Cómo no informar en televisión sobre un supuesto caso de abusos sexuales

No me atrevo a describir la manera óptima de informar sobre un asunto tan espinoso como éste que, a raíz de la entrevista a la exgimnasta Gloria Viseras emitida la semana pasada por el programa lnforme Robinson (Canal+), lleva días azuzando la televisión. Viseras, una de las mejores gimnastas de su generación, a finales de los 80, denunció en diciembre que su entrenador, Jesús Carballo, había abusado sexualmente de ella cuando tenía 12 años. La causa ha sido sobreseída en dos ocasiones por considerarse prescrita, pero se ha vuelto a abrir, y Carballo, seleccionador del equipo de gimnasia artística desde 1978, lleva desde febrero apartado de su cargo por el Consejo Superior de Deportes.

El testimonio de la gimnasia en el programa ha abierto la espita para que broten y se difundan reacciones de todo tipo, para regocijo de los mismos programas que nos regalaron taza y media del juicio a José Bretón con todo lujo de detalles. Los necesarios y los que no lo eran. El asunto es serio, escabroso y complejo, porque el acusado lo niega con rotundidad y la gimnasta habla con convicción y en primera persona de su propio sufrimiento. ¿A quién creemos?

La misma pregunta debieron de plantearse en la redacción de deportes del Telediario (TVE1). Así que, ni cortos ni perezosos, se cascaron ayer una pieza en horario de máxima audiencia intercalando fragmentos de una Gloria Viseras llorosa y un Jesús Carballo pidiendo justicia porque considera que toda su carrera deportiva se está echando a los pies de los caballos fruto de una trama destinada a destruir a su familia.

Reconozco que el tema me pilló baja de defensas porque a veces, en las secciones de vida social de futbolistas ricos deportes, me da por dormitar. Pero aquí está la página web de RTVE cuando se la necesita (1h. y 5min. a 1h. y 7 min.).

Lo del careo está bien, y lo de contrastar opiniones, ni les cuento. Titular con declaración-titular con reacción, periodismo declarativo. Pero oigan, un caso de abusos sexuales es algo muy serio como para dejar que sea el espectador quien saque sus conclusiones y la banalidad de tu palabra contra la mía sólo beneficia a los impunes. “¿Qué puedo hacer yo, un hombre de 69 años, contra las lágrimas de una mujer de 40?”, se pregunta Carballo en el Telediario. Y resulta que, quizá, no tenga que ser yo quien haya de decidir sobre ello. Aunque así me lo sugiera un informativo público.

3 comentarios sobre “Cómo no informar en televisión sobre un supuesto caso de abusos sexuales”

  1. Excelente reflexión que daría para toda una tesis sobre la función social de la televisión y los límites éticos de la información. Pero pertinente en cuanto a las conclusiones. También Robinson ha caído en las redes de la tele espectáculo y morbosa.
    Saludos,

  2. Gracias, desmarcados. Para mí no es tan flipante que Robinson se haya abonado al espectáculo como que el Telediario haya tratado el tema como si se tratase de uno de los juicios representados en De Buena Ley. Simplemente, han patinado.

    Un abrazo.

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