Lo que empezó como una plataforma para colgar vídeos y prosiguió con un éxito sin precedentes tras la compra de Google se ha convertido en algo más que una red social donde todos vemos y compartimos contenidos. Así que los de Mountain View tienen claro que el portal YouTube es, sin duda, una de sus bazas más importantes. Por eso, aunque lo anuncien como una fase de pruebas, sabemos que YouTube ha dado un paso importante para revolucionar el mundo de la televisión -o contenidos audiovisuales- de un modo tan trascendente como iTunes lo hizo con la música.
La web ha comenzado la comercialización de canales de pago. Es cierto que ofrecen dos semanas gratis y que los precios son mínimos: desde 0,76 céntimos al mes (0,99$ dólares) hasta 3,83€ (4,99$) por “Pie in the Sky” y que cada usuario/cliente puede modificar su suscripción y contenidos siempre que quiera, pero parece que en un momento en el que las tabletas, smartphones y ultrabooks le restan protagonismo a la televisión “clásica”, el lanzamiento de canales “personalizados” con contenidos exclusivos a un precio tan bajo puede suponer todo un golpe a los grandes operadores de pago.
Google, sabedora de que va un paso por delante de sus rivales ya ha anunciado cuál será el acuerdo: 45% para ellos y 55% para los propietarios del canal. Curioso si tenemos en cuenta que los de Larry Page han criticado amargamente la relación de Apple con sus desarrolladores de aplicaciones así como discográficas y distribuidoras de cine (30% para los de la manzana y 70% para el creador).
De momento, YouTube ha explicado -oficialmente- que hay 53 canales disponibles entre los que destacan algunos clásicos como los Teleñecos y otros relacionados con el mundo del deporte o del motor. En su lanzamiento estará disponible en 10 países. En España todavía no hay ninguno, pero se sugiere que pronto, La Liga o Moto GP podrían estar disponibles en esta plataforma digital. Las emisiones en directo a un precio competitivo, la imagen en alta definición y su enorme popularidad han sido claves para que Google escoja estos eventos para “romper el hielo” en este mercado.
Malick Ducard, responsable de alianzas de YouTube, explicaba recientemente en el Financial Times que están dispuestos a dar “gran flexibilidad a los dueños del contenido para rentabilizarlo y distribuirlo como prefieran”. La clave reside, para Ducard, en que no son una televisión, sino una plataforma que facilita las emisiones (y, objetivamente, da mucho más público potencial que cualquier televisión del planeta, incluida la BBC). Precisamente por eso, subraya, todos (medios clásicos, creadores y ellos) “podemos coexistir muy bien”.
Además, aunque de momento son canales “sólo profesionales”, desde YouTube dejan abierta la puerta a que cualquier aficionado se sume a los proyectos o pueda crear su propio canal -siempre y cuando responda a unos mínimos de calidad-. Los nuevos rivales de YouTube serán Hulu y Netflix que cuentan con más de 30 millones de suscriptores y que han conseguido frenar en seco el auge de la piratería (que por primera vez ha bajado) en Estados Unidos. Las productoras, distribuidoras y los artistas tienen un nuevo y poderoso aliado. Probablemente todos podamos salir ganando.







