MULTICULTURALITÁ CATANENSIS

Lo más curioso de Catania no me ha parecido  ni  la famosa escultura del elefante de la Plaza del Duomo ni  la pareja bailando -lo que para mí era una jota aragonesa- que aparecía pintada sobre una típica pandereta. No, lo más curioso  ha sido una tienda autodenominada ” jeanseria” especializada en la venta, of course, de blue- jeans o pantalones vaqueros.

Pues en medio de tantas manifestaciones de lo que ahora se llama multiculturalidad, la subrayada evoca claramente ese vínculo tan estrecho que esta isla ha tenido con el mundo yanki .Un vínculo que en realidad ha sido un doble vínculo: el de la emigración  a USA ,tan amargamente evocado por Leonardo Sciascia en su El mar del color de vino; y el del desembarco de las tropas norteamericanas en Gela durante la segunda guerra mundial – con la ayuda inestimable,  dicen, de la Onorabile Societá.

Y es que, a mi parescer, la multiculturalidad  no viene a ser sino la calificación buenista del choque de civilizaciones que siempre han supuesto  las migraciones debidas al hambre y a las guerras .

Por lo demás , probablemente en esta sensación ( social y socializada) conflictiva ha residido siempre esa respuesta identitaria ante ” las invasiones” de árabes o liberales. Una respuesta que, a menudo encabezada por la nobleza local, ha devenido en nacionalismo en clave burguesa… Como parece también   – Luigi dixit- que está ocurriendo en Sicilia.

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