UN AÑO DE “EL PASEANTE”

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“El paseante”, José Ramón Gómez Nazabal.

Hace ya un año  que EL PASEANTE inició su andadura, auspiciado por este periódico que me acoge y me respeta, aunque  en ocasiones pueda incurrir en su heterodoxia. Contra lo que pudiera parecer, este medio resulta al cabo más abierto que otros muchos, quizá porque debió enhebrarse de nuevo entre gentes varias al calor de la Transición.

A lo largo de este año he publicado  cada día cosas  varias, escribiéndolas al pairo de vueltas y revueltas  tanto físicas como metafísicas. La escritura se ha concentrado a veces en los ENSAYOS MÍNIMOS ( en frágil remedo de homenaje a Umberto Eco), y otras se ha estirado , como en LOS DESAYUNOS DE LOS MARTES, apareciéndole hijüelos e hijüelas que se han acogido a los nombres de Mikel, Itzi, Koldo, Laura, Patxi y Marta y que ya se me comportan como adolescentes insurrectos aun apenas nacidos. Cuando la historia que quería contar  así lo ha permitido, yo,  a mi vez, también me he permitido moralizar   y desde el título: así los CUENTOS MORALES DE AQUÍ MISMO ( de  tímidas remembranzas del dulce Eric Rohmer. VASCOS CON OBRA ha sido una sección de recuerdos personales sobre gentes de este nuestro mundo próximo, a veces tan lejano ( recuerdo el recuerdo de mi encuentro sorprendente con Pierre Bidart), como HOMENOTS lo ha sido de gigantes a hombros de los cuales seríamos capaces de ver algo más, siendo ambas secciones mi particular rédito a aquel anarquista de derechas  que fue Josep Pla, que acaso se salvó de sí mismo por la excelencia de su prosa.Y  aunque sé que mayoritariamente  mi lectorado es  anti-taurino ( con la excepción estética bien conocida), cuando el toro  de la estupidez se me ha quedado cuadrado delante gracias a la negligencia de la cuadrilla, he arremetido contra los bípedos supuestamente superiores, dejando en paz al cuadrúpedo supuestamente inferior, con la furia del karatedoka agachado atacado por la espalda: así  con algunas de esas entradas sobre el eximio programilla Ni euskalduna naiz eta zu? o sobre el despalabrado Conquis ( y aprovecho en este punto para insistir  una vez más, en la necesidad de un golpe de timón en ETB).

Pero, en fin, como de la tragedia a la comedia va  sólo un pasito, también me ha gustado haceros sonreír de vez en viento, pero no por causa de nosotr@s mism@s –  ¡qué empeño de acomplejad@s!- sino de lo inmundo del mundo, y así entretenernos, teniéndonos entre tod@s, pues ya dijo el  severo Nietzsche que nada hay más bello que hacer reír al amigo ( y a la amiga, of course.

LAS DEGUSTACIONES DE CAFÉ

 

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Las degustaciones de café siempre me han resultado unos lugares singulares. No son  verticales y dicharacheras como los bares, ni tampoco horizontales y pausadas como las cafeterías. Además suelen ser muy pequeñas y, por lo general, no tienen mesas, debiendo la clientela tomar de pie su consumición, o , como mucho, abarloarse en un taburete de sky.

En las degustaciones, por otro lado,  fundamentalmente, se sirve café, eso sí , en todas sus modalidades: sólo, doble, americano, cortado, con leche, descafeinado de sobre, de cafetera. El rey es pues el café, y quien está detrás de la barra debe aprender a saber  muy bien qué modalidad  le gusta a cada cliente, porque la clientela es diaria y rotativa hasta lo maníaco.

Y, bueno y por fin, no se puede eludir el hecho de que la clientela es mayormente femenina, pues la degustación ha sido un txoko de género muy característico ( el género, no el txoko) que además parece haber representado muy bien lo que se ha entendido por femenino durante mucho tiempo. Así , la ingesta metódica de un estimulante para un trabajo básico de infraestructura doméstica, tomado entre la compra y la cocina.O  la rapidez en la acción socializante- ¡ un café y adelante!-  ratificando la supuesta histeria atribuida. O, también,  ese mínimo comadreo con las amigas que sólo puede durar lo que se arranca a  las labores del hogar , al cuidado de los hijos o a la atención a la pareja.

Aún así, y sabiendo que ahora se puede distinguir entre sexo y género, cada vez  hay más varones en las degustaciones,  cumpliendo con la normativa que ha informado culturalmente  al sexo opuesto, fenómeno analógicamente correspondiente a la presencia de mujeres  en otros ámbitos como los bares de copas o los estadios de fútbol.

Y si los varones comienzan a frecuentar estos lugares, digo yo que será  no sólo por la excelencia del café , sino también por la de ese ambiente  que tan singularmente  destilan…

EL TORNILLO, MICRO-ESPACIO FEMINISTA ( Y 2)

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Una vieja amiga decía que, en los días de lluvia, sólo se podían hacer dos cosas  y que a ella no le gustaba jugar a cartas. Supongo que no se refería a ese paseo virtual que ahora podemos dar gracias a internet y que es lo que yo hice ayer.

Y así, yendo de empopada, me topé de nuevo con un capítulo de “El Tornillo”, el micro-espacio feminista de “La Tuerka” que tan hábilmente presenta Iranzu Varela.

En esta ocasión el espacio llevaba por título “Diez  pasos para dejar de ser machuno” *- y es de esperar que no se refiriera tanto al sexo como al género. Pues bien , el primer consejo era “¡Cállate!”, o sease, no monopolices la conversación pensando que  la lucidez y el gracejo tan sólo anidan en tu cabeza.

Es este sin duda un buen consejo pues  recuerda a la contra el despliegue de ocupación del espacio- público e íntimo-  que los varones han llevado a cabo por razones varias pero sancionadas desde Aristóteles, incluyendo a mujeres, niños, bárbaros  y esclavos en el saco de quienes deben callar y obedecer, como muy bien explicó Amparo Moderno Sardá en su ya olvidado El arquetipo viril. Otro sí Celia Amorós abrió la puerta para comprender cómo esa  negación de la palabra no era sino la negación de la trascendencia metafísica ( moral y política), puesto que las mujeres  estaban destinadas tan sólo a la trascendencia  físico-biológica.

En fin, en esto de ponerme hasta  las cartolas de hablar he tenido algunas experiencillas, pues  he sido sucesivamente tildado de “peli-plasta”, “peli-rollo” y hasta “peli-groso”. Incluso recuerdo que una vez, a raíz de una revuelta de mi espítu logofrénico, mantuve una huelga de silencio durante  veinticuatro horas…Pero me di cuenta de que tampoco era ese el remedio.

Y ahora mismo ya no sé si la única forma de callarme , sería dejar de escribir…Acaso estas pequeñas columnas. On verrá.

*https://www.youtube.com/watch?v=Z2YYExvrcTs&list=PL_TQLyNxacHv14eD91rEFncoexMB0rrDa&index=30

ENSAYOS MÍNIMOS: ESCRIBIR UN DIETARIO

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En una bella página de su  prolongado Diario, Miguel Torga reflexiona sobre la falta de tradición de escritura diarística en países  como España , Italia o Portugal.

En opinión de Torga, la ausencia  de diarios íntimos en estos lugares se debe a la práctica del sacramento católico de la confesión. La confesión, como  descarga intermitente, habría aliviado la necesidad de un apunte cotidiano y reflexivo sobre la vida. En los países protestantes, por el contrario,   continua Torga, en los que no se practica  la confesión sacramental,  como , por ejemplo, Suiza, Inglaterra, Alemania o Dinamarca ,  la existencia del diario íntimo  es algo normalizado  y su publicación no constituye desgarro particular alguno, como ocurre en los países católicos.

Los argumentos de Torga son, sin duda, sugerentes pero necesitan ser actualizados -se trata de una página de 1953 . Probablemente el sentido del aggiornamento debería de ir  en la linea de  reflexionar acerca de qué  ha podido convertirse hoy en el sustitutivo de la confesión, toda vez que , en los mentados países católicos, la práctica de dicho sacramento  ha disminuido  notablemente y , sin embargo, no se aprecia un incremente significativo de producción diarística.

Puede ser también que no se trate , como en casi todo en la vida, de una relación de causa-efecto: donde no hay tradición  de género es muy difícil que emergan autores de género.

Pero también puede ocurrir que el sacramente de la confesión haya sido verdaderamente sustituido por  otro rito civil que cumpla la misma o parecida función en relación a la cuestión de la escritura diarística. Y  no parece  pensable que ese otro rito civil no sea el psicoanálisis y sus terapias derivadas.

A lo mejor tenía  mucha razón Lou-Andreas Salomé cuando le recomendaba a Nietzsche que no se psicoanalizara porque dejaría de escribir. Y no precisamente  sólo diarios íntimos.

En cualquier caso por aquí tenemos Diarios y Dietarios excelentes entre los que se podrían destacar ,  por ejemplo,en castellano los de Miguel Sanchez- Ostiz, y en euskera, los de Anjel Lertxundi o Bernardo Atxaga

 

CUENTOS MORALES DE AQUÍ MISMO. EL ANTROPÓLOGO Y LA SOCIEDAD GASTRONÓMICA

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El antropólogo visita una sociedad gastronómica. Al entrar, un socio le comenta con orgullo que allí  todavía no pueden entrar mujeres a no ser que vayan acompañadas. El antropólogo asiente sin dejar que su gesto se tome como una aprobación.

Después de degustar  el vino oficial del local- traído de la Rioja alavesa como mandan los cánones mas ortodoxos- , todos se sientan y el cordero con ensalada se desparrama por las mesas. Arroz con leche, flan y  cuajada cierran la comida. Después, en riguroso turno, aterrizan las copas y los puros. El antropólogo disfruta tomando  notas mentales a toda velocidad  – pues no se atreve a tomarlas escritas- y  un socio se ríe de él echándole más pacharán en la copa.

De pronto, entra en el comedor una mujer alta de grandes manos enrojecidas, se dirige hacia uno de los socios y  sin mediar palabra  lo coge del hombro y se lo lleva a empellones hacia  la calle. El antropólogo observa la escena  cabeceando, con estupefacción,  en medio del silencio de sus contertulios.

Alguien, desde el otro extremo de la mesa, dice en voz baja: ” ¿ Qué habrá hecho hoy el Patxi? “.

ENSAYOS MÍNIMOS: GESTOS Y PALABRAS

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A veces un gesto inesperado desbarata la aparente solidez y rotundidad de unas palabras.

Y no suele tratarse de un gran gesto retórico, uno de esos que usaban  los grandes oradores y aún usan algunos  pequeños sacerdotes clérigos o laicos.  Uno de esos  amagos, en fin,  un tanto ridículos como apoyar con firmeza la barbilla entre los puños invitando al recogimiento,  juntar ostensiblemente las manos palma contra palma  buscando la inspiración o levantar el dedo índice hacia el cielo proclamando una verdad primordial con los ojos encendidos.

No. Suele tratarse más bien de un gesto menor que en muchas ocasiones emerge como un  tic: una  continuada y leve negación con la cabeza, ese suspiro breve y crónico, aquel  cruzar y descruzar las piernas  sin fin, una mirada repetitiva y desafortunada… Desde luego que  , dando cuenta  de estos gestos menores y atendiendo a las palabras que simultáneamente  se pronuncian, un aficionado al psicoanálisis haría grandes progresos y se podría especializar en psicopatología de la vida cotidiana , sección actos fallidos.

Pero, más allá  — y más acá — de interpretaciones  más o menos profundas, si el tal gesto desbarata  el argumento, dejando  a las palabras huérfanas de convicción, es porque se percibe lo que nunca se debiera percibir  de alguien que habla: que de alguna manera no se cree lo que dice.  Y percibir esto es sumamente irritante.

Basta a veces, pues, un gesto  como los descritos, para que dejemos de escuchar, para que se nos vayan las ganas de hablar , para que después apartemos la mirada de nuestro interlocutor y para que, por fin,  nos levantemos, demos media vuelta y nos marchemos.

¿Cuántos gestos de estos has visto tú en los últimos días, en las últimas horas, querido lector, querida lectora?

LOS DESAYUNOS DE LOS MARTES: ¡CYBER-ATTACK!

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La Reunión Ordinaria de la Junta Extraterritorial del Desayuno de los Martes se ha celebrado hoy en su Sede Matricial del Iruña.Han asistido: Koldo ( que se ha  ausentado – con permiso – a la media hora, debido a que la paciente que la semana pasada  había intentado tragarse el ratón de un ordenador, esta vez estaba intentando hacerse una drástica colonoscopia con un cable suelto de Euskaltel); Mikel, resfriado; Marta y Patxi ( sin más).Han excusado su asistencia, por motivos varios, Laura  e Itzi.

Koldo, antes de marcharse precipitadamente , ha comentado que a él no le había afectado para nada el ciberataque, pero que le hubiera gustado que se le borraran los datos de sus pacientes para poder así comprobar  empíricamente que la mayor parte de las patologías psiquiátricas son tan sólo patografías de las que se aprovechan las multinacionales farmacéuticas. Nos ha dejado sin poder contestarle, pero , como ya le conocemos, sabemos que le hubiera dado lo mismo.

Otro sí, Mikel se ha puesto asaz serio,aludiendo a nuestra  debilidad  socio-histórica, en manos no ya sólo de la globalización económica y social sino también electrónica. Debilidad que, según el infrascrito, nos induce a una espiral de amor-odio, pues deseamos por un lado machacar  a taconazos nuestros smartfones y con ellos nuestras “ubicaciones”, pero, por otro, ansiamos ver las dos rayitas azules de nuestro último whatsapp.

Ha tomado Marta el rábano por las hojas y se ha (nos ha) entretenido con la etimología de virus y  su carácter ponzoñoso, representación  actualizada del mal, de lo peor,  y aún más  cuando , en su maléfica y pequeña estuctura  colonizadora, adopta nombres como WannaCry (quiero llorar), induciendo ya a la inmediata desesperación.

Patxi ha asistido impertérrito a este despliegue de erudición y reflexión, pero no ha dicho nada ad hoc.Tan sólo ha pedido otro conleche, “por si acaso”, sin llegar a saber a qué se refería.

Y en esto nos han dado las nueve horas y diez minutos y se ha dado por concluida la Reunión.

Doy fe,  Postridie Idus Mai.Anno MCDLXX ad Bilbao condita.

 

 

 

 

 

GERMÁN YANKE

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Jon Juaristi Linacero entró en la cafetería Windsor acompañado de un joven sonriente y rubicundo. Nos lo presentó como Germán Yanke. Durante un buen rato Germán permaneció en silencio escuchando a los participantes en la tertulia, hasta que a mí se me ocurrió decir, en tono de boutade: ” Aquí la única revolución pendiente, es la burguesa”, ante lo cual  estalló : “¡Más vale que todavía quedan liberales!”

Años después, cuando había comenzado su aventura  en El Mundo del País Vasco, me lo encontré en una restaurante que se había puesto de moda junto al puente de San Antón. Su liberalismo había adelgazado y ya le había puesto la proa al nacionalismo vasco en general. Más tarde, haciendo ya  los madriles, supe por un amigo común que había topado con la Gil de Biedma , habiendo perdido toda Esperanza. Por entonces se pasó al ABC con armas y bagajes, coincidiendo con Jon Juaristi Linacero en columna alternativa.

Germán envió por aquellas fechas un original a la Editorial Bassarai con la intención de publicarlo en la colección de ensayo que yo estaba a punto de dirigir. Lo que me pareció, ya lo ha explicado en sus dietarios  el editor Kepa Murua, con su habitual y desasosegante sinceridad ( que no se la puede creer nadie que haya estudiado un poco ese tipo de textos y haya leído, por ejemplo a Philippe Lejeune o Paul John Eakin. En cualquier caso, el libro se publicó- Ciudad sumergida- y fue presentado en los bajos del Hotel Indautxu con la presencia de la plana mayor de PP con el hoy olvidado Antonio Basagoiti a la cabeza.

Otros tantos años después coincidimos en un vuelo Madrid-Bilbao y, a pesar de que yo sabía que él sabía lo que yo opinaba  de su obra, me saludó muy cortesmente.

Ahora que ha muerto , he vuelto a abrir aquel libro , y me ha parecido mucho más interesante y sugerente que cuando lo leí por primer vez. Y le he recordado entrando en la Cafetería Windsor, rubicundo y sonriente, de la mano de Jon Juaristi Linacero…

EL TORNILLO, MICRO-ESPACIO FEMINISTA

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Una vieja amiga ha compartido en su página de FB un link de “El Tornillo”, que se autodefine como  el “micro-espacio feminista” de “La Tuerka”. Después de verlo y de ver otros tantos, lo he compartido sin más comentarios. Y de hecho con ver unos cuantos capítulos sería suficiente…

Pero lo cierto es que a mí, todo lo que ahí aparece con mucha sabiduría y más gracejo, me trae recuerdos muy lejanos, de finales de los setenta y primeros de los ochenta. Así ,hacia el cambio de década, en plena Transición,  organizamos en Pamplona de la mano del IPES- donde yo trabajaba – unas Jornadas para tratar de las perspectivas feministas entonces en boga. Entre las participantes, acudieron Lidia Falcón, lider del Partido Feminista y Gretel Amman, que en aquel momento representaba una alternativa de feminismo homosexual. La mayor parte de mis conocidas se posicionaron rápidamente por esta útltima opción, toda vez que la Falcón les parecía demasiado convencional y burguesa – hasta en la forma  de vestir. Algunas hicieron de ello militancia y tan sólo abandonaron el lesbianismo ideológico cuando les llegó el momento de ser madres; de entre ellas hubo incluso quien se casó con el padre de sus criaturas- sin que esto tenga mucha importancia más allá de la aceptación del ritual.

Apartados de raíz de este debate, y tanto más cuanto  que en un partido  político hermano del  que yo por entonces militaba, se había creado una estructura propia de mujeres, fue para nosotros una revelación y una salvación , contar también con la presencia, en aquellas Jornadas,  de Josep-Vicent Marqués que  nos planteo – a los varones – la necesidad de llevar a cabo nuestra propia “reflexión de género”. Y así lo hicimos durante los dos años siguientes , sin que aquello llegara a prosperar.

Pero todo esto ocurrió hace ya mucho tiempo y  Lidia tiene 81 años,y  Gretel y Josep Vicent murieron en 2000 y 2008 respectivamente.

Aún así, ver este micro-programa y escuchar la canción que  lo inicia – aquel ” ¡Quiero ser una zorra!” de Las Vulpes- me ha hecho sentir que todavía, y a pesar de todo, algunos estamos del mismo lado.

 

MY TWIGGY REVISITED

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El viernes pasado, a la salida del Taller de Escritura de la Letra Eskola del AZ-Alhóndiga que comparto con Mónica Crespo y Jon Bilbao, fuimos a tomar algo al Twiggy.

La leyenda urbana correspondiente dice que el nombre del bar rememora a sus primeras camareras, delgadas, elegantes y moderadamente andróginas ,que recordaban, salvo en su estatura, a Lesley Hornby, la primera supermodelo, precisamente conocida como Twiggy. Any  way, este es uno de mis bares clásicos de Bilbao y entre sus paredes he pasado muchas tardes, sobre todo en la treintena y la cuarentena.

En la primera, me he reído un montón  oyendo y contando todo tipo de anécdotas en medio de una densísima nube no precisamente de humo de tabaco. Allá, al fondo, recuerdo todavía a Txema recitando a Allen Ginsberg en un intento de mantener vivo un espíritu que ya se nos iba de las manos: ” I saw the best minds of my generation…”Bebíamos mucho y fumábamos más. Todavía  mirábamos a las camareras, y ellas nos miraban a nosotros.

En la cuarentena,  esa edad en la que, según Manuel Vázquez Montalbán, ya no se puede perdonar nada a nadie,y aunque la decoración seguía siendo sesentera, el Twiggy se volvió un lugar post-conspirativo. Bebiendo igual y fumando menos, nos consolábamos recordando batallitas del tardo-franquismo ante la impotencia que sentíamos frente a un devenir político tan aburrido como  el de la República de Weimar. Continuábamos mirando a las camareras, pero ya éramos invisibles para ellas.

Luego vino lo que vino. Casi una década de visitas muy esporádicas, alanceadas por arrejuntamientos,  hijos  e hijas adolescentes, infartos, divorcios y… jubilaciones

Pero el otro día comprobé que aquel bar, una vez más renovado en  paisaje y paisanaje, continúa siendo un lugar muy acogedor, con buena música y unas camareras que todavía hablan con los clientes. Ahora se anuncia como local  afterwork para jóvenes de 25 a 45 años. En realidad lo que ha sido siempre. Solo que yo ya tomo cerveza sin alcohol y, por supuesto, hace  mucho tiempo que dejé de fumar.

Y para tí, querido lector, querida lectora ¿cuál ha sido tu  “Twiggy”?