Kader, una historia de los artistas callejeros

EL FOCO

Onda Vasca, 23 marzo 2017

 Kader

Este es un homenaje a los artistas que tienen como escenario nuestras calles y las plazas de las ciudades y pueblos. Todas las grandes y buenas ciudades del mundo albergan a este tipo de artistas. Les vemos en Londres, París, Nueva York, Los Ángeles… y en las capitales vascas. Cantan en el Metro, los centros históricos, junto a las zonas comerciales… Son parte de la vida de una ciudad. Diría que son parte importante y emocional de nuestra vida cotidiana. Sé que a muchos les molestan. Por el ruido o porque quizás algunos preferirían ciudades aburridas como cementerios. Sabemos incluso que los ayuntamientos han establecido unas reglas para que no haya abusos y pueda conciliarse la presencia de los artistas callejeros con el descanso y no se produzca un exceso. Las calles son de todos, pero necesitamos su animación, su vida, su viveza artística, su talento creativo… Es lo que aportan nuestros cantantes callejeros, unos mejores que otros.

Los artistas callejeros no son mendigos. No piden por nada. Cantan, tocan, se disfrazan y aceptan unas monedas, mientras tratan de que alguien se fije en ellos y les proporcionen una oportunidad.

O lo hacen para ganar un dinero con el que continuar su viaje o sus estudios. Detrás de cada uno de ellos hay una historia y no siempre es la más bonita. Por cierto, pocas mujeres artistas vemos en las calles.

Hablemos de uno de estos artistas callejeros. Se llama Kader Adjel, tiene 29 años, es originario de Argelia, pero lleva viviendo en Bilbao desde que tenía cuatro años, por lo que es más bilbaíno que la ría. Hasta hace poco podíamos ver y escuchar a Kader en la Gran Vía, en el Casco Viejo cerca de la Plaza de Unamuno y también la Plaza Nueva o junto a la iglesia de los Santos Juanes. Era parte del paisaje del corazón urbano de Bilbao. Su estilo es muy diverso, va del rock a la balada pop. Toca la guitarra maravillosamente y solíamos escucharle acompañado de otro artista callejero, un ruso llamado Viktor, violinista. Ambos han estudiado en el conservatorio bilbaíno y son virtuosos de la música. No son meros aficionados. Porque detrás de la mayoría de los músicos callejeros hay un sueño de triunfo, de éxito y reconocimiento. También es el sueño de Kader, un buen chico y un excelente artista. Compone sus canciones y su voz es muy original e interesante. Tiene talento.

La vida Kader parece haber cambiado de repente. Su participación en el programa de televisión “Got Talent” le ha proporcionado una gran notoriedad y aunque no ha ganado el concurso –ha quedado en octavo puesto- sí ha podido llegar hasta la final. Es posible que de su paso por el programa de TV se derive el comienzo de una carrera de éxito; pero, ocurra lo que ocurra, siempre será un músico callejero, que tuvo la humildad de salir a la calle con su guitarra y sus canciones, con su sonrisa y su simpatía. La verdad es que la final del programa fue bochornosa, con un ganador, un bailarín contorsionista de nombre artístico Tekila que, dicho sea con todos los respetos, no pasaría de ser un número extravagante en un circo de pueblo. Un friki. Además, el numerito que montó el jurado Risto Mejide, con razón o sin ella, contribuyó a que la final del concurso fuera lamentable. Quizás era eso lo que buscaban, porque nada en un espectáculo de este estilo suele quedar a la improvisación, y Risto, narcisista y excesivo, pero genial, no pierde oportunidad de marcar la huella de su presencia.

La historia de Kader es complicada. Después de su llegada a Bilbao con sus padres, como emigrantes argelinos, a los ocho años su padre le abandonó y desde entonces no le ha vuelto a ver. Es una historia amarga, porque un niño necesita un padre y una madre para ser feliz. Kader tuvo que valérselas como pudo. La música era su vida.

Como a otros artistas, la música le ha salvado. Pudo estudiar en el conservatorio de Bilbao, donde todos le conocen. Durante estos años Kader ha ido elaborando su propio estilo y se ha decantado por la composición de canciones potentes, a medio camino entre el rock y el pop. Su domino de la guitarra es indudable y con todo ello ha marcado un perfil de cantautor muy interesante. Me cuentan gente cercana a Kader que ya tiene un contrato para una gira de conciertos por todo el Estado. Me alegro mucho por él y le deseo mucho éxito. Ojalá le podamos ver en Bilbao, no ya en las calles, como hasta ahora, sino en el BEC, el Palacio Euskalduna o en algún otro gran recinto.

Más allá de lo que ha sido su vida y su trayectoria como músico, Kader será siempre uno de nuestros artistas callejeros, uno de los que podemos ver en la Gran Vía o el Casco Viejo. A Kader le hemos escuchado desde los 16 años. Ellos son parte de la ciudad y nos alegramos de que se dejen el alma para alegrarnos nuestros paseos por las calles y nos saquen una sonrisa al verles y oírles cantar o tocar sus guitarras, violines o trompetas. O disfrazándose de las cosas más extrañas creando figuras inmóviles.

No estaríamos todos si nos faltasen nuestros artistas bohemios.

El Ayuntamiento de Bilbao tiene fijado que solo pueden actuar durante 45 minutos seguidos en un mismo punto y que el sonido que emitan no supere los 70 decibelios. Además, no pueden actuar entre las tres y las cinco de la tarde. Ningún artista callejero, en serio, pretende molestar. Todo lo contrario, intentan hacernos la vida más agradable con su música y otras habilidades. Yo pediría a las autoridades que sean generosos con los artistas callejeros. Son parte de la vida de la ciudad. Que canten, que se disfracen, que toquen la guitarra, el violín o el acordeón. Que nos acompañen en las calles mientras, como Kader, preparan su salto al reconocimiento público. Reivindico a los músicos y artistas callejeros. Que vivan siempre con nosotros. Les admiramos, respetamos y les dejamos un lugar en nuestras calles.

            ¡Hasta el próximo jueves!

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8 comentarios en “Kader, una historia de los artistas callejeros”

  1. “Se llama Kader Adjel, tiene 29 años, es originario de Argelia, pero lleva viviendo en Bilbao desde que tenía cuatro años, por lo que es más bilbaíno que la ría. ”

    Otro que se ha creído lo de la multiculturalidad; cosas del neoliberalismo. Eso sí, coherente porque el (aburrido y almibarado) artículo es de una corrección política de manual. Es que Blázquez es así: talibán cientifista, convencido multicilturalista, etc. Un chico obediente con las directrices que dan los poderes políticos y económicos. Un ciudadano ejemplar.

  2. Lo que veo.

    Ojo, no lo critico. Otra cosa no pero respeto que cada uno tenga las creencias que quiera. La vida es absurda y complicada y cada uno de nosotros la soporta como puede.

    1. Hereje. Muchas veces las personss no son lo que ves.
      Hsy que profundizar. Mas bien bucear en rllad para conocerlas.
      la vida NO es abdurda ni complucada. NIO te engañrs. Son las personas que buscan excusas para sus decidiones.
      un saludo.

  3. Agradezco tu consejo pero ya lo hago; quizá de un modo diferente al tuyo, sin más.

    Ah, mucha gente necesita respetar que los demás no piensen como ellos. Especialmente, los que tienen la “tolerancia” en la boca a todas horas.

    Un saludo

  4. Hereje; mi intención no era darte un consejo. No lo hago con nadie.
    que en muchas ocasiones no se puede juzgar por lo que se ve sino por lo que se conoce.
    Y respecto a lo que comentaste de que la vida es a surda y complicada. Solo he indicado que la vida es maravillosa y complicada la hacemos las personas cuando son rebuscadas.
    Y en muchas ocasiones es una excusa .
    un saludo.

  5. Hereje; no me excuso en absoluto. No te confundas. Solo te indicado que la vida no es complicada ni absurda.
    Que son o somos las personas que lo hacemos así. Pero la vida y determinadas personas son maravillosas.
    un saludo.

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