Orgasmos en las urnas

Imagen de previsualización de YouTube

En la guerra desatada de sexo, mentiras y cintas de vídeo, los partidos políticos catalanes están echando el resto con orgasmos de urna para ganar votos. Una ardiente Montserrat Nebrera ha recurrido al erotismo para captar la atención mediática. La cámara persigue unos gemidos sexuales por distintos escenarios de una casa. En el camino nos encontramos con champán descorchado, un sujetador negro, zapatos de tacón, la cama con sábanas revueltas… y ella con una toalla. Una especie de peli porno de serie B protagonizada por una ex del PP a la que le ha dado un arrebato por otra formación -Alternativa de Govern- en una noche loca. Marketing para ir de liberal aunque luego su sensualidad sea más falsa que la de Carmen de Mairena. Votar es un placer es el otro vídeo que ha calentado la campaña.

En el spot de las Juventudes del PSC (desde ahora PSOEZ), una mujer simula un orgasmo al depositar su voto en la urna apoyando a Montilla. ¡Jesús, otra desquiciada! La secretaria de Igualdad, Aído, no ha puesto el grito en cielo, sólo cree que es publicidad engañosa. No estoy de acuerdo. El anuncio muestra la realidad; si votas al PSOE, llegarás al orgasmo porque sabes que te van a joder. Los mismos que apenas hace un mes se sulfuraban por las declaración de un político sobre los morritos de la Pajín, basan ahora sus campañas en orgasmos. Es la globalización de la erótica del poder. En lugar de montar mesas redondas con proyectos, los políticos catalanes montan camas redondas.