29
nov 13

Euskal Herria Zuzenean no es Euskadi Directo

En alguna ocasión Euskal Herria Zuzenean ha sido presentado como la versión en euskera de Euskadi Directo, aquel programa que se hizo fuerte durante varios años de modo desigual en la programación de ETB2 -edición mañana, edición tarde, edición mañana y tarde, una presentadora, otra, otra más…-. Con el fin de la temporada pasada Euskadi Directo no renovó su contrato -quizá murió del mismo modo que había nacido-. Pero la actual dirección de EITB, que considera prioritaria la apuesta por la producción en lengua vasca de todo tipo de espacios generalistas, pensó que era una buena idea que hubiera un magazine informativo basado en las conexiones en directo en las tardes de ETB1.

Y así llegó EHZuzenean. Cuyo nombre, calco de Euskadi Directo como Euskadi Directo lo fue del España Directo de TVE1, que a su vez “se inspiró” en el Andalucía Directo que ya entonces emitía Canal Sur -¿la originalidad está sobrevalorada?- puede dar lugar a equívoco. Porque aunque todos estos espacios se basen en la misma receta de proximidad, entre lo folklorico y la breaking news, lo cercano y lo anecdótico, casi siempre en plan relajado y tirando de unidad móvil para que el público sienta que tiene la actualidad a sus pies, y aunque en todos los casos los reporteros charlen amigablemente, por lo que parece, con la presentadora en el plató, Euskal Herria Zuzenean no es Euskadi Directo.

La actualidad puede ser la misma en euskera y en castellano pero el enfoque, las prioridades informativas, la escaleta, la sensibilidad… son diferentes. Si usted recuerda el tono fundamentalmente combativo -según, claro, dónde se produjera la noticia- y festivalero de Euskadi Directo y lo compara con el mucho más sobrio y autóctono EHZuzenean, no hace falta que aporte ejemplos concretos. Y, en cualquier caso, es particularmente meritorio sacar adelante una docena larga de temas cada día, y hacerlo en lengua vasca.

Cuando hace unos años, trabajando en mi tesis sobre los programas de testimonios me sumergí en la minihistoria del género en Euskadi, descubrí algo muy interesante. Es probable que usted recuerde sin problema Esta es mi gente, que a lo largo de muchas temporadas fue uno de los baluartes de ETB2, de ETB por extensión. Lo que es más difícil es que también se acuerde de su “equivalente” en ETB1, tejido con unos mimbres similares: personas de la calle narrando pasajes de su vida desde un sillón. Bexamela conseguía unos resultados de audiencia más que dignos. Digamos que gustaba a la audiencia euskaldun. Pero no siguió en la parrilla de programación porque, a la postre, y aun siendo planteado como un espacio no diario sino semanal, resultaba muy complicado conseguir, programa tras programa, a personajes dispuestos a contar su historia. Y que lo hicieran en euskera.

Encontrar interlocutores en lengua vasca es mucho más complicado que encontrarlos en castellano. Cuando se trata de fuentes institucionales, que son las que copan los informativos, la normalización lingüística ayuda a salvar las dificultades. Pero cuando se trata de buscar al vecino que pasea, a la portavoz de la asociación de vecinos, al testigo del accidente… la tarea se puede hacer algo más difícil. Sobre todo si se pretende elaborar un espacio inclusivo e interesante para todo el territorio vasco. Felicidades, por tanto, al equipo responsable de sacar adelante el programa, que encuentra temas, invitados y rostros de debajo de las piedras tarde tras tarde.

Mi único reproche -extensible, en cualquier caso, a cualquier magazine de este tipo-: ¿de verdad es necesario quemar una de las conexiones en directo con las indicaciones, una por una, de un cocinero que explica cómo, cuánto y de qué modo elaborar su plato desde su cocina, con un reportero al lado y una cámara enfrente? ¿De verdad que no hay nada más noticioso? ¿O es que es más sencillo entrar en una cocina que pasearla por la calle?

De esto, del estado de gracia de Sara Gándara, presentadora de EHZuzenean y ubicuo rostro de ETB, del octavo aniversario de Cuatro, de cadena progre a sucursal telecinquera, y de la renovación de Vive Cantando, en Antena 3, hablábamos esta semana en La caja lista, en Graffiti de Radio Euskadi. Ahí les va. On egin!


23
may 12

Fútbol para listos

Me llamo Estefanía y, lo confieso, no sé de fútbol. Por eso no suelo hablar del tema aquí: podemos hablar de audiencias de partidos, de rentabilidad social o de ilusión en rojiblanco. Pero no comentar un partido. Para eso están los narradores y los comentaristas, que son esas personas que otorgan sentido a las imágenes que ofrece la televisión y tienen sensibilidad para interpretarlas. Como Manolo Sanchís.

Sanchís cobra 6.000 euros por cada partido que comenta, y el último de ellos fue la final de la Champions League el pasado sábado 19:  Bayern de Munich-Chelsea -que no todo puede jugarlo el Athletic…-. La 1 retransmitió la señal oficial del partido, y en lugar de desplazar efectivos a Munich para cubrir este tipo de eventos “vistió” esa realización, que es común para todo el mundo -calculen 100 millones de espectadores-, desde un estudio de Madrid, con la narración de Sergio Sauca y los comentarios del exfutbolista. Esa realización ofrecía tanto en “los lances del juego” como primeros planos de jugadores e imágenes de espectadores y del palco de autoridades, e incluso del estadio. La ocasión perfecta para explicar, completar, comentar, ilustrar.

No sé de fútbol, pero sí soy capaz, como ustedes, de identificar qué es emocionante y dramático. Y hubiera agradecido todas esas historias que alimentan la épica de un partido como éste. Podría haber escuchado atentamente cuánto ha cambiado el Chelsea con un nuevo entrenador a mitad de temporada, cómo ha sufrido Robben las sucesivas ocasiones en las que se ha quedado con la miel en los labios. Cómo consiguió no sé qué jugador aclimatarse a la disciplina inglesa, y qué extraordinaria ha sido la trayectoria de este año de no sé qué otro cuando a punto estaban de darle por jubilado. Las diferencias entre la liga alemana y la inglesa explicadas con argumentos y algo de chispa. Cuestiones “trascendentes” y anécdotas relevantes o no tanto. Todo eso habría conseguido interesarme.

No sé de fútbol pero les aseguro que por 6.000 euros habría hecho un rastreo sistemático de informaciones y e incluso chascarrillos con los que complementar las imágenes. Probablemente me habría enterado de quién preside el Bayern de Munich, y así, cuando la cámara enfocara su cara no me habría quedado en blanco. Es posible que hubiese llenado un par de folios con cuestiones que podrían haber complementado la narración, con lo cual si algún espectador quitaba el volumen a la retransmisión se habría perdido información realmente valiosa. No habría tenido que esperar a que aparecieran en imágenes porcentajes y estadísticas para ofrecer alguna información al respecto. Y es seguro que encontraría a cientos de personas mucho más apropiadas que yo para realizar esa tarea. Y a ninguna de ellas se les habría escapado, ante un empate, un “el fútbol es así” digno de entrenador argentino echando balones fuera.

¿Se imaginan a Sanchís preparándose el trabajo? ¿O más bien con el Marca debajo del brazo? Ojear los titulares del Marca quizá sirva, entre otras cosas, para seguir los culebrones de turno que atañan a campos o despachos relacionados con el Real Madrid y el Barça. Pero no vale para comentar un partido en el que sólo intervienen un par de jugadores españoles. Resulta sangrante que en estos tiempos TVE siga apostando por comentaristas inapropiados y pagando minutas que voces no cualificadas no merecen. Los registros dicen que el partido fue visto en algún momento de su retransmisión por más de 11 millones de espectadores en La1, y algunas decenas de miles más en ETB1 que, al menos, asistieron a un producto digno relatado en euskera. No dicen cuántas de ellas quitaron la voz de su televisión.

El mismo día en el que nos enteramos de que TVE se ahorrará los magazines de producción propia durante el verano, 6.000 euros se iban por el desagüe. Y como diría una persona cuya experiencia en gestión doméstica valoro sobremanera, “la economía empieza por la sal”. Aunque tampoco de salero, precisamente, creo que ande sobrado Sanchís…


25
ago 11

Cerdos y gallinas de oro

Imagen de previsualización de YouTubeAyer la noticia corría como la pólvora: se había decidido el nombre para el nuevo circo que Telecinco empezará a emitir en septiembre. Y también se confirmaba que Raquel Sánchez Silva acompañaría en las labores de presentación al imprescindible Jorge Javier Fernández. El programa se llamará Acorralados, y es una versión hard de La granja de los famosos, cuyas dos ediciones españolas emitió, hace ya seis años, Antena 3. La premisa es similar a las nueve ediciones de Basetxea en ETB1, que estaba protagonizado por personas desconocidas para el gran público, angelitos comparados con la fauna que habitualmente pulula por realities y platós.

El programa ya cuenta con su entrada en Wikipedia en la que se explica su funcionamiento: un grupo de personajes famosos merced a la televisión serán encerrados en una granja que habrán de convivir durante dos meses sin electricidad ni agua corriente. Se enfrentarán a las tareas propias de una explotación agrícola del siglo pasado y el tiempo que les quede libre lo dedicarán a enfadarse entre ellos, a reconciliarse, a permitir que en el estudio de Telecinco se aireen sus trapos sucios o les organicen una pelea de barro, y quien pueda, a lucir palmito.

Con el paso a Telecinco y el cambio de productora -Gestmusic por Magnolia-, la modificación del nombre original se hacía imprescindible. El programa podría haberse llamado La granja de los polémicos, de los sinvergüenzas, de los farsantes… o simplemente La granja del estiércol, del que, como ustedes supondrán, no van a andar escasos. Pero han optado por Acorralados, así que quédense con ese nombre porque, como el formato tenga fortuna, van a encontrarse hasta en la sopa esta continuación de Supervivientes 2011.

Telecinco opta por Acorralados por la similitud que guarda con el programa que les ha dado de comer durante todo el verano, y por la facilidad y garantía que supone que lo lleve a cabo la misma productora -también responsable, por cierto, de Mujeres, hombres y viceversa-. Repiten, por tanto, cadena, presentadores, esquema de producción, criterio para seleccionar protagonistas de chuscas polémicas y voluntad de sobre-explotar hasta el más mínimo minuto de grabación. De Supervivientes 2011 se aprovecha todo, hasta el know how. Igualito a lo que pasa con el cerdo: el jamón de bellota va a beneficio de la cadena y la productora, y el público se queda con la casquería.


28
abr 11

El partido más visto de la historia de la FORTA

Real Madrid-Barça 1, resto 0. El futbol es así, aparte de proporcionar infinitos y acalorados temas de conversación, arrasa en televisión. Y no hay enemigo, ni pequeño ni grande: un “partido del siglo” en abierto fulmina al resto de la programación. El de ayer fue el partido más visto de la historia de la FORTA y el segundo Real Madrid-F.C.Barcelona más visto de la historia -el más visto fue el del sábado pasado-. Fue seguido por 12 millones y medio de espectadores. Sumando las audiencias de las trece cadenas autonómicas que lo emitieron simultáneamente, consiguió un 63% de share. En Euskadi lo retransmitió ETB1, y los audímetros dicen que lo siguieron más de 350.000 espectadores. Una golondrina no hace verano, es cierto, pero alegra las medias que es una barbaridad.

Personalmente, el fútbol me interesa lo justo y necesario, y su retransmisión televisiva tiende a aburrirme. Además, el fútbol en televisión no se limita a los épicos encuentros, las jugadas maestras, la repetición de los goles  y la euforia de los seguidores, todo ello puritita e indiscutible emoción, sino que se alarga en declaraciones, cortes de pelo, patrocinio de zapatillas y actos de promoción pura y dura. Sin embargo, no seré yo quien ponga en tela de juicio la capacidad de un deporte para mover masas, propiciar identificaciones, generar filias y fobias o vender prensa deportiva, generalista o del corazón. Ya hay infinitas sesudas investigaciones antropológicas sobre el valor creciente del balompié como fenómeno catalizador de frustraciones y deseos, y está claro que no sólo el Barça puede decir con orgullo eso de que “es más que un club”, ¿verdad?

Sin embargo, hay dos cosas que siempre me han llamado la atención cuando se programa un partido de máxima rivalidad en televisión: en primer lugar, que los espacios que más audiencia concitan sean precisamente los que no pueden ser interrumpidos por pausas publicitarias que aprovechen la comunión de las masas. Durante tres cuartos de hora es imposible -de momento- que un spot mutile la transmisión. De ahí que se haya potenciado el uso de la publicidad en los estadios y las camisetas, que quizá para compensar cualquier comparecencia de entrenador o futbolista se ofrezca sobre una sopa de marcas y que las televisiones hayan tenido que idear formatos alternativos para venderse al mejor postor

La segunda viene a colación de una técnica de programación denominada “camas separadas”, consistente en ofrecer espacios específicamente dirigidos a un público femenino cuando una cadena rival emite un partido importante que, se intuye, monopolizará la audiencia de hombres. Esto da por hecho que sólo a ellos les interesa el fútbol, lo cual es demasiado dar por hecho, pero abre una rendija a la variedad programática. Pues bien, cada vez advierto menos “camas separadas” cuando el fútbol se emite entre semana: las cadenas optan por alargar ad infinitum el comienzo de sus ofertas habituales: publirreportajes, programas humo-comodín, o la repetición hasta la nausea de los mejores momentos del capítulo anterior de la serie que corresponda. Así se consigue no enfrentar los propios programas con el Messi de turno, intentar capitalizar al espectador del partido cuando éste termina, y alargar el prime time hasta horas poco sensatas. Y de paso, hastiar a quienes el resultado del partido, sinceramente, les trae al pairo. ¿No será que los abultados resultados de audiencia de los partidos son parcialmente deudores de la falta de interés de la oferta que se hace coincidir con ellos?


06
ene 11

Cómo rellenar un programa (casi) sin esfuerzo

La jornada de ayer (5) fue casi casi tan mágica como la mañana de hoy. A media tarde aquellos niños y niñas que no asistieron a su cita con Melchor, Gaspar y Baltasar en vivo tuvieron oportunidad de ver por televisión varias cabalgatas: la madrileña, en la muy centralista TVE1; y en ETB1, y presentado por el nunca comedido Klaudio Landa y la nunca desatada Izaro Iraeta, el relato desde las calles de las capitales vascas. Recogidas las carrozas, en Bilbao la noche tenía otros protagonistas –por cierto,  el partido entre el Athletic y el F.C. Barcelona también pudo seguirse en streaming desde rtve.es-. Pero al margen de las más que justificadas euforias e ilusiones futbolísticas, en televisión la noche de ayer era de esas de intentar tirar la casa por la ventana, y la mayoría de las cadenas intentó ofrecer películas con tirón para acompañar los últimos momentos de vigilia antes de una noche especial.

En Cuatro no fueron menos, y programaron un “peliculón”: el estreno en televisión de Isi-Disi: Alto voltaje. Esta magna obra de la filmografía de Chema de la Peña cuenta con dos protagonistas sobradamente conocidos, en cuya popularidad reside el único interés de la historia: Santiago Segura y Florentino Fernández, que lleva poco más de medio año al frente de Tonterías las justas en Cuatro. Así que para  el programa de ayer llamaron al sosias de José Luis Torrente. Segura no estrena película hasta el próximo 11 de marzo, está de promoción desde ya, y no hubiera desperdiciado ni por todo el oro del mundo una oportunidad tan en bandeja como esa para llegar a su público potencial.

Tonterías las justas, producido por la misma empresa que el prescindible El Hormiguero, empezó colándose en la franja de sobremesa allá por el mes de mayo como un programa menor que peleaba cuerpo a cuerpo por un público parecido al que aglutinaba Sé lo que hicisteis, uno de los espacios más potentes de LaSexta. Y desde esa premisa, hace tiempo que le comió la tostada: en notoriedad, en audiencia y también en las redes sociales.

La sobremesa -también- es complicada: en ellas reina día tras día Amar en tiempos revueltos, que supera el 20% de share con pasmosa facilidad y reune a la audiencia madura que no cae en las redes de Sálvame. El resto de cadenas hacen lo que pueden, y el público más joven, ese que sale de clase, se reparte entre los de Ángel Martín y los de Flo. Después de seis temporadas de emisiones diarias la apuesta de Globomedia pierde fuelle y espectadores como el agua que escapa de un cesto. Los datos de audiencia del martes (4) pueden ser representativos: SLQH -”acronimiza”, que algo queda- consiguió un 4,1% de share, 560.000 espectadores, frente al 6,8%, 845.000 espectadores, de TLJ. No vale alegar que el programa de LaSexta era una repetición. De hecho, eso subraya que los que se distinguieron por ser el azote de los programas del corazón han tirado la toalla y cada vez tienen menos que hacer contra un programa gamberro capaz de generar un idioma propio que ha conectado con los jóvenes. Y parece que da igual que lo único que ofrezcan sea un -habilísimo- director en promoción, unos cuantos “chistacos”, cinco “videos de primera” y la simpatía de sus presentadores. El de ayer es sólo un ejemplo. Pero también una lección condensada de cómo hacer hora y media de televisión con unos recursos tan cortos como la falda de Anna Simón.