La red del pajarito

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Como sus propios dueños la definen, TWITTER es la red del ‘microblogging’. ¿Por qué micro? Porque te debes limitar a 140 caracteres a la hora de escribir los mensajes. ¿Por qué blogging? Porque en ella se escriben ideas, se comparten noticias y se lanzan opiniones de cualquier tipo, sobre cualquier tema y a un ritmo frenético.

A diferencia de Facebook, Twitter no está pensada para mantenerte en contacto con tus amigos, sino para estar informado y empapado con toda la actualidad, información y noticias que estés dispuesto a absorber. [Apunte: Algunos lo usan para estar al día de todos los cotilleos habidos y por haber. Para esto también vale.]

¿Quieres unirte? Sólo necesitas: tu nombre, un correo electrónico y una contraseña. Ellos mismos te asignarán un nombre de usuario (@) que podrás cambiar después. Te lo van a crear con los primeros caracteres de tu nombre y apellidos (en la medida que éstos estén disponibles) y, una vez tengas activada la cuenta, podrás cambiarlo y poner el que tú elijas.

Es recomendable que sea un nombre fácil de recordar y que se asocie contigo. Serán 15 caracteres, no más. Luego tienes otros 160 en los que debes resumir quién eres / qué te gusta / a qué te dedicas. Sí, en Twitter todo está así de limitado. Pero, precisamente, ahí está su punto… ¿Empezamos?

Yo pineo, ¿tú pineas?

Sí, amigos, este verbo existe. Y, si estuviera recogido en el diccionario, su definición sería algo así como: “Compartir contenido en PINTEREST”. ¿Aún no conocéis esta red social?… ¡Allá vamos!

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Pinterest es una plataforma creada para compartir imágenes. Es muy utilizada para temas de moda, belleza y estética en general, pero realmente da cabida a (casi) todo lo que uno se pueda imaginar… ¡Y se pueda fotografiar, claro!

Funciona por tableros temáticos. Tú mismo los puedes ir creando al ritmo que quieras y con lo que te apetezca compartir, les das un título y en ellos vas añadiendo ‘pines’ (de aquí el verbo molón). Los pines se pueden añadir desde un sitio web o desde tu propio ordenador, y también puedes compartir los de otras personas. Podemos crear tantos tableros como queramos e, incluso, dejar en oculto algunos de ellos (por si preferimos mantener algo en privado).

Es una red pública, por lo que se puede acceder a todo el contenido que en ella se comparte. Pero, igualmente, podemos seguir a la gente que nos apetezca y que comparta nuestros intereses; de este modo, en nuestra página de inicio irán apareciendo todos los pines que esas personas suban a sus perfiles personales.

También existe la posibilidad de hacer búsquedas por temas. En el inicio tenemos un menú desplegable con todas las categorías que Pinterest tiene registradas… ¿Os apetece inspiraros y empezar a pinear? ¡¡Echad un ojo!!

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¿Qué es eso de la ‘foto de portada’?

Desde hace un tiempo, Facebook apostó (acertadamente) por dar más valor a la imagen y, gracias a ello, tenemos la opción de poner no sólo una foto de perfil, sino también una foto de cabecera en nuestros perfiles personales (también en las páginas de empresa, pero de eso ya hablaremos más adelante).

A mí, personalmente, me parece una chulada. No hay que desaprovechar la opción de dar un  toque de color a tu imagen en la red o, por qué no… ¡Presumir un poco y colgar el pedazo de paisaje que has fotografiado en tus últimas vacaciones!

Es súper sencillo y tardas menos de un minuto en hacerlo: en la parte superior derecha, según entras en tu perfil personal, tienes un pequeño rectángulo en el que pone “Añadir una portada” (justo encima de las opciones “Registro de actividad” y “Actualizar información”).

Cuando pinchas en él, te deja escoger entre las fotos que hayas ido subiendo a Facebook, o acceder a una que tengas guardada en el disco duro de tu ordenador. Eliges la foto que quieras y la ajustas a la pantalla. Eso sí, debe ser una imagen de buena calidad, pues al ser de mayor tamaño (851×315 píxeles), tiende a perderla si la foto no es buena.

¿Y qué pongo?… La foto de portada nos da muchas opciones. Que sea algo que te identifique, no tiene por qué ser una foto en la que salgas tú, pero sí algo que vaya contigo: un paisaje bonito, una foto que tú mismo hayas sacado y que merezca la pena ver, o el cartel de una película que te guste. Os pongo mi perfil personal como ejemplo, ¡Fijaos qué diferencia!

Por cierto, ¿Quién sabe cuál es mi película favorita?… ¡Je, je!

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¿Cómo me uno a Facebook?

Pues en cinco minutos, no más. Si escribimos en la caja de búsquedas de Google (o de cualquier otro navegador) la palabra ‘Facebook’, el primer resultado que te devuelve el buscador es la opción de unirte a la red social, a través de Facebook.com

Pinchando en este enlace nos van a aparecer dos opciones en pantalla: la de iniciar sesión en la red (si ya tuviéramos una cuenta creada) o la de darnos de alta como nuevos usuarios. Lo primero para hacerlo: tu nombre y apellidos. Hay gente que usa motes, abreviaturas, etc. Mi consejo es que, para empezar, uséis vuestro nombre real; más adelante ya habrá tiempo para hacer experimentos.

Lo siguiente: una dirección de correo electrónico (la que usemos habitualmente nos vale) y una contraseña para la misma, que no tiene que ser necesariamente la misma que usemos para abrir el correo. OjO con usar muchas contraseñas diferentes, si no las vamos anotando en una libreta (sí, sí, libreta de papel, ¡de las de antes!) lo más seguro es que cuando pase el tiempo no nos acordemos de ninguna. [¡¡Experiencia propia!!]

También te pedirán tu fecha de nacimiento, para que cuando se acerque tu cumple, ellos mismos se encarguen de recordárselo a todos tus contactos. Ya veréis que sorpresa os lleváis cuando de repente os feliciten tropecientas personas. Sí, es cierto, si no tuvieran Facebook, seguro que ni se acordarían, pero oye, hace ilusión ver el muro lleno de buenos deseos :D

Escoge para tu perfil una foto en la que salgas guapo/guapa y… ¡Listo para navegar!

¿Por qué escribo este blog?

La idea concreta de este blog surge tras haberme encontrado, en diferentes ocasiones, con varias personas, y muy dispares, que aún no se han animado a unirse a las redes sociales. Creo que nadie debería dejar pasar la oportunidad de aprovechar todo el potencial y opciones que nos da Internet, tanto a nivel personal como para las marcas y empresas.

Que nadie se achante ante esta vorágine tecnológica, que a nadie le dé vergüenza preguntar “Cómo se hace esto”, que no sea por pereza que nos quedemos desconectados, que nadie crea que Facebook tiene un dron encima de nuestras cabezas para saber todo lo que hacemos en todo momento, ¡¡no!! (son cotillas, pero no es para tanto). Sobre todo, que no nos den miedo las redes, todo lo contrario… ¡Vamos a exprimirlas!

¿Cómo podrías ponerte en contacto con un amigo de Nueva York (por ejemplo) de un modo más rápido que  a través de Facebook? ¿Alguien conoce una herramienta mejor que Twitter para seguir toda la actualidad o (por puro cotilleo) el día a día de tus actores favoritos? Si montas una tienda de ropa, ¿No es Pinterest un escaparate magnífico para mostrar al  público todos tus modelitos?

Estos son sólo algunos ejemplos de las (casi) infinitas opciones de conexión, interacción y conocimientos que nos pueden aportar estas herramientas; son enriquecedoras. Cada una tiene sus matices  y utilidades, sus formas de uso, sus detalles y truquillos, y un montón de cosas que merece la pena saber y que precisamente, ¡es a lo que va a estar dedicado este blog!