En marcha el mayor escaparate cinegético

La feria Cinegética reúne en Madrid hasta el domingo a más de 200 expositores de caza, pesca y otros accesorios

Un reportaje de Javier Atxa Arrizabalaga

A las 15.00 horas de hoy se abrirán las puertas al público en el pabellón número 12 del recinto ferial madrileño del Ifema donde se desarrollará la segunda edición de Cinegética, un certamen que aúna por segundo año las que fueran Venatoria y Ficaar en un solo escenario con la intención de ofrecer la mayor oferta del sector a nivel estatal y ser referente a nivel internacional.

Muchos aficionados vascos, tanto cazadores de mayor como de menor, así como participantes en tiro deportivo se suelen dejan caer para seguir y conocer de primera mano las principales novedades que el sector se empeña en ofrecer todos los años, bien con actualizaciones de modelos ya consagrados, así como novedades en un vasto catálogo que incluye casi todo lo imaginable para la caza y el tiro deportivo, y del que darán cuenta los más de 200 expositores en una superficie de 11.000 metros cuadrados.

En cualquier caso se trata de otro pulso ferial a estos difíciles años de crisis y que está azotando a muchas empresas del sector. Entre las firmas vascas, en Venatoria estarán la empresa zamudiotarra Ardesa, con marcas prestigiosas como las alemanas Merkel y Haenel, la italiana Fabarm, u ópticas como Leica o Leupold, además de sus monotiros Outfitter o sus armas de avancarga y réplicas de gran calidad. También estará la firma Dikar Bergara, una empresa guipuzcoana perteneciente al Grupo Mondragón que cada año gana adeptos gracias a sus excelentes cañones, de larga tradición en el exigente mercado estadounidense, y que incluso ofrecen un rifle de diseño propio de cerrojo, el Bx 11 multicalibre.

Otra de las empresas de escopetas tradicionales que expondrá sus yuxtapuestas y rifles exprés será Arrieta, firma de Elgoibar creada hace ochenta años y cuyas armas de gama alta le permiten aguantar los embistes de estos malos años en el apartado comercial, y que se ha llevado por delante a otras casas escopeteras. Asimismo estará otra empresa de Elgoibar, Pedro Arrizabalaga, dedicada a escopetas y rifles artesanales de máxima calidad. No faltará tampoco Zubillaga, un habitual del certamen.

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Quienes deseen conocer empresas grandes comercializadoras de productos, la firma leonesa Excopesa muestra sus armas Blaser, Sauer, Mauser y Sig Sauer; ópticas Zeiss, munición Norma y Geco, o cartuchos JG, Fast o Negrello. Otra de las grandes firmas presentes, Aguirre y Cía, ofrece Brownning, Winchester, Miroku, Cz, Meopta, en este 2014 en el que el grupo Herstal cumple su 125 aniversario.

La empresa catalana Esteller tampoco se queda atrás, con sus armas de Heym y sus apreciadas ópticas Swarovski, entre otras. Quienes deseen ver los productos de Borchers o Beretta Benelli Ibérica deberán acudir a la vecina feria, que se acabará mañana, de Sicur y donde las firmas de Gernika y la alavesa de Trespuentes se dedican más a su parte de seguridad, en el pabellón 10.

Y pesca también Y para quienes deseen disfrutar de toda la feria, esta les ofrece numerosas posibilidades. Así este año, además de caza también habrá oferta de pesca deportiva, con un acuario gigante de 22.000 litros, junto a la oferta de productos y servicios de este sector, incluidos destinos de pesca estatales y extranjeros. Los visitantes también entrarán en el sorteo del tradicional tombolón con importantes premios, mientras se pasean por firmas de taxidermia, automoción, medios especializados, libros y audiovisuales, joyería y trofeos naturales, artistas varios, safaris y proveedores, sin olvidarse de las armas blancas o la exposición de arquería tradicional y moderna.

Y los amantes de la caza mayor disponen casi de un certamen propio, gracias a la presencia del Safari Club Internacional o los premios Cinegética, con numerosas actividades a su alrededor. Al final, se trata del mayor certamen estatal, de obligada visita para muchos.

La larga veda, en unas pocas horas

Mañana termina la temporada de caza menor en general en Bizkaia tras una campaña irregular en aves migratorias y donde aún restan jornadas al jabalí

Javier Atxa Arrizabalaga

Bilbao

MUCHAS escopetas descansarán en breve hasta el próximo verano, ya que la temporada de caza menor en general ultima ya su calendario y mañana día 31 acabará oficialmente la campaña 2013-2014 en Bizkaia y Gipuzkoa, mientras hoy es la última jornada en Araba y Nafarroa. Además, mañana viernes no se podrá cazar sorda en Bizkaia, aunque para esta especie sí se prolongarán sus fechas hábiles hasta el próximo miércoles 12 de febrero, solo en acotados y zonas de caza controlada del territorio vizcaino. También los guipuzcoanos podrán cazar becadas gracias a su controlado sistema de partes hasta el domingo 16.

PALOMAS

En Araba, liebres y perdices conocieron la veda el 6 de enero, así que hoy jueves solo se podrá salir a especies migratorias, además de conejo o becada. En el viejo reino, aunque hoy acaba la campaña general, a la sorda también se podrá salir mañana viernes. Un galimatías legal que hace que todos los cazadores deban consultar cada orden de vedas de aquellos lugares donde practican, porque la disparidad de fechas, especies y criterios pulula con mucha alegría.

Si miramos a territorios vecinos, la caza menor acabó en Castilla y León el último domingo de enero; esto es, el pasado día 26. Si seguimos mirando al sur, La Rioja cierra hoy la temporada, a las tres de la tarde, para perdiz, liebre o becada. En cambio, en Cantabria se puede cazar sordas o torcaces hasta el 9 de febrero, porque el resto de especies de menor ya se acabó el pasado domingo. Mañana también se termina la temporada en Asturias, mientras que en Aragón los zorzales y estorninos, por ejemplo, duran hasta este domingo, primero de febrero, aunque becadas y acuáticas serán cazables hasta el tercero, hasta el día 16.

La verdad es que el panorama estatal de vedas ofrece unas cuantas curiosidades; así, el día de reyes en Extremadura se terminó la caza menor en general, pero las palomas y los zorzales, entre otras especies, como estornino pinto, grajilla o urraca, se podrán seguir capturando desde puesto fijo hasta el 28 de febrero. Aunque también se debe contar que no todos los días de la semana son hábiles para cazar, como sí pasa en nuestros territorios.

Balance Y volviendo a lo que respecta a nuestros lares, la campaña que ahora se acaba no pasará a la historia por brillante, porque las migratorias no cumplieron con lo esperado para una temporada considerada como normal, aunque pasar, pasaron. Unas pocas tórtolas en la media veda, luego en octubre unas cuantas malvices, de noche o por los sitios menos acostumbrados, y ausentes en las jornadas de viento sur. Después las torcaces se hicieron mucho de rogar y cruzaron en masa, más de un millón, el último día de octubre, deparando que en algunos puestos se reviviera la “contrapasa” esa misma jornada y el primer día de noviembre. La sorda también tardó algo más en llegar, pero por el contrario se quedó en numerosas zonas de nuestros territorios, alegrando las salidas a muchos que no disponen de acotados en zonas de interior. En zonas castellanas también hubo luces y sombras durante esta campaña pasada con el pájaro de pico largo, mientras la perdiz y la liebre parecen mejorar un algo en sus situaciones poblacionales.

En pleno panorama de vedas, la temporada jabalinera aún cuenta con unas cuantas fechas hábiles por delante, por lo que las batidas y la actividad de las cuadrillas siguen plenamente operativas. En Bizkaia, hasta el 9 de febrero, mientras que en Araba y Gipuzkoa podrán cazar hasta el 23, y en Nafarroa hasta el 27. Unos días antes, el domingo 16, cerrarán en y Castilla León. En La Rioja acabarán este próximo domingo 2, y en Cantabria el siguiente, el 9. Para los más viajeros, en Aragón también se puede hasta el día 23. En general, y al revés que la caza menor, todos los comentarios apuntan a una campaña con muy buenos resultados en lo que a cifras de capturas se refiere.

Tras las duras perdices de enero

Las últimas patirrojas de la temporada ponen a prueba no solo la habilidad, sino también el propio ser del cazador y la compenetración con sus perros

Javier Atxa Arrizabalaga

LA caza de la perdiz roja española la elevó casi a la consideración de experiencia mística el añorado Miguel Delibes, excelente persona, al igual que escritor, y exquisito amante del campo y la naturaleza. Son unos cuantos los cazadores que además de disfrutar de esta actividad también rellenan sus ratos de ocio ojeando los diferentes trabajos de caza del gran autor vallisoletano. En aquellas páginas, de validez eterna, se destilaba un enorme respeto por estos pájaros que para estas fechas ya van culminando la temporada cinegética y cuyo carácter les hace aún más esquivas si cabe, a sabiendas de que se juegan la vida en cada lance.

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Que a la mínima sospecha pondrán muchos metros por delante o que desaparecen, a veces casi literalmente, del campo cuando se las busca. Dicen los veteranos de esta modalidad que o bien salen muy largas, la mayor parte de las veces rozando el alcance efectivo de la escopeta o fuera de él, o bien que brotan de entre los pies cuando ya no les queda otro remedio. De nuevo la tarea del perro será fundamental para dar con esas mínimas emanaciones que delaten a la perdiz en su entorno, sin adelantarse a su amo y muy atento al asomar en los cortaderos, donde no deberá precipitarse para alertar a estas aves. Luego, cansarlas será una tarea que se lleva en las piernas, para, finalmente, intentar ponerlas a tiro. Además, se trata de pájaros duros y grandes de talla, más apreciados si cabe que los de inicios de la campaña. En ciertos aspectos, esta caza también guarda algunas similitudes con la de la sorda, aunque se desarrolle en escenarios bien diferentes; la patirroja a campo abierto normalmente, y la becada en zonas boscosas. Pero la idea será la misma: tratar de adivinar dónde está cada una, con la ayuda del can, para posibilitar un nuevo levante y tratar de capturarla.

Pero entre ambas modalidades hay una diferencia fundamental: si la becada se trata de un pájaro migrador, que cría y pasa la mayor parte del año en el centro y norte de Europa, la perdiz es un ave sedentaria que puede moverse, por algún motivo concreto, pero no emigrará. Por tanto, los efectivos que se maten en este último mes tampoco quedarán para criar la próxima temporada. Esto lo saben bien los cazadores de perdiz y son muchos los acotados que para estas alturas del calendario han cerrado la temporada de esta especie.

El dilema O algunas, como algún pueblo de La Rioja, que han abierto solo un día de caza y precisamente en este mes de enero, cuando se supone que las patirrojas están más fuertes y esquivas ante un invierno que aún no acaba de ser riguroso. Gran dilema para muchos aficionados: salir a cazar el único día posible permitido o, por el contrario, sujetar y reprimir esa afición porque saben que las capturadas no repoblarán el coto en unos pocos meses.

Todo esto hablando de un pájaro que pasa por un implacable retroceso de poblaciones a nivel estatal. La que fuera “reina” de la caza menor española ha cedido su protagonismo a las aves migratorias debido a causas que casi todos conocen pero, a día de hoy, nadie quiere afrontar con decisión y seriedad desde el ámbito administrativo, político ni institucional. Los hábitats modificados y rotos, la concentración parcelaria, la intoxicación de los campos con productos fitosanitarios o el exceso de predadores, son algunos de los factores de su alarmante disminución.

Los intentos de repoblaciones con tratamientos genéticos en estas aves no parecen cuajar, dividiendo al gremio de perdiceros entre los que defienden las perdices “puras”, si es que quedan, frente a quienes no les importa demasiado salir a cazar las naturalizadas, asilvestradas o repobladas. Una controversia no exenta de muchos matices, pero de la que debiera salir beneficiada la propia especie de la perdiz natural y salvaje. De ahí la importancia de cuidar a esta emblemática ave cinegética.

El cartucho ideal, según las manías

Cuando restan unas pocas jornadas de caza, acertar con la munición idónea puede facilitar el éxito en los contados lances que todavía quedan por delante

Javier Atxa Arrizabalaga

CADA calibre de escopeta tiene su carga de peso ideal para la que están pensados sus cañones. Luego las preferencias, las costumbres y hasta las manías se reparten entre las numerosas marcas que ofrece el mercado, cada vez con mayores estándares de calidad y con poco o nada que ver con lo que se ofrecía hace unos lustros. Solo las continuas subidas de los precios, siempre achacados al plomo aunque no sea esa toda la realidad, obligan a sintonizar los gustos con la capacidad económica de cada bolsillo. Hoy en día se puede afirmar que no hay cartucho malo, aunque cada uno tenga en su imaginario y en la práctica sus marcas preferidas, al igual que sucede con las escopetas o los perros.

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Distintos cartuchos de escopeta del calibre 12 en diferentes gramajes utilizados en la caza menor. Javier Atxa

Volviendo a las cargas y los calibres, entre los dos más usados, el 12 y el 20, conviene recordar que están pensados en principio para disparar 32 y 24 gramos, respectivamente, aunque luego la realidad y las posibilidades sean bien distintas. En el más popular, el calibre 12, disparar cargas de plomo por encima o por debajo de los 32 gramos no significa que se tire mejor o peor, sino distinto. Quienes disparan muchos cartuchos seguidos, como por ejemplo en ojeos o en ciertos puestos de aves migratorias, prefieren usar cargas inferiores, de 30 o 28 gramos, para aminorar el retroceso, aunque este tendrá que ver con la pólvora que utiliza y la presión que genera su explosión, así como el roce al pasar por la boca del cañón.

En el tiro al plato olímpico, la munición permitida es de 24 gramos, y 28 para universal, minifoso y recorridos. Y es que con menos perdigones resultará más complicado acertar a un pequeño trozo de arcilla volante a unos cuantos kilómetros por hora. Aquí no conviene olvidar que un buen plomeo depende, además del efecto de la pólvora, del taco contenedor, de la esfericidad de los perdigones, de la dureza de estos y del grado de choque o estrangulamiento del cañón que se use, que en el tiro deportivo suele ser largo, de 76 centímetros y mayores, para apuntar más fino.

Pesadas Por supuesto, hay quienes prefieren cargas más fuertes, de 34 y de 36 gramos, para abordar el tiro por ejemplo a las perdices, a las palomas torcaces o a las acuáticas. Con un plomeo más denso y normalmente con altas presiones, la carga vuela más rápida y más concentrada, lo que permite alcances efectivos mayores. Algo propicio para las perdices de enero, por ejemplo, que normalmente arrancan lejos del cazador a la mínima sospecha.

Esos disparos largos suelen ser controvertidos por las piezas que puedan ser alcanzadas y quedar heridas en el monte, y lo mismo sucede con las palomas, por ejemplo, aunque aquí cada cazador deberá obrar en consecuencia a sus principios. Todo esto sin recurrir a la denominada magnummanía; esto es, con cañones reforzados expresamente para soportar altas presiones y equipados con recámaras más largas, para cartuchos, siempre en calibre 12, de longitudes de 76 y 83 milímetros.

Aunque tuvieron una breve época de cierta popularidad, es bien raro ver hoy en día cazadores que usen estas municiones, pesadas y veloces, solo aptas casi para semiautomáticas que reduzcan en el hombro su imponente retroceso, seco y duro en paralelas y superpuestas.

Otra de las costumbres que se ha impuesto en nuestro entorno es la munición de 40 y 42 gramos de perdigón fino, normalmente de los números 9, 10 u 11 para cazar sordas. La densa nube de perdigones que lanza hacia adelante, unos 2.040 en número 11, 1.288 en 10 y 860 en el 9, ayudará a barrer cualquier rama o arbusto que esté por delante, pero por el contrario su alta presión hará que el culatazo sea importante.

Algunos objetan que los contados disparos que se realizan durante la jornada de caza y la tensión del lance hacen olvidar el retroceso, pero cada vez más prefieren bajar a cargas más moderadas, de 36 o 34 gramos, para tirar con mayor tranquilidad a la esquiva y deseada sorda.

La Federación de caza vizcaina apunta alto

El crecimiento del número de cazadores federados y la implicación en la caza social y en mejoras de cara al futuro ofrecen un prometedor panorama en 2014

EL equipo de la Federación de Caza de Bizkaia liderado por el joven lekeitiarra Iker Hidalgo Egurrola cierra 2013 con la sensación de haber cumplido bien sus tareas, no siempre fáciles y teniendo que luchar contra el desconocimiento reinante en el entorno social y la desconfianza en el propio seno de los ambientes de cazadores. El repunte de nuevas tarjetas certifica la apuesta creciente de aficionados por esta entidad, la única reconocida legalmente del colectivo de cazadores ante las administraciones. “La Federación está más fuerte que el año pasado, hemos subido un 12% en número de federados. De bajar en estos últimos años, hemos conseguido darle la vuelta a la situación.

Gracias a mucha gente que trabaja día a día por mejorar la situación de nuestra afición” destaca Hidalgo, debido al “buen trabajo que realizan los delegados de la Federación, algunos trabajando desinteresadamente desde hace más de dos décadas”.

El presidente vizcaino aprovecha la ocasión para destacar el “buen trabajo realizado por Jon Olabarrieta y Juan Goikoetxea en defensa de la caza con arco y el silvestrismo, respectivamente, ya que después de muchos años en la Federación han pasado el testigo a otros compañeros” y sin olvidarse del día a día de Begoña Vesga, Iñaki Elorriaga, Susana Zabala o Iñigo Ibarra, entre otros, que dan cuerpo y vida a la federación dentro y fuera de sus paredes.

Ya que el mayor problema de la caza reside en el desconocimiento social existente, incide, “nuestra prioridad sigue siendo acercar la caza a la sociedad. Mucha gente, por lo general no afín al entorno rural, desconoce por completo la práctica de la caza. Tenemos que hacer un mayor esfuerzo en explicar esta realidad. No podemos permitir que se siga criticando desde el mayor desconocimiento” destaca. Un obstáculo que, sin embargo, no afecta a las fuerzas de su equipo implicado en la mejora y defensa de la caza, que tiene la agenda cargada de proyectos como “conseguir la prórroga de la paloma torcaz hasta marzo; solucionar el problema de los accidentes de tráfico con animales cazables, sin olvidarnos de mejorar la gestión cinegética del corzo y jabalí, por ejemplo”, señala el lekeitiarra.

Hidalgo subraya también otro punto importante a su entender, como es que “debemos seguir fomentando la caza social. Nuestro modelo de caza, junto con el de Gipuzkoa, es único en todo el Estado y gran parte de Europa. Que tengamos Terrenos de Aprovechamiento Común y Terrenos Regulados son importantes para poder dar alternativas de caza a todos los vizcaínos” sin olvidar la caza en este territorio; “aunque no tengamos apenas especies sedentarias de caza menor, debemos de valorar mucho más lo que sí tenemos. La caza de aves migratorias de pase y la cada vez más importante alternativa de la caza mayor sitúan a Bizkaia como un territorio más que digno para la práctica de la caza”.

Y de nuevo la mirada vuelve al seno del colectivo, donde unos 16.000 aficionados sacan licencia en Bizkaia y menos del 20% se federan. “Quizá piensan no obtener beneficios. Están equivocados; estar federado, aparte de dar voz y voto para construir el futuro de la caza, ofrece servicios como la tramitación de licencias de caza de otras comunidades, seguro a terceros y daños propios, descuentos en zonas de caza y campos de adiestramiento de perros, etc. Hay que dejarse de egoísmos y plantearse qué puede aportar cada uno, a través de la federación u otras asociaciones en favor de la caza”, zanja.

Porque, dice, hay buen sustrato de base. “En Bizkaia y Euskadi la caza cuenta con uno de los entes sociales más importantes. Un dato relevante son las más de 90 sociedades de caza de Bizkaia. Aunque los tiempos han cambiado y el abanico de ocio sea cada vez más amplio, cada año nuestro colectivo se renueva con cientos de jóvenes que se decantan por lo nuestro; si hacemos las cosas bien, en Euskadi no faltarán ni caza ni cazadores”, concluye Hidalgo.