El último rescate, por ahora

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SI la realidad no cambia, engañe a su cerebro. Barbara Fredrickson, psicóloga de la Universidad de Carolina del Norte, ha demostrado que una actitud optimista ayuda al cerebro a luchar contra las emociones negativas.


La podredumbre de ciertos grupúsculos políticos suele generar la tentadora reacción todos los políticos son iguales, lo que evidentemente no es cierto; y el consecuente “yo paso de política”, como queriendo obviar la propia mirada en el espejo. Pero la política no pasa de nosotros.

Mientras se discute aprobar o no los presupuestos, si marchar en comandita imposible a una moción de censura, si Susanita necesita a superLópez para enfrentarse al ratón-león llamado Pedrito y se pontifica sobre si el cupo del Concierto Económico vasco es humano o divino, la Corte Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones dependiente del Banco Mundial, ha condenado al Reino de España a pagar 128 millones de euros a las firmas Eiser Infrastructure Limited y Energía Solar Luxembourg por los recortes aplicados desde 2010 en las primas a las energías renovables que estuvieron vigentes de 2006 a 2012. Muchas empresas invirtieron en proyectos fotovoltaicos y termosolares, debido a la rentabilidad garantizada con estas primas del Gobierno. El varapalo de este laudo es solo la avanzadilla de otros muchos (hay 26 abiertos), que de seguir la misma línea resolutiva dejará en cueros vivos a la maltrecha economía española. O no, porque ni los que gobernaron las primas en 2006 ni sus supresores en 2010 las pagarán. Sí, seremos usted y yo quienes paguemos.

Si hubiera habido beneficio no hubiéramos cobrado, pero como ha salido mal la jugada de la privatización solar, los errores irán a cargo de los paganos de siempre: usted y yo. Quizá usted diga pasar de política, pero la política-hacienda no pasa de nosotros: habrá rescate público en toda regla.

Rescate multimillonario al estilo bancario. Recuerden, entre 2009 y 2015 el sector público rescató a los bancos imprudentes (dirigidos pordedocráticos ladrones, mafiosos, bolsilleros, corruptos, politicastros clientelares, etc.) con 60.718 millones de euros, de los que el Estado apenas ha recuperado un 5%. Aunque la realidad es que contando ayudas directas y avales el esfuerzo puede rondar los 122.000 millones. Mareante, más para quienes lo estamos pagando.

Sumen otros recates bien conocidos: de aeropuertos sin aviones, de palacios de Congresos sin encuentro alguno, de hospitales privatizados que agotan su presupuesto en setiembre, de autopistas deficitarias, de centrales nucleares no construidas o que ya no son rentables, de empresas de limpieza urbana quebradas… la lista, con nombre y apellidos, es larga y burlesca.

En realidad aquí el rescate público del fracaso privado es deporte nacional, y podríamos registrarlo en lo mercantil con nombre propio, Rescates Públicos S. P., Beneficios privados S. A., o similar.

Para ser menos desdichados como pagadores de despilfarros y metemanos ajenos nos queda Barbara Fredrickson y seguir engañando a nuestro cerebro. ¡Carpe diem!

Discursos vacuos

OTRO DISCURSO REY
Ni una palabra de corrupción, ni de las 60 mujeres asesinadas por parejas y hasta 16 veces cito la palabra unidad de España.

Como a muchos/as ciudadanos, no me suelen interesar ni un comino los discursos oficiales del rey ya que por principio suelen ser tan evanescentes y vacíos de contenido real como la propia monarquía, que solo habla en serio a la hora de cobrar comisiones y a final de mes por unos servicios que muchos consideramos tan innecesarios como sus discursos florero. Dóciles tertulianos en complaciente exégesis hermenéutica llenarán de sustancia estos vacuos discursos reales, palabras reales grandilocuentes de quien no toca el suelo con los pies.

Pero en esta ocasión sí escuché al borbón Felipe VI. También un parado que ilustra su opinión: nada por aquí, nada por acá, mostrando sus manos vacías de soldada como el insustancial discurso real. Castillos en el aire, me decía un pequeño empresario, porque aunque los exégetas borbónicos vean hermosas palomas en las manos del prestidigitador real, a los autónomos (verdaderos generadores de empleo) emprendedores la mención real a la economía, solo les recuerda a la de bancos o de grandes empresas, pero no a la de quienes aun trabajando duro mal-llegan a fin de mes o a la de quienes no han accedido a su primer empleo (él lo tiene asegurado de cuna) o han tenido que emigrar por miles a países que otorgan esperanza de encontrarlo; tampoco recordó a quienes se quedan sin vivienda por la rapiña de los ricos, ni de los pobres de solemnidad.

Con solemnidad citó la rectitud, pero se “olvidó” corrupción, aunque tengamos una recua de corruptos con su hermana en lista de espera judicial. Una vecina nacionalista-española estaba exultante con el ¡Arriba España! real, pero un moderado nacionalista-vasco moderado me recuerda que Felipe dijo muchas veces España y alabó otras tantas su unidad (hasta 16 veces) y grandezas patrias; usó palabras altisonantes sobre la diversidad de los pueblos de España, pero no mencionó Cataluña, ni se esforzó en esbozar un guiño para atraer a quienes trató como súbditos, sonando amenazadora su apelación permanente a la ley.

Impresionante tramoya real, palacio, tapices, artesonados…, mucha lejanía y demasiada prosopopeya, con utilización repetida de expresiones ternarias de solemnidad como progreso político-cívico-moral/diálogo-concertación-compromiso/rigor-rectitud-integridad…; suenan bien, pero remarcan su lejanía personal del pueblo y la grandilocuencia que no necesitamos desde el jefe del Estado.

Citó el terrorismo sufrido en París, como su padre el de ETA, pero ni una palabra para las 60 mujeres asesinadas por razón de ser mujer, un terrorismo que desde 2003 suma más de 800 víctimas, tantas como las asesinadas por ETA en 40 años. Así la igualdad de oportunidades puede esperar más allá del googlediano 2095.

Lástima de esos 13 minutos perdidos escuchando el discurso real; palabras de rey, palabras hueras

Qué habré hecho mal para no ser millonaria

MILLONARIOSSi escuchamos con atención a los dirigentes peperos neocom parecería que quienes no se hayan forrado, ni logrado millones ni hayan defraudado durante la crisis para después poder ser autoamnistiados es porque carecían de luces, capacidad y habilidad, porque para ellos los últimos años en España los perros económicos han estado atados con longaniza financiera al alcance de todos. Puede leerse en esta línea de razonamiento la noticia de que en el Estado ha aumentado el número de millonarios un 10% sobre el año pasado, mientras en Europa ha sido un 4%. Entre nosotros la crisis “ha generado” de 2008 a 2015 un 40% más de millonarios, ricos que excluyendo su vivienda, colecciones, consumibles y bienes duraderos poseen más de un millón de dólares en activos de inversión; además, entre ellos se ha duplicado el número de afortunados con más de 30 millones.

Este vedetismo millonetis sería noticia, sí, pero no tan agresiva ni lacerante si simultáneamente en el mismo período de crisis no estuvieran cinco millones de personas sin trabajo, ni hubieran ascendido hasta el 29% los ciudadanos/as en riesgo de pobreza y exclusión social, si no hubieran rebajado los salarios, si no hubieran fomentado el trabajo-basurilla, ni subido los impuestos, si no hubieran recortado las prestaciones sociales y sanitarias con nuevos copagos, si no hubieranjibarizado los presupuestos de la educación pública que es a la que tienen acceso los pobres y empobrecidos… en resumen, si no se hubiera elevado la desigualdad entre ricos y pobres a su máximo nivel desde que la OCDE inició su medición hace 30 años. El 10% de los más favorecidos no poseería el 50% de la riqueza, mientras que el 40% de los más pobres solo tiene el 3%. Triste, doloroso y miserable récord del régimen rajonyano.

Para explicar este espectacular repunte de ricos, que no de riqueza nacional, escuchamos múltiples razones: fraude y evasión fiscales, menor imposición a los ricos, aplicación empresarial espuria de las leyes laborales, y sobre todo la escasa inversión productiva del capital que se ha dirigido al beneficio rápido de los mercados bursátiles especulativos de sesgo económico-extractivo. Discutibles pero entendibles.

Pero en ningún caso es de recibo que ahora desde muchos medios se fustigue a los más pobres achacándoles de insensatez y envidia hacia los ricos, “porque tu imprudencia anterior es hoy mi riqueza” o “eres pobre porque no te has esforzado lo suficiente”, o “porque no has sabido apalancarte en el mercado extractivo que es lo que genera millones”…, vamos que eres tontuelo/a por no haber sabido qué hacer para ser millonaria al tirón. Y ahora además, envidioso/a. ¡Manda güevos!