Las tórtolas se dejan ver en la costa

En España, la cifra de la población de tórtolas se sitúa por encima de los tres millones y medio de ejemplares En Euskadi apenas cría y se cazan las que migran desde Europa a África a finales de agosto y primeros de septiembre
Las noches oscuras y los chaparrones de estos días pasados, han facilitado que la más pequeña de las palomas europeas nos visite en su tránsito hacia el sur

Bilbao

LA tórtola europea suscita pasiones para quienes practican su caza, que en nuestro entorno suelen ser cazadores de a pie, alejados de acotados, y que se conocen al dedillo las características del tiempo climatológico para que la pequeña y grácil paloma nos visite durante unas horas en su periplo hacia el sur peninsular y África. Así, las noches oscuras por las nubes, los vientos del norte o del sur, y un poco de sirimiri resultan fundamentales para que durante la noche y presumiblemente después de cruzar el Cantábrico, las tórtolas se detengan por unas horas en nuestros bosques más costeros y reemprendan su camino con las primeras luces del día.

Quienes han practicado esta modalidad saben que es casi como una religión, con adeptos capaces de soportar casi todas las penurias con tal de poder ver a diario unas pocas veces las fintas de la ágil tórtola y sus zigzags en el aire, a pesar de que cada vez queden menos sitios hábiles donde poder practicar su caza. Las condiciones del fin de semana pasado, sobre todo el domingo 8, los tradicionales Andramaris, cumplieron las condiciones para que se vieran algunas tórtolas; y así fue según aseguran desde puntos de la costa vizcaina y guipuzcoana. Chaparrones intermitentes, temperaturas cercanas a veinte grados y cielos nocturnos muy cubiertos seguramente tuvieron mucho que ver. También el lunes y ayer mismo se vieron. Porque como ave migradora, este pájaro repite su presencia en los sitios por los que demuestra querencia y, año tras año, son desde esos mismos lugares desde donde avisan del mayor o menor paso sobre nuestros cielos, logrando algunas capturas.

Contadas, que nadie se crea que su abundancia o su carácter les hace parecerse en algo a sus hermanas mayores las torcaces. Perchas de dos o tres ejemplares son hoy en día ya excelentes, en vista de la trayectoria de los últimos años. Normalmente se trata de tórtolas sueltas, o algunas veces grupitos de hasta cuatro o seis individuos, son lo más habitual para toparse, y muy de vez en cuando bandos mayores, que vuelan en dirección sur o suroeste tras amanecer. Proceden de casi toda Europa, salvo Islandia, Irlanda y Escandinavia, y según los datos que hay sobre esta ave, la mayor parte cruza al continente africano a finales de agosto y primeros de septiembre para pasar el invierno. En Euskadi apenas cría, así que aquí se caza como modalidad al pase de migratorias.

‘Proyecto tórtola’

Quien quiera conocer más sobre esta paloma, Fedenca, Fundación para el Estudio y la Defensa de la Naturaleza y la Caza, promovida por la Federación Española de Caza, tiene en internet colgado el informe Proyecto Tórtola y los datos de su primera temporada de estudio (2012) dirigida por José Luis Garrido. Interesante documento para los que quieran avanzar en su conocimiento y que debieran leer todos los cazadores para ver la importancia que los datos ofrecen para elaborar estudios y poder justificar la acción de cazar de forma sostenible.

Distribución, estatus y población reproductora, migración, reproducción y caza son sus grandes apartados, dando detalles y cifras de estudios propios y ajenos sobre esta paloma tan especial. Así, de entre los muchos datos que ofrece el proyecto se puede destacar que la tórtola muestra una gran variabilidad interanual en sus llegadas a España, con una estimación superior a los 3,5 millones de aves, sin contar las islas Baleares ni Canarias. En los últimos años se han cazado a nivel estatal cifras que oscilan entre las 683.104 tórtolas de 2005, las 904.226 de 2008 y las 865.633 de 2010, sin contar Cantabria ni Asturias, donde está prohibida su caza, ni las islas. Alrededor del 70% se cazan en Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha. En Euskadi habría un 0,5% de la población estatal, con capturas del 0,2%. En Bizkaia aún restan varios días ya que se cierra este domingo 15.

Un día para la nostalgia tortolera

Cuando uno habla de la caza de la tórtola a finales de verano, tiene que recurrir a los últimos días de agosto y las dos primeras semanas de septiembre, y encima tiene que rebobinar la mente en unos cuantos años atrás para recordar una especie cuyo declive nadie puede ignorar.

Apenas hace cuatro lustros era raro el día que por estas fechas no hubiera algún ejemplar echado de noche en los arbolados próximos a nuestra costa, y en sitios cuyas querencias a pocos cazadores veteranos se les escapan. Aunque aquel panorama hoy sea prácticamente inexistente gracias a las numerosas construcciones de todo tipo que han aparecido por todos los rincones de nuestra geografía. Eso sí, los días buenos eran en los que predominaban los vientos del sur, con cielos nublados y si aparecía nuestro tradicional xirimiri, pues miel sobre hojuelas, porque la presencia de tórtolas estaba casi asegurada. La tórtola se cazaba con días de calor y con lluvias, a no confundir con las tormentas eléctricas, y los mosquitos eran siempre inevitables compañeros de viaje en las largas esperas al amanecer, normalmente disputando un puesto que se ganaba a costa de madrugones.

Los que hemos crecido a las orillas de la ría y al resplandor de los Altos Hornos de Sestao sabemos de su mágica influencia combinada, y que facilitaba unos innumerables aleteos nocturnos que indicaban que la viajera paraba su vuelo en espera de las primeras luces del alba para seguir su camino.

jornada espléndida Todos o muchos de estos factores debieron de juntarse el pasado miércoles 14 de septiembre. Amaneció con temperaturas por encima de los veinte grados después de una noche oscura, con los cielos cerrados por nubes y que por momentos descargaron agua en pequeñas cantidades. Si algo caracteriza a la caza es que nunca resulta como las matemáticas, y los pronósticos demasiadas veces saltan por los aires, como en octubre del año pasado con las torcaces. Pero esta vez no; llegaron las ansiadas tórtolas después de una mínima presencia constatada en los últimos días de agosto.

Algunas detonaciones con las primeras luces avisaron de la que sería una jornada para recordar entre los que ese día pudieron salir. Solo un pequeño detalle: era miércoles, y el número de afortunados que puede ir al monte es muy inferior al que concurre el fin de semana. Eskuinaldea, Ezkerraldea, cercanías de Bilbao capital, y en lugares más occidentales de nuestra costa; hoy en día las tecnologías facilitan el envío de mensajes y a mediodía del miércoles las noticias llegaban vía sms. Lástima que el receptor ya hubiera visto tres tórtolas volar después de las ocho de la mañana cerca de su casa, con detonaciones a lo lejos en ambas márgenes del Nervión. También una decena de avefrías despistadas y a lo lejos seguramente un bando de grullas en uve, además de algunos inesperados cantos de malviz. Algunos encontraron hasta codornices en las zonas abiertas y de campas. Cosas que suceden cuando en algún sitio se abre la puerta a la migración.

Ocho, dos y dos, rezaba uno de los mensajes recibidos en el móvil. Que hoy en día y hablando de tórtolas ya es mucho decir. Entre los dos, ocho, rezaba otro. Cinco y dos, un tercero, que sumaba en más de cien las avistadas, en banditos de cinco, diez y doce ejemplares. Hay que tirar de hemeroteca para recordar un día reciente similar. Menos mal que el Departamento de Agricultura esta temporada ha retrasado una semana las fechas hábiles de la media veda y se cerró el domingo 18, porque en caso contrario casi nadie se hubiera enterado. Eso sí, el pasado jueves 15 la presencia de pájaros fue mucho menor, prácticamente residual. Y los que quisieron probar fortuna el sábado y el domingo se toparon con frescos vientos del noroeste y con fuertes chaparrones intermitentes. Cosas de la media veda, ya terminada.