Emoción de censura


La sesión de censura parlamentaria contra Rajoy, que vieron entera dos millones de espectadores en la Sexta, Cuatro y Canal 24 h y a retazos otros muchos, fue en realidad un documental sobre la España en vigor, empobrecida, furiosa y resignada. No trató de paella, toros y sangría, sino acerca de su clase política y la categoría de sus medios de comunicación y comentaristas. Salieron a relucir Machado, Quevedo y Miguel Hernández. Ya no hay dos Españas, una de las cuales te helaba el corazón. Ahora hay por lo menos una docena y ninguna se parece a la otra. Una de ellas es la ruin y machista, que lo mismo tiene su expresión cavernícola en boca del portavoz del PP, Rafael Hernando, que en la retórica de Pablo Iglesias con su desprecio varonil a la diputada de Coalición Canaria. Lo más honroso de estos dos largos días ha sido la respuesta, dulce y sublime, de Ana Oramas al jefe de Podemos. ¡Ay, profe, tu ego te pulveriza!

            Otra de las Españas que escuchamos es la indignada, con razón suficiente para montar la bronca a un partido atravesado por la corrupción y a un presidente cuya molicie le lleva a leer mal los papeles que le escriben y tropezar con las palabras hasta el ridículo. Al duro reproche le faltaron votos, pero no motivos. Apareció en el hemiciclo la vieja España del miedo, que amenaza con la fuerza a Cataluña, esa porción que ya no soporta más ser España. Otras Españas se marcharían encantadas al futuro si se decidieran. Estuvo la España sosegada, incluso entusiasmada, la que quiere y no puede, y la España “de Carnaval vestida aún la tenemos: pobre y escuálida y beoda”, de la que se dolía Machado, trasfigurada hoy en el poder del PP y en quienes le votan con la cabeza gacha.

El documental de la moción pudiera pasarse en clases de comunicación, para mostrar el desastre de los discursos largos, que dicen poco y convencen menos. Podría verse en la asignatura de liderazgo y en la de ética, como maldades. España hizo striptease en fiestas de San Antonio, pero nos quedamos como estábamos y un poco más aburridos.

Un comentario sobre “Emoción de censura”

  1. Blablá… Podemos perrosflautas malos, blablá… IA etarra mala.. blablá… PRV súper abertzale y maravilloso, blablá… PP no tan fatxa ni tan malo… Vale, el disquito rayado de Blázquez y de deia.

    Pero, loar a la vendida indigna de la Oramas… Claro, si es que Coalición Canaria ha hecho lo mismo que el PRV!! YA decía yo que sólo ese sospechoso odio a Podemos no era suficiente para explicarlo.

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