¡Y un huevo!

Que comemos mierda a diario no es noticia. Porque nos llenan el buche de aceite de palma, nos meten más glutamatos y aditivos que a un pavo relleno y a todo el mundo le importa un huevo. Pero ahora nos han tocado los h…. Y eso son palabras mayores. Si cuando usted moje la yema nota un ligero tufillo a Fipronil, échele h… Es solo que viene aromatizado con insecticida. Si antes dice Sanidad que aquí no había entrado producto contaminado –esos del Ministerio tienen más h… que el caballo de Espartero– antes pillan veinte toneladas tóxicas en Bizkaia. Y ahora no hay h… y dicen que no.

¡Huevones! Como cuando nos vendían de forma ambulante el aceite de colza, o cuando no podíamos comer chuletón porque podíamos contraer una enfermedad neurodegenerativa que era más difícil de pronunciar que el nombre de un mueble de Ikea, Creutzfeldt-Jakob. También estábamos hasta los h… cuando aparecieron aquellos pepinos con e-coli. Y andábamos en la carnicería pisando h… con aquel fraude en que la carne de caballo sustituía a la de ternera. Que se parecía como un h… a una castaña. A la hora de comer hay que echarle h… porque siempre encuentran algo tóxico. Yo, que sigo sin poner el h… creo que acabo de encontrar el h… de Colón. Por si sigue esta crisis, y viene luego la de los pollos y más tarde la de las gallinas, he hecho acopio de ginebra. Perdonen tanta h, pero me lo han puesto a huevo.

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