Humm, el puente entre Spotify y YouTube

A pesar de que haya artistas que sigan mostrando reticencias a las plataformas de música en streaming y que algunos inversores no estén muy seguros de su viabilidad (algunas de las más prestigiosas tienen pérdidas crónicas), éstas han demostrado ser la única vacuna contra la piratería y, sobre todo, la tecla que la industria llevaba más de una década intentando tocar para que el consumo volviera a subir.

Por eso no nos extraña que cada vez haya más plataformas en el mercado. Algunas encabezadas por titanes de Silicon Valley (como Apple y Music) y otras independientes que siguen siendo la referencia año tras año (Spotify, Pandora, Deezer, etc.). Todas ellas tienen algo en común: o bien son de pago o, si son gratuitas, incorporan publicidad e interrumpen la música cada cierto número de canciones.

La última en saltar a la palestra es Humm, una propuesta española que además de prometer música ilimitada de forma legal, totalmente gratis y sin anuncios. El servicio funciona tanto a través del navegador web como de en equipos Android. En su blog aseguran que pronto llegarán a iOS aunque dicen que podrían demorarse más de lo deseado.

Humm hace uso de la API de YouTube para exportar hasta nuestro navegador más de 50 millones de canciones (bastantes más que Spotify y Apple Music) que están colgadas en el catálogo del portal de vídeos en cualquier formato: desde videoclips hasta covers o grabaciones en directo.

Tirar de la base de datos de YouTube es lo que permite contar con toda la música que se quiera sin anuncios. Además, también permite que no tengamos que registrarnos para escuchar música. Basta con buscarla y reproducirla. Eso sí, si queremos acceder a las funciones de personalización tendremos que crear una cuenta. Como siempre funcionalidad y privacidad son opuestas.

Una de las ventajas que le vemos -aunque en otras páginas lo consideran una desventaja- es que siempre que creamos una lista o reproducimos una canción, a la izquierda del controlador aparece el vídeo de la canción que estamos escuchando. También aparece una lista de las próximas canciones que escucharemos. Del mismo modo que Spotify podremos marcar canciones favoritas y crear listas con ellas. Además, con nuestros gustos podremos generar una radio personalizada y una radio de descubrimientos para que aumentemos nuestra variedad musical.

Muy al estilo Apple Music -pero ciertamente mejor desarrollado- en el apartado de Ajustes podremos decirle a la plataforma los estilos musicales que nos gustan para que cada vez acierte más a la hora de hacernos propuestas. Como los principales streamers de música, no será difícil encontrar los artistas del momento y las leyendas de la industria. Como ventaja, el fondo de YouTube permite que, con mucha paciencia, se encuentren también rarezas y grupos fuera del mainstream.

Todavía en fase beta, el proyecto parece de lo más ambicioso. Permite conectar nuestras cuentas a las de Spotify -aunque haya que rebuscar bastante para hacerlo- y está abierta a terceros para que los desarrolladores generen nuevas funcionalidades tanto en Humm como en futuras aplicaciones para otros equipos. Con solo un 1% de la población dispuesta a pagar por la música en streaming y con una población que pasa poco a poco de estas opciones a los videoclips, Humm quiere posicionarse como el puente que una Spotify y YouTube. Tiene mucho camino por delante pero también tiene buenos mimbres para lograrlo.

China, ¿un universo paralelo en internet?

El mundo está más “unificado” que nunca (vayamos más allá del término económico, globalizado). Las tecnologías de la información se antojan -internet mediante- como un puente indestructible entre cualquier emisor y receptor del planeta. La primavera árabe es, probablemente, el ejemplo más social que hemos visto en este siglo. Sin embargo, más allá de este paradigma que nos venden las grandes firmas de Silicon Valley, la realidad indica que hay regiones del planeta en el que su forma de entender las redes y la tecnología es diametralmente opuesto al occidental.

El mejor ejemplo de lo que hablamos es, sin duda, China. El mercado más deseado por las empresas capitalistas. Un mercado con más de mil millones de clientes potenciales donde la publicidad -eje de los ingresos de Google y Facebook, por ejemplo- adquiere cifras mareantes. Donde hacerse con un 1% más del mercado -caso de Apple- dispara los beneficios y donde fidelizar clientes que compren en nuestra tienda (el sueño de Jeff Bezos) sacaría a Amazon de las pérdidas constantes.

El sistema de censura promovido por las autoridades de Pekín durante décadas se tradujo en una suerte de intento de poner puertas al campo (internet) y ante la imposibilidad de esta tarea se creó un mercado paralelo multimillonario de compañías “equivalentes” a las californianas.

Carlos Otto, de El Confidencial, hizo hace unos días un resumen perfecto de las principales empresas chinas en todos los ámbitos donde hay un gigante intocable en occidente. Equivalentes perfectos en el gigante asiático de Facebook, Twitter, Amazon, Youtube y Google.

El ejemplo más claro de equivalencia es, sin duda alguna, Baidu. El gran portal a la red de redes en China tiene un motor de búsqueda a la altura de los de Mountain View, Yahoo! o Bing. ¿Cuál es entonces la diferencia? No hay ningún contenido en él que atente contra los intereses del gobierno del país. Sin embargo, lo que hizo famoso al buscador fue la demanda que multitud de discográficas interpusieron contra la empresa porque ofrece búsquedas directas a archivos (y descargas) musicales. El Alto Tribunal de Pekín la protegió porque las descargas se hacen desde webs de terceros. El gran rival de Google cotiza incluso en Nasdaq donde es un valor recomendado y donde exhibe su fuerza en su mercado doméstico.

Como bien explica Otto, la vida digital china va mucho más allá del buscador. Weibo personaliza la evolución digital de la sociedad del país. Después de los disturbios de Urumch, Pekín se decidió a bloquear el acceso a ciertas redes sociales. Twitter, cómo no, fue una de las primeras. El resultado fue el nacimiento de esta plataforma de microblogging de la mano de SINA Corporation. Prácticamente calca a la red del pájaro azul: 140 caracteres por mensaje y más de 300 millones de usuarios que están continuamente bajo la lupa del censor. Todo este músculo de usuarios también la hace cotizar con éxito en Bolsa.

Y donde se puede copiar Twitter se puede copiar Facebook. Su nombre es Renren y su parecido con Facebook y todas sus herramientas es insultante. Solo hay algo en lo que no le hace sombra a los de Mark Zuckerberg: sus 160 millones de usuarios no están lejos de los más de 100 de sus dos rivales. El primero es Kaixin001 y el segundo Pengyou, una evolución desde un servicio de mensajería instantánea. Ninguno de ellos ha conseguido el éxito de Weibo y se han acabado compartimentalizando y buscando usuarios diferentes. Sin embargo, cualquier red social “minoritaria” occidental haría lo que fuera por conseguir sus clientes.

Un caso aparte parece Youku. Sobre el papel es el Youtube chino pero en la práctica lleva tiempo permitiendo a sus usuarios colgar vídeos de la duración y calidad que deseen y más allá de los vídeos domésticos han creado una plataforma que crece incesantemente dentro y fuera de china gracias a contenidos como películas o programas de televisión que hacen asociados con una cadena nacional.

El último caso que resalta el periodista de Teknautas es el de Alibaba. Es el mejor ejemplo de empresa que se ha “externalizado” desde China. Su salida a Bolsa es la mayor OPV de la historia (obtuvieron 25.000 millones de dólares). Sus acciones desde entonces crecen de forma sostenida y fiable gracias a su continua expansión por todos los mercados. Es cierto que Amazon sigue siendo la referencia en todo el mundo, pero también lo es que Alibaba crece mucho más rápido y que es el único rival al que Bezos teme (y con razón).

Nosotros añadiríamos más ejemplos como WeChat, el servicio de mensajería instantánea desarrollado por Tencent QQ que se ha convertido en el estándar absoluto en las comunicaciones del país. Incluso como identificador en las relaciones empresa-cliente de casi todos los ámbitos del mercado. Su evolución tecnológica es similar a la de Youku ofreciendo posibilidades que a día de hoy la referencia occidental (WhatsApp) no tiene. ¿Su talón de Aquiles? Ha sido puesta en cuarentena en multitud de ocasiones por ser la plataforma de lanzamiento de decenas de contenidos con spyware y malware.

Alphabet, algo más que un nuevo nombre para Google

Google es una empresa mucho menos habitual de lo que pudiera parecer. Más allá de toda la mitología que rodea su nacimiento -es el penúltimo ejemplo de idea multimillonaria que surge de un garaje- el titán de internet se ha comportado casi siempre como una start up, sin miedo al error. Muchas de sus ideas han tenido éxito a la primera pero muchas otras han caído en el olvido después de convertirse en fracasos gigantescos -quizá Google Plus sea el mejor ejemplo-.

Sin embargo, esta forma de entender la tecnología, internet y los negocios ha hecho que en poco tiempo los de Mountain View sea hayan convertido en una empresa puntera en mercados tan diversos como la cartografía, las búsquedas en internet, los sistemas operativos móviles o los vídeos en internet. Y, sin duda, para que esta estrategia siga funcionando, sus dos fundadores -Larry Page y Sergéi Brin- saben que la empresa ha de ser un ente vivo en continua evolución.

El penúltimo paso en esta constante metamorfosis ha sido una profunda reestructuración corporativa que ha resultado en el nacimiento de Alphabet Inc. el paraguas que dará cobijo a todos los negocios y divisiones de este gigante californiano que seguirá regido por sus dos fundadores y que tendrá en la figura de Sudar Pichai la de CEO del buscador. El hombre que diseño la enorme expansión de Android, apostó por Chrome y articuló todo un imperio de contenidos y publicidad con el nombre de Google se pone ahora al frente de la mayor subsidiaria de Alphabet, su corazón y su cerebro.

De este modo, Google también incluirá en su unidad de negocio todos los productos estratégicos relacionados con internet como Android y YouTube. Las demás subsidiarias serán Life Sciences -encargada de productos como las Glass-; Google X -y su coche autónomo-; Calico -referida a investigaciones genéticas-; Wing -que ensamblará Boston Dynamics para el estudio y desarrollo de drones- y por último Google Ventures (cazatalentos) y Google Capital, el cerebro financiero del grupo.

La noticia, que sorprendió a Wall Street, no supondrá nada para los inversores ya que solo se dará un cambio de nombre de los títulos que siguen cotizando por encima de los 660 dólares para sumar un valor bursátil de más 440.000 millones y convertirse en la segunda cotizada más valiosa del planeta solo por detrás de Apple y por delante de Microsoft.

De facto, esta nueva estructura, que permitirá que la división de internet tenga más libertad para experimentar con nuevos negocios online y nuevas fórmulas de expansión, fue premiada con un 7% de incremento en el valor de las acciones. La matriz supone a día de hoy el 90% del beneficio de la multinacional, que en el último trimestre facturó casi 18.000 millones de dólares.

Alphabet, que comenzará su cotización en el índice Nasdaq a finales de año bajo el símbolo GOOG, es solo el resultado natural de un enorme proceso de diversificación que la empresa lleva viviendo desde su nacimiento: lo que empezó como un buscador ahora es un enorme consorcio que distribuye contenido audiovisual, tiene una plataforma de pagos, desarrolla dispositivos móviles a los que da incluso cobertura y arropa proyectos educativos, sanitarios y científicos.

Facebook, ¿y si su rival fuera YouTube?

Si atendemos a las cifras de usuarios activos, cuentas, enlaces compartidos, beneficios, etc. parece que Facebook no tiene rival entre las redes sociales. De facto, la única red social que parece que puede hacerle sombra -el caso de Twitter está entre la paradoja y lo terminal- es Instagram, que también es propiedad de la empresa creada por Mark Zuckerberg.

El motivo es sencillo, la compañía siempre ha querido estar a la vanguardia a la hora de averiguar qué demandan sus usuarios y, lo más importante, qué demandarán antes de que estos lo sepan. Así, la gestión de noticias, la publicidad, la geolocalización, la mensajería instantánea o pequeños detalles a favor de la igualdad social han sido noticia durante el último año. Y como internet está viviendo un giro desde hace tiempo hacia lo multimedia, la batalla por los vídeos está en la cresta de la ola.

Hablar de vídeos en internet es hablar de YouTube. Desde su entrada en el ecosistema Google su presencia en la web ha crecido de forma exponencial y sigue siendo, con mucha diferencia, la plataforma de vídeos online de referencia. Sin embargo, Facebook no parece estar acostumbrada a ser segunda y ya sabe lo que es ganar a Google -que ha vivido en Plus uno de los mayores batacazos de su historia reciente-.

Si Facebook anunciaba recientemente su incursión en los vídeos musicales y una estrategia que la ayudara a crecer en uno de los mercados más relevantes de internet, Susan Wojcicki, CEO de YouTube, subrayó en la última VidCon que los datos de la filial siguen creciendo sostenidamente y que sus nuevos retos serán implementarse -aún más- en los dispositivos móviles y, por qué no, probar con la realidad virtual.

A día de hoy, el 72,5% de los vídeos de Facebook se había ripeado desde la plataforma de Google. Además, si Facebook sigue siendo la plataforma reina en el “primer día” de visualización de un vídeo, YouTube es mucho mejor manteniendo los vídeos con espectadores a lo largo del tiempo. Así, el servicio rojo sigue siendo el preferido por los jóvenes que no solo han conseguido configurarlo a su gusto sino que siguen viendo en YouTube una plataforma en la que pueden alcanzar la fama con pocos recursos.

Los smartphones y tabletas son ya la vía de subida de vídeos en YouTube. Además, los ingresos de la “plataforma móvil” han crecido un 100% en el último año. Y por si esto fuera poco, YouTube Kids es un éxito tangible: los 100 principales creadores de contenido para esta división han crecido un 80% más rápido que cualquier otro canal de YouTube. Y es que esta especialización ha hecho que los dirigentes no hayan dudado a la hora de lanzar YouTube Games y potenciar la división musical de la empresa.

Vídeos verticales (la guinda para los móviles), realidad virtual, juegos, música, formación, espacio para niños, deportes, creación de contenidos propios y todo el potencial de Google… ¿y si el siguiente paso fuera crear una red social? ¿Y si el gran rival de Facebook siempre hubiera sido éste?06

YouTube, a la calidad mediante el premium

El streaming premium parece ser, ahora mismo, la mejor opción para la comercialización de contenidos. El formato, que comenzó con la música y que tiene en Spotify su mejor exponente, se ha trasladado con éxito al negocio audiovisual a otros mercados (y más lentamente al nuestro) con propuestas como Netflix.

Así, probablemente por la presión de la competencia y de clientes que están dispuestos a pagar por mayor calidad y no tener anuncios en sus visionados, Google ha decidido que antes de finales de año YouTube, el portal de vídeos más importante de la red lance una versión de pago en la que los creadores recibirán hasta un 55% de los ingresos por subir sus vídeos (suponemos que en función del número de visionados cobrarán más o menos) y en la que los clientes podrán disfrutar de todo el catálogo de la casa sin anuncios, hasta ahora única fuente de financiación de la plataforma.

La excepcional acogida de proyectos como HBO Now que permite ver contenidos de la multinacional sin necesidad de tener una suscripción a la televisión por cable; el daño que le está haciendo al portal el éxito de las retransmisiones en directo y los movimientos que parece está preparando Apple para conseguir una plataforma de televisión en streaming dentro de iTunes parecen ser el detonante para este nuevo paso de la filial de Google.

Como explicaba El País la semana pasada, la propia empresa se ha puesto en contacto con los creadores con cuenta Creator Studio en el canal para explicarles que la llegada del nuevo sistema de pago supondrá una actualización en las condiciones de autorización para que la compañía pueda insertar clips de sus piezas audiovisuales en los anuncios de promoción.

El primer párrafo del comunicado es toda una declaración de intenciones: “tus fans quieren opciones. No solo quieren ver lo que les apetezca cuando y donde quieran, quieren prestaciones de YouTube que hayan sido concebidas específicamente pensando en sus necesidades”. Más allá, la empresa no quiere perder ni un segundo más sin monetizar un fondo audiovisual que, a buen seguro, se convertirá en una buena entrada de dinero. Sobre todo si tenemos en cuenta que cada vez son más los usuarios que mentan el portal de vídeos como su principal fuente de ocio audiovisual incluso por delante de la televisión.

El primer proyecto de YouTube para desarrollar una plataforma de pago fue YouTube Music Key una Beta que ofrecía vídeos, canciones, directos y otros contenidos exclusivos además de servicios como la reproducción en segundo plano y la posibilidad de confeccionar listas de reproducción offline y que ha tenido una aceptación discreta incluso en Estados Unidos.