Retornos, rutina y buenos propósitos

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HAY pocas cosas que conduzcan más rápido hacia la melancolía hasta desembocar en la depresión que el bronceado de oficina. Aunque el retorno vacacional haya sido escalonado y adelantado por el reclamo de las fiestas de Bilbo entre otras, este primer lunes de setiembre es la vuelta a la rutina, o casi, para la mayoría. Horario habitual de comercios y de servicios públicos y los colegios e institutos desperezándose. El garaje de nuevo lleno, retenciones de hora punta, autobuses escolares de impedimenta circulatoria, las máquinas a engrasar, montón de papeles acumulados de tres o cuatro semanas encima de la mesa, saludos/besitos, qué tal has pasado las vacaciones y ¡qué morena estás! como augurio referente del blancurrio que lucirás tras una semana a la sombra del papeleo.

Puede que sea de aquellos que vacaciona pegado a su teléfono, wifi y adminículos parejos, pero si lo hace de forma correcta desconectado/a de artilugios digitales, percibirá que todo, más o menos, sigue parecido, excepto su bronceado (y el de los otros venturosos). Porque la guerra en Siria se amplía como las malas pesadillas, los refugiados afluyen a miles muriendo en las aguas de un Mediterráneo declarado cementerio protegido. Es bueno el anuncio en Colombia de su rumbo hacia la paz. “Es mejor este acuerdo de mínimos que seguir veinte años más haciéndonos la guerra”, nos dicen los contendientes, que de esto saben un rato, tras 52 años de batallar. Lo que ocurre es que la ambición desmedida de algunos, ahora que han perdido el mercado colombiano, venderá las armas sobrantes en Siria, Irak, Turquía…

España sigue sin gobierno, pero no ingobernable, porque a pie de calle influye muy poco; el paro sube, el sasi-gobierno mete mano a la caja de la S.S., la deuda sigue desbordando al PIB, hay elecciones otoñales y otras probables preinvernales, los corruptos siguen en sus puestos, la Diada la protagonizarán los estelados por incomparecencia del contrincante… Repetimos, como los malos estudiantes.

Pero siendo problemas reales, los que nos mueven de verdad es nuestra rutina, esa a la que los dirigentes políticos ni se acercan, porque no les duele o porque no les interesa. Con hijos en edad escolar y la Lomce en un sí/no, la reválida en el aire, el precio de los libros disparado, el desorbitado precio del master, la pensión atascada, si eres funcionario el sueldo sin adaptar… Y encima tras las vacaciones aumenta el número de separaciones y divorcios, y como he cogido unos kilos por eso de las tapitas al pie de playa pues ahora he de pagar un gimnasio y buscar una dieta post-bikini, y proponerme de nuevo dejar de fumar y olvidarme un poco del alcohol veraniego con hielos tintineantes.

No son Rajoy/Sánchez quienes nos interesan, sino esta rutina y esos buenos propósitos que nos permitirán superar la depre de perder el bronceado

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