Nuevos aires para el blog y consultas no vinculantes.

Enésimo parón en el blog, tengo menos constancia últimamente en el blog, que Sergio Ramos con la bibliografía de Teo. Ya no sé qué excusas poner, así que diremos la verdad: no sabía de qué escribir. Con esto arrancamos otro post de reflexiones de hacendado. A aquellos (no muchos) que siguen el blog con cierta frecuencia, les voy a pedir su colaboración. Como los influencers que piden que compartas una cosa, para entrar en un sorteo, cuando les importa un huevo el sorteo y sí que les regales visitas. Solo que yo no les voy a regalar nada, solo que me ayuden si quieren y si no que me cierren la puerta, como a un testigo de Jehová un sábado por la mañana. Al menos voy de frente, cosa que no todos pueden decir. Será una consulta no vinculante, no quiero que me peguen unos porrazos o me metan en prisión.

Son casi 7 años de blog. La idea con la que nació el blog fue narrar las aventuras de un deportista malo, con alguna facilidad para empatizar con el gran público y narrar aventuras más o menos “interesantes”, normalmente marcadas por la dureza. O por la dureza para un deportista así. Pero creo que esta idea ya no tiene sentido. Lo lógico sería cerrar el blog, pero es que me gusta escribir, con mis faltas de ortografía, mi falta de talento y mi habilidad para meterme donde no me llaman. Por qué no seguir con la misma línea? Básicamente porque veo muy difícil hacer este tipo de pruebas y porque ya hay mucha gente haciendo estas cosas. Creo que este blog u otros blogs, tienen sentido cuando eres el único o eres el mejor. Para escribir más de lo mismo y competir en un espacio que no me reporta nada (gano lo mismo con 0 que con 5000 visitas) no tengo fuerzas, ni ganas. Y no voy a entrar en gente que me copia ideas del blog, incluso esquemas de crónicas o estilo…haya cada cual. Pero hay que saber retirarse a tiempo, si no que se lo digan a los americanos en Vietnam.

Durante el verano, cuando he tenido algo de tiempo, me he sacado el título de entrenador personal y experto en nutrición deportiva. Es algo que siempre me ha gustado (es mi única pasión, junto con mi familia) y que me hubiese gustado estudiar más afondo y dedicarme a ello, pero bueno, la vida te lleva por donde de te lleva. Soy consciente de la titulación que es y de la que no es, sé que ni soy IVEF, ni médico, ni nutricionista… lo sé. Tranquilidad, que no soy nada partidario de la intromisión profesional. Pero bueno siempre me ha gustado estudiar cosas relacionadas con el deporte y no está de más tener una titulación por pequeña que sea. Aunque lo importante creo que es la inquietud por saber, no dejar de formarse, estudiar, probar, practicar…y buscar el equilibrio entre experiencia y conocimiento. O lo que toda la vida se ha dicho: hablar de lo que sabes. De aquí mi mano para aquellos que quieran y crean que les pueda ayudar, que se pongan en contacto conmigo para que empecemos a trabajar juntos, me haría mucha ilusión.

Dicho esto, a dónde quiero llegar?  como les decía al inicio quiero darle un nuevo aire al blog. Había pensado en hacer algunos artículos sobre nutrición deportiva, tipos de entrenamientos, nuevas tendencias de entrenamientos con pesas y/o fuerza, artículos que vaya encontrando comentarlos por aquí… luego algo de opinión (no hay que dejar de meterse en charcos) y alguna crónica. De ahí que les pedía su colaboración para saber que opinan. Si lo ven interesante, si tal o cual…

Les dejo el programa del viernes en tele7, algo así es la idea que le quiero dar al blog, pero con otro estilo, ya que no es lo mismo la TV que leer un blog.

La escala de éxito percibido como baremo.

Es una buena época para hacer balance, todas son buenas, pero normalmente después del verano (o antes quizás) y antes de navidad suelen ser las fechas en la que entregan las “notas deportivas”… Hoy voy a afrontar este tema, pero desde la perspectiva del baremo. No tanto sobre mis “notas” si no en virtud de qué ponemos las notas. Creo que sería algo así como el meta-balance.

Cómo un deportista aficionado se pone nota? Ya de por sí es una buena pregunta… En el caso de un deportista de élite (profesional ya es otro tema) lo veo claro. Tu te estas preparando para el campeonato de Europa de pingpong, tu objetivo es quedar entre los 10 primeros, si quedas el 8 pues muy bien, si quedan el 5 mejor y si quedas el primero ni te cuento…y si quedas el 15 pues el balance sería muy negativo. Pero en el caso de un perfil como el nuestro… Nunca vamos a ganar, nunca nos vamos a poder dedicarnos al 110%, las competiciones son variables… Cómo lo hacemos?

Ante esta disyuntiva caben ciertas opciones, de ahí el interés del post. Tiras por el lado del deportista de élite?: en tal carrera en 2017 quedé el 230 y en 2016 el 250, he mejorado… hombre hay tantas variables que afectan a este método que no lo considero fiable. Salvo que pases del 230 al 1, ahí se ve un salto. El tiempo? Un año haces 40min en un 10.000 y al siguientes 39:30 o 41min…has mejorado/empeorado? pues no se… puede ser un golpe de suerte o que te has esforzado un poco más. Pero estás igual de bien o mal que el año pasado… No sé si es un método correcto para alguien de mi/nuestro nivel.

Otro “método” es el que planteo… la escala de “éxito” percibido. Basado en la escala de esfuerzo percibido. Digamos que sería algo así como; una vez terminado un objetivo o una temporada, sepamos ponerle una nota o una valoración, en función de las circunstancias que la han condicionado. Así podemos acabar una maratón con peor tiempo que otra y darle más valor a esa temporada/prueba/objetivo, igual hemos estado lesionados o hemos cambiado de trabajo y no hemos podido entrenar… Al igual que con la escala de esfuerzo percibida la “escala de éxito” percibida será más eficaz cuanto más experiencia tengamos, no haremos más pulcros con el método.

Es simplemente una forma de ver las cosas. Creo que hay un montón de gente que se fustiga por un “mal resultado” (y lo entrecomillo porque igual no es ni malo) o gente que no se atreve a dar el paso por miedo a no estar a la altura… también está el extremo, el que hace poco o nada y se cree la bomba. Pero estos me preocupan menos, el tiempo pone a cada uno en su sitio.

La medalla finisher y la gestión de la derrota.

Hoy va un post de psicología de garrafón, quedan avisados. Y si me apuran para el target que creció más cerca de Oliver y Benji que de La patrulla canina.

Una de las ventajas de practicar muchos deportes (de manera compulsiva) y hacerlo (por deformación profesional) con la mente abierta, es que obtienes pequeños análisis de la situación que en estos deportes se vive. Las diferencias entre el mundo del triatlón: entiéndase aquí, maratón, marchas btt, runners… y el mundo de los deportes de lucha, es palpable. Hoy trataré solo un aspecto, la gestión del fracaso y sus derivadas.

Uno de los aspectos que más me gustaban del triatlón era que siempre se ganaba, siempre y todos? Bueno si esto lo lee mi mujer dirá que no, porque siempre acababa enfadado. Pero el 99% de los “finisher” habían ganado. Bien porque su objetivo era terminar, bien porque le han ganado al del club, bien porque han mejorado el tiempo del año pasado, bien…. Esto no pasa en un deporte en el que te enfrentas a otro y solo uno gana. O ganas o pierdes. Y te ha ganado una persona, no una carrera. Una persona con nombres y apellidos, no una situación.

Con el paso del tiempo y mientras corría en soledad me he dado cuenta que esto es uno de los atractivos del triatlón/running… Cada sábado te regalaga una oportunidad de llevarte un premio moral. Un refuerzo. Como el que está a régimen y se come un helado a escondidas. Estaré puteado en el curro, pero ojo: hoy he mejorado mi marca 1minuto. Psicológicamente esto es muy positivo, salvo que bajes tanto el listón que la autocomplacencia se apodere de ti.

En un combate de judo no pasa eso… tú puedes entrenar como un animal, tener tus tácticas, tus técnicas… pero luego viene uno mejor y para casa… no hay medalla finisher. No vale con lo de: al menos he acabado. Esta gestión de las emociones es algo que hay que trabajar. Incluso se pueden gestar miedos, no quiero que me toque este luchador porque siempre me gana… En cambio tú puedes decidir no correr el triatlón de Zarautz porque el puerto de Aia es muy duro…

No digo que sea ni bueno ni malo, ni mejor ni peor… simplemente es algo que he observado y que al salir un poco de la burbuja del triatlón (nunca mejor dicho) me he dado cuenta. También es un punto a favor de entender que proliferes tantos corredores de mediana edad. Es más balsámicos acabar con el reto de correr la Herri Krossa que apuntarte al campeonato de pádel y perder todos los partidos 6-0 6-0. Una humilde deducción, seguramente errónea, es que te tiene que gustar mucho el pádel para seguir…Te tiene que gustar mucho jugar, ya que cada vez que juegas pones de manifiesto tus miserias y virtudes (lógicamente) y esto a veces es duro.

De vez en cuando soltaré alguna reflexión. A parte que creo que puede aplicarse a otros ámbitos de la vida.

 Nadal de marca blanca

Opinión sobre el Nocillagate, los patrocinios, la élite y los globeros.

Reconozco que no tengo el don de la oportunidad, seguramente tampoco lo busque. El fin de este blog es comunicar, y no estar en el candelabro, como dijo aquella miss. Y que este post meses atrás hubiese tenido más impacto. Pero uno hace las cosas cuando quiere o puede. Aviso que es un tema un poco de “nivel intermedio” de conocimiento del deporte y la comunicación, pero que creo que se puede extrapolar a todos los ámbitos de la vida. Pelotas, enfurruñaos, amargados, mentirosos y gente buena, hay en el deporte y en la pintura (creo).

Arranco este relato con un incidente (para mi entender, gracioso) que nos sacudió en verano. El nocillagate. No me voy a poner a explicarlo en su totalidad, porque aquí lo hacen mejor. Si lo quieres resumir mucho, pero mucho mucho: A una persona conocida, muy mediática en redes sociales, le lanzan un gancho para promocionar una marca. El que le lanza el gancho, ni es de nocilla ni nada, solo buscaba ver su reacción. La reacción, se puede ver en el artículo, “pica” el gancho y se pone a promocionar el producto en sus cuentas. Al de un tiempo, se destapa la farsa y empieza el show. Por un lado los ultra seguidores y por otro los que estaban esperando un traspiés, para darle con todo. La reacción del protagonista no la valoro, porque me parece que se sale del tiesto.

No voy a juzgar yo, la actitud de Josef Ajram, protagonista de esta historia. Ni a la persona, ni al personaje. No es santo de mi devoción y he tenido la ocasión de compartir con él cierto tiempo. Un recurso que utilizan algunos fenómenos en las redes es: te caigo mal, porque no me conoces, solo conoces al personaje. Bueno, no es mi caso, las ideas políticas y de carácter social que tiene, pues no son santo de mi devoción, pero ni es el momento, ni es el lugar. Ni por su puesto, como se verá, la forma de trabajar la difusión. Tampoco creo que nadie me haya visto nunca meterme con él. Y mira que tuve ganas con aquél vídeo que hizo, medio en bromas, medio en serio riéndose de los que empiezan (los kalenjis). Cada uno, es como es, no lo comparto, pero lo respeto.

Voy a tratar de analizar las respuestas. Digo tratar, porque es difícil, cada uno tiene una postura y ésa, es legítima. Qué había ganas de darle? se sabía aquí y en la china. Que lo ha puesto a güevo, eso es más dicutible. No me parece lo más grave que haya hecho. Los que le atacan con criterio, a los que atacan por atacar no puedo defenderlos, se agarran a que se trata de un vende humos y que con esto queda desenmascarado. Que podría vender cualquier cosa siempre que se lleve algo al bolsillo? Seguro. Y que se vale de su fama en redes sociales para vendernos lo que sea? Pues también. Hasta aquí no creo que haya mentido. Pero supongo que como cualquier modelo que anuncia una cerveza que no bebe o unos pantalones que no se pone.

En mi opinión, no creo que haya hecho nada mal. Nada mal, para su forma de ver la vida ojo. Si lo ves como un maniquí. Él se vende como modelo o como cartel publicitario. Se aprovecha de su fama y la rentabiliza. Como tantos. El problema que veo yo, es que cuando haces de tu vida una publicidad constante, no puedes vender hoy nocilla y mañana nutella, hoy colacao y mañana nesquik, hoy orbea y ayer cannondale, hoy isostar y ayer multipower, hoy corremos descalzo y mañana con unas nike… Porque una cosa es ser modelo y otra cosa vender tu vida a modo de reality. Si te inclinas por lo segundo y ésta, está llena de contradicciones, pierdes credibilidad. Y es esto lo que se muestra en esta trama, a mi parecer. Pero nada más… de ahí a insultar dista un abismo. Incluso habrá gente que no lo vea como yo. Pero yo no doy credibilidad a perfiles así en cuanto a lo que material se refiere. Pero tampoco a un super pro. Hay otros perfiles que son mejores (como el de Rodrigo Rorro Morath, de foroatletismo por citar algún medio). Tampoco entiendo los que critican esto y hacen un retuit o comparten un anuncio de una marca para entrar en un sorteo, ya que están haciendo lo mismo. A menor escala. Están demostrando que si a ellos les hubiesen hecho la oferta, lo hubiesen cogido.

Otro foco de críticas viene por un numeroso grupo, no pocos, que ven en el Josef deportista, un fracaso, un farsante, un vende humos y por tanto, no podría ser nunca imagen de nada o recibir patrocinios. Y que estos deberían ser siempre, para aquellos que ganan carreras, porque son los que se lo merecen. Aquí ya se puede entrar en debate… si yo tengo un bar y quiero poner un anuncio, no lo haría en este blog, lo haría en el marca. Esto lo leen cuatro y el marca miles o millones. Pese a que a veces la calidad del marca sea cuestionable (como este blog, dicho sea de paso). La fama de Josef se ha fraguado en las RRSS, algo que está al acceso de todos, de los profesionales también o de los que tienen grandes resultados y ningún patrocinio. En igualdad de oportunidades, quién tiene la culpa, el que pudiendo trabajar su política de comunicación no lo hace o el que lo hace?. Si eres un gran atleta y las redes sociales, blog, youtube…son gratis y no los aprovechas, quién tiene la culpa Josef o tú? Otra cosa es que solo haya una bici para patrocinar y se la den al hijo del gerente de Orbea, ahí entendería las críticas. También se ha instaurado la falsa creencia de que porque soy bueno, me tienen que dar todo… y si le dan algo a un corredor peor se produce un error que debo corregir a cualquier precio y si no, le hago saber al mundo que éste es un paquete.

En el caso concreto del triatlón se ha instaurado una postura, que al menos a mí no me gusta. Para defender a X tengo que atacar a Y. Para defender a los profesionales tengo que atacar a un equipo de barrio, integrado por chicas que sale en los medios. Podrás estar a favor de una cosa, sin estar absolutamente en contra de la otra… Hay gente que se siente más identificada con un determinado colectivo y otros con otro. Hay gente que le gusta Mozart y a otros Juan Magan. Yo puedo sentir mayor curiosidad por la vida de Frodeno (vencedor del Ironman de Hawaii) y mi mujer por un colectivo que hace triatlones sprint, quedan por atrás, pero su perfil es más parecido al suyo. Pero ninguno de los dos, tiene más razón que otro. Y más, puedes ser de Frodeno y no atacar a Pepito Perez. Y lo más importante, lo que diga Frodeno estará bien o mal, según que diga, no quién lo diga. Que parece que si un “élite” dice que comer tubulares es bueno hay un colectivo que se pone a comer tubulares mañana mismo y además atacaría, a los que comemos carne. Creo que hay que sumar y no restar. Y también creo que Pepito Perez no le quita nada a Frodeno.

Sin más, todo esto son reflexiones, seguramente no tenga más razón o menos que cualquiera. Básicamente porque son opiniones. Otra cosa sería, que se recurra a la mentira, ahí no hay justificación. Ser Pepito Perez y decirle a los de Orbea que eres Frodeno, eso no hay quien lo defienda.

El negocio de la vida sana y el culto al cuerpo. Programa 2 de TV.

Durante este verano y por causas ajenas al que escribe, he sufrido insomnio. Algo que he utilizado para ver la TV en verano y de noche, o lo que es lo mismo: refrito tras refrito de programas que durante el año “fueron actualidad”. Podría haber utilizado este tiempo en otras cosas, pero no esperen mucho de este deportista de marca blanca.

Aunque no se lo crean, a veces hay cosas interesantes, incluso a altas horas de la noche. Por resumir un poco este pequeño estudio,  el número de programas dedicados al deporte, salud, alimentación, culto al cuerpo, dietas… es increíble. Si les digo que cada día había por lo menos uno o dos, no les miento. Es cierto que hay más cadenas y muchas temáticas. Pero el volumen de este tipo de programas es para asustar. Quizás no somos conscientes dado que los vemos “salteados”, pero si los ponemos juntos o hacemos un recuento, son más, muchos más que los de otras temáticas.

A qué se debe todo esto? No tengo ni la menor duda, el culto al cuerpo y/o cuidarse es un negocio en alza. Bien por salud o por estética, la gente cada vez está más concienciada o al menos interesada. Luego en cada uno está el hacer las cosas de una manera u otra.

Tal era el bombardeo de información, que había veces que al ver los programas seguidos la información se contradecía. Recuerdo uno, en el que ponían fatal a los alimentos “no ecológicos” y de seguido pusieron otro en el que destapaban que muchos alimentos “ecológicos” no lo eran. Oiga, y qué comemos entonces? Anécdota a parte, es cierto que es interesante estar informado y formado de casi todo, pero más de este tipo de cosas que forman nuestro día a día. Pena que muchas veces parecía que esta información venía sesgada. Otros, eran realmente buenos para tener una perspectiva de la realidad o para vencer tópicos, recuerdo uno de dos médicos gemelos, a los que a uno le alimentaron sin hidratos y a otros sin azucares. En el que venía a decir que los extremos nunca son buenos.

De la temática deportiva con tintes de salud y culto al cuerpo hay tantos o más. Y en septiembre aún más. Respecto a esta temática, me gustaría opinar más, pero caería en el error en el que cayeron casi todos. Por un lado, eran publi-reportajes: ni una pregunta incómoda. Y por otro, buscaban el sensacionalismo o caían en los tópicos. El culturista que se besa el bíceps, sin entrar en más materia… el fofisano que se apunta a una actividad en el gimnasio para bajar peso… Todo se quedaba en el medio de nada. De este bloque solo destacaría uno que vi en una cadena americana. Un entrenador personal, un cuerpo súper atlético, con unos hábitos alimenticios a prueba de bomba… que decidía engordar 35kilos para ponerse en la piel de sus clientes. Estuvo muy bien porque da otra perspectiva del gordo vago y que come por vicio que algunos tienen… Llegó un momento que el preparador decidió no estar tan tan “cachas” y llevar una vida más relajada. Los extremos son malos.

Con tanta tele solo llegué a la conclusión de algo que ya sabía. De las inseguridades se saca mucho dinero. Es más fácil vender algo a una persona con algún tipo de complejo que a uno persona sin él. Luego, si creamos complejos e inseguridades a la gente, les vendemos por miles. Eso y que cuando te gusta un tema, siempre piensas que no lo han hecho del todo correcto, lo ves con otros ojos. O simplemente te molesta que se metan con lo que te apasiona.

Les dejo el programa del viernes. Con esta introducción pensarán que es propio de un premio ondas. Ni mucho menos, yo soy muy consciente de mis limitaciones. Pero estén seguros que lo hacemos con la mejor de nuestras intenciones.