No quiero ciencia divertida

Ayer estrené los 280 caracteres de tuiter con este tuit

Mi intención -creía que estaba claro- era provocar debate.

Sergio, a su manera, me pidió una aclaración

Sergio es uno de los mejores divulgadores. Sus charlas son muy buenas, y muy divertidas. Me gustan mucho y él lo sabe.

Hay quien pensó que mi tuit era una declaración de mi incompetencia

Quizás no le falte razón. Algo parecido pensó don Umberto:

Javier, otro docente y excelente divulgador -con una muy original disposición para con su actividad en este terreno, por cierto- también me interpeló a su manera:

Mi respuesta:

Si no me equivoco, para Javier no hay distinción entre divertido y entretenido, cosa en la que, por cierto, el diccionario de la RAE le da la razón.
Yo, sin embargo, asocio “divertido” con “gracioso” o “humorístico” y pienso que entretener es lo contrario de aburrir. Es posible que esté equivocado, pero me parece que esa distinción es útil. Conozco excelentes divulgadores que no hacen gracia, pero que son muy entretenidos. Y aprovecho para aclarar que contra lo que pueda deducirse de mi tuit inicial, sí me gusta la ciencia divertida, por supuesto, o quizás debería decir, para ser precisos, que me gusta la divulgación divertida. Sigamos, no obstante, con la secuencia.
Esto es lo que quise decir con mis dos siguientes respuestas a Javier:

Y

Carlos Pazos pide aclaraciones también

Aunque Javier no lo ve

Antonio terció en el debate con una consideración terminológica

Aunque confieso que Antonio no me acabó de convencer.

También tomó la palabra Joaquín

Joaquín se declaró partidario de la ciencia cercana (género en el que es un verdadero maestro, por cierto) y debo decir que estoy muy de acuerdo con lo que dijo.

Yo, no obstante, soy más de las buenas historias, quizás porque siempre me ha gustado la narrativa. Por eso me identifiqué con María (sobre todo en lo relativo a Joaquín, JR y Xurxo, narradores extraordinarios; ya me gustaría a mí….)

Mi colega César también intervino pidiéndome aclarar un punto, y esto es lo que le respondí:

Molinos acierta al señalar que es importante el soporte (y le agradezco que diga de mí que soy divertido en persona, afirmación que atribuyo a su amistad y buen talante):

Y Aitor, muy razonable también, se declara amigo de la diversidad de géneros:

A Elena, por su parte, los 280 caracteres de tuiter le parecen pocos y amenaza con tratar este tema en Córdoba, en el Congreso de Comunicación Social de la Ciencia

De repente reaparece Javier y dice que mi madre es una cabra (mejor no se lo chivo a mi madre, la pobre)

Y Juan Antonio, en coherencia con lo dicho por Javier, confiesa que le parecen divertidas las operaciones quirúrgicas complejas

Jose R lleva el asunto al terreno educativo

Y aunque al principio prefiero no añadir complicaciones, lo cierto es que Eugenio tiene razón:

A lo que Jose R responde

Y Eugenio

No puedo estar más de acuerdo.

Hubo otras intervenciones

Y aunque traté de justificarme:

Mi intento resultó vano

(gracias Mónica, por cierto, por tu intervención)
Añado, de postre, una breve consideración de Irreductible que me ha parecido oportuna

Acabo esta secuencia con un tuit de mi admirado y querido Jose, que suscribo:

Creo que a estas alturas está claro lo que pienso. Pero por si acaso me esforzaré un poco más.
El conocimiento no tiene por qué ser divertido, pero casi siempre es apasionante. A veces el problema para percibirlo de esa forma es que no somos capaces de transmitirlo de la manera adecuada. Es, pues, importante, saber comunicarlo, y para ello, lo ideal es cautivar a la audiencia. Algunos recurren al humor, otros hacen cosas muy entretenidas, hay quien busca lo cercano, también se puede recurrir a otras disciplinas para servirte de apoyo: el arte, la música, la literatura…Otros cuentan historias maravillosas, narraciones de aventuras, de intriga, de amor. Y también los hay que, simplemente, son capaces de conseguir entusiasmar con la esencia de lo que cuentan.
Claro que quiero ciencia divertida, lo que no quiero es que solo se dé por buena la ciencia que divierte, o que por tratar de divertir los buenos divulgadores dejen de hacer uso de sus cualidades. Y no quiero dejar de lado lo que dice Eugenio en relación con la enseñanza: aprender cuesta esfuerzo.

Y un estrambote:

¡Qué bien me conoce Xurxo! 😉

Un comentario en “No quiero ciencia divertida”

  1. Leyendo todas las opiniones, me vino a la memoria un profesor de historia que tuve en la enseñanza media, que me cautivaba…me hacía volar, vivir en otras épocas, imaginar mil batallas, conquistas, acuerdos…
    ¡Que preciosos momentos viví en sus clases! Y eso mismo me hacen sentir muchos de ustedes, en sus blogs, en sus charlas, en sus tuits.

    Muchas gracias.

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