Perros de caza: algo más que una cuestión de nariz

El olfato resulta importante, pero serán el instinto y la inteligencia, unido a la experiencia, los factores que determinarán si se trata de un gran perro de caza

Bilbao

SABIDO es que los perros cuentan con hasta cuarenta veces más células olfativas que el ser humano, pero esta no será la única cualidad que el fiel aliado deberá poseer y desarrollar para demostrar que se trata de un extraordinario perro de caza. Aunque los niveles de exigencia de cada cazador sean tan distintos casi tantos como cazadores, casi todos quieren luego un can que busque a conciencia en el monte, sepa por dónde ir, esto es, “leer” el lugar en el que se encuentra, para aprovechar el tiempo y los esfuerzos de cada salida, dar con la pieza. Y como está pendiente de su amo, realizar una muestra perfecta mientras espera la llegada de su compañero, antes de respetar la detonación del disparo, previa a realizar un perfecto cobro, a la mano de su acompañante. Hasta aquí todo bien e incluso idílico, que luego no tantas veces sucede en la realidad del día a día.

Porque para llegar hasta ello deberán conjugarse unos factores que el cazador buscará desde el momento de elegir su próximo cachorro y mimar después. El perro procederá de alguna camada de renombre o, al menos, de unos padres de suma confianza de dentro de este complejo mundo de los sorderos; es un mínimo que se debe garantizar ya desde el origen. Luego se buscará un perro que sea despierto, espabilado, al que le pueda la afición por la pluma, delatando su instinto por el oficio que deberá desarrollar después. Tras un adiestramiento más o menos exigente, por supuesto aquí cada maestrillo tendrá su librillo, más o menos riguroso, con una amplitud tremenda pero que al menos sí que deberá contemplar la obediencia a la llamada, la búsqueda de la caza y la muestra del pájaro. Aunque la virtud que le hará buen sordero, junto al instinto, será la inteligencia, cualidad que no se puede entrenar, pero sí perfeccionar desarrollando su instinto, y ello se realizará en el monte, en contacto con la caza, donde el perro podrá exponer sus argumentos. Procurarle el máximo de contactos posibles con la becada será el objetivo prioritario para los primeros pasos del adiestramiento, buscando los terrenos idóneos y en los que luego se tendrá que desenvolver. Así, las zarzas y arbustos no deberán ser obstáculo en su búsqueda, mostrándole los sitios en los que las sordas puedan estar y acostumbrándole todo lo posible a esos escenarios que le suelen gustar a la becada. Luego, con el tiempo, será el propio can quien dé con esos lugares, demostrando ser un apasionado en su tarea y queriendo complacer a su dueño. Porque después de localizar las emanaciones, le resta otra tarea no menos fácil, seguirlas hasta dar con el pájaro e imponer su autoridad para bloquearle y mantenerle en el sitio, delatando su posición.

Distancia

Uno de los temas de discusión entre los becaderos es la distancia a la que se produce la muestra, o mejor aún, cuál es la distancia ideal para que cace el perro de una forma efectiva sin perder el contacto con su amo. Ciertamente en los últimos años los cencerros tradicionales de campano casi han desaparecido de nuestros montes en favor de los collares electrónicos o “beepers” que avisan por dónde anda trabajando el perro y que, a su parada, alteran el sonido con un zumbador que avisa de su posición. Es síntoma de la evolución de muchos de los cazadores de sordas y de la propia forma de cazar. Si antes valía casi cualquier perro con afición y que cazaba sordas en los lugares querenciosos a apenas unos cuantos metros de sus dueños, ahora la tendencia que parece imponerse es la de abarcar muchos más espacio en menos tiempo y recorriendo más monte, a veces a distancias considerables del cazador. Por si fuera poco, la tecnología se ha sumado con localizadores por gps que detallan a qué distancia está el perro, ya sea cazando o mostrando el pájaro. Por supuesto, que el gran perro de sordas también se adaptará a estas nuevas tendencias con tal de demostrar su auténtica pasión por la sorda.

La costa mantienen una buena presencia de sordas

En plena temporada de becadas, las zonas de costa y sus cercanías en Bizkaia mantienen una buena presencia de esta ave, incluso más que en sitios al interior

ESTAMOS en plena campaña de perros y de becadas y ya la práctica totalidad de cazadores afronta las jornadas de caza que restan con sus canes en pos de la sorda. Pocos son los que se atreven a salir a estas alturas del calendario hasta las zonas de puestos, en espera de mañanas de pase continuado de malvices, aunque no quiere decir que estas no lleguen, solo que lo hacen de forma muy discontinua a cualquier hora del día.

Queda la opción de acudir a lugares querenciosos donde se hallan echadas y así disfrutar de un rato entretenido con las comunes y alirrojas. Volviendo a la caza con perro de las aves reinas, la perdiz y la sorda, ambas están en pleno apogeo. Desde distintos acotados llegan noticias de que la patirroja se ha recuperado un poco y está deparando buenas jornadas a quienes se atreven a seguirlas por los páramos castellanos. Claro que también hay cotos en los que no están para echar cohetes y prefieren medir sus capturas en espera de la mejoría de la reina de la caza menor española.

Un ave que lleva décadas en auténtico declive y aunque casi todos conocen y conocemos sus males, casi nadie parece querer ponerles freno. A ver si las propuestas elevadas desde la Oficina Nacional de la Caza y de otras asociaciones encuentran por fin un respaldo serio y la balanza comienza a inclinarse a favor de la perdiz. Uno de los efectos directos de su declive ha sido la clara desviación de muchísimas escopetas hacia otras especies hasta hace bien poco casi menospreciadas, como las malvices y, por supuesto, las sordas.

Becaderos

Por fin los becaderos vizcainos se encuentran de enhorabuena porque todo apunta a que en las últimas jornadas hay más sordas en las zonas de costa y los bosques del territorio que en algunas áreas más de interior de tierras castellanas o riojanas, por ejemplo. Así, en sitios tradicionalmente buenos de los denominados de entrada se están viendo sordas, pero muchas menos que el año pasado por estas fechas; mientras que en zonas de nuestro territorio se siguen capturando ejemplares donde casi nadie se lo esperaba, de forma más o menos regular y estable en estas dos últimas semanas.

Por supuesto, con las dificultades que esta propia modalidad de caza conlleva y en la que el concurso del perro o perros resulta fundamental. No solo por legislación, ya que está prohibido cazar sorda sin perro, sino que este resulta el protagonista indiscutible de cada salida al monte. Eso sí, partiendo siempre de que cada cazador tiene el mejor perro del mundo, hay quien caza mucho y mata poco y al revés, quien captura muchas pero apenas caza, aunque este es un debate que alienta muchas controversias dentro y fuera del sector.

Hablando de la tarea del perro, este será quien delate las mínimas emanaciones de la sorda y sea capaz de encontrar la pieza, bloqueándola, y parando a la espera de que llegue su amo. Dispone de cuarenta veces más células olfativas que el ser humano y unas inmensas ganas de agradar a su amo, que a estas alturas se convierte en compañero de fatigas. Sin todo este trabajo previo, capturar una sorda solo puede ser fruto de la casualidad, que a veces también ocurre, pero sin el perro por delante carece de mérito. Como carecen de vergüenza los disparos que aún se oyen algunos días antes de amanecer y otros ya entrada la noche, sin que nadie parezca querer ponerles fin. Incluso en las cercanías de algunos centros urbanos.

A ver cuándo se toman medidas serias al respecto y se termina de una vez con las lacras de la espera y la parada en Bizkaia. Aunque menos, pero se siguen escuchando. Y resulta más delito si cabe entre aquellos que se llaman cazadores y luego tienen perros de muestra, a los que les hurtan la posibilidad de demostrar sus cualidades cada vez que aprietan el gatillo a traición.

El futuro de la caza. Perspectivas ¿alentadoras?

Los máximos representantes cinegéticos Sarasketa, Iturmendi e Iker Hidalgo recalcan la necesidad del respaldo de todos los cazadores en los próximos años

COMO ya adelantamos, el club de cazadores Bilbur, con motivo de su 25º aniversario, realizó una interesante mesa redonda en Bilbao bajo el título El futuro de la caza. Perspectivas ¿alentadoras? en la que participaron los principales representantes del ámbito cinegético, como el presidente de Adecap y de la Oficina Nacional de la Caza, Juan Antonio Sarasketa Leguina; el presidente de la federación autonómica de caza de Castilla y León, Santiago Iturmendi, además del presidente de la federación territorial de caza de Bizkaia, Iker Hidalgo; acompañados por Magdalena Iturmendi, cazadora y experta en planes cinegéticos.

Aunque el plantel, de auténtico lujo, hubiera sido para un lleno abrumador, apenas unas docenas cazadores, la mayoría socios del propio Club Bilbur, respaldaron un encuentro cercano que dio pie a preguntas sobre los principales temas que inquietan al colectivo. Entre los asistentes e invitados, junto al presidente de Bilbur, José Luis Nuñez, y el vicepresidente, Javier Zorriketa, y diversos directivos, estuvieron aficionados y personas inquietas e interesadas en el encuentro como el presidente de la Federación de Burgos, José Antonio Calzada; el biólogo y periodista Julen Rekondo, el exarmero bermeano Antón Goikoetxea Kurtzio, o Alejo Mendizabal, expresidente de la sociedad de Caza y Pesca de Mundaka, entre otros.

Así, Iker Hidalgo abrió plaza recordando que cada año 16.500 vizcainos sacan la licencia en el territorio, antes de recordar las dificultades que encuentran para gestionar bien el corzo en Bizkaia o los problemas que tienen con los daños causados por el jabalí y que pagan los cazadores. Iker solicitó que los cazadores estén unidos e informados para afrontar los retos que llegarán, a sabiendas que la federación y las asociaciones son buenas conductoras de las preocupaciones de los cazadores.

“El campo te la da y te la quita” Por su parte, Magdalena Iturmendi, valoró los problemas que padecen desde Bilbur, e insistió en desarrollar el mejor aprovechamiento posible de cada acotado, a sabiendas de que la mayoría de los socios son sorderos y la cría de este pájaro se resuelve muy lejos. Magdalena recordó que las poblaciones tienen que estar equilibradas, aunque hay muchísimos predadores, y que “la caza, te la da y te la quita el campo” aseguró. Su padre, Santiago Iturmendi, cifró en veinticinco los años que lleva en tareas federativas, ahora al frente de Castilla y León, antes de hacer una metáfora sobre la situación de la caza menor y la mayor con la casa que tiene cada una. Así, mientras la menor vive en una casa absolutamente deteriorada, sin paredes ni techos, en los que es imposible que se pueda desarrollar y vivir; por el contrario la caza mayor “tiene una casa estupenda” gracias al abandono de los montes y donde han proliferado jabalíes y corzos de forma espectacular en los últimos años.

Iturmendi afirmó que caza y agricultura han de ir de la mano y que, de cara al futuro, “como colectivo tenemos que tener otra actitud. De la caza lo sabemos casi todo y los problemas los solucionamos en la barra de un bar” por lo que pidió a los cazadores que colaboren en los proyectos que están en marcha, y a las federaciones y asociaciones que hagan cosas, olvidando individualismos. “Hay que apoyar a la gente que trabaja por la caza, y es un poco esfuerzo de todos”, resumió.

En ese sentido también incidió Juan Antonio Sarasketa, recordando que la Oficina Nacional de la Caza “ha abierto una puerta a la esperanza” con la próxima reforma de la Ley de Tráfico y los accidentes con animales salvajes, a pesar de los empeños contrarios de alguna aseguradora, y la próxima Ley de Montes, “gracias a muchas personas que arropan el trabajo que se hace a favor de la caza de forma altruista”. Al final, fue una tarde que se hizo corta para resolver todos los asuntos que marcarán el futuro de la caza.

Las mejores fechas para la becada

La llegada de las aves migratorias invernales con los vientos del norte también ha empujado a las primeras remesas de sordas hasta nuestras costas y bosques

Javier Atxa Arrizabalaga

Mientras la temporada de pase desde puestos reglamentados agota sus últimas jornadas, en Bizkaia finalizará pasado mañana, el próximo 30 de noviembre, igual que en Castilla y León, aunque nuestros aficionados podrán seguir cazando las migradoras hasta finales de enero, la mayoría de estas aves de invierno ya han dejado sentir su presencia; especialmente las malvices, tanto comunes como alirrojas, como algunos bandos de avefrías y los siempre majestuosos bandos de gansos.

caza

Además de las fechas, propias para la llegada de este contingente de aves, los fríos vientos del norte y nordeste, acompañados de los temporales que han barrido Europa en los últimos quince días, han devuelto a la lógica y a la normalidad la temporada de caza. Por supuesto, también han llegado las sordas, con cierto retraso, registrándose una primera buena entrada hace justo dos semanas, que se repitió la semana pasada y deparando las primeras capturas entre los devotos de la caza con perro. En cuanto a las torcaces, aún deben de quedar contingentes en el sur de Francia, pero solo ellas sabrán cuándo emprender su rumbo a las dehesas extremeñas y portuguesas, algo que sucederá a nada que el mal tiempo les apriete lo suficiente, aunque su movimiento casi sea imperceptible por los cazadores vizcainos de pase. También ha mejorado en las últimas fechas la llegada de zorzales comunes, de los que avisamos de su retraso en la presente campaña, e incluso algunos aficionados han manifestado haber tenido mejores días de entrada que años anteriores.

perro Volviendo a la caza de la sorda, becada u oilagorra, desde hace dos semanas se registran más capturas en nuestros montes y en las cercanías de la costa. Entre chaparrón y chaparrón, la dama del pico largo ha llegado y se ha quedado durante algunas jornadas en territorio vizcaino propiciando muchos levantes y algunas menos capturas para quienes han desafiado al desapacible tiempo climatológico.

Es en esta modalidad en la que el perro alcanza la categoría de mejor aliado del cazador y de él dependerá, casi al cien por cien, que la jornada se salde con éxito o fracaso ya que son muchos los factores que inciden en esta especialidad y donde se conjugarán instinto, pasión por la búsqueda, resistencia, nariz y saber contactar con el dueño una vez detectada a la escurridiza ave. De poco sirve un can que bata monte y monte si su dueño está fuera del alcance o al revés; que haga una búsqueda pero sin cubrir el terreno suficiente de una forma minuciosa. Las teorías de unos y otros llenarían muchísimas páginas de libros especializados a favor y en contra pero siempre con el perro como protagonista. De otra manera es imposible entender esta forma de caza y la afición que genera, a veces rayando la religiosidad o incluso el sectarismo.

En el apartado negativo, algunos disparos sueltos que todavía se escuchan antes del amanecer o después ya de caer la tarde, delatando que aún quedan individuos que se saltan la ley vigente y el respeto a quienes cazan con su esfuerzo y con perro por delante. Quienes se escudan en la oscuridad para abatir a un ave que busca comida o vuelve a su refugio diurno con una puntualidad envidiable y por las misma trayectoria volando como un gran mochuelo, y cuya dificultad al disparo es mínima. En contra de esta práctica, el Club de Cazadores de Becada ha puesto en marcha su campaña Denuncia la caza al pas en la que se puede detallar con un sistema de gps dónde se sigue tirando a la sorda.

Los responsables del club garantizan el anonimato del denunciante mientras aseguran que se pondrán en contacto con las autoridades competentes para dar cuenta de estos actos de furtivismo que aún perduran en nuestros lugares de querencia. Ojalá la iniciativa sirva para acabar con esta práctica ilegal, que sobrevive gracias al silencio cómplice de otros escopeteros.

El futuro de la caza, sobre la mesa

Los principales representantes de la actividad cinegética abordarán en una mesa redonda las pautas por las que puede discurrir el futuro de esta afición

Bilbao

EL club de cazadores Bilbur cumple este año su vigésimo quinto aniversario de existencia y con motivo de la efeméride ha preparado, junto a la Federación de Caza de Bizkaia, una prometedora mesa redonda que bajo el título El futuro de la caza. Perspectivas ¿alentadoras? pretende reunir hoy en Bilbao a las principales voces de la caza para abordar este tema tan complejo a la vez que interesante para nuestros cazadores. Junto al presidente de la territorial de Bizkaia, Iker Hidalgo, estará el presidente de Adecap y de la ONC, Juan Antonio Sarasketa Leguina, acompañados ambos por dos invitados de auténtico lujo: Santiago Iturmendi, presidente de la Federación de Caza de Castilla y León, y Magdalena Iturmendi, ingeniera de montes y bióloga, además de cazadora y experta en planes cinegéticos.

Una buena ocasión para que los cazadores vizcainos puedan ver por dónde pasan las aspiraciones de cara al futuro más inmediato porque Iker Hidalgo, a pesar de su juventud, conoce bien la realidad de la caza en el propio territorio vizcaino, y con Juan Antonio Sarasketa se podrá saber de primera mano las inquietudes y aspiraciones tanto de Adecap, con un mayoritario respaldo que se ratifica cada año en su fiesta anual, así como de las novedades que llegan a nivel estatal, donde el durangués lidera la Oficina Nacional de la Caza, que últimamente viene ofreciendo buenas nuevas de cara a los próximos años. También será importante la visión de Santiago Iturmendi, originario de Bizkaia, aunque su afición y tareas las haya desarrollado en Burgos y en Castilla y León, comunidad que cada año acoge a muchos miles de vascos que han de emigrar en busca de caza, tanto de migradoras como de especies sedentarias. Y para cerrar el plantel, una ingeniera y bióloga que conoce los acotados desde su propio trabajo diario, y no en vano es además la encargada de preparar los planes cinegéticos del propio Bilbur.

Y volviendo a este club de cazadores, está formado mayoritariamente por vizcainos, todos federados, que desarrollan su afición en nueve municipios del cercano Valle de Losa, al norte de la provincia de Burgos y donde la sorda es la principal protagonista, aunque cuentan con zonas para la codorniz y una línea de pase de migradoras en Peña Angulo. Bilbur cuenta con más de setenta miembros que gestionan un total de 9.500 hectáreas a menos de una hora de coche de Bilbao capital y el éxito de su supervivencia radica en la fidelidad de sus socios, en torno al 75%, muchos desde su fundación, y a la apuesta clara por una “gestión de máximo respeto en la forma de cazar para con el medio ambiente” como destaca su presidente, José Luis Nuñez, además de preocuparse en mantener una buena relación con el entorno donde desarrollan esta actividad cinegética.

Repertorio de temas Aunque la mesa redonda pretende ser participativa entre los asistentes, los temas a tratar pueden ser variados y complejos, quizás fuera de guión. La incomprensión por parte de una sociedad cada vez más urbanizada y urbanita, el concepto del campo y la caza como actividades de fin de semana, la situación del campo y el abandono de los montes en general, una producción agrícola agresiva para las especies, el relevo generacional, la división entre el colectivo y cómo se aferran algunos a los puestos representativos, amén de una autocrítica a los errores que produce el propio colectivo, sin olvidarse de otros temas perennes en esta afición, como la evolución de la actual campaña, pueden ser algunos de los argumentos que pueden suscitar el interés de los aficionados.

Hasta completar el aforo, la cita será en la Kirol Etxea de Miribilla, donde se ubica la sede de la propia Federación de Caza de Bizkaia, a partir de las 18.00 horas. En cualquier caso, una tarde para disfrutar entre amigos y aficionados, justo además en plena temporada.