El apoyo de los asturianos en el frente de Bizkaia

Más de medio millar se dejó la vida en fosas comunes luchando contra el avance de los golpistas

Un reportaje de I. Gorriti

eL pasado martes se cumplieron 79 años de la muerte del comandante del Eusko Gudarostea, Cándido Saseta, en la batalla de Areces (Asturias), donde cientos de gudaris y milicianos vascos acudieron de forma solidaria a luchar contra el fascismo de los militares golpistas sublevados contra la Segunda República. DEIA dio a conocer por primera vez unos documentos oficiales inéditos en los que se comunicaba cómo un enlace del batallón Amayur, del PNV, apellidado Lartitegi Arrazola, encontró en el fragor de la lucha al militar de Hondarribia tendido en el suelo con una herida sangrante cerca del oído; “asegurado de que era cadáver”, el compañero le tomó su pistola y se retiró a Premoño. Eso nunca se supo antes, pese a que fueron muchos los estudios realizados al respecto. También se supo que, poco antes, Lartitegi y Saseta se comunicaron en euskera con un “soatz” (en referencia al término zoaz, vete) que le hizo saber el comandante al gudari.

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A aquel lugar aún lo llaman el “pradón de los vascos”, de hecho se trabajó para exhumar la fosa común en la que se suponía que están enterrados cien gudaris y milicianos de la brigada de Cándido Saseta, asesinados en la ofensiva contra el pasillo de Grado.

Esa fue la aportación solidaria de los vascos al bando republicano. Pero también ocurrió al revés, guerrilleros asturianos lucharon y se dejaron la vida en Bizkaia. De un estudio de Jesús Pablo Domínguez y Aiyoa Arroita se desprende que fueron identificados alrededor de 583 muertos de procedencia astur. Estos investigadores se basan en el listado de fosas de Bizkaia del Gobierno vasco. Del análisis de una lista que ha redactado el investigador Luis Miguel Cuervo se enumeran 583 muertos en los frentes de Bizkaia: 56 muertos en el monte Saibigain, cuatro en Peña Lemona, 12 en Sollube, 43 en Kañometa…

En los últimos tiempos, asociaciones como Ahaztuak 1936-1977 han rendido diferentes homenajes a estos soldados antigolpistas con ejemplos en Gernika-Lumo y Larrabetzu. En palabras de los investigadores Domínguez y Arroita se dio “una auténtica riada de sangre asturiana, que corrió por nuestros montes y prados. Muchos combatientes muertos fueron recogidos por sus compañeros, pero otros se dejaron en retirada. Muchos de esos cuerpos fueron enterrados, incluso días después, por vecinos de la zona en improvisadas fosas. Algunas se recuerdan donde están y otras se han perdido para siempre”, estiman. Sorprenden además a historiadores consultados al publicar una cifra de posibles muertos asturianos en este territorio histórico que se ha repetido en diferentes medios de comunicación: “Hoy en día se cree que fueron alrededor de mil milicianos asturianos los que dejaron la vida en Bizkaia”.

En su estudio citan la presencia en la línea del frente de casi una decena de brigadas asturianas. En un principio, llegaron cuatro (y dos montañesas) con sus batallones y más adelante cinco más. De hecho, citan los batallones: 223, 228, 234; 225, 243; 213, 216, 230; 212, 252 y por último las brigadas 16, 10, 8, 3 y 15.

Uno de aquellos soldados que luchó por la libertad en Euskadi fue el comunista Felipe Matarranz (de padre natural de Somorrostro que por las huelgas mineras emigró a Asturias en 1917), quien falleció en mayo de 2015 a los 99 años y con quien este medio habló tiempo antes: “El 10 de octubre de 1936 fui herido en combate de forma grave con una bala que me salió por los riñones. Me echaron donde los muertos y vivo gracias a un médico que se dio cuenta de que no estaba tieso”.

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