LAS NUEVAS BANDERAS…

No he seguido la apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang porque estos actos me empalagan y casi que prefiero ir  directamente a Disneyword. Pero no he podido evitar ver en la televisión y en la prensa dos banderas que me han llamado mucho la atención. Una, obviamente pactada, la de Corea, la otra ,la de Kosovo, país semirreconocido por las autoridades internacionales. Y me han sorprendido porque en ambas se representa fundamentalmente la figura geográfica de cada país en cuestión, lo cual no es muy frecuente.

Pues, por lo general, las banderas tradicionales, a través de sus colores, de sus barras y estrellas, de sus triángulos o cuadrados, o incluso de marcas más explícitas como hoces y martillos han pretendido subrrayar valores del tipo que fueran y siempre con una perspectiva  temporal y de futuro.

¿A qué vienen pues ahora las representaciones geográficas que más bien señalan meras fronteras? No lo sé, pero los estudiosos del pensamiento conservador  ( como Jeffrey Herft) ya señalaron que los modernistas reaccionarios opusieron a la dinámica de la contemporaneidad   la de la con-espacialidad, nutriendo así los nacionalismos más genocidas y sectarios.

Por todo ello,y volviendo a estos lares , resulta si cabe todavía más moderna la figura de un Sabino Arana que abjuró del irurac-bat y del zazpiak-bat y propuso un nombre político -Euzkadi- para el nuevo proyecto político que se traía entre  manos, en severa disputa con Arturo Campión, un erudito integrista defensor del término “Euskal- Herria”. Pues sólo desde la existencia de ese ” Euzkadi”, ha sido posible un “Euskadi” o incluso los “Euskadi sozialista” y ” Euskadi Komunista”.

Y esta modernización tan mal interpretada todavía por algunos( y algunas) lo ha  sido  hasta tal punto que ninguno de los movimientos nacionalistas o abertzales posteriores ha podido abjurar, por poner un ejemplo más,  de la ikurriña, otro invento clave sabiniano, y si lo ha hecho ha sido  para, manteniendo su estructura básica, incorporar  valores posteriores a los propios del momento de su concepción -y aún así las experiencias han durado poco.

Por todo lo anterior he de confesar que me  producen cierto miedo estas nuevas banderas que tan sólo reivindican la territorialidad, o peor, una territorialidad sin valores…

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