La larga veda, en unas pocas horas

Mañana termina la temporada de caza menor en general en Bizkaia tras una campaña irregular en aves migratorias y donde aún restan jornadas al jabalí

Javier Atxa Arrizabalaga

Bilbao

MUCHAS escopetas descansarán en breve hasta el próximo verano, ya que la temporada de caza menor en general ultima ya su calendario y mañana día 31 acabará oficialmente la campaña 2013-2014 en Bizkaia y Gipuzkoa, mientras hoy es la última jornada en Araba y Nafarroa. Además, mañana viernes no se podrá cazar sorda en Bizkaia, aunque para esta especie sí se prolongarán sus fechas hábiles hasta el próximo miércoles 12 de febrero, solo en acotados y zonas de caza controlada del territorio vizcaino. También los guipuzcoanos podrán cazar becadas gracias a su controlado sistema de partes hasta el domingo 16.

PALOMAS

En Araba, liebres y perdices conocieron la veda el 6 de enero, así que hoy jueves solo se podrá salir a especies migratorias, además de conejo o becada. En el viejo reino, aunque hoy acaba la campaña general, a la sorda también se podrá salir mañana viernes. Un galimatías legal que hace que todos los cazadores deban consultar cada orden de vedas de aquellos lugares donde practican, porque la disparidad de fechas, especies y criterios pulula con mucha alegría.

Si miramos a territorios vecinos, la caza menor acabó en Castilla y León el último domingo de enero; esto es, el pasado día 26. Si seguimos mirando al sur, La Rioja cierra hoy la temporada, a las tres de la tarde, para perdiz, liebre o becada. En cambio, en Cantabria se puede cazar sordas o torcaces hasta el 9 de febrero, porque el resto de especies de menor ya se acabó el pasado domingo. Mañana también se termina la temporada en Asturias, mientras que en Aragón los zorzales y estorninos, por ejemplo, duran hasta este domingo, primero de febrero, aunque becadas y acuáticas serán cazables hasta el tercero, hasta el día 16.

La verdad es que el panorama estatal de vedas ofrece unas cuantas curiosidades; así, el día de reyes en Extremadura se terminó la caza menor en general, pero las palomas y los zorzales, entre otras especies, como estornino pinto, grajilla o urraca, se podrán seguir capturando desde puesto fijo hasta el 28 de febrero. Aunque también se debe contar que no todos los días de la semana son hábiles para cazar, como sí pasa en nuestros territorios.

Balance Y volviendo a lo que respecta a nuestros lares, la campaña que ahora se acaba no pasará a la historia por brillante, porque las migratorias no cumplieron con lo esperado para una temporada considerada como normal, aunque pasar, pasaron. Unas pocas tórtolas en la media veda, luego en octubre unas cuantas malvices, de noche o por los sitios menos acostumbrados, y ausentes en las jornadas de viento sur. Después las torcaces se hicieron mucho de rogar y cruzaron en masa, más de un millón, el último día de octubre, deparando que en algunos puestos se reviviera la “contrapasa” esa misma jornada y el primer día de noviembre. La sorda también tardó algo más en llegar, pero por el contrario se quedó en numerosas zonas de nuestros territorios, alegrando las salidas a muchos que no disponen de acotados en zonas de interior. En zonas castellanas también hubo luces y sombras durante esta campaña pasada con el pájaro de pico largo, mientras la perdiz y la liebre parecen mejorar un algo en sus situaciones poblacionales.

En pleno panorama de vedas, la temporada jabalinera aún cuenta con unas cuantas fechas hábiles por delante, por lo que las batidas y la actividad de las cuadrillas siguen plenamente operativas. En Bizkaia, hasta el 9 de febrero, mientras que en Araba y Gipuzkoa podrán cazar hasta el 23, y en Nafarroa hasta el 27. Unos días antes, el domingo 16, cerrarán en y Castilla León. En La Rioja acabarán este próximo domingo 2, y en Cantabria el siguiente, el 9. Para los más viajeros, en Aragón también se puede hasta el día 23. En general, y al revés que la caza menor, todos los comentarios apuntan a una campaña con muy buenos resultados en lo que a cifras de capturas se refiere.

Tras las duras perdices de enero

Las últimas patirrojas de la temporada ponen a prueba no solo la habilidad, sino también el propio ser del cazador y la compenetración con sus perros

Javier Atxa Arrizabalaga

LA caza de la perdiz roja española la elevó casi a la consideración de experiencia mística el añorado Miguel Delibes, excelente persona, al igual que escritor, y exquisito amante del campo y la naturaleza. Son unos cuantos los cazadores que además de disfrutar de esta actividad también rellenan sus ratos de ocio ojeando los diferentes trabajos de caza del gran autor vallisoletano. En aquellas páginas, de validez eterna, se destilaba un enorme respeto por estos pájaros que para estas fechas ya van culminando la temporada cinegética y cuyo carácter les hace aún más esquivas si cabe, a sabiendas de que se juegan la vida en cada lance.

caza

Que a la mínima sospecha pondrán muchos metros por delante o que desaparecen, a veces casi literalmente, del campo cuando se las busca. Dicen los veteranos de esta modalidad que o bien salen muy largas, la mayor parte de las veces rozando el alcance efectivo de la escopeta o fuera de él, o bien que brotan de entre los pies cuando ya no les queda otro remedio. De nuevo la tarea del perro será fundamental para dar con esas mínimas emanaciones que delaten a la perdiz en su entorno, sin adelantarse a su amo y muy atento al asomar en los cortaderos, donde no deberá precipitarse para alertar a estas aves. Luego, cansarlas será una tarea que se lleva en las piernas, para, finalmente, intentar ponerlas a tiro. Además, se trata de pájaros duros y grandes de talla, más apreciados si cabe que los de inicios de la campaña. En ciertos aspectos, esta caza también guarda algunas similitudes con la de la sorda, aunque se desarrolle en escenarios bien diferentes; la patirroja a campo abierto normalmente, y la becada en zonas boscosas. Pero la idea será la misma: tratar de adivinar dónde está cada una, con la ayuda del can, para posibilitar un nuevo levante y tratar de capturarla.

Pero entre ambas modalidades hay una diferencia fundamental: si la becada se trata de un pájaro migrador, que cría y pasa la mayor parte del año en el centro y norte de Europa, la perdiz es un ave sedentaria que puede moverse, por algún motivo concreto, pero no emigrará. Por tanto, los efectivos que se maten en este último mes tampoco quedarán para criar la próxima temporada. Esto lo saben bien los cazadores de perdiz y son muchos los acotados que para estas alturas del calendario han cerrado la temporada de esta especie.

El dilema O algunas, como algún pueblo de La Rioja, que han abierto solo un día de caza y precisamente en este mes de enero, cuando se supone que las patirrojas están más fuertes y esquivas ante un invierno que aún no acaba de ser riguroso. Gran dilema para muchos aficionados: salir a cazar el único día posible permitido o, por el contrario, sujetar y reprimir esa afición porque saben que las capturadas no repoblarán el coto en unos pocos meses.

Todo esto hablando de un pájaro que pasa por un implacable retroceso de poblaciones a nivel estatal. La que fuera “reina” de la caza menor española ha cedido su protagonismo a las aves migratorias debido a causas que casi todos conocen pero, a día de hoy, nadie quiere afrontar con decisión y seriedad desde el ámbito administrativo, político ni institucional. Los hábitats modificados y rotos, la concentración parcelaria, la intoxicación de los campos con productos fitosanitarios o el exceso de predadores, son algunos de los factores de su alarmante disminución.

Los intentos de repoblaciones con tratamientos genéticos en estas aves no parecen cuajar, dividiendo al gremio de perdiceros entre los que defienden las perdices “puras”, si es que quedan, frente a quienes no les importa demasiado salir a cazar las naturalizadas, asilvestradas o repobladas. Una controversia no exenta de muchos matices, pero de la que debiera salir beneficiada la propia especie de la perdiz natural y salvaje. De ahí la importancia de cuidar a esta emblemática ave cinegética.

El cartucho ideal, según las manías

Cuando restan unas pocas jornadas de caza, acertar con la munición idónea puede facilitar el éxito en los contados lances que todavía quedan por delante

Javier Atxa Arrizabalaga

CADA calibre de escopeta tiene su carga de peso ideal para la que están pensados sus cañones. Luego las preferencias, las costumbres y hasta las manías se reparten entre las numerosas marcas que ofrece el mercado, cada vez con mayores estándares de calidad y con poco o nada que ver con lo que se ofrecía hace unos lustros. Solo las continuas subidas de los precios, siempre achacados al plomo aunque no sea esa toda la realidad, obligan a sintonizar los gustos con la capacidad económica de cada bolsillo. Hoy en día se puede afirmar que no hay cartucho malo, aunque cada uno tenga en su imaginario y en la práctica sus marcas preferidas, al igual que sucede con las escopetas o los perros.

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Distintos cartuchos de escopeta del calibre 12 en diferentes gramajes utilizados en la caza menor. Javier Atxa

Volviendo a las cargas y los calibres, entre los dos más usados, el 12 y el 20, conviene recordar que están pensados en principio para disparar 32 y 24 gramos, respectivamente, aunque luego la realidad y las posibilidades sean bien distintas. En el más popular, el calibre 12, disparar cargas de plomo por encima o por debajo de los 32 gramos no significa que se tire mejor o peor, sino distinto. Quienes disparan muchos cartuchos seguidos, como por ejemplo en ojeos o en ciertos puestos de aves migratorias, prefieren usar cargas inferiores, de 30 o 28 gramos, para aminorar el retroceso, aunque este tendrá que ver con la pólvora que utiliza y la presión que genera su explosión, así como el roce al pasar por la boca del cañón.

En el tiro al plato olímpico, la munición permitida es de 24 gramos, y 28 para universal, minifoso y recorridos. Y es que con menos perdigones resultará más complicado acertar a un pequeño trozo de arcilla volante a unos cuantos kilómetros por hora. Aquí no conviene olvidar que un buen plomeo depende, además del efecto de la pólvora, del taco contenedor, de la esfericidad de los perdigones, de la dureza de estos y del grado de choque o estrangulamiento del cañón que se use, que en el tiro deportivo suele ser largo, de 76 centímetros y mayores, para apuntar más fino.

Pesadas Por supuesto, hay quienes prefieren cargas más fuertes, de 34 y de 36 gramos, para abordar el tiro por ejemplo a las perdices, a las palomas torcaces o a las acuáticas. Con un plomeo más denso y normalmente con altas presiones, la carga vuela más rápida y más concentrada, lo que permite alcances efectivos mayores. Algo propicio para las perdices de enero, por ejemplo, que normalmente arrancan lejos del cazador a la mínima sospecha.

Esos disparos largos suelen ser controvertidos por las piezas que puedan ser alcanzadas y quedar heridas en el monte, y lo mismo sucede con las palomas, por ejemplo, aunque aquí cada cazador deberá obrar en consecuencia a sus principios. Todo esto sin recurrir a la denominada magnummanía; esto es, con cañones reforzados expresamente para soportar altas presiones y equipados con recámaras más largas, para cartuchos, siempre en calibre 12, de longitudes de 76 y 83 milímetros.

Aunque tuvieron una breve época de cierta popularidad, es bien raro ver hoy en día cazadores que usen estas municiones, pesadas y veloces, solo aptas casi para semiautomáticas que reduzcan en el hombro su imponente retroceso, seco y duro en paralelas y superpuestas.

Otra de las costumbres que se ha impuesto en nuestro entorno es la munición de 40 y 42 gramos de perdigón fino, normalmente de los números 9, 10 u 11 para cazar sordas. La densa nube de perdigones que lanza hacia adelante, unos 2.040 en número 11, 1.288 en 10 y 860 en el 9, ayudará a barrer cualquier rama o arbusto que esté por delante, pero por el contrario su alta presión hará que el culatazo sea importante.

Algunos objetan que los contados disparos que se realizan durante la jornada de caza y la tensión del lance hacen olvidar el retroceso, pero cada vez más prefieren bajar a cargas más moderadas, de 36 o 34 gramos, para tirar con mayor tranquilidad a la esquiva y deseada sorda.

Las mejores fechas para la becada

La llegada de las aves migratorias invernales con los vientos del norte también ha empujado a las primeras remesas de sordas hasta nuestras costas y bosques

Javier Atxa Arrizabalaga

Mientras la temporada de pase desde puestos reglamentados agota sus últimas jornadas, en Bizkaia finalizará pasado mañana, el próximo 30 de noviembre, igual que en Castilla y León, aunque nuestros aficionados podrán seguir cazando las migradoras hasta finales de enero, la mayoría de estas aves de invierno ya han dejado sentir su presencia; especialmente las malvices, tanto comunes como alirrojas, como algunos bandos de avefrías y los siempre majestuosos bandos de gansos.

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Además de las fechas, propias para la llegada de este contingente de aves, los fríos vientos del norte y nordeste, acompañados de los temporales que han barrido Europa en los últimos quince días, han devuelto a la lógica y a la normalidad la temporada de caza. Por supuesto, también han llegado las sordas, con cierto retraso, registrándose una primera buena entrada hace justo dos semanas, que se repitió la semana pasada y deparando las primeras capturas entre los devotos de la caza con perro. En cuanto a las torcaces, aún deben de quedar contingentes en el sur de Francia, pero solo ellas sabrán cuándo emprender su rumbo a las dehesas extremeñas y portuguesas, algo que sucederá a nada que el mal tiempo les apriete lo suficiente, aunque su movimiento casi sea imperceptible por los cazadores vizcainos de pase. También ha mejorado en las últimas fechas la llegada de zorzales comunes, de los que avisamos de su retraso en la presente campaña, e incluso algunos aficionados han manifestado haber tenido mejores días de entrada que años anteriores.

perro Volviendo a la caza de la sorda, becada u oilagorra, desde hace dos semanas se registran más capturas en nuestros montes y en las cercanías de la costa. Entre chaparrón y chaparrón, la dama del pico largo ha llegado y se ha quedado durante algunas jornadas en territorio vizcaino propiciando muchos levantes y algunas menos capturas para quienes han desafiado al desapacible tiempo climatológico.

Es en esta modalidad en la que el perro alcanza la categoría de mejor aliado del cazador y de él dependerá, casi al cien por cien, que la jornada se salde con éxito o fracaso ya que son muchos los factores que inciden en esta especialidad y donde se conjugarán instinto, pasión por la búsqueda, resistencia, nariz y saber contactar con el dueño una vez detectada a la escurridiza ave. De poco sirve un can que bata monte y monte si su dueño está fuera del alcance o al revés; que haga una búsqueda pero sin cubrir el terreno suficiente de una forma minuciosa. Las teorías de unos y otros llenarían muchísimas páginas de libros especializados a favor y en contra pero siempre con el perro como protagonista. De otra manera es imposible entender esta forma de caza y la afición que genera, a veces rayando la religiosidad o incluso el sectarismo.

En el apartado negativo, algunos disparos sueltos que todavía se escuchan antes del amanecer o después ya de caer la tarde, delatando que aún quedan individuos que se saltan la ley vigente y el respeto a quienes cazan con su esfuerzo y con perro por delante. Quienes se escudan en la oscuridad para abatir a un ave que busca comida o vuelve a su refugio diurno con una puntualidad envidiable y por las misma trayectoria volando como un gran mochuelo, y cuya dificultad al disparo es mínima. En contra de esta práctica, el Club de Cazadores de Becada ha puesto en marcha su campaña Denuncia la caza al pas en la que se puede detallar con un sistema de gps dónde se sigue tirando a la sorda.

Los responsables del club garantizan el anonimato del denunciante mientras aseguran que se pondrán en contacto con las autoridades competentes para dar cuenta de estos actos de furtivismo que aún perduran en nuestros lugares de querencia. Ojalá la iniciativa sirva para acabar con esta práctica ilegal, que sobrevive gracias al silencio cómplice de otros escopeteros.

Otra media veda más para olvidar

EN Bizkaia las escopetas han quedado en silencio desde el pasado domingo tras terminar la media veda con una jornada de chubascos intermitentes y con unas pocas tórtolas que quizá quisieron poner la nota de contraste para los aficionados más incansables. En nuestro territorio las jornadas de caza se reanudarán el domingo 29 de septiembre desde los puestos tradicionales de migratorias en las líneas de pase con reglamentación especial, y la apertura de la temporada de caza en general llegará el 12 de octubre.

Son buenas fechas para repasar esta época en la que tampoco han llegado las tórtolas como se las esperaba, y sí que ha habido algo más de presencia de palomas torcaces, ya que la incidencia de la codorniz, urraca o corneja negra son menores aún en Bizkaia. Los cazadores de a pie apenas han disfrutado de un par de jornadas contadas en las que poder ver algunas tórtolas europeas, especialmente en las zonas de costa y en ciertos pasos de interior. Los días 7, 8 y especialmente el miércoles 11 quedaron anotados en minúsculas en los diarios de los tortoleros, junto al citado domingo 15, día del cierre.

cazador

Además, este año los vizcainos que hayan salido a cazar en terrenos libres del territorio deberán entregar un parte de capturas cumplimentado antes del 11 de octubre en las oficinas forales o también antes del 30 de septiembre en la federación de caza vizcaina.

Y es justo en estos días de descanso cinegético cuando muchos vuelven la vista hacia los vecinos guipuzcoanos para hacer las comparaciones de rigor. En el territorio hermano abrieron la media veda el 1 de septiembre y les durará hasta el próximo 11 de octubre, víspera de la apertura de la caza en general del 12 de octubre, sin parón alguno. Así que habrá que pasar página respecto a esta media veda, en espera de la próxima llegada de las malvices, palomas zuritas y torcaces en menos de cuatro semanas.

Mañana, los sorteos Precisamente mañana viernes se realizarán los sorteos en las sedes de las sociedades que gestionan las líneas de pase con reglamentación especial, cuyas solicitudes se pudieron presentar hasta siete días antes; esto es, el pasado viernes 13, tanto en las sociedades como en las oficinas de la Sección de Caza y Pesca foral. Recordar que de la totalidad de los permisos, el 30% se reserva para los cazadores pertenecientes a la sociedad local, siendo el resto a repartir entre los demás aficionados y los miembros de la sociedad gestora de la línea. Todos los datos específicos referidos a esta modalidad se publicaron en la orden foral que aparece en el Boletín Oficial de Bizkaia número 155, documento que debieran leer, o mejor tener siempre a mano, todos sus practicantes para evitarse sorpresas inesperadas. Por ejemplo, con la prohibición de cazar antes de las 07.30 horas, vigente desde esta campaña.

Los cazadores con perro que han pasado la media veda detrás de las codornices por los cotos también se han llevado un buen chasco. Con unas condiciones del campo excepcionales y una cosecha retrasada, las perspectivas eran inmejorables y todo apuntaba a priori a una excelente campaña, hasta el mismo día de la apertura. Muchos acotados sin cosechar pospusieron el inicio, y en el resto, salvo en casos contados, la presencia de la codorniz fue menor incluso a la de la mala temporada anterior.

La ausencia de pájaros y la progresiva recogida de paja dejaron los campos de cereal como solares y en unas pocas jornadas los páramos también se vaciaron de perros y de cazadores. Así que habrá que volver la vista a ver qué sucede en los campos para que ni con las mejores condiciones haya codornices, siempre en espera de datos fiables de capturas. Y no solo las de algunos, siempre triunfantes y demasiadas veces increíbles, en una media más para olvidar con rapidez.