El (no) discurso del rey

Qué voy a decirles que no sepan: estamos en plena inmersión navideña. Y las navidades son la televisión lo que una especie de bucle sin fin… y sin demasiada originalidad. Por repetirse, se repiten hasta muchos de los anuncios de colonia de los que hemos “disfrutado” en temporadas anteriores -¿dónde queda lo de “nueva” colonia cuando los comerciales son los mismos que los del año pasado?-.

TVE hace esfuerzos por volver a ser la televisión de los geriátricos, las privadas se echan en brazos del cine y la música enlatada, y ETB ha abierto esta semana la espita con su telemaratón, un clásico de la programación por bombardeo, omnipresencia y tematización. Este año el ente público ha dedicado horas de radio y televisión, tertulias, spots, conversaciones y especiales a la sensibilización sobre los trasplantes de órganos. El punto álgido de esta campaña bonista y bienintencionada tuvo lugar anoche, jueves, con un programa especial a base de entrevistas, testimonios, conexiones con famosos que atienden el teléfono y un marcador para visualizar el monto total del dinero recaudado. Toda una tradición. Probablemente sólo posible en fechas como las que nos encontramos.

Otro elemento clásicamente navideño son los discursos: el del lehendakari en Nochevieja… y el del rey español en Nochebuena, que este año ETB2 no emitirá -para disgusto de… ¿quién?-. Esta semana, en la última Caja lista del año en Graffiti de Radio Euskadi, comentaba con Miriam Duque y Juan Carlos de Rojo las razones por las cuales me parece una decisión absolutamente acertada. También hicimos un repaso a los rostros que arroparan la retransmisión de las campanadas de fin de este año, y hablamos de lo que más nos “agota” de la televisión navideña. En mi top two, la publicidad invasiva y machacona, y las “noticias” tópicas, tontas, cíclicas o directamente absurdas con las que informativos de todos los colores nos bombardean. Como el precio de las angulas, la legislación sobre petardos, las cenas de empresa, el belén viviente de Torrolodones. O como ésta. Porque sí, porque es Navidad. Hagan su propio listado.

Feliz 2014.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *