El magnetismo de Xabi Aburruzaga

El pasado viernes, diecisiete de marzo, tuve la inmensa suerte de ver el concierto de Xabi Aburruzaga el el teatro Campos de Bilbao.
Un espectáculo impresionante, con fantásticos músicos, bailarines, niños, y Xabi, fantástico en la ejecución, el mando , la complicidad, la naturalidad y su enorme profesionalidad.
Consiguió una noche mágica para todos nosotros, en la noche de San Patricio presentó su disco “Keltik”, si tenéis la ocasión de haceros con el, no tengáis ninguna duda, es una auténtica joya.

Urdaibai y los Gyotakus de Rober Garay

El Gyotaku es una técnica que nació en Japón hacia el año 1800 y que la usaban los pescadores para tener un registro de sus capturas.
La palabra Gyotaku está formada por GYO “pescado” y TAKU “frotar”.
Consiste en realizar impresiones con tinta sobre papel de peces y moluscos.
Los peces hacen de plancha de grabado y la presión sobre el papel les permite transferir la propia imagen.

El Gyotaku no sólo recoge la fisonomía de los peces, sino también su alma y, al mismo tiempo, su ausencia.

Finalizada su exposición en el museo marítimo de Bermeo, se translada ahora a mí estudio, en la calle Herriko Gudarien 3, de Durango, donde podréis admirarlos en toda su esencia.
idoiagz1605@gmail.com

Oda a la casa abandonada, Pablo Neruda

Casa, hasta luego
No puedo decirte
Cuándo volveremos
Mañana o no mañana
Tarde o mucho más tarde
Un viaje más
Pero esta vez yo quiero decirte
Cuanto amamos tu corazón de piedra
Qué generosa eres
Con tu fuego ferviente en la cocina
Y tu techo
En que cae desgranada la lluvia
Como si resbalara
La música del cielo!

Ahora cerramos tus ventanas
Y una opresiva noche prematura
Dejamos instalada
En las habitaciones

Oscurecida te quedas viendo
Mientras el tiempo te recorre
Y la humedad gasta
Poco a poco tu alma

A veces una rata roe
Levantan los papeles un murmullo ahogado
Un insecto perdido se golpea ciego
Contra los muros
Y cuando llueve en la soledad
Tal vez una gotera suena
Con voz humana
Como si allí estuviera
Alguien llorando

Solo la sombra
Sabe los secretos
De las casas cerradas
Solo el viento rechazado
Y en el techo la luna que florece

Ahora hasta luego
Ventana, puerta, fuego
Agua que hierve, muro!
Hasta luego, hasta luego cocina
Hasta cuando volvamos
Y el reloj sobre la puerta
Otra vez continúe palpitando
En su viejo corazón
Y sus dos flechas inútiles
Clavadas en el tiempo

Bake-Eder

Luis María Aznar, empresario relacionado con la industria naviera, compró el chalet Bake-Eder, una casa de estilo Old English, situado en la avenida Zugazarte de Las Arenas.

Encargó su reforma al arquitecto Manuel María Smith, en el año 1909, aunque el proyecto inicial fué obra de Luis Elizalde.

La cúpula se hizo muy alta para que fuera la casa más destacada de las Arenas, como símbolo de poder y ostentación.

Sufrió un incendio en el año 2001, después de varios años de abandono, en este mismo año, el Gobierno Vasco declaró el palacio Bake-Eder conjunto arquitectónico monumental.

La diputación convocó un conjunto de ideas para acoger en estas instalaciones a la fundación Biskaytik, resultando ganador el proyecto presentado por González Cabía, con una idea en la que potenciaba un “diálogo” entre el edificio viejo y el edificio nuevo.