Estaba hablando el otro día con Carlos Varela y Jazno Francoeur cuando salió el tema de la última obra del diseñador Michel Gagné. Sólo si aprendes a controlar y a dominar las artes es cuando surge un estilo propio, que, poco a poco, vas esculpiendo con el paso de los años. Así lo hizo Picasso y así lo ha hecho este diseñador canadiense, que no paraba de recibir admiraciones y alabanzas por parte de los profesores de DigiPen Bilbao. ¿Cuál es la magia que transmite este dibujante y cómo consiguió “leer el alma” de Paul Pimpley?
Lo que acabáis de ver es el resultado de una fusión de jazz y animación a cargo de Gagné y dos músicos profesionales sin apenas hacer un storyboard previo; únicamente sintiendo, analizando y trazando la música. Pocas personas pueden plasmar con tal exactitud un sentimiento inexplicable y exclusivo, rompiendo esquemas en diseño, ritmo y ejecución.
Por si fuera poco, este hombre ha estado presente en numerosos proyectos con Disney, Warner Bros o DreamWorks, tales como “El Gigante de Hierro”, “Ratatouille”, “Osmosis Jones” o “La Espada Mágica”. Genios de este calibre no pueden mantenerse al margen del nuevo fenómeno contemporáneo, donde también ha aportado su granito (o montaña) de arena al sector de los videojuegos. Insanely Twisted Shadow Planet se considera una obra de arte artística no sólo por su diseño, sino por el resultado en su conjunto. Una pequeña nave que avanza enfrentándose a lo desconocido, donde lo inmensamente aterrador se convierte en algo bello, único y digno de ver.
Vivir la experiencia Gagné está al alcance de todos, ya que no cuesta prácticamente nada. En Steam está por 13,99€ : comprar obras de arte nunca había sido tan barato. Sobrevivid, si podéis, a la inmensidad creativa…















