Receta para cocineros

Los cocineros televisivos son más productos que cocineros. En Euskadi tenemos algún ejemplo, pero poder hacer esta fotografía en un gran almacén británico me ratifica en mi presupuesto. Jamie Oliver prácticamente pasó de niño a hombre delante de las cámaras y siempre se ha caracterizado por su frescura. Tenía veintipocos cuando la BBC le fichó para debutar en televisión con The Naked Chef. A sus 37 es toda una celebridad que presta su imagen a libros, una cadena de restaurantes italianos -como este, en Oxford, cuya apertura hace un par de años fue todo un acontecimiento… aunque con el tiempo la “fiebre” haya remitido-, o una línea de accesorios para la cocina. Lo mismo da. Dicen que la afición por la cocina se ha recuperado en los últimos años en el Reino Unido. No estoy segura de que el británico medio utilice para sus guisos hierbas aromáticas recogidas de su propio jardín, como he visto hacer a Jamie. Pero oigan, qué mono ese cortapizzas al que presta su cara el cocinero…

En las librerías ustedes pueden encontrar las obras completas de Nigella Watson, Delia Smith, Gary Rhodes, Heston Blumenthal o Rachel Ray. Y a fe que se compran -no tanto como leerse, y no digamos ya utilizados para poner en práctica los consejos y recetas – : según una encuesta de hace un par de semanas, los británicos tienen en casa una media de diez libros de cocina. La mayoría de ellos con el membrete “as seen on TV” bien legible en sus portadas.

En un mercado tan potente como competitivo parece claro que la imagen televisiva del cocinero que pretenda devenir estrella debe estar tan definida como sea posible. El otro día me llevé un recetario de Gordon Ramsey. ¿Cuál creen que fue el comentario de la vendedora? Ni una palabra sobre su estilo de cocina, sin artificios, basada en pocos ingredientes y sabores reconocibles. Lo que me dijo es que era una vergüenza que un padre de familia como él dijera tantas palabras malsonantes por minuto. De ahí que mis sugerencias para quien quiera hacerse un hueco en la constelación de cocineros mediáticos sean claras: -la habilidad en los fogones la doy por hecha-: encuentre su personaje, determine qué rasgos le harán reconocible y distinto de la competencia y explótelos tanto como sea posible. On egin!

Todas las entradas que, como esta, pertenecen a la categoría Una vasca en Oxford, están redactadas mientras disfruto de una estancia como investigadora visitante en el European Studies Centre de la Universidad de Oxford y observo, desde fuera, cómo somos y cómo nos ven.

Alberto Chicote en Bilbao

Es uno de los programas revelación de la temporada. Hasta el punto de que laSexta le ha encargado la retransmisión de las campanadas de Nochevieja. Buen termómetro para medir la popularidad del programa que presenta, Pesadilla en la cocina, que hoy jueves se centra en el restaurante La Reina del Arenal, ahí mismito, en el Arenal de Bilbao. Y promete, porque algunas de las imágenes que han servido para promocionar el programa desde el comienzo fueron grabadas, precisamente, en este restaurante.

Chicote, cocinero y coach de establecimientos en apuros que necesitan un replanteamiento de su negocio, lo está haciendo bien. Desde que comenzó la temporada ha rondado un 15% de share, lo cual, supongo, estará haciendo tirar cohetes a la cadena. Ha conseguido notoriedad, personalidad, que en Internet se hable de él y que los hosteleros se preocupen porque un reality caricaturiza lo que ocurre al otro lado de algunas cocinas. Todo bueno para entrar por la puerta grande en las rutinas del espectador medio.

Pero no es Gordon Ramsay. Y su programa tampoco es igual que el Pesadilla en la cocina original, por mucho que así se presente. Porque da la sensación de que más allá de una epatante inversión en gremios para cambiar la decoración del local -que permita recrearse en el antes y el después-, no hay cambio de estrategia de negocio, no hay modificaciones de carta o rutinas de trabajo, ni reajuste al entorno. El protagonista del programa del chef Gordon es el restaurante; los protagonistas del programa de Chicote son las personalidades límite con las que, ¡casualidad!, se ha encontrado allá donde ha ido. El guión del programa parece preferir lo fácil, y no porque no sea capaz de dibujar una línea argumental basada en la evolución a mejor de un negocio, sino porque asume que el público prefiere ver el retrato distorsionado de locas, descentrados, vagos, o borrachos. Prioriza las reacciones de los dueños del local sobre la descripción del problema y su solución. Se recrea en frases y polémicas en vez de en la propuesta para reflotar el local.

Los dueños de La Reina del Arenal han estado metiendo ruido estos días porque consideran que Pesadilla en la cocina no les trató bien y querrían paralizar la emisión del programa, que se grabó en junio. Objetivo harto improbable porque sólo un juez  puede ordenarlo y porque fueron ellos quienes se prestaron al juego televisivo. En beneficio del show vendieron su alma al diablo y no salieron guapos en la foto. Ahora, al menos, quieren aprovechar una notoriedad tan efímera como discutible. Lo que yo querría sería un programa más adulto que no se quedara en la anécdota y la elevara a categoría, y que nos brindara historias televisivas tan memorables y emotivas como las que nos ha regalado Gordon Ramsay, y que seguro que Chicote también podría ofrecer.

Las chaquetas de Alberto Chicote

Después de un par de semanas de promoción intensa, laSexta estrena esta noche su versión de Pesadilla en la cocina presentada por el cocinero Alberto Chicote. A poco que hayan visto ustedes la “cadena verde” estos días, ya saben de qué va la historia. Y es probable que conozcan el espacio original, en la que quien corta el bacalao es el chef escocés Gordon Ramsay. Hace un tiempo ya hablamos del tema, destacando el patrón repetitivo, y a la vez efectivo, del programa: mostrar un restaurante con problemas y poner a un cocinero con personalidad a hacer como que lo salva. Morboso, ¿eh?

Le tengo muchas ganas al programa, porque el de Gordon Ramsay me parece un acierto. Y me encantaría que la versión de laSexta, a cargo de la productora Eyeworks Cuatro Cabezas, esté la altura. No diré que la original Pesadilla en la cocina no explote el enfrentamiento y destaque lo anecdótico hasta convertirlo en categoría… ¡al fin y al cabo, esa es la clave de un reality! Pero el programa también tiene muy presente la cultura de la “segunda oportunidad”. Y eso no sé si va a reforzarse del mismo modo en su adaptación española.

Sobre Chicote, hasta ahora prestigioso cocinero, solo dos palabras: le gusta el showbiz, y aunque ya ha participado en diferentes programas de televisión en canales temáticos, ésta es su oportunidad para convertirse en fenómeno mediático. De momento, tiene bien claro que el programa pivota alrededor de su personaje, así que él debe alimentarlo y hacerlo reconocible. Y en esas está, luciendo lisérgicas chaquetas de colores cada vez que tiene ocasión.

De momento, se han grabado ocho entregas de Pesadilla en la cocina, que es una de las grandes apuestas de laSexta para esta temporada. Pero en el caso de que les parezca que en un restaurante al borde de la quiebra no hay suficiente drama, siempre pueden echarse a los brazos de Discovery Max y su Pesca Radical que, en confianza, es a lo que ha dedicado la mañana quien les escribe. Los barcos cangrejeros faenando en Alaska son potenciales focos de conflicto y peligro. Lo que no sé es a qué está esperando una productora aviesa para proponer a algún director de instituto grabar un programa -y mejor si va vestido de colores, luce tatuajes,  le falta un dedo o lleva el pelo azul-, por seguir en escalada. Porque ahí sí que, ya, la tensión sería insuperable. Y tendríamos estrella nueva en el firmamento.

Cotilleos24H

Ayer se anunció que Divinity.es pasará de página web de cotilleos a televisión de cotilleos. A partir del 1 de abril la señal que ahora ocupa GH24 y antes ocupó CNN+ ofrecerá la programación de Divinity, que en Telecinco aseguran que “estará dirigida especialmente al público femenino y reflejará el espíritu riguroso y desenfadado” que caracterizaba a la web original. Como hasta ahora no conocía esa web, enlazada a la portada de Telecinco.es, allá que me he sumergido, para encontrarme con las confesiones de Ivonne Reyes -que necesita sentirse sexy-, varias fotografías de Penélope Cruz un mes después de dar a luz, y consejos de estilismo para Natalie Portman, para que “luzca su barriga en la gala de los Oscar”, porque hay cosas que “no hay que ponerse en la alfombra roja si tienes un bombo”. Rigor y desenfado, vamos. Y cuarto y mitad de glamour.

 Que digo yo que para un rato tonto no está mal. ¿Pero como base única de la programación? ¿No están ya para eso Telecinco y LaSiete? ¿Telecinco vs. Telecinco?

Ya en verano Vasile y compañía se propusieron lanzar LaNueve, un proyecto que se quedó en agua de borrajas y que ahora parece recuperarse ante la inminencia del fin de GH -¿ah, sí?-, y la constatación de que Antena 3 les está comiendo la tostada, al menos en una estrategia de diversificación que lo que busca es ofrecer a los anunciantes públicos presegmentados, que al final es de lo que se trata. Así que Divinity tendrá que intentar desgastar a Nova, que tuvo un 1.5% de audiencia total en el mes de enero, y cuyos espectadores son sobre todo mujeres y personas entre 13 y 34 años. Nova ofrece contenidos que poco o nada tienen que ver con la explotación del Sálvame de turno. Los shares de Esta casa era una ruina llegan a superar los de La2, y el chef Gordon Ramsay y su Pesadilla en la cocina se han hecho un hueco en muchos televisores -por cierto, atención, porque la Fox acaba de renovar por dos temporadas Hell’s Kitchen, el otro programa del cocinero, y estaría bien que alguien tuviera la buena idea de emitirlo aquí-.

 ¿Existe una demanda real de contenidos non stop como los que, malpensados que somos, ya nos estamos figurando que ofrecerá Divinity? ¿O existe el interés por facilitar la tarea a los anunciantes, que ya sabrán a quién tienen que meterle por los ojos las pulseras de Sara Carbonero o el porque tú lo vales de turno? A usted, amiga lectora, le corresponde decidir si reconocerse como público femenino significa que le interesan los consejos de belleza de baratillo, el melodrama, o ninguno de los dos. Si es usted más o menos mujer porque los rechaza o si, en realidad, todo esto le da igual porque verá en la televisión aquello que le apetezca pasando de las clasificaciones apriorísticas que los grandes magnates de la comunicación han diseñado para captarla.

Por cierto, puede que en breve Telecinco presente a su nuevo canal para hombres. Y seguro que no lo plantea alrededor de retransmisiones futbolísticas, con lo masculinas que son ellas…

Los primos de Zumosol

El viernes comenzó en Cuatro con éxito de audiencia la tercera temporada de Hermano Mayor. Para los no iniciados, ahí va una somera descripción: Pedro García Aguado, deportista de élite -campeón en Atlanta 96 con el equipo español de waterpolo, nada menos- pone al servicio de la televisión su dura experiencia vital: la caída en las adicciones y los excesos que lo llevaron de la gloria al infierno. Los espectadores de Cuatro pueden verlo los viernes por la noche en un coach en el que mete en vereda adolescentes difíciles que no respetan ni a su familia ni a sí mismos.

Algo menos popular es Kitchen Nightmares, programa de la Fox que Nova ha traducido como Pesadilla en la cocina y emite de manera desordenada. Aquí el primo de Zumosol es el visceral chef escocés Gordon Ramsay, estrella internacional de la hostelería que pone a la disposición de restaurantes estadounidenses a punto de quebrar toda su sabiduría. El éxito de la versión británica del programa y el carisma del cocinero lo han convertido en una estrella de la televisión en Estados Unidos y Gran Bretaña (e incluso sus métodos expeditivos son carne de análisis pretendidamente sesudo, por ejemplo, aquí). El doblaje sólo parcialmente hurta los numerosos improperios que, nada contenido, Ramsay regala a cocineros, dueños y camarero. Grita, se alarma y se lleva las manos a la cabeza cada vez que descubre que la lasaña que el dueño ofrece como fresca en realidad lleva semanas congelada, o cosas todavía peores:

Imagen de previsualización de YouTubeEn ambos casos el patrón del reality es tan claro que desde el primer momento ya sabemos lo que ocurrirá. El o la niña difícil será presentado como un salvaje sin sentimientos ni conciencia, el Hermano Mayor le mostrará que está equivocándose y se arrepentirá de su actitud, una actividad fuera de su entorno -el viernes se llevó a la descarriada a un ring de kick boxing- le enseñará el buen camino, habrá lloros y tensión, verán juntos grabaciones de las patadas que daba a la puerta al principio del programa, y el ex deportista devolverá al redil a la oveja descarriada, cual Anibal Smith satisfecho con su labor redentora. Por su parte, el grandísimo chef Gordon llega al restaurante, pide la carta y nada de lo que pide le agrada, descubre la grasa acumulada en la cocina y el mal servicio de sala, insta al equipo a que limpie mejor y reordena su oferta para encontrar el plato estrella del establecimiento, cambia la decoración y saca del arroyo a negocios familiares que le estarán eternamente agradecidos.

No hay, por tanto, sorpresa en las sucesivas entregas de ambos programas que, sin embargo son atractivos por la verosimilitud y el exceso y por la personalidad de sus auténticos protagonistas que en una semana enmiendan lo que toda una LOGSE no pudo hacer o lo que una gestión desastrosa no pudo evitar. Permítanme, no obstante, que dude de que lo supuestamente válido para demostrar las virtudes de Mr.Propper aplicado a la limpieza del horno sea igual de adecuado para reeducar a unos chavales que necesitan la terapia intensiva que ninguna cámara de televisión ni puede ni pretende proporcionarles.