Oda a la casa abandonada, Pablo Neruda

Casa, hasta luego
No puedo decirte
Cuándo volveremos
Mañana o no mañana
Tarde o mucho más tarde
Un viaje más
Pero esta vez yo quiero decirte
Cuanto amamos tu corazón de piedra
Qué generosa eres
Con tu fuego ferviente en la cocina
Y tu techo
En que cae desgranada la lluvia
Como si resbalara
La música del cielo!

Ahora cerramos tus ventanas
Y una opresiva noche prematura
Dejamos instalada
En las habitaciones

Oscurecida te quedas viendo
Mientras el tiempo te recorre
Y la humedad gasta
Poco a poco tu alma

A veces una rata roe
Levantan los papeles un murmullo ahogado
Un insecto perdido se golpea ciego
Contra los muros
Y cuando llueve en la soledad
Tal vez una gotera suena
Con voz humana
Como si allí estuviera
Alguien llorando

Solo la sombra
Sabe los secretos
De las casas cerradas
Solo el viento rechazado
Y en el techo la luna que florece

Ahora hasta luego
Ventana, puerta, fuego
Agua que hierve, muro!
Hasta luego, hasta luego cocina
Hasta cuando volvamos
Y el reloj sobre la puerta
Otra vez continúe palpitando
En su viejo corazón
Y sus dos flechas inútiles
Clavadas en el tiempo

Bake-Eder

Luis María Aznar, empresario relacionado con la industria naviera, compró el chalet Bake-Eder, una casa de estilo Old English, situado en la avenida Zugazarte de Las Arenas.

Encargó su reforma al arquitecto Manuel María Smith, en el año 1909, aunque el proyecto inicial fué obra de Luis Elizalde.

La cúpula se hizo muy alta para que fuera la casa más destacada de las Arenas, como símbolo de poder y ostentación.

Sufrió un incendio en el año 2001, después de varios años de abandono, en este mismo año, el Gobierno Vasco declaró el palacio Bake-Eder conjunto arquitectónico monumental.

La diputación convocó un conjunto de ideas para acoger en estas instalaciones a la fundación Biskaytik, resultando ganador el proyecto presentado por González Cabía, con una idea en la que potenciaba un “diálogo” entre el edificio viejo y el edificio nuevo.

El palacio de Linares

El palacio de Linares de estilo Neobarroco, fue proyectado por el arquitecto Francés Adolf Ombrecht, y ejecutado pos Carlos Colubí en 1872.

Se construyó en un solar del ayuntamiento de Madrid, sus primeros propietarios fueron los marqueses de Linares, José de Murga y Reolid, y su esposa Raimunda Osorio y Ortega, sobre los que se cuenta una historia o leyenda, en la que según parece, el padre de José de Murga, dejó una carta al morir indicando que Raimunda era hija de él con una cigarrera de Lavapies, por lo tanto eran hermanos.

También se cuenta que tuvieron una hija llamada Raimundita, a la que asesinaron y enterraron en el palacio de Linares donde deambula como fantasma.

En el año 1990 se grabaron distintas psicofonías y este palacio fue un lugar fantasmagórico. Pero por otra parte parece que nada de esto fue verdad, que no eran hermanos y que nunca tuvieron hijos.

El palacio estuvo muchos años abandonado, entre la maleza del jardín se encontraba una construcción muy especial, la casa de las muñecas, aunque según parece nunca se pensó para jugar en ella, ni ningún niño lo hizo.

Esta casita rústica simplemente sirvió para tapar la medianería con la finca contigua, y sirvió para guardar las herramientas de labor del jardín.

Desde 1992, tras unos trabajos de rehabilitación del arquitecto Carlos Puente Fernández, se volvieron a abrir las puertas de este palacio, convertido en el centro cultural casa de América.

Manuel María Smith Ybarra, arquitecto

Manuel María Smith Ybarra, nació en la calle Ronda de Bilbao en el año 1879, era el hijo de un emigrante Irlandés.

Desarrolló grandes obras arquitectónicas en el municipio de Getxo, que aún podemos admirar, sus primeros estudios fueron en una escuela de Bilbao, pasando después por el colegio de los Jesuitas de Orduña.

En el año 1896 se traslada a Madrid para continuar con sus estudios de arquitectura, regresando a Bilbao en el año 1904.

Fue el arquitecto más solicitado por las clases adineradas de Bilbao, enriquecidas por la explotación minera y toda la infraestructura industrial que había generado a su alrededor.

Demostró estar al corriente de la vivienda obrera pero no se dedicó a ella ya que los encargos de los círculos burgueses ocupaban casi todo su tiempo.

Estas son algunas de sus principales obras:

– Palacio Arriluce de Fernando de Ybarra, Getxo
– Palacio de Lezama Leguizamon en Getxo
– Casa de Restituto Goyoaga, Bilbao
– Palacio de Artaza para Vivtor Chavarri, Leioa
– Casa de Luis Arana “casa cisco” Getxo
– Casa Emilio Ybarra,Bilbao
– Hotel Carlton, Bilbao
– Palacio de la familia Martínez Rivas, Getxo
– Estacion de Atxuri, Bilbao
– Palacio Kaialde para Carmen Allende, Getxo
– Casa para Joaquín Ampuero, Getxo
– Casas Ramón de la Sota, Bilbao
– Edificio sociedad de golf, Getxo