Bizkaia recupera los recorridos

La Federación de Caza realizará las tiradas puntuables de ‘compak sporting’ o recorridos de caza en pista en distintos municipios del territorio vizcaino.

Los recorridos de caza en pista, o compak sporting, una modalidad de tiro de caza sobre platos de arcilla, volverán a ser una realidad en territorio vizcaino, gracias a la apuesta de la Federación por volver a los orígenes de esta modalidad deportiva y para que los aficionados puedan disfrutar de esta especialidad tan en auge a nivel internacional. En Bizkaia no existe en la actualidad ni una sola instalación fija de este tipo desde el cierre del campo de Leioa, hace ya seis largos años, y para realizar los campeonatos territoriales se debía acudir a instalaciones vecinas, como las de Oiartzun o Santa Cruz del Fierro, en Gipuzkoa y Araba, respectivamente. Para este 2013, el panorama va a cambiar de forma importante ya que la Federación de Caza de Bizkaia, ahora presidida por el lekeitiarra Iker Hidalgo Egurrola, tiene previsto organizar cuatro pruebas clasificatorias repartidas por Bizkaia, allí donde legalmente se puedan efectuar tiradas puntuales, con el doble objetivo de realizar las obligadas competiciones puntuables en el propio territorio y también con el de “poder acercar esta atractiva modalidad de tiro a los miles de cazadores vizcainos”, según resalta Iñigo Ibarra, delegado federativo y también juez de competiciones, organizador de este tipo de eventos, a sabiendas de que los recorridos “enganchan a la gente”. Así, las dos primeras tiradas están previstas que se realicen en el campo de tiro de Gallarta, los próximos domingos 10 y 17 de marzo, pudiéndose entrenar las jornadas de víspera en el mismo lugar. La federación ha encontrado una excelente receptividad en los gestores del campo de tiro de la sociedad de caza de Gallarta para poder desarrollar estas pruebas en sus instalaciones. Las otras dos tiradas puntuables de compak sporting se realizarían los domingos 24 de marzo y 7 de abril, y aunque no están concretados todavía los escenarios, todo apunta a que uno sería por la zona de Gernika, y otro más por el Duranguesado o bien en el Txorierri.

CAZA  Si algo distingue a estas modalidades de tiro, tanto los recorridos como en el compak, es su parecido con las situaciones que se producen durante la caza, ya que los platos de arcilla simulan trayectorias de diferentes especies cinegéticas. Para el compak sporting son necesarias seis máquinas distintas, que lanzan los distintos platos sobre cinco puestos distintos y alineados, con lo que la trayectoria del mismo plato varía según el puesto desde el que se le tire. Ello añadido a los distintos platos convierten a esta disciplina en atractiva para los cazadores de a pie, que deberán juzgar dónde y cómo tirar sobre cada plato en el momento preciso. Las denominadas patenas, que alteran su vuelo en el aire; los minis y superminis, que como su propio nombre indica se trata de piezas más pequeñas que los platos convencionales; el rabbit o conejo, las candelas o torres que vuelan en casi todas las direcciones imaginables, aunque siempre al alcance de una escopeta normal de caza, hacen que aquellos a los que les guste el tiro con escopeta disfruten de lo lindo, sin entrar en mayores tecnicismos o complejidades.

En el compak sporting, además de disfrutar de las comodidades propias de un campo de tiro convencional, se permite esperar a los platos con la escopeta ya encarada, algo prohibido durante los recorridos de caza, cuyos platos son los mismos pero desde puestos individuales y repartidos por el campo, lo que dificulta más medir las distancias de los platos. En ambas modalidades se usan cargas máximas de hasta 28 gramos de perdigón, de los números 7 a 9, siendo el más habitual el de 7,5 y los cañones de las escopetas para disparar en recorridos deben de medir un mínimo de 66 centímetros.

Con todo, Bizkaia sigue demandando al menos una instalación estable en la que sus más de 20.000 cazadores puedan practicar con las escopetas en la larga época de veda.

Cómo desengrasar la escopeta

A estas alturas de calendario, hay dos opciones para la escopeta: limpiarla a conciencia, engrasarla y guardarla de forma segura hasta finales de verano, o bien tenerla en perfecto estado de funcionamiento aprovechando las contadas posibilidades que nos quedan.

Otro día nos ocuparemos de aquellos que deciden plegar velas con una buena limpieza a fondo y la consiguiente revisión de los mecanismos principales. Ahora toca insuflar ánimos a los que reniegan de aparcar la escopeta tantos meses. Además, puede resultar una buena época para corregir esos defectillos que a veces notamos cuando estamos en caza real y los tiros no van donde deseamos, esto es, a la pieza que a veces tardamos horas en localizar. Pocos momentos hay más desanimantes que cuando por fin el perro nos pone un pájaro; ya sea perdiz, becada e incluso una codorniz después de un gran esfuerzo y nos acercamos cautos, sale la pieza y ¡pim!, ¡pum! y el pájaro se marcha a criar con un susto del carajo a cuestas. Si al menos el perro sale corriendo detrás de la pieza, indicará un adiestramiento poco riguroso, pero nos evitará esa congoja de cuando el can veterano se queda sentado mirando a su amo después del clamoroso fallo, como reprochándole su falta de acierto para completar la captura.

Cuántos disparos que se fallan se podrían acertar si el cazador tuviera ese instinto de tirador, que básicamente consiste en controlar el momento, encarar adecuadamente, juzgar la trayectoria, calcular el adelanto y finalmente, doblar el dedo índice. Claro que también se falla, pero casi siempre sabiendo el motivo. De hecho, las distintas modalidades de tiro al plato nacieron con esta ocupación, mejorar el tiro de caza y buscar un entretenimiento para la escopeta en tiempo de veda. Así, las primeras tiradas se hacían con bolas de cristal rellenas de plumas para simular al pájaro. Poco que ver con los actuales campos de foso olímpico, que sin embargo ofrecen la posibilidad de juzgar y calcular unas veloces trayectorias que bien pueden ser las de una perdiz salvaje.

consejos En Bizkaia, la oferta es más que limitada, pero hay un campo de tiro al plato activo en Gallarta con un foso olímpico, y de forma puntual otro en Zamudio, con un foso universal. Para tirar en ambas canchas resulta necesario contar con la tarjeta federativa de tiro olímpico, que se puede solicitar en la federación vizcaina (Camino de Berriz 97, Artxanda-Bilbao, teléfono: 94 447 66 62). Pero nada que ver, por ejemplo, con los campos de tiro al plato existentes en la vecina Gipuzkoa, con canchas al menos en Irun, Arrate, Salinas de Leniz, Legazpia y Olaberria. En Araba, también disponen de fosos de plato en Ibaia, Aramaiona, Amurrio, Okendo y Santa Cruz del Fierro. Por lo menos, la oferta a nivel de foso es bastante más variada en una campaña que comienza este mismo fin de semana. Eso sí, conviene repasarse las normas mínimas, sencillas y fácilmente localizables incluso por internet, para saber estar correctamente en un planché y no alterar sin querer la dinámica de las escuadras y las tiradas en las que se participe.

Para quienes deseen practicar los recorridos de caza, las alternativas son menores pero existen. Así, quienes se acerquen por ejemplo al coto industrial alavés de Txoriarte no sólo podrán poner en forma a sus perros con especies sembradas, sino que disponen de dos canchas de recorridos de caza y un minifoso en las mismas instalaciones. También la federación guipuzcoana de caza dispone de tres canchas en la campa de Arkale en Oiartzun, donde también es preciso estar federado en caza para tirar, pero ya han comenzado su época de campeonatos, con lo que la disponibilidad de huecos para tirar puede estar más complicada de ahora en adelante. En cualquier caso, quienes han probado un par de series a las patenas, minis, conejos y candelas, repiten. Por algo será.