La costa mantienen una buena presencia de sordas

En plena temporada de becadas, las zonas de costa y sus cercanías en Bizkaia mantienen una buena presencia de esta ave, incluso más que en sitios al interior

ESTAMOS en plena campaña de perros y de becadas y ya la práctica totalidad de cazadores afronta las jornadas de caza que restan con sus canes en pos de la sorda. Pocos son los que se atreven a salir a estas alturas del calendario hasta las zonas de puestos, en espera de mañanas de pase continuado de malvices, aunque no quiere decir que estas no lleguen, solo que lo hacen de forma muy discontinua a cualquier hora del día.

Queda la opción de acudir a lugares querenciosos donde se hallan echadas y así disfrutar de un rato entretenido con las comunes y alirrojas. Volviendo a la caza con perro de las aves reinas, la perdiz y la sorda, ambas están en pleno apogeo. Desde distintos acotados llegan noticias de que la patirroja se ha recuperado un poco y está deparando buenas jornadas a quienes se atreven a seguirlas por los páramos castellanos. Claro que también hay cotos en los que no están para echar cohetes y prefieren medir sus capturas en espera de la mejoría de la reina de la caza menor española.

Un ave que lleva décadas en auténtico declive y aunque casi todos conocen y conocemos sus males, casi nadie parece querer ponerles freno. A ver si las propuestas elevadas desde la Oficina Nacional de la Caza y de otras asociaciones encuentran por fin un respaldo serio y la balanza comienza a inclinarse a favor de la perdiz. Uno de los efectos directos de su declive ha sido la clara desviación de muchísimas escopetas hacia otras especies hasta hace bien poco casi menospreciadas, como las malvices y, por supuesto, las sordas.

Becaderos

Por fin los becaderos vizcainos se encuentran de enhorabuena porque todo apunta a que en las últimas jornadas hay más sordas en las zonas de costa y los bosques del territorio que en algunas áreas más de interior de tierras castellanas o riojanas, por ejemplo. Así, en sitios tradicionalmente buenos de los denominados de entrada se están viendo sordas, pero muchas menos que el año pasado por estas fechas; mientras que en zonas de nuestro territorio se siguen capturando ejemplares donde casi nadie se lo esperaba, de forma más o menos regular y estable en estas dos últimas semanas.

Por supuesto, con las dificultades que esta propia modalidad de caza conlleva y en la que el concurso del perro o perros resulta fundamental. No solo por legislación, ya que está prohibido cazar sorda sin perro, sino que este resulta el protagonista indiscutible de cada salida al monte. Eso sí, partiendo siempre de que cada cazador tiene el mejor perro del mundo, hay quien caza mucho y mata poco y al revés, quien captura muchas pero apenas caza, aunque este es un debate que alienta muchas controversias dentro y fuera del sector.

Hablando de la tarea del perro, este será quien delate las mínimas emanaciones de la sorda y sea capaz de encontrar la pieza, bloqueándola, y parando a la espera de que llegue su amo. Dispone de cuarenta veces más células olfativas que el ser humano y unas inmensas ganas de agradar a su amo, que a estas alturas se convierte en compañero de fatigas. Sin todo este trabajo previo, capturar una sorda solo puede ser fruto de la casualidad, que a veces también ocurre, pero sin el perro por delante carece de mérito. Como carecen de vergüenza los disparos que aún se oyen algunos días antes de amanecer y otros ya entrada la noche, sin que nadie parezca querer ponerles fin. Incluso en las cercanías de algunos centros urbanos.

A ver cuándo se toman medidas serias al respecto y se termina de una vez con las lacras de la espera y la parada en Bizkaia. Aunque menos, pero se siguen escuchando. Y resulta más delito si cabe entre aquellos que se llaman cazadores y luego tienen perros de muestra, a los que les hurtan la posibilidad de demostrar sus cualidades cada vez que aprietan el gatillo a traición.

Chaparrón de becadas

 

Las mejores fechas para su entrada no están defraudando y, gracias a los fríos que llegan desde Europa, en estas jornadas se están viendo unas cuantas sordas

LAS previsiones para el largo fin de semana pasado no defraudaron a los amantes de esta modalidad de caza tan especial como es la de la becada con perro. Los rigores de la climatología de estos últimos días en Europa, con nevadas y bajas temperaturas en el norte y la zona central, unido a las fechas en que nos encontramos, han propiciado la entrada de un buen contingente de sordas a nuestros montes, que en apenas unos días han pasado de contar con escasos pájaros a permitir ver más ejemplares en muchísimos sitios, facilitando también el número de capturas.

Que nadie se eche las manos a la cabeza que para esta modalidad hay un cupo de tres pájaros como máximo por cazador y día, y que los aficionados cumplen a rajatabla, por lo que no hay abultadas perchas en ningún caso, salvo que alguien se quiera salir de la legalidad y exponerse a una sanción ejemplar, además de al rechazo del resto de cazadores que cumplen la normativa. Por supuesto, también es obligatorio el concurso del perro en una modalidad en la que no se cogen a las sordas precisamente con la mano por la cola y casi todos los becaderos se conformarían con ver un pájaro, uno solo, en cada salida.

Hay estadísticas en muchas zonas que cifran de una media de un pájaro avistado, que no cazado, por cada dos salidas al monte, de media docena de horas de duración por día. Ello exige una afición inasequible al desaliento, tanto para el cazador como para el perro o perros, que deberán de Continúa leyendo Chaparrón de becadas

La temporada de caza, a pleno rendimiento

 

ESTOS últimos días han llegado nuevos contingentes de aves migratorias, completando las satisfacciones de todos los cazadores, desde los más humildes que cazan en mano a lo que salga, pasando por los puestos, en los que han seguido pasando malvices y torcaces, además de las primeras sordas, cuyas noticias de capturas corren como la pólvora en el seno de este particular colectivo. Por si fuera poco, la apertura del pasado domingo de la veda en comunidades como Castilla y León ha permitido medirse a muchos miles de cazadores vascos con sus perros en pos de las perdices, liebres y conejos, principalmente. La patirroja no pasa por su mejor momento, sin duda, como consecuencia del complicado año de sequía padecido, amén de otros peligros de los que nadie parece querer saber nada, como el envenenamiento del campo, y la propia federación castellana ha hecho un llamamiento para que se cace en función del estado de las especies y de los hábitats. Esto es, con moderación siempre, aprovechando allí donde se pueda y mimando donde haga falta. Pautas que se siguen habitualmente pero que este año toca vigilar aún más.

Pase

Los cazadores de migratorias llevan unos días que no paran. Tras el chaparrón de pájaros del día 24, el jueves pasado unas cuantas malvices y algunos bandos rezagados de palomas animaron un fin de semana pasado por agua en el que solo algunos zorzales hicieron acto de presencia. Continúa leyendo La temporada de caza, a pleno rendimiento

Campeonatos que desprestigian

Ahora que se han apagado los focos sobre los principales campeonatos de caza estatales puede resultar buen momento para pensar, un mes después, qué aportan este tipo de eventos que, aunque concentran la atención de buena parte del mundo cinegético, también llegan a la sociedad, que asiste como espectadora a estas citas que se denominan deportivas.

Si durante todo el año al cazador le cuesta lo suyo defender su afición en cualquier conversación en la que aparezca el tema cinegético, en estas fechas de campeonatos muchos no saben dónde meterse para poder argumentar con un mínimo equilibrio. Porque el mensaje que trasciende en la sociedad es que “el que más mata es el mejor”. Y eso daña irreparablemente, año tras año, la tarea que muchísimos otros cazadores tratan de desarrollar y explicar en la sociedad. Además, todos los años surgen detalles que bordean la polémica dentro del mundo competitivo y no digamos cómo se propagan luego a través de rumores. Raro es el año que se libra de algún runrún.

En el último campeonato de caza menor con perro de España, los tres primeros abatieron cuatro perdices. Pero el a la postre campeón se presentó con dos más, seis en total, que había cobrado su perro, al parecer una de ellas soltada por un águila que cazaba por allí. También al no llevar puesto durante la prueba el obligatorio chaleco reflectante provocó media hora de espera, hasta que un juez dijo que no era óbice para alterar la clasificación. El segundo y tercer concursante llegaron igualados con cuatro perdices capturadas, pero separados por ocho minutos en el control de entrada.

SORDAS.

En el campeonato de becadas, otro tanto. Nadie duda que el navarro Juan Mari Esain esté por encima del resto y sumó su octavo título estatal de los veintiún disputados. Ampliar en esta edición de tres a diez cartuchos ratificó la categoría del de Sabaiza al capturar siete sordas, por dos del siguiente clasificado, con una veintena de pájaros en total cobrados. Pero es que los cazadores normales tienen un cupo máximo diario de tres pájaros en casi todas las comunidades. Pronto llegaron las quejas, por ejemplo, del Club de Cazadores de Becada, al dejar saltarse ese límite y ofrecer un modelo de prueba que poco aporta al singular mundo de la sorda. Los foros de internet han echado chispas durante muchos días, a favor y en contra, de estos campeonatos y también de sus ganadores. Pero el mensaje de trasfondo que llega de rebote a la sociedad puede resultar nefasto. Nadie se imagina hoy en día este tipo de concursos en Francia, Italia, Alemania o Inglaterra, donde también hay varios millones de cazadores.

CALIDAD.

Cuando se habla de caza racional, moderna, respetuosa y acorde a los tiempos se pretende ofrecer un mensaje bien distinto y promover otro modelo diferente. El que entiende la caza como reguladora de las especies cinegéticas, respetuosa con el medio natural que les rodea. Una caza bien ejercida desde una pasión que se regula y autorregula en cada temporada. A nadie se le ocurre esquilmar todo lo que le sobrevuela cuando va al pase, ni exterminar piezas en su coto porque sabe que el año siguiente no habrá animales que cazar. Se preconiza una caza moderna y respetuosa que se gestiona a través de planes y buscando la conservación, que extraiga los elementos que resten sin poner en riesgo al colectivo motivo de su afición, ni a su entorno, casi tan importante como las propias especies. No vale todo para sumar piezas. Porque cazar conlleva mucho más que matar animales. Hay gente que declara que caza mucho y mata poco. Porque la actividad de la caza es mucho más que sumar piezas. Y los campeonatos, la imagen que parecen ofrecer es la de cuanto más y en menor tiempo, mejor. En algunas cosas, también en materia de caza, parece que seguimos estando muy lejos de Europa.

Guerra contra ‘las esperas’

Algunos dicen que es una pieza de caza más para abatirla a traición a media luz mientras va a comer o refugiarse Los socios de Adecap y el CCB colocarán carteles en los lugares en los que se supone se practica esta modalidad ilegal

Es una de esas manchas a erradicar en el mundo de la caza vasca que por fin encuentra alguien que le haga frente con firmeza y seriedad. La Asociación para la Defensa del Cazador y Pescador de Euskadi Adecap, los jóvenes de Adecap Gazteak y el Club de Cazadores de Becada de Euskadi (CCB) han cogido las riendas frente a un espinoso asunto que desde hace años reclama su fin con la campaña Stop esperari! iniciada hace unos pocos días.

La espera o la parada es esa modalidad de caza en la que algunos individuos con escopeta esperan al paso de la becada o sorda cuando se desplaza a su lugar de comida o refugio, o sea al atardecer o al amanecer, para derribarla con toda impunidad y sin el concurso de perro alguno. Es un mero ejercicio de tiro nocturno a un ave desorientada que vuela casi a oscuras. El vuelo de la becada en estas circunstancias es lento y errático, a media luz, muy similar al de un murciélago, pero mucho más fácil de alcanzar gracias a su gran tamaño con los perdigones de la escopeta.

La prohibición de esta modalidad, quizá entendible hace muchos años pero inexcusable hoy en día, la solicitaron los propios cazadores, ante el número de bajas que se producen en muchos lugares de querencia para la entrada de este pájaro venerado por los cazadores vascos con perro de muestra, que centran todo el año en los tres meses que se podrá cazar a la emblemática ave de pico largo.

Caza furtiva

Se trata de una modalidad que enfrenta a los cazadores más furtivos de pase, nunca mejor dicho, con los cazadores con perro. Si los primeros argumentan que se trata de una especie cinegética más a cazar, los segundos centran su manera de entender la caza en el trabajo y esfuerzo del perro, que deberá resolverse momentos después de la obligada puesta del can y donde la sorda en muchas ocasiones se muestra capaz de eludir el acoso de perros y cazadores. Una ocasión, la de escapar, que demasiadas veces queda robada al alba o al atardecer mientras la becada se dispone a buscar comida o refugio con el cambio de luces. Y, por supuesto, todas las becadas que se abaten a la espera no llegan nunca a lidiar con los perros.

Se desconocen las cifras, pero incluso muy cerca de muchos centros urbanos del Gran Bilbao se oyen disparos sueltos antes del amanecer y aún más especialmente sospechosos al atardecer, delatando a los ilegales en plena hazaña de tirar a traición a la sorda. Pero las numerosas autoridades con las que contamos, tanto forestales como policiales, parecen no poder poner fin a esta intermitente y vergonzante sangría ilegal de aves, y luego se afanan en denunciar faltas mucho más nimias.

Es por ello que muchos cazadores con perro agradecerán la presente campaña de sensibilización y concienciación de Adecap, Adecap Gazteak y el CCB de Euskadi respecto a esta práctica ilegal y sancionable. Como reza el comunicado conjunto “Ambas asociaciones, conscientes del daño que hace dicha práctica tanto en las poblaciones de becadas como a la imagen del colectivo de cazadores, nos gustaría recordar que resulta imprescindible la colaboración de todos a la hora de denunciar cualquier actividad fuera de la legalidad que seamos testigos”.

Adecap y CCB apuestan también por generar un claro “rechazo social” contra estos furtivos enmarcado en una campaña de concienciación del colectivo y una serie de acciones entre cazadores, entre las que figuran la impresión y distribución de carteles informativos donde se censura esta práctica ilegal y se facilitan números de contacto para denunciarla.

Los carteles, descargables por internet en las web de Adecap y CCB, serán colocados por quienes deseen participar en la campaña, y en los propios lugares tradicionales donde se supone que se practica este tipo de furtivismo. Bienvenido sea el nuevo paso contra esta modalidad repudiada por tantos cazadores.