Lo que va de Barcelona a Madrid

Hemos asistido a grandes acontecimientos por televisión: la llegada del ser humano a la Luna, la caída del muro de Berlín, la guerra de Irak… pero no recuerdo que hubiéramos presenciado, en tiempo real, el nacimiento de una nación. Ocurrió el pasado viernes, a las 15:27, cuando la presidenta del Parlament proclamaba, tras el escrutinio, la República Catalana. Un momento apasionante, fruto de la libertad, al que le faltó la épica y la honra del voto no secreto. Ha nacido un país, con fórceps, es verdad; pero ahí está la criatura. Minutos después, a las 16:09, se daba en el Senado la orden de aborto. Un instante trágico y desesperado. La vida y la muerte frente a frente. En Barcelona, la fiesta; en Madrid, la rabia. Banderas de alegría en un lugar, estandartes de odio en otro. El 27 de octubre pasará a la historia de la tele, cuando todas las cadenas a la vez retransmitían la gloria y la furia, mostrando la distancia sentimental y ética entre la razón y la fuerza, síntesis de la España dual, la que abre y la que cierra.

Aparte del reconocimiento, la nueva república merece la medalla al mérito periodístico con distintivo rojo y honores perpetuos. ¿Cuántas horas de emisión llevamos gracias a Catalunya? ¿Cuántos enviados especiales y técnicos se han acreditado allí? ¿Cuántos tertulianos están levitando mañana, tarde y noche? No, el turismo no ha decaído en la Ciudad Condal. Hoteles y restaurantes rebosan de informadores de medio mundo. ETB ha desplazado a Klaudio Landa, Adela González, Juan Carlos Etxeberria, Xabier Lapitz, Lierni Mugarza y sus equipos, un despliegue jamás visto. Las cámaras se quedarán para mostrarnos la detención ignominiosa de Compayns Puigdemont, de Forcadell y los diputados insurrectos, crónica de la Catalunya heroica.

¿Está TV3 a salvo? En absoluto, la asaltarán cuando convenga en la batalla del relato. Además, entramos en campaña electoral, pensada para humillar al país recién nacido, y donde la gestión emocional, más que nunca, es una prioridad estratégica. Quienes sepan administrarla, ganarán.

4 comentarios sobre “Lo que va de Barcelona a Madrid”

  1. Repito lo que dije en un comentario a tu columna de ayer.

    Una de las cosas que me está sorprendiendo de este proceso es la capacidad de autosugestión que ha generado en sus impulsores y en sus seguidores o simpatizantes. Una sugestión que ha llevado a gente que, dentro de la parcialidad en que incurre todo el mundo, debería intentar analizar, como comentaristas que son, la realidad con cierta objetividad, a caer en un autoengaño que les impide ver le realidad tal cual es.
    Creo que es tu caso.
    Y me sorprende esa capacidad de negar la realidad. Por mucho que se simpatice con la causa, por mucho que ansíe que el tema salga adelante…eso de que “de ilusión también se vive” no deja de ser un dicho bonito pero con poca base. No, de ilusión no se vive. No es suficiente.

    Sólo desde la mera ilusión sin base y desde el autoengaño se puede afirmar hoy que ha nacido una república catalana viable. Lo que vimos el viernes fue una ensoñación, una teatralización que probablemente era ansiosamente deseada por los cientos de miles de personas que se han involucrado en este proceso. Emocionalmente tenían que vivir ese “momento independencia” , necesitaban vivir la noche de la proclamación de la República, y los líderes independentistas, de alguna forma, les debían ese momento, no les podían privar de ello (lo que queda en el debe “españolista” es reflexionar muy mucho sobre qué grado de desafección han generado en Catalunya, en muchísima gente,. que ha derivado en esas ansias de escenificar la ruptura que les lleva incluso a la ensoñación y a negar la realidad).

    Pues ya está; ya lo tuvieron. Ahora toca volver a la realidad. No es viable. Simplemente. Y no lo es básicamente porque no hay chicha suficiente. Han apelado todo este tiempo a la existencia de un único pueblo unido en la consecución de la república como motor suficiente, imparable, y quizás, de ser eso así, sí podrían haber tenido alguna opción de éxito (y con muchas dificultades) pero es que….no es así…no tienen ese pueblo unido y monolítico detrás sino una sociedad muy plural y dividida en este punto y con eso….es imposible. No hay gasolina. Y sus ansias de tirar para adelante, su impaciencia, su huida hacia adelante les ha vuelto ciegos a esa realidad.
    Incluso en el terreno del relato hacia el exterior, en el que llevaban ventaja (no en relación a la Europa oficial pero sí en relación a las opiniones públicas) por incompetencia o incomparecencia del Estado en materia de comunicación exterior, hoy las cosas no cuadran. El relato heroico del pueblo unido levantándose contra la opresión para proclamar la república, no cuadra con lo que se ha visto; una celebración de la república muy normalita (yo esperaba más, la verdad) que ha quedado en una noche de jarana seguida de la más absoluta normalidad y parsimonia de fin de semana (ni fuerzas de ocupación ni nada, el Madrid jugando -y palmando!- en Girona, el President rebelde…de cañitas…) y el domingo una marea humana…en las calles….defendiendo la integración en España. Pueden seguir engañándose a sí mismos con el mantra de que es gente venida de toda España en autobuses con el bocadillo pagado…pero será seguir engañándose a sí mismos y les va tocando volver a la realidad y despertar del sueño.
    Y quizás hay signos de que empiezan a darse cuenta; que medios independentistas digan ya que a lo mejor se trabajó mucho cómo llegar a la proclamación pero poco el día después y el contenido y la estructura de la república o el hecho de que parece que los partidos independentistas sí que van a participar (o lo valoran seriamente) participar en las elecciones autonómicas convocadas por el Estado….yo creo que apuntan a que van a trabajar en un escenario más realista, lo que será bueno para ellos. Lógicamente eso implica recular sin hacerlo o sin que lo parezca o lidiar contra contradicciones: hoy Junqueras dice que “buscarán la manera de participar en las elecciones ilegítimas” o sea…que buscarán la cuadratura del círculo.
    Insisto en que de alguna forma debían a la gente ese momento “indepe” y eso ya lo han cumplido y ahora ya les queda ir modulando la estrategia si no quieren perderlo todo.
    Insisto también: el Estado o el españolismo, que creo que ha salvado lo peor, no puede darse por victorioso y debe analizar cómo ha generado ese rechazo en tanta gente hasta el punto de sugestionarse de esa forma.

    Pero…ya digo que me sorprende cómo es posible que, analistas que ven el partido desde fuera, aunque tengáis vuestras filias y fobias, os dejéis cegar por las mismas hasta el punto de seguir instalados en la ensoñación. Leñe…que hace unos días escribías sobre la “invasión”. Tú has visto estos días alguna invasión. Será que es una invasión de perfil bajo…que quizás es lo ue corresponde a una independencia también de perfil bajo. Mejor así.

    Hoy, con la “espantada” de medio ex Govern a Bruselas, la cosa empieza a adquirir tintes de comedia. Espero, por esa dignidad a la que tanto han apelado, que no se les ocurra caer en la astracanada de formar un “gobierno en el exilio” porque el patetismo sería excesivamente cruel.

    Si tú ves en Barcelona la fiesta y en Madrid la rabia creo, sinceramente, que sigues fuera de la realidad, obnubilado. Yo hoy veo en Barcelona alivio en mucha gente y frustración, desconcierto y abatimiento y el inicio del “sálvese quién pueda” en el independentismo. Y en Madrid se percibe sensación de victoria más fácil de lo previsto y hasta cierta coña marinera. Y…ojo…es un error. Porque tendría que haber preocupación. La situación sigue siendo muy compleja y aunque la neutralización haya sido sencilla, el problema sigue ahí y deben analizar por qué se ha legado a esto y evitar el error de querer hacer escarmientos y regodearse y trabajar por empezar a reconstruir puentes (cosa que no se la da bien el PP y menos cuando se siente fuerte).

    Aquí, en Euskadi, quitando unos pocos que, en mi opinión, estáis padeciendo una obnubilación, espero que transitoria, y una izquierda abertzale que trata de achicarle el espacio al PNV con este tema, una inmensa mayoría de ciudadanos vive el tema con la tranquilidad de saber que aquí maneja el cotarro un partido con los pies en el suelo y un importante sentido de la realidad al que no se le va a ocurrir embarcarnos en un desastre así, y menos viendo cómo les está yendo la cosa.

    1. ¿Y qué es la realidad? ¿El plato de lentejas, la alfalfa, el pienso del rebaño? Pues no. Supongo que a mucha gente, también a ti, os consuela lo sencillo, la tranquilidad (maldita tranquilidad de los conformes). A mí no. Tengo para mí el honor de haber dado mi vida por algo, por alguien, y haberlo perdido todo por esa causa. No me arrepiento. Lo volvería a hacer, punto por punto. La causa catalana, como otras causas de la libertad, no ha hecho más que empezar. Y a lo peor que se enfrenta, al principio,es a la burla y la incomprensión. Ha ocurrido siempre en todos los avances del mundo. Los satisfechos y los siervos, pobres tontos, se ríen del atrevimiento y la audacia. Pero Cataluña, su mayoría soberanista, ha roto las costuras de la estrecha España. Las ha roto para siempre, por mucho que el sastre zopenco del 155 trate de coserlas. Lo roto no se cose, no tiene arreglo, porque está viejo y es inútil.

      No estamos obnubilados, estamos admirados por el sacrificio y el heroísmo independentista. En efecto, hay cosas muy torpes. Votar en secreto, ya lo he dicho en mi texto, es un deshonor. Ir a Bruselas es poco elegante. Puigdemont no es un líder. Lo veo en sus ademanes, en su cara y en sus palabras. Pero el soberanismo catalán es mucho más que este hombre de transición. Es la voluntad de una mayoría que no se ha doblegado. Y no, creo que no se doblegará finalmente.

      La historia continúa y seremos testigos de los pasos adelante de una causa extraordinaria. Lástima no ser un catalán para un romántico.

      Un abrazo, Larry. Encantado de volver leerte por aquí, aún en la profunda discrepancia.

  2. Fue una gran alegris a independencia de cstsluñs. Aunque la verdad una república que nació muerta.
    Lamentable la intervención del Estado central en Cataluña.
    Intervención del Parlamento catalán: es la expresión de la soberanía del pueblo de todos los catalanes. Es inviolable jurídicamente. Así como todos sus diputados de acuerdo al Tratado de Roma. Parece que este dato tan importante lo ha olvidado el señor Rajoy.
    También creo que toda la historia que se está desarrollando en Cataluña todavía no ha terminado el pueblo tiene que hablar.
    Me ha encantado su artículo.
    Muchas felicidades por transmitirnos su opinión.

  3. Creo que estás instalado en un discurso esencialmente emocional y voluntarista. Lo cual es legítimo. Pero entiendo que siendo un analista o comentarista de la realidad hay que tratar de que prevalezca el análisis racional.
    Es como si, en este momento, un periodista que informa sobre el Athletic, que lógicamente es también seguidor de este equipo, se limita a glosar la gran historia y tradición del Athletic, sus grandes valores, su raíz popular, el espíritu de Gaínza, Panizo o Iribar…etc, etc, y se agarra a ello para vaticinar que volverán las mayores glorias y títulos. Pues vale, como aficionado está bien, pero como analista..se debe exigir cierto raciocinio, cierto análisis objetivo sobre el nivel real del equipo, sobre el agotamiento de algunos jugadores clave, las dificultades del mercado, la desorientación que parece mostrar Ziganda, las dudas de la renivación de Kepa…

    Haces un discurso agarrado a la épica, obviando la realidad. Si la república a día de hoy no se la cree nadie es porque ese discurso épico tenía mucho de postureo y menos de base rea. Es cierto que un pueblo unido levantado en pos de su libertad contra la opresión es imparable; es cierto. Y es épico. Pero es que eso…no se da en el caso catalán. Y es por eso por lo que se estanca la cosa. No por torpezas puntuales (es curioso, hasta hace cuatro días los líderes “indepes” eran los reyes de la astucia y hoy resulta que han sido torpes) ni por una represión desaforada. Las torpezas han venido dadas por la falta de chicha del propio movimiento que al final empuja a hacer maniobras imposibles (y chapuzas y torpezas) y la represión a lo bestia…no ha hecho falta por lo mismo, por esa falta de chicha.
    Y es lo que no queréis ver. El soberanismo se ha movilizado mucho y bien pero eso es agotador y no está todo el pueblo catalán en esas coordenadas. Por supuesto que tampoco en coordenadas “españolistas” pero para una apuesta de este calibre se necesita a todo un pueblo detrás y ellos han declarado que es así pero no lo es.

    Si tienes a todo un pueblo detrás…tras la declaración de independencia se estarían viviendo días de efervescencia total y, por contra, la cosa se ha apagado. Y si hay todo un pueblo detrás, desde luego que a los dos días de la declaración de la República no te salen cientos de miles de personas a la calle a defender la pertenencia al Estado (insisto; no digo que sean mayoría pero evidencian que es falso que el pueblo catalán esté detrás del proceso como un solo hombre).

    Hay un problema político gigantesco. Y el partido ciertamente no ha acabado. Pero si seguís (por tu vehemencia te incluyo en los suportes de los indepes) instalados en la irrealidad…volveréis a fracasar. Yo creo que ahora lo inteligente es dejar de defender la existencia de una república imaginaria que no ha llegado ni a arrancar y aceptar el partido en el terreno que plantea Rajoy; sacar una clara soberanía soberanista en Diciembre abriría de nuevo el juego. Hay que centrarse en lo que hay; no en lo que a uno le gustaría que hubiera.

    Dicho todo lo cual; todos cometemos el mismo error; analizamos ésto en términos de victoria y derrota; estrategias para ganar y derrotar al enemigo. Como hooliogans de un partido de fútbol. Error.
    Lo que hay que buscar es una solución. No una victoria contra nadie.
    Encantado también de opinar aquí.-

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