Pinturas al fresco

La pintura al fresco es el procedimiento pictórico mural por excelencia utilizado desde tiempos muy remotos.

En general ya se conoce desde el antiguo Egipto, en la época Minoica y Romana, en el Renacimiento y Barroco, como en el Románico.

En el fresco la pintura queda “incrustada” en el interior de la superficie preparada, con lo que conseguimos que esa pintura no pueda ser alterada.

Pintar al fresco significa aplicar los pigmentos minerales adecuados, simplemente disueltos en agua, sobre el muro previamente preparado con mortero de cal cuando esté aún fresco,de aquí el nombre de fresco.

Probablemente el ejemplo más significativo de pintura al fresco sea el conjunto de pinturas realizadas por Miguel Ángel,

en la Capilla Sixtina.