Ciencia vs. Política

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La llegada de Trump a la presidencia de los Estados Unidos, sus primeras medidas y gestos, y algunas declaraciones desconcertantes de alguno de sus colaboradores han puesto sobre el tapete, con inusitada intensidad, la cuestión de las extrañas relaciones entre ciencia y política. ¿Deben ciencia y política mantenerse en esferas independientes de la experiencia humana? Mi respuesta es que sí, pero sin perderse de vista mutuamente. Trataré de extender esa respuesta, de forma muy esquemática, en unos pocos puntos:

(1) La actividad científica genera conocimiento sobre la base del contraste de diferentes modelos, puntos de vista e ideas sobre la naturaleza (el universo, lo que nos rodea y nosotros mismos), y la aceptación por la comunidad científica de aquellos que mejor se acomoden a las observaciones, den cuenta del mayor número de hechos posibles y pasen el cedazo de la prueba.

(2) El ejercicio de la política debe obedecer a su propia lógica, que consiste en el debate y contraste de propuestas alternativas y la opción por aquellas que, siendo respetuosas con los derechos fundamentales y demás derechos reconocidos en las legislaciones nacionales, sean preferidas por la mayoría.

(3) Pero ambos están relacionados entre sí, porque la ciencia ha de desarrollarse en el marco que se decida democráticamente y la política debería basar sus decisiones en hechos y pruebas.

(4) Ambos tienen necesidades comunes porque la actividad científica y el ejercicio de la política necesitan libertad, contraste de ideas, y una ciudadanía bien formada.

(5) Y además, ciencia y política han de basarse en la aceptación de la falibilidad humana y, por ello, en la disposición a rectificar y corregirse.

(6) La política no puede imponer el hecho ni la verdad científica, ni las decisiones políticas han de obedecer a dictados científicos. Hay puntos de vista diferentes, interpretaciones distintas de los mismos fenómenos, pero no hay hechos alternativos. No existe tal cosa.

Un comentario sobre “Ciencia vs. Política”

  1. Estamos en Conjeturas.
    Y JI. decidió desarrollar un razonamiento en el que casen ciencia y política.
    Vale.
    Una ciencia no lo es por utilizar el término para designarse sino’ por desarrollarse de acuerdo con el método científico. Por eso, se habla de ciencia jurídica para prestigiar, desde la misma designacions, un campo del conocimiento riguroso pero que cursa sin seguir el método científico.
    Por eso se habla de ciencias teológicas, por ejemplo, usando interesada y abusivamente el término “ciencias” por más que no sigan en nada el método científico. Pueden ser estudios muy rigurosos, muy coherentes, muy interesantes,…los teológicos, pero nada tienen de científicos, para mi.
    Pues eso, que la política, que J.I. aborda en esta entrada desde el ángulo del “deber ser” y no del análisis de lo que es, casa poco con lo que es la ciencia.

    Cosa distinta es que el desarrollo actual de la ciencia, en Estados como España, va muy ligado a los medios puestos a su servicio por la sociedad en general y por las administraciones públicas de modo específico. Y ello se realiza con mayor o menor intensidad según la política científica sostenida, impulsada y fomentada desde el poder político.

    Salud y saludos.

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