Casas de una sola altura

Siempre he sido fan de las casas de una sola planta, ya desde estudiante, me sentía fascinada por la casa Farnsworth, de Mies van der Rohe.
Pienso en las escaleras como una barrera arquitectónica, que con el paso de los años puede ser un problema para los habitantes.
Hoy en día, se colocan ascensores para acceder a los pisos superiores, solo que el hueco para instalarlo ocupará un 10% de la superficie, a esto hay que añadirle los gastos, como la compra del propio ascensor, averías, mantenimiento…
Una sola planta con espacios diáfanos y grandes, un garaje adosado, por el que se pueda acceder directamente a la vivienda y listo!
La casa en una planta acoge cualquier reforma o ampliación, ya que esta, no afectará al tejado.
Al tener mayor superficie de cubierta el agua de la lluvia se aprovechará mucho mejor, también será mucho más fácil el mantenimiento.
Se consigue también una relación mucho más fluida entre el interior y el exterior, ya que desde cualquier estancia se podrá salir al exterior.
También hay algún inconveniente en este tipo de viviendas, el más importante es el coste del terreno, ya que necesitaremos una parcela más grande, también es mayor el coste de la cubierta y la cimentación , pero aún así con todas estas cosas en contra, la construcción de una casa de una planta costará un 10% menos que una de dos plantas.
Me parece muy interesante esa relación interior-exterior y la no invasión del paisaje , respetando siempre la naturaleza del lugar.
¡Totalmente recomendable!

Alfombras

Las alfombras son hoy en día una pieza clave en nuestros hogares, sobre todo cuando empiezan a bajar las temperaturas, la primera clave que quiero daros, es que nunca compréis una alfombra antes de tener colocados los muebles, y delimitados los espacios, digamos que la alfombra es la última pieza a decidir, si compramos las alfombras primero corremos el riesgo de equivocarnos en las medidas, los colores e incluso en las texturas.
La certeza del origen de las alfombras está cubierta de misterio, la primera teoría nos dice que las alfombras fueron inventadas para servir a las necesidades de los pueblos nómadas, al principio no tenían contacto con el suelo, servían para exhibir las pieles de los animales cazados.
Fue después cuando se colocaron en el suelo, pero de forma rudimentaria, otros investigadores sostienen que estás alfombras estaban decoradas al estilo nómada, según patrones establecidos, se tejían en telares horizontales o verticales, desmontables, para poder transportarlos de un lugar a otro, su función principal era decorativo.
Estás alfombras se hicieron importantes durante las ceremonias festivas y tradicionales, hasta convertirse en una parte esencial en la vida de las personas.
A pesar de que en Europa ya se importaban alfombras orientales desde la antigüedad, se desconocen los orígenes de la fabricación de alfombras de nudo en este continente.
La divulgación en Europa de las alfombras de nudo pudo deberse a la presencia de los Árabes en España, a los viajes de Marco Polo, a las cruzadas, así como a las embajadas orientales en Venecia, a partir del siglo XIII, así como la colonización portuguesa en Asia en el siglo XIV.
Después con la introducción de los telares mecánicos, la producción de alfombras anudadas a mano decreció , pero esto que os cuento forma parte de la historia.
Los materiales que se usan hoy en día para fabricar alfombras son muchísimos, algodón, lana , seda, arpillera, yute, sisál…. y un sin fin de materiales más, estando en total vigencia las alfombras clásicas.
Al colocar una alfombra debemos tener en cuenta varios aspectos: ya sabéis que las alfombras son una buena opción para delimitar espacios, por la alfombra se sabe cuál es la zona de comer, de estar, de lectura…
Es muy importante elegir bien los tamaños, si vamos a ponerla debajo de una mesa de comedor, lo mejor es que sea lo suficientemente grande para que las sillas queden encima de la alfombra, por lo menos los dos apoyos delanteros, de no ser así quedará pequeña y el efecto será raro, también tendremos en cuenta la forma de la mesa para que la alfombra siga la misma línea, rectangular, cuadrada, redonda….
Delante del sofá la alfombra tiene que sobrepasar a este un poco por los lados, por ejemplo: en un sofá de 2,20m la medida Standar de la alfombra sería 2,40 x 1,70.
En cuanto al color, debemos de jugar un poco con el resto de la decoración, si tenemos suficiente color podemos poner una alfombra de yute, o de sisál, para conseguir un suelo más neutro, al contrario, si la decoración es bastante neutra, nos podemos conceder la licencia de poner una alfombra con más color.
Os recomiendo que los materiales sean siempre naturales, el resultado será mucho mejor!
Aquí os pongo unos ejemplos por si os pueden servir de ayuda

Muebles antiguos en espacios contemporáneos

El vivir de acuerdo con nuestro tiempo es una decisión inteligente, no es bueno estancarse en el pasado, ni tampoco ser demasiado moderno, esto último puede llevar a una gran incomprensión.
Pero sí podemos rescatar algunos objetos del pasado, que le darán un aire intelectual e interesante a nuestros interiores.
Primero me gustaría contaros que para que un mueble sea antiguo, tendrá que superar los 100 años desde su fabricación, de no ser así, se le llamará viejo, el origen de esta denominación está en las aduanas de EEUU, según la antigüedad del objeto se pagaban más o menos impuestos.
Existe la creencia de que para tener antigüedades u obras de arte, hay que disponer de un palacio o un gran espacio, ¡nada más lejos de la realidad!
En un pequeño apartamento se puede colocar alguna pieza, solo se trata de hacer una buena selección, y si encima la mezclamos con muebles minimalistas la combinación será perfecta.
A una pieza antigua tenemos que darle su espacio, dejarla lo más sola posible para que pueda lucir, sin otros objetos que despisten nuestra vista.
Cada vez es más común ver este tipo de combinaciones, aunque no hemos sido muy partidarios de los objetos antiguos, como por ejemplo en Francia o Inglaterra, donde se tiene mucho más interés.
Todos los objetos de los años 50, 60 y 70, ahora tienen el término “vintage”, pero no son antigüedades.
Os aconsejo estudiar muy bien el color de las paredes, lo mejor es elegir colores neutros, que no sean invasivos y que no pasen de moda con el tiempo, de esta manera, las piezas antiguas convivirán con las contemporáneas de una forma fluida y natural.
Esto hará que tengamos unos espacios exclusivos y con mucho estilo.
También quiero comentaros que no todas las piezas antiguas son de calidad, esto depende del artesano que las fabricó, su técnica, los materiales…
Si tenéis dudas lo mejor es preguntar a un anticuario.
Os animo a conseguir esa maravillosa pieza que hará de vuestra casa única y muy especial.

Las rosas de David Austin

David Austin nació en el año 1926, en Albrighton, (Wolverhampton), Reino Unido, en la misma granja donde hoy vive.
El los años 60, empezó como viverista, a partir de un libro de rosas antiguas quiso tratar de combinar, las mejores características de los viejos Rosales con lo mejor de las nuevas rosas.
Se dedicó a criar Rosales más adecuados a las necesidades del jardinero, que serían extraordinariamente hermosos, pero más fáciles de podar y cuidar.
Las flores tendrían los aromas embriagadores de las rosas antiguas, mayor capacidad de floración, y más amplia gama de colores como las rosas modernas.
David Austin estaba convencido de que sus Rosales tenían algo interesante que mostrar, pero en aquel momento no consiguió que nadie le prestara atención, entonces decidió crear su propio vivero para vender sus rosas Inglesas directamente al público.
Más de cuarenta años después, sus rosas se cultivan y son muy apreciadas por todos los jardineros del mundo.
A sus variedades las llamó: Patience, Constance, Beatrice, Edith, Charity, Keira, Miranda, Carey, Kate, Darcey, Tess…….
Una de las más apreciadas es la variedad Juliette, su suave tono melocotón, y sus grandes flores con numerosos pétalos, junto con su inconfundible fragancia con notas de té, la hacen muy especial.
Os pongo unas fotos para que podáis ver su belleza.

Oscar Mora, el florista de las celebrities

Oscar Mora se inspira en las calles de Nueva York, los murmullos de miles de idiomas y la aspiración por lo grandioso.
Nació y se crió en Caracas, dice que la exuberancia de su país lo marcó mucho, pero fue mucho después cuando encontró su medio de expresión.
Interiorista de profesión, probó en el mundo del diseño de moda, pero lo dejo pronto al darse cuenta de que odiaba coser, también fue peluquero, pero encontró su verdadera vocación en los arreglos florales, es en este trabajo en el que se siente un verdadero artista.
Tuvo la oportunidad de trabajar para las tiendas de Valentino y Chanel.
A partir de aquí las celebrities de Nueva York comenzaron a encargarle flores para sus casas o para sus fiestas.
No acostumbra a hacer bocetos para sus obras, su equipo compra material en el mercado, después se elige la base y empieza a crear, improvisando, con solo colocar dos elementos ya se empieza a ver el resultado.
Entre sus flores favoritas están las Orquídeas kiwi, Calas color chocolate, Bocas de dragón, Peonías, Filadelfos…
Sus alumnos de la Flower School trabajan sobre vasijas redondas de vidrio negro, encima de la mesa, un montón de Calas chocolate, varias Peonías, Angel Cheeks en rosa y algunas Big Ben, lo importante es seguir la línea del florero, pero no colocar las flores a la misma altura.
Según Oscar el negocio de las flores es duro, hay siempre mucho trabajo que hacer, el material es perecedero y caro. El desafío es seguir manteniendo la pasión.
Vivir en Nueva York te obliga a mantenerte conectado con la naturaleza, si no, la ciudad te devora.