LaSexta encuentra un sustituto para Sé lo que hicisteis

Dicen los de Vertele que laSexta ha encontrado sustituto para Sé lo que hicisteis, porque Antena 3 ha dado el visto bueno a un programa diario de franja de tarde producido por Globomedia y dirigido a un público juvenil que abordaría la actualidad del corazón desde un punto de vista masculino. Dicen también que los presentadores serían un trío de divertidos oficiales, Dani Rovira, David Broncano y Txabi Franquesa, acompañados por una reportera cañón que, además, seguro que tendría salidas rapidísimas y superingeniosas. Se llama Claudina Mata. Y estos son los propósitos del espacio, cuyo piloto parece haber convencido a los directivos de Antena3: entrar en polémica con Sálvame “desde el humor”, “las bromas desenfadadas” y los “guiños mordaces”. Añadan también cuarto y mitad de Youtube, chistes sobre relaciones hombre-mujer y coletillas graciosas, que eso gusta mucho al adolescente medio.

Ni en el título han sido originales: el programa se llama provisionalmente Alguien tenía que decirlo, pero tendrán que cambiarlo porque ya está registrado como [Enlace roto.].

Es evidente que desde que Sé lo que hicisteis desapareció de la parrilla de laSexta, a la cadena le ha costado bastante reorganizar sus peones. Lleva meses llenando el hueco entre informativo e informativo con una entrega de El millonario -una revisión de aquel programa que hizo famosa la ceja de Sobera, pero presentado por Nuria Roca que es mucho más guapa y estilosa pero bastante menos pizpireta-, y la enésima reposición de Bones, Numb3rs o Navy, programados casi al azar. Sumen a la lógica estival de baja tensión la indefinición ante la fusión o no-fusión con Antena 3. Los resultados de audiencia para la franja de milagro superan el 4% de share, lo cual quizá esté a la altura de sus expectativas a corto plazo, pero no debería alargarse indefinidamente.

Como fanática tardía de Bones reconozco que la política de programación vespertina de laSexta de estos meses me ha colmado de satisfacción. El problema llega cuando se intuye que las cintas en las que están grabadas las primeras temporadas de la serie debe estar a punto de deshacerse a base de reproducciones, y no se consigue establecer una lógica temporal ni siquiera de un capítulo para otro. Ni qué decir lo que pensarán quienes saludan indiferentes a la doctora Brennan y miran para otro lado.

Por eso me parece sinceramente saludable que ahora que ya parece claro que cabalgarán juntas, Antena3 decida que laSexta vuelva a hacer lo que se espera de una cadena de televisión generalista saludable: programación propia, diaria, en clave de actualidad, con guiños al entorno, a lo que preocupa o al menos ocupa a su audiencia. Espero que más pronto que tarde el piloto que tanto ha gustado se transforme en programa diario. Al fin y al cabo, ahora que Neox ha dado por finalizado Otra movida, en algún sitio teníamos que oír hablar del baile del caballo que, como Laura Mintegi, llega arrasando desde Corea.

El giro choni

Me preguntaba la semana pasada si el modelo de televisión pública debería pasar por la contención presupuestaria, arriesgando el atractivo de su oferta. Y hoy les propongo ahondar en la relación entre programación pública y gustos populares. Y lo hago a partir de un ejemplo muy claro: El conquistador del fin del mundo, que es sin duda uno de los espacios que más alegrías está proporcionando a ETB en los últimos años.

Desde que se estrenara en el 2005, uno de los realities más duros de la televisión mundial ha ido sumando ediciones, a la par que viraba a producto casi casi telecinquero. Las últimas temporadas, con su debate, sus famosos, su emisión de castings y su presencia constante y medida en Internet han evolucionado a imagen y semejanza de Gran Hermano, Supervivientes o Acorralados. A decir verdad, y aunque siempre hay diferencias y está bien presente la parafernalia Ternua, el modelo de explotación es muy similar. ¡Y funciona! El estreno de la séptima edición de El conquistador del Fin del Mundo tuvo una [Enlace roto.], y a medida que el programa avanza, el globo no se deshincha. De hecho, se alimenta a base de, entre otras cosas, lenguaje poco edificante, macarras de todo a cien, y edredoning -o casi…, no olviden la “euskal idiosincrasia”-.

No cabe duda de que en Hostoil, filial de Globomedia para operar en el mercado vasco y responsable del “universo conquistador”, saben lo que se hacen y se aplican con esmero para atrapar la atención del público. ¿Pero de verdad que no han sentido en ocasiones ni un pelín de vergüenza ajena?

Por cierto, Hostoil también es la responsable de Voy a mil, el nuevo concurso diario presentado por Patricia Gaztañaga en ETB2 para la franja de acceso al Teleberri. Nada nuevo bajo el sol, un programa sin más pretensiones que las de divertir al personal con preguntas, respuestas, concursantes un poco gamberros y toda la ligereza del mundo. Una vuelta de tuerca al mítico Rompecabezotas y al más cercano en el tiempo Date el bote. El regreso de Gaztañaga: a ETB después de diez años, y a un concurso después de alcanzar el Olimpo de los presentadores con un talk show de bandera. Bienvenido sea, bien aceptado -de momento, ha mejorado los registros de audiencia de la franja-. Pero cuidado con dar cancha al garrulismo a cambio del éxito.

El giro choni

Me preguntaba la semana pasada si el modelo de televisión pública debería pasar por la contención presupuestaria, arriesgando el atractivo de su oferta. Y hoy les propongo ahondar en la relación entre programación pública y gustos populares. Y lo hago a partir de un ejemplo muy claro: El conquistador del fin del mundo, que es sin duda uno de los espacios que más alegrías está proporcionando a ETB en los últimos años.

Desde que se estrenara en el 2005, uno de los realities más duros de la televisión mundial ha ido sumando popularidad y ediciones, a la par que viraba a producto casi casi telecinquero. Las últimas temporadas, con su debate, sus famosos, su emisión de castings y su presencia constante y medida en Internet han evolucionado a imagen y semejanza de Gran Hermano, Supervivientes o Acorralados. A decir verdad, y aunque siempre hay diferencias y siga estando bien presente la parafernalia Ternua, el modelo de explotación es muy similar. ¡Y funciona! El estreno de la séptima edición de El conquistador del Fin del Mundo tuvo una [Enlace roto.], y a medida que el programa avanza, el globo no se deshincha. De hecho, se alimenta a base de, entre otras cosas, lenguaje poco edificante, macarras de todo a cien, conflictos descontextualizados y edredoning –o casi…, no olviden la “euskal idiosincrasia”-.

No cabe duda del saber hacer de Hostoil, filial de Globomedia para operar en el mercado vasco y responsable del “universo conquistador”. Conocen bien su mercado, su producto y lo que se espera de ellos, y se aplican con esmero para atrapar la atención del público. ¿Pero de verdad que no han sentido en ocasiones ni un pelín de vergüenza ajena?

Por cierto, Hostoil también es la responsable de Voy a mil, el nuevo concurso diario presentado por Patricia Gaztañaga en ETB2 para la franja de acceso al Teleberri. Nada nuevo bajo el sol, un programa sin más pretensiones que las de divertir al personal con preguntas, respuestas, concursantes un poco gamberros y toda la ligereza del mundo. Una vuelta de tuerca al mítico Rompecabezotas y al más cercano en el tiempo Date el bote. El regreso de Gaztañaga: a ETB después de diez años, y a un concurso después de alcanzar el Olimpo de los presentadores con un talk show de bandera. Bienvenido sea, bien aceptado -de momento, ha mejorado los registros de audiencia de la franja-. Pero cuidado con dar cancha al garrulismo a cambio del éxito.

Vuelve El club de la comedia, ahora en LaSexta

La noche del domingo (16) fue pródiga en estrenos y regresos pretendidamente triunfales a sus pantallas amigas. Quien les habla optó por un viejo conocido que, después de haber pasado por todas las cadenas nacionales, ha llegado a la única que le faltaba, LaSexta. Quizá LaSexta sea el refugio natural de un programa que en su origen fue adaptado para las pantallas españolas por José Miguel Contreras, que a día de hoy es el consejero delegado de esta cadena.

El club de la comedia, producido por Globomedia, se puso muy muy de moda hace a principios de siglo. Comenzó a emitirse en 1999 en Canal+ y la fórmula, sencilla pero no tanto como podría parecer, fue pasando de una cadena a otra e incluso dejó su impronta en el teatro: si tener a un monologuista con gancho y salero encaramado a un taburete de bar interpretando un guión afortunado podía atrapar al público, ¿para qué invertir en decorados, localizaciones, elencos y vestuario de época? La stand-up comedy ha sido eficaz allá donde ha desembarcado, pero tras una temporada de sobreexplotación desapareció de la televisión española y ya habían pasado seis años desde su penúltima resurrección.

Esta vez la maestra de ceremonias es Eva Hache, que precisamente se crió a los pechos de ediciones anteriores del programa. El programa se estrenó con los monólogos Imanol Arias -quizá algo fuera de lugar-, Carmen Machi -que por mucho yogur con principios activos que anuncie, parece que jamás dejará de ser Aída-, Leo Harlem -descubierto para el gran público en otro club de Globomedia, El club del chiste, uno de los programas más regulares de Antena 3- y el gran Berto Romero. De hecho, deberíamos agradecer al programa que nos permitiera gozar del show de Berto un poco antes de las horas algo intempestivas a las que se emite Buenafuente.

Los monólogos se basan en la cotidianidad y en el gancho de los intérpretes, que se recrean en esas cosas que usted y yo conocemos y que por eso nos hacen gracia. El formato no es precisamente exótico, pero quizá es por esa razón por lo que esta primera edición en LaSexta puede calificarse de exitosa: 8,8% de share, 1.774.000 espectadores, y arrope para Salvados, que pudo empezar un poco más tarde que hasta ahora para ocupar de lleno el prime time de la cadena, lo cual, en principio, habría de resultarle beneficioso.

Sin embargo, lo más llamativo del regreso de El club de la comedia es que ilustra como pocos lo que es la televisión a día de hoy: salvo excepciones, los conceptos de cadena y continuidad han perdido gran parte de su valor y lo mismo que hoy vemos aquí pudimos verlo allí antes de ayer. Imanol Arias rompía el hielo en LaSexta cuando lleva años siendo el cuerpo y la voz de Antonio Alcántara en TVE1; Eva Hache fue uno de los rostros de Cuatro, y Carmen Machi, bastión de Telecinco; mientras en LaSexta regresaba El club de la comedia, en Telecinco estrenaban la octava edición de Operación Triunfo, un programa que se hizo conocido en Televisión Española, y que presenta por primera vez Pilar Rubio, que hoy es tan Telecinco como antes fue LaSexta. Carlos Lozano fue quien dio a conocer a Bisbal y hoy está a cargo de un programa para Antena 3. Asimilar este baile de programas, cadenas, personajes y presentadores requiere de una atención que la mayoría de los espectadores no están dispuestos a emplear. E importa tan poco la cadena en la que se emitió que éstas bien podrían ser eliminadas de la ecuación, ¿o no?