18
sep 14

Político pop

Bx0EEEdCIAAxJFkCon el permiso del referéndum escocés y sus protagonistas la víspera del Día D, ayer fue el Día de Pedro Sánchez. Cual cantante en promoción, el flamante Secretario General del PSOE se marcó una ronda televisiva que hubiera firmado el más ambicioso representante de una folklórica.

Pedro Sánchez tiene un problema de imagen: no se le conoce. Y si se le conoce, se le confunde con un maniquí de El Corte Inglés. Mala suerte, o mala gestión de la agenda. Su primera comparecencia en el Congreso español coincidió con la muerte de Emilio Botín… pero no es la única ocasión en la que la actualidad le roba primeros planos, protagonismo y segundos de micro. Horror. Vacío. ¡Hagamos algo!, pensaron sus asesores. ¿Por qué no compartir plató con Pablo Motos?

Su visita a El Hormiguero, en Antena 3, ya estaba anunciada. El show de experimentos, canciones, palmadas y veneración al líder ha tentado a varios políticos españoles y, a la espera de la respuesta de Mariano Rajoy, y con la negativa de Pablo Iglesias -en más fácil ir a un plató a soltar soflamas que a aguantar preguntas impertinentes-, Sánchez ha decidido apostar duro desde el principio de curso.

Ya montado en la tabla, no cuesta imaginarle de subidón, atreviéndose también a surfear en las aguas de Telecinco. Imaginen al equipo de Sánchez ayer por la tarde, preparando la entrevista con las hormigas. A alguien se le enciende una bombilla cuando Jorge Javier Vázquez, totémico y declarado votante socialista, anuncia a cámara que retirará su voto al partido para castigar su postura frente al Toro de la Vega. Quizá ni siquiera es coincidencia que en Sálvame se hable del tema. Pedro Sánchez entra por teléfono, su rostro sobreimpreso en la pantalla se equipara al de Chabelita, y ¡zas!, primer golpe de efecto del día.

El minuto de oro de ayer fue para El Hormiguero, que a las 22:31 llevaba el rostro de Sánchez a 3.994.040 espectadores. Sálvame tuvo una audiencia media de 1.771.000 espectadores… y estoy segura de que la aparición del político, aunque no fuese más que por el shock, no desmereció esa media.

Cuando este martes hablábamos en Radio Euskadi sobre este tema (aquí el podcast de la sección entera, que resultó bastante heterogénea), yo reconocía que no tenía del todo claro la conveniencia del matrimonio infotainment-política. En la cultura anglosajona es relativamente habitual que rostros ligados a la política aparezcan en programas ligeros, realities o concursos. Participan activamente como personajes populares porque entienden que la televisión les permite hacer llegar su mensaje de un modo más directo y efectivo que los diez segundos de un corte en los informativos.

¿Es la tourné de Pedro Sánchez populista? Sin duda. ¿Le ha regalado una notoriedad que necesita como el comer? Sí, pero de modo efímero. ¿Aplausos para el programa? Auguraba Gorka Bereziartua en un tuit que para 2015 los talk shows de variedades y risotadas irán colonizando el espacio de los informativos… y pocos serán quienes adviertan el cambio. ¿Realmente lo que esperamos de la clase política es ver cómo se divierte con Pablo Motos? A preguntas pop, respuestas pop. Discurso pop. Decisiones pop. Gestión pop. ¿Estamos preparados para eso?


12
sep 14

Por qué la tele

Como comentaba esta semana, la temporada de La caja lista comenzaba el martes con una entrevista al director del recién clausurado FesTVal. Aún no hemos agotado la primera semana del curso y ya parece que vayamos con la lengua fuera, de tanto programa nuevo, estreno, regreso y niño cantor. Así que viene bien un poco de perspectiva para empezar.

La conversación con Joseba Fiestras -aquí- resultó sumamente refrescante, pero me quedo con una anécdota que, del modo en que ningún sesudo tratado podrá hacer, sugiere el tremendo peso de la televisión en la cultura popular que nos rodea. A saber: la estrella más rutilante del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canarias, el año en el que asistió como invitado, casi de tapado, Kabir Bedi, no fue ningún rostro del Hollywood clásico, ni ningún actor de moda. De hecho, la estrella tampoco fue el propio Kabir Bedi. La estrella fue Sandokan; el príncipe pirata malayo, nacido de la pluma de Emilio Salgari y convertido en una serie… al que este actor hindú dio vida.

Contaba Fiestras que Sandokan eclipsó al resto de invitados. Sandokan y no Bedi, de cuya trayectoria poco sabían los fans que le pedían autógrafos o los periodistas que le entrevistaban. La serie Sandokan fue un éxito de la RAI, y en España se emitió en 1976, y nunca se repuso -igualito que Se ha escrito un crimen, oigan…-. Seis capítulos, seis, y parte del imaginario colectivo de medio mundo. Yo nunca la vi, es probable que ustedes tampoco. Y sin embargo saben que Sandokan tenía ojos claros, pelazo al viento y pecho descubierto. Y que respondía a una fisonomía concreta. O quizás a un estilo de vida. Seguro que intuyen lo que es, por ejemplo, estar hecho un Sandokan.

Sospecho que la novela de Emilio Salgari no habría sido suficiente para hacer mella en la cultura popular con tanta ímpetu, de dejar una huella tan profunda. Y si no, pregúntense quiénes son los rostros más populares de la industria del cine, o por qué las carteleras teatrales están llenas de caras televisivas. Sólo por eso, no me digan que no merece la pena acercarse a la caja lista con atención.


09
sep 14

Preparados, listos, ¡ya!

Tradicionalmente la televisión ha sido, entre otras cosas, un instrumento al servicio de la instauración de rutinas. ¿Dónde estamos? En Florencia. Entonces es martes. ¿Qué dan hoy? Por fin es viernes. Entonces… por fin es viernes.

Lo que pasa es que con el principio de curso a veces es complicado rehacer ese croquis mental, porque los estrenos se suceden a un ritmo vertiginoso. Echen un vistazo a la hoja de ruta de las generalistas para esta semana: más de diez estrenos en cuatro días. Súmenle el regreso de las nuevas temporadas de concursos, series y programas de todo tipo y pelaje -ETB no se queda atrás, pero le dedicaremos espacio en exclusiva-.

Ya llegará el día en el que los reajustes del programador, cual tornados, se lleven por delante la mitad de estas propuestas, les cambien el día de emisión o retrasen su horario de inicio. Y entonces, en el sofá, seremos nosotros quienes tendremos que reajustar esas mínimas rutinas con las que ya habíamos empezado a contar; somos animales de costumbres.

Suerte que, a poco que hayan seguido la actualidad televisiva estos días, seguro que ya hay muchos nombres, caras y propuestas que les empiezan a sonar. Porque esa es la razón de ser del FesTVal  de Gasteiz, donde las televisiones -salvo las de Mediaset, pero eso es otra historia- han presentado estos días la mayoría de sus propuestas para el curso entrante. El FesTVal es un festival heterodoxo porque los formatos a estrenar no compiten entre sí; se exhiben. Y un absoluto éxito de relaciones públicas -¿qué es, al fin y al cabo, un festival, si no?- que ha conseguido que programadores, empresarios, actrices, presentadores, guionistas y hasta el apuntador -sobre todo, el apuntador- sepan que es ahí donde hay que estar para salir en la foto.

Sólo va por su sexta edición, pero el FesTVal marca decididamente la agenda de la información relacionada con la televisión. Y como además las teles son altamente endogámicas, no ha habido día en la semana pasada en la que no hayamos sabido, en el salón o en la tablet, de alguna novedad catódica bienintencionada.

Por eso no se me ocurre mejor invitado que Joseba Fiestras, director del FesTVal, para comenzar la temporada de La caja lista en Graffiti, de Radio Euskadi. Desde hoy, los martes a las ocho y media tengo una cita con Iñigo Lejarza y Juan Carlos de Rojo a la que ustedes también están invitados. Hablaremos de tele. Será un placer.


04
sep 14

Poziktibity

Ahora estamos viéndolo en televisión. Pero como la mayoría de las campañas con vocación de generar ruido, Poziktibity, la iniciativa promovida el departamento de Cultura del Gobierno Vasco para fomentar el uso del euskera sin complejos, va más allá de los spots. También incluye banners, cuñas en la radio, presencia en redes sociales y un soporte web en el que se ofrecen videos completos reflejando una conversación entre dos euskaldunes hablando de su relación con la lengua vasca. Los spots que pueden verse en la tele son el resultado de comprimir el mensaje de esos vídeos en 20 segundos.

Sin en la vida el tiempo es oro, ni les cuento el metal precioso en el que se pagan los vídeos de más de un minuto en publicidad. Sin embargo es complicado lanzar ciertas campañas de comunicación sin el soporte de la televisión como plataforma de distribución. La televisión contribuye a alcanzar a un público masivo que, quizá, de otro modo, quedaría al margen del mensaje. Y en este caso el objetivo del anunciante es que la idea cale en todos los sectores de la población vascoparlante.

La conversación entre Anne Igartiburu y Reyes Prados no es la primera que ha lanzado Poziktibity. Seguramente recuerden antes del verano a un futbolín con Aduriz y Agirretxe y unas imágenes playeras con surferos euskaldunes. Pero si hoy comentamos la campaña aquí es porque, tras haber echado mano de ídolos deportivos, de nuevo no se podría haber elegido mejores prescriptoras. Una, euskaldunzaharra, trabaja y vive en un entorno en el que el castellano es hegemónico pero aún así emplea el euskera en el ámbito personal; la otra, euskaldunberri, supone un ejemplo brillante para quienes necesitan motivación para utilizar el euskera sin complejos. Ambas, rostros televisivos y acostumbradas, por tanto, a entrar con naturalidad en su casa y en la mía.

Sin entrar a valorar la campaña, del spot me gusta todo: la calidad de imagen, la edición, la selección de pasajes empleados para condensar el vídeo en spot, la postproducción, la música que lo viste y lo efectivo que resulta para trasladar en positivo un mensaje institucional. Ederto!


29
ago 14

Los programas del verano

¿Hola? ¿Hay alguien ahí? ¿Sí? Llevaba una temporadita sin pasarme por aquí y, lo confieso, tengo un poco de miedo de que me hayan olvidado. Si la fidelidad en televisión es frágil, qué vamos a decir de la veleidosa blogosfera. Voy anunciándoles, en cualquier caso, que durante este lapso he aprovechado entre otras cosas para ver televisión a destiempo. Y se nota.

En este verano desigual han convivido la repetición más obscena -desde el enésimo pase de Verano Azul en TVE… por mucho que se disfrace de “homenaje”,  hasta el non-stop de sketches de Vaya Semanita durante ¡toda! la mañana de ETB2- con algunas apuestas más o menos afortunadas.  He aquí mi muy particular selección de “programas del verano”, uno por cada gran grupo mediático de los que tenemos a nuestra disposición. Ni son los más exitosos ni forzosamente lo que más me ha gustado. Pero entran en escena porque describen el estío televisivo.

Con el uno, para Atresmedia, Zapeando. En realidad, el magazine de sobremesa de laSexta empezó a emitirse en noviembre. Pero el formato se ha asentado, poco a poco, y el verano ha resultado ser su hábitat más natural. Videos de Youtube, retazos de otros programas comentados y una mesa de graciosos. De donde no hay, es difícil sacar, pero tiene mérito hacer un cesto con tan pocos mimbres. Sube la media de audiencia de la cadena, divierte lo justo, acompaña la siesta y ocupa un rato largo a base de… nada, en realidad. Pura televisión estival. Lástima que “las peras de la Pedroche”, recurso demasiado fácil, hayan sido uno de esos mimbres.

Con el dos, para Mediaset, Hable con ellas. Ser lo que más ha brillado en la oferta de Mediset es un mérito relativo. Pero tiene algo de fascinante el modo en que una basura de talk show pretendidamente pseudofeminista -”ese” feminismo Vasile style- hace de necesidad virtud y consigue un hueco más sustancial de lo previsto en un comienzo. ¿Que dos de sus presentadoras se piran, intentando esquivar el barro? ¡Presentemos a sus sustitutas generando acontecimientos mediáticos “de esos de los de la era de las redes sociales”! ¿Que vemos que llevamos una semana sin generar ni polémica ni buzz? ¡Pongamos cuarto y mitad de alegato ¿antihomófobo? ¿homófobo? supuestamente reivindicativo y en realidad tan vacuo como el resto del programa!

Y con el tres, uno programa que, este sí, sí me parece una joyita. No es país para sosos puede considerarse la respuesta de ETB a Un país para comérselo, el ¿gastro-reality? protagonizado por ese dúo, Arias-Echanove, durante varias temporadas en TVE1. Pues bien, esta es una de las veces en las que la “respuesta” supera al original. Durante todo el verano ha sido una ventana refrescante, combinando el culto a la comida con el disfrute del paisaje y paisanaje vasco. Ejemplo de espacio que entretiene y, sin embargo, también ayuda a ampliar horizontes. Edición cuidada, imágenes hermosas, ritmo, guión y la sensación de no estar perdiendo el tiempo delante de la televisión, sin pedantería, sin imágenes de más. Muy bien.

¿Y qué pasa con TVE? Pues que me voy a resistir a señalar un programa. Una cosa es apretarse el cinturón y sacar chispas al archivo histórico, joya, historia en imágenes, patrimonio, blablá. Y otra es ofrecer al personal, día sí día también, selecciones de videoclips setenteros. Cortando aquí, pegando allá, con voz en off o sin ella… Lo poco gusta, lo mucho cansa. Y no sé ustedes, pero hace tiempo que me cansé del reciclaje en bucle y la repetición por sistema.

Sin embargo, a partir de ya las cadenas presentan sus novedades, apuestas, temporadas y presentadores estrella. Olviden ya los cubos de hielo, el refrito en microondas, los directos a pie de tanatorio y el miedo televisado al violador de niñas madrileñas. De todas las historias del verano, la única que sobrevivirá al verano será la de Chabelita. Las autopromociones están on fire; las redacciones, a pleno rendimiento. Septiembre. Series con las que rencontrarse, programas, caras nuevas que descubrir. ¿Me acompañan?