lo demás, un equipo excepcional para los amantes de Windows y aquellos que duden entre si un portátil o una tableta es su mejor opción para sustituir a su PC.


28
ene 15

Windows 10, sus novedades para smartphones y tablets

Como decíamos ayer, la unificación de Windows 10 para todos los dispositivos no sólo supone una enorme ventaja comparativa para los desarrolladores frente a iOS y Android (los programas serán absolutamente intercambiables) sino que -por comodidad y rendimiento- ha de ser el espaldarazo necesario para que Windows pase de ser el tercero en discordia en el negocio móvil a una alternativa real a la propuesta de Apple (por entorno cerrado y seguro) y Google (por potencial de trabajo y variedad de dispositivos).

Más allá de la sincronización de archivos y programas entre dispositivos de forma automática (eso sería algo muy pobre que ya lleva tiempo ofreciendo iCloud) Windows 10 ofrece una experiencia única de usuario. Una continuidad entre todas nuestras pantallas y una herramienta unificada sea cual sea el soporte.

Además, a pesar de que la imagen es muy similar a la que Microsoft nos proponía con Windows 8, el grado de personalización es mucho mayor. Con sutiles gestos nos aparece el menú de aplicaciones que, si se quiere, se auto ordena en función de las que más usamos o de las de más reciente instalación. El diseño por capas translúcidas, además de ser mucho más acertado, ligero y moderno, es mucho más ordenado y ahorra tiempo en el uso. En definitiva, un salto de varias generaciones respecto a versiones anteriores (parece que tenían razón que llamarlo Windows 9 sería quedarse corto por el salto que supone esta nueva edición).

Las notificaciones también reciben un buen repaso. Se vuelven interactivas como en Android e iOS y, además, quedan unificadas entre plataformas (como en OS X) de modo que podemos descartarlas y responderlas desde cualquier pantalla y que todo quede actualizado al momento en todos los dispositivos. Asimismo, aunque la versión que mostraron no era la definitiva prometieron al auditorio una app de mensajería donde unificar programas de terceros para escoger, al estilo iMessage, la forma en la que responder a nuestro interlocutor -sea cual sea la forma en la que nos ha escrito-.

El punto fuerte, sin embargo, será en la preinstalación por defecto de Office. Word, Excel y Power Point estarán por fin como herramienta en Windows (curiosamente en Windows Phone no lo estaban pero sí se podían adquirir en iOS). Así, al unirse a Outlook, Calendar y el gestor de fotografías, se crea un ecosistema de programas que lo coloca a la altura de la dupla iLife-iWork de Apple y por delante de Google Docs. Además, el rediseño para adaptarlo a las pantallas de móvil y tableta no supone una pérdida de identidad para con los PCs.

¿A qué terminales llegará?

Aunque desde el principio prometieron que todos los equipos con Windows Phone 8 podrían actualizarse a Windows 10 -es más ligero y rápido- ahora desde Redmond explican que no todos los equipos con la versión anterior tienen hardware para soportar la última versión del sistema operativo multiplataforma. La idea de la empresa es que la mayoría puedan hacerlo (no han explicado cuáles son esas demandas de hardware que requiere W10) pero características como el teclado flotante, la integración absoluta de Skype, el rediseño del interfaz o el nuevo Office podrían quedarse fuera de modelos no tan antiguos.

La primera build, que estará disponible en febrero ya nos dará una idea de que modelos podrían quedarse fuera de este gran salto. Sin embargo, en Lumia Conversations aseguran que trabajarán hasta el último día para que sean los menos.


27
ene 15

Windows 10, sus cinco “sorpresas”

Si ayer os presentamos las novedades de Windows 10, hoy analizaremos las claves sobre las que rota la apuesta de esta nueva versión. Un sistema operativo que no sólo pretende solventar las carencias que tuvieron Windows 7 y 8 sino que pretende adelantar por la derecha las apuestas de Apple y Google los dos grandes rivales que parecían haber dejado obsoleta a la empresa cofundada por Bill Gates.

  • Un programa para controlarlos a todos. Apple se jacta de que iOS y OS X están cada vez más cerca y son totalmente compatibles. Google dice que Chrome es la extensión para ordenadores de Android. Pero ninguna de las dos se ha atrevido a dar el complicado salto de unificar en un sólo sistema operativo todo su ecosistema de dispositivos. Todo: desde el funcionamiento hasta las aplicaciones quedan integrados entre el smartphone, la tableta, la consola, la televisión y el PC. Todas las pantallas están, por fin, unidas. Esto no sólo facilitará la experiencia del usuario sino que hará más eficaz y sencillo el trabajo de los desarrolladores y debería empujar la cuota de mercado de Windows en el universo móvil donde le cuesta superar el 5% y ve muy de lejos la batalla por el liderato de iOS y Android -con más de un 40% cada uno-. El interfaz ahora es más sencillo (como en los móviles) y todo será más fluido y ligero. Además, como ocurre con otros sistemas operativos, es gratis, ya no tiene soporte físico y entra de lleno en la segunda década del siglo XXI.
  • Xbox entra en juego. Cuando hemos hablado de unificar todas las pantallas hemos mentado las consolas y la televisión. Y eso es así porque Xbox entra en juego para marcar la diferencia en un negocio que se le da muy bien a Microsoft y en la que Google y Apple ni siquiera están presentes. Satya Nadella, a su llegada, dijo que había que revolucionar el ocio digital y muchos temieron por la venta de este sector. Nada más lejos de la realidad: los juegos de Xbox One se podrán disfrutar en cualquier equipo con Windows 10… y también compartir la experiencia en streaming. Teniendo en cuenta el enorme catálogo exclusivo de Microsoft, empezamos a entender la apuesta de Sony por el universo Android.
  • Cuéntame. En esto también Windows quiere adelantar a sus rivales. Si Siri cambió la forma en la que nos relacionábamos con los teléfonos móviles y Google Talk completó el enorme catálogo de servicios de los de Mountain View, Cortana llegó desde el principio como el más completo de todos. Habla en un tono más natural. La conversación es más lógica y además es transversal, es decir, aprende de la experiencia que tiene con nosotros en todos los dispositivos de los que somos usuarios.
  • Spartan también toma la delantera. El caso de Explorer es, probablemente, el más injusto de la industria tecnológica en las últimas décadas. Se le penalizó para que sus rivales pudieran equipararse a él (¿por qué nadie le corta ahora las alas a Google?) lo que, unido a una mala estrategia de Microsoft, hizo que primero le adelantara Firefox y luego Chrome. La imagen de programa obsoleto no sólo era falsa sino que acabó enterrando cualquier esperanza de Microsoft de retornar a la cima. Por eso lo mejor era hacer borrón y cuenta nueva con Spartan Project, un programa que hereda muchas de las virtudes de la última generación de IE (a la altura de Chrome, Firefox y Safari) y que cuenta con un diseño fresco, utilidades como guardar páginas para su posterior lectura o compartir páginas con apuntes sobreimpresos -también a mano- y, sobre todo, interactuar con otros usuarios en todos los dispositivos.

  • Periféricos excepcionales. La llegada de Nadella no sólo ha supuesto un soplo de aire fresco en una empresa que llevaba demasiados años con las ventanas cerradas (valga la redundancia) sino que ha hecho que Microsoft sea capaz de sorprender, de nuevo, y se crea que puede ser de nuevo la referencia tanto en software como en hardware. El último ejemplo es Surface Hub, una pantalla de 55 u 84 pulgadas que se conecta con un sólo cable y lleva a esta superficie -sobre la que se puede escribir- todas las utilidades de Windows 10 y las multiplica gracias a Skype. Una nueva forma de hacer videoconferencias, brainstorming y de redefinir las reuniones de trabajo. Y por si esto fuera poco, Nadella tuvo su momento “one more thing” y cuando nadie esperaba nada más -porque habían dado al auditorio mucho más de lo esperado- presentaron Hololens. Un híbrido entre las Glass de Google y las Oculus Rift de realidad virtual de Facebook. Gracias a este “casco” -prometieron que no llegaron por poco a presentar las gafas definitvas- podemos recrear realidad virtual en nuestro entorno; hablar con una persona a través de Skype (y verla); y una poderosa herramienta para compartir información de todo tipo con cualquier interlocutor y para campos como la enseñanza, la medicina o la ingeniería. El interfaz es espectacular (permite “anclar” aplicaciones en un lado de la pantalla para seguir haciendo otras actividades), fluido y, los que lo han probado, prometen que adictivo. Algo impensable en versiones anteriores de cualquier sistema operativo. Los problemas han cambiado de barrio.


26
ene 15

Windows 10, el gran sistema operativo de Microsoft

Nueve de cada diez ordenadores del planeta trabajan con alguna de sus versiones. Domina entre portátiles, es la plataforma perfecta para la suite ofimática de referencia y una de las plataformas que más rápido ha crecido en mercados como el de consolas. El pilar sobre el que Bill Gates levantó el imperio Microsoft y una bestia dormida a la que ni siquiera Google ha conseguido desplazar. Se trata de Windows, la distribución más importante del planeta y la consolidación de que los planes de la empresa ahora dirigida por Satya Nadella pasan por unir por completa el universo móvil y el de los PCs.

Desde que anunciaron la preview del programa la han instalado ¡3 millones de usuarios! y la empresa ha recogido más de 800.000 mensajes de feedback para eliminar errores y mejorar facetas del software. Precisamente por eso, a lo largo de los próximos días diseccionaremos todas las novedades del programa de los de Redmond. Sus claves, sus novedades y cómo esta renovación revolucionará (o al menos lo pretende) el modo en el que todos nuestros dispositivos se relacionan entre sí.

Disponibilidad y precio

Antes de centrarnos en sus novedades primero queremos aclarar que todavía no hay una fecha definitiva de lanzamiento y que todo lo que ha presentado la empresa son diferentes versiones muy avanzadas -pero no definitivas- de su gran apuesta. A lo largo de esta semana Microsft nos permitirá acceder a una nueva build en 25 idiomas para seguir aumentando ese feedback del que hablábamos antes y, sobre todo, seguir copando titulares.

Los de Nadella sí han aclarado, sin embargo, el precio de dar el salto a Windows 10. Durante el primer año adquirirlo no tendrá ningún precio. Pasados esos doce meses los usuarios sí tendrán que pagar por la actualización. ¿Por qué esta estrategia? Según datos de NetMarketShare, en octubre de 2014 un 53% de los usuarios de Windows empleaban la versión 7… y hasta XP estaba por delante de 8.1. Un atasco que no sólo da la imagen de que los PCs están vetustos frente a los equipos con OS X o Linux, sino que no permite un correcto desarrollo de la plataforma. Ofrecerlo gratis, sin duda, hará que millones de clientes se animen a adquirir un programa que una vez actualizado será gratuito de por vida.

Mantener las señas de identidad, prioritario

La explosión del universo móvil y la rápida adaptación de los clientes a interfaces mucho más visuales hizo que Microsoft se planteara rediseñar por completo su sistema operativo para evitar la debacle en la venta de ordenadores. El menú de inicio, una de las señas de identidad de Windows desde su nacimiento, pasó a mejor vida en la versión 8 para desgracia de sus usuarios que se quejaron de que dejaban de disfrutar de una de las herramientas más útiles de la plataforma.

Aprendida la lección, Windows 10 no sólo recupera el menú de inicio sino que lo mejorará añadiendo los Tiles que tan buena aceptación han tenido. Las nuevas “teclas de acción rápida” de la parte inferior de la pantalla y el centro de notificaciones que se desplegará a la derecha completan una pantalla de inicio acorde con el número de la versión. De 10.

¿Y qué más podríamos pedir a un sistema operativo que promete heredar y unificar lo mejor de la experiencia móvil en nuestro PC? Un asistente digital tan bueno como Cortana. Y no sólo es tan bueno como el de los Lumia… sino que lo supera de largo por las mayores capacidades que permiten los ordenadores. Es capaz de abrirnos archivos de Office específicos, de reproducir música, de mostrarnos fotos o vídeos y, sobre todo, de saber a qué información puede acceder y a cual no. Solo tenemos que dejárselo claro en la “Libreta” antes de empezar a usarlo.

El nuevo navegador Spartan Project que llegará en “tres, cuatro o cinco meses” y las nuevas utilidades que unirán la experiencia de Xbox One con cualquier otro equipo con Windows 10 son las principales novedades que diseccionaremos en los próximos posts y que si funcionan tan bien como nos prometieron, garantizan un futuro muy brillante a Microsoft.


29
dic 14

2015, nuestras predicciones

Por fin acaba 2014, un año lleno de dispositivos, ciencia y nuevas tecnologías que han dado el espaldarazo a las TICs en la sociedad y que se han convertido en herramientas indispensables en nuestro día a día. Sin embargo, en los más de cuatro años que llevamos compartiendo este espacio hemos aprendido que la tecnología es algo fugaz y cambiante y que cualquier cosa que parezca segura un mes acabará desarrollándose y mejorando en poco tiempo. ¿Cuáles son entonces los retos  y predicciones para este año?

  • Consolidación de algunas redes sociales. Son un servicio -o un producto- y como tales pasan por las mismas etapas que sus equivalentes clásicos (y analógicos). Y después del boom de los grandes hace poco más de un lustro y del crecimiento exponencial en número, veremos como muchas desaparecen -no os preocupéis, hay cientos- y que sólo las más especializadas y las más relevantes sobreviven. Facebook y sus aplicaciones, como Instagram, parece que son las que llevarán la voz cantante. Twitter necesitará hacer algo bien o ponerse en venta. Pinterest tendrá que buscarse un espacio frente a la presión de las grandes y YouTube dará un salto cualitativo con la entrada de música (ya es mucho más que un portal). Las que no estén preparadas para aportarnos algo (en cantidad o de calidad) quedarán condenadas a desaparecer por la saturación que nos causa que haya tantas.
  • Una nueva generación de dispositivos. Y no se trata de los smart watch que se empiezan a ver en las muñecas (y que veremos mucho más por el efecto Apple Watch). Se trata de equipos domésticos inteligentes. De chips en nuestra ropa. De nuevas combinaciones de gadgets ya existentes -como ha ocurrido con los phablets y como pueden hacer Surface y un esperado iPad Pro-. Equipos que unan lo mejor de varios segmentos y que tengan doble faceta. Por un lado saber hacerlo todo bien y ser muy competentes en una sola actividad. Si hasta ahora tener el smartphone nos parecía suficiente, ahora le llega el turno de consolidarse a todos sus periféricos.
  • La esperada mejora de las baterías. Muchos periféricos significan muchas horas con el Bluetooth y el WiFi activados. Y eso significa mucho tiempo “esforzando” la pila del terminal… y muy poca autonomía. Así que los fabricantes ahora se verán obligados a darnos baterías que aguanten sí o sí un día lejos del enchufe tengan o no una manzana en la carcasa. Descargaremos más datos que nunca pero también los enviaremos. Demandaremos más velocidad de transferencia y mejores prestaciones. Baterías de gel y con carga en segundos son las últimas noticias que nos llegan de Japón y Silicon Valley. De su buen hacer también dependerá la industria automotriz.
  • El año del streaming. O, mejor dicho, del internet en todas partes. Más allá de acumular contenidos cada vez trabajaremos con un híbrido nube-soporte físico. Necesitaremos más internet porque descargaremos contenidos en cualquier lugar. Productos como Yomvi han demostrado su viabilidad. El 4G, que “acaba de llegar” se nos ha quedado lento y algunos ya lanzan el 4.5G mientras Ericsson prueba el 5G con unas tasas de transferencia surrealistas. Además, el éxito de Spotify es sólo el primer paso para que Netflix y compañía revolucionen el modo en el que consumimos contenidos multimedia. Un gran reto para las operadoras y para las administraciones.
  • El momento de Microsoft. En un mercado más clásico, será la hora de la verdad para Windows. Los PCs parecen resucitar a costa de las tabletas. Pero, más allá, Windows 10 es la oportunidad para que haya una verdadera plataforma multipantalla. Después de la mala aceptación de Windows 7 y 8 -y lo que le ha supuesto al sistema en su versión móvil- Microsoft dice haber escuchado a los usuarios para crear algo mucho más clásico, intuitivo, vistoso, estable y eficiente. Falta le hacer porque el mercado no suele perdonar tres veces… y porque Chrome empieza a ser más capaz y la tentación OS X nunca se marcha.
  • Una oportunidad para Linux. El software libre también gana adeptos. Sólo necesitan saber venderse y, sobre todo, tener una plataforma móvil sencilla y capaz que sirva de carta de presentación para el gran público. La primera parte es una causa perdida (McCann ya está cogida por Apple) pero la llegada de terminales y tabletas Linux es inminente y, a buen seguro, tendrán su público, por ser de culto, por ser barata y por ser diferente.
¿Vosotros qué creéis que pasará en 2015?