Bendito el fruto

 

Otra vez la tele nos ofrece un producto delicatessen al alcance de una minoría, aquellos que pueden acceder a las plataformas de pago. El cuento de la criada es la serie de moda, pero que pocos han disfrutado. Es la gran triunfadora de los últimos Emmys, los Óscar de la televisión, galardonada como mejor serial dramático y otros cuatro premios, uno de ellos para Elisabeth Moss, tan creíble ahora como en Mad Men. Efectivamente, es una abrumadora obra de arte, desde su historia a la interpretación, pasando por la ambientación y la propuesta ética y social que ha sabido transmitir, al comienzo de la era glacial de Trump. Todas las mujeres deberían ver sus diez capítulos por imperativo de género, porque es una fábula imaginaria pero veraz de una sociedad que las somete y organiza en cuatro estamentos: esposas, domésticas, guardianas y criadas-madres, mientras los hombres hacen todas las tareas bajo un régimen teocrático de inspiración bíblica, con la excusa de que hay una gran infertilidad. En este escenario, la república de Gilead, emerge la figura dulce y luchadora de June, en quien se encarna la dignidad de las mujeres por ser libres e iguales que los varones.

El relato, con algo de Orwell y mucho de Huxley, nació en 1985 de la mente de Margaret Atwood y su vigencia, como todas las narraciones visionarias, es reconocible. Hay secuencias tan brutales que conmueven hasta las piedras. La Ceremonia, por ejemplo, en la que, una vez al mes, la criada, tumbada en la cama sobre el regazo de la esposa, que la sujeta por las muñecas, es violada por su comandante con el providencial destino de germinarla sin el menor atisbo de placer. O cómo las chicas han de ejecutar con sus manos a los reos. Hasta que la heroica June encabeza la rebelión negándose a lapidar a una compañera.

Hágase el favor de ver El cuento de la criada, la historia de “úteros con patas” que se saludan con el ritual de “bendito sea el fruto”. Pues sí, bendito sea este prodigio producido por Hulu y emitido en España por HBO. Reconcíliese con la tele.

Un comentario sobre “Bendito el fruto”

  1. Me ha parecido muy interesante su artículo abordando este tema.
    No pertenezco al grupo de privilegiados que han podido ver esta serie. Lo cierto que no me da ninguna pena porque unas escenas tan dramáticas y tetricas no son de mi gusto. Creo que estamos en una sociedad muy agresiva y por eso estás películas tan malas.
    Muchas felicidades por su opinión también expuesta.

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