Bollywood desembarca en Nova

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Lo anunciaron la semana pasada, pero por si acaso se lo recuerdo: esta noche a las 22.15 Nova, la filial “femenina” de Antena 3, estrena un miniciclo de tres películas hindúes. Es un movimiento original, dado que hasta ahora, y entre nosotros, sólo el cliente habitual de kebab ha tenido acceso a este tipo de producciones en televisión.

Porque no, “Slumdog Millionaire” no es un film bollywoodiense, ni esto, ni tampoco esto es Bollywood. Pero quien más quien menos sabe de qué van este tipo de películas, basadas en esquemas sencillos y maniqueos de romance Harlequín: chica hermosísima y chico valientísimo se enamoran y recorren un camino plagado de espinas hasta llegar al happy end, bien de números musicales, y una colección de tópicos que los catálogos de Viajes Eroski bautizarían como “India misteriosa”. La industria cinematográfica en Bombay produce cientos de películas al año, que a ojos occidentales exudan exotismo por los cuatro costados -y a decir verdad, dejan sus oídos un poco saturados-.

Bien, si usted tiene curiosidad, sepa que esta noche se emite la primera propuesta de Nova: “Saawariya”, según la cadena, también la primera película de este tipo que se lanzó en Estados Unidos y cuyo nombre alude a la sensación de “perpetuo enamoramiento”, el que siente la protagonista, una hermosa joven que espera el regreso de su primer amor, y el que siente el músico enamorado de ella.

Más interesante aún me parece que Antena 3 haya apostado por emitir, de momento, tres películas del mismo género tres martes seguidos. El cine en televisión sólo funciona si está bien programado, si entra dentro de una estrategia regular que permita fidelizar a un espectador de gustos más o menos concretos. De poco sirve a medio plazo invertir ingentes cantidades de dinero en los derechos de emisión de la última mejor película de todos los tiempos para que, aunque ésta barra en audiencia, un par de semanas después nadie recuerde en qué cadena la vio. Porque el cine sólo hace cadena cuando semana tras semana los espectadores lo contemplan en sus previsiones de consumo. Llámenme iconoclasta, pero a mi juicio el incombustible Cine de barrio en TVE1 y los no menos tenaces westerns de las tardes de ETB2 son ejemplos de cine bien programado. Aunque sea un poco por la puerta de atrás -Antena 3 seguirá con sus barcos, sus telefilms, bien de torso adolescente y el estreno de La Reina del Sur, arriesgadísimo, todo ello-, puede que Bollywood encuentre en Nova un sector de audiencia, no forzosamente compuesta por mujeres, que den la razón a quien ha apostado por ella.

Cotilleos24H

Ayer se anunció que Divinity.es pasará de página web de cotilleos a televisión de cotilleos. A partir del 1 de abril la señal que ahora ocupa GH24 y antes ocupó CNN+ ofrecerá la programación de Divinity, que en Telecinco aseguran que “estará dirigida especialmente al público femenino y reflejará el espíritu riguroso y desenfadado” que caracterizaba a la web original. Como hasta ahora no conocía esa web, enlazada a la portada de Telecinco.es, allá que me he sumergido, para encontrarme con las confesiones de Ivonne Reyes -que necesita sentirse sexy-, varias fotografías de Penélope Cruz un mes después de dar a luz, y consejos de estilismo para Natalie Portman, para que “luzca su barriga en la gala de los Oscar”, porque hay cosas que “no hay que ponerse en la alfombra roja si tienes un bombo”. Rigor y desenfado, vamos. Y cuarto y mitad de glamour.

 Que digo yo que para un rato tonto no está mal. ¿Pero como base única de la programación? ¿No están ya para eso Telecinco y LaSiete? ¿Telecinco vs. Telecinco?

Ya en verano Vasile y compañía se propusieron lanzar LaNueve, un proyecto que se quedó en agua de borrajas y que ahora parece recuperarse ante la inminencia del fin de GH -¿ah, sí?-, y la constatación de que Antena 3 les está comiendo la tostada, al menos en una estrategia de diversificación que lo que busca es ofrecer a los anunciantes públicos presegmentados, que al final es de lo que se trata. Así que Divinity tendrá que intentar desgastar a Nova, que tuvo un 1.5% de audiencia total en el mes de enero, y cuyos espectadores son sobre todo mujeres y personas entre 13 y 34 años. Nova ofrece contenidos que poco o nada tienen que ver con la explotación del Sálvame de turno. Los shares de Esta casa era una ruina llegan a superar los de La2, y el chef Gordon Ramsay y su Pesadilla en la cocina se han hecho un hueco en muchos televisores -por cierto, atención, porque la Fox acaba de renovar por dos temporadas Hell’s Kitchen, el otro programa del cocinero, y estaría bien que alguien tuviera la buena idea de emitirlo aquí-.

 ¿Existe una demanda real de contenidos non stop como los que, malpensados que somos, ya nos estamos figurando que ofrecerá Divinity? ¿O existe el interés por facilitar la tarea a los anunciantes, que ya sabrán a quién tienen que meterle por los ojos las pulseras de Sara Carbonero o el porque tú lo vales de turno? A usted, amiga lectora, le corresponde decidir si reconocerse como público femenino significa que le interesan los consejos de belleza de baratillo, el melodrama, o ninguno de los dos. Si es usted más o menos mujer porque los rechaza o si, en realidad, todo esto le da igual porque verá en la televisión aquello que le apetezca pasando de las clasificaciones apriorísticas que los grandes magnates de la comunicación han diseñado para captarla.

Por cierto, puede que en breve Telecinco presente a su nuevo canal para hombres. Y seguro que no lo plantea alrededor de retransmisiones futbolísticas, con lo masculinas que son ellas…

Con la palabra en la boca

Como ya se está hablando mucho y muy encendidamente sobre la (mala) gestión de la crisis que está barriendo EITB, y probablemente ustedes tengan su propia opinión al respecto, sólo les invitaré a que se pregunten a quién beneficia todo esto. ¿A los espectadores? ¿A los trabajadores? ¿A la actual dirección? ¿O a quienes están creciendo a costa de su manifiesta incompetencia?

Hasta aquí quiero leer, porque hoy venía con la idea de cuestionar otra práctica que igualmente genera hastío en la audiencia. Ya he mencionado en alguna ocasión que lo destacable del manejo que Antena 3 está haciendo de sus hermanas pequeñas Neox, Nova, y desde hace un par de meses, Nitro, dirigida a un público masculino. Todo el grupo está recibiendo sus frutos en forma de visibilidad, personalidad, y el respaldo del público -2,5%, 1,7% y 1,2% de share respectivamente durante octubre-, superando con mucho a la oferta del paquete de Telecinco. De las “trillizas tedeteras” mi favorita es Neox, donde la semana pasada se estrenó Museo Coconut y a donde esta noche vuelve una de mis series de cabecera, Impares. Mirando hacia fuera, Neox también está programando una de las comedias estadounidenses del momentoThe Big Bang Theory-, y anuncia que en breve hará lo propio con Dos hombres y medio, probablemente la sitcom más pura y exitosa de la actualidad.

Hasta aquí, todo perfecto. ¿Pero qué pasa con la política de pauta única publicitaria? Ni Bart Simpson se libra de quedarse con la palabra en la boca en medio de una frase cuando en su cita vespertina los responsables de introducir la publicidad en la casa grande deciden que ése es el momento de cortar. Y cortan todas a la vez. Cual mensaje real de Nochebuena, usted puede pasar de una a otra y comprobará que, salvo las autopromociones, con toda seguridad, los anuncios son los mismos.

La pauta única es interesante para las cadenas de nueva creación porque les permite obtener un porcentaje de beneficios por publicidad que, por sus relativamente modestas audiencias, sería difícil que consiguieran. Y al canal principal le sirve para vender un pack de soportes publicitarios más completo, porque ofrece a los anunciantes aparecer de manera simultánea ante públicos diferenciados. Cuando Antena 3 ofrece sus espacios publicitarios lo hace sumando a su propia audiencia la de las cadenas de TDT, esto es, suma a su 11,4% de octubre los 5,4% de share correspondientes a sus tres cadenas TDT, con lo cual puede venderlo a precio de 16,8% de cuota de pantalla. Buena jugada, ¿verdad?

El espectador que únicamente recala por Antena 3 permanece ajeno al movimiento: la publicidad está pautada para él. Pero quien está siguiendo al resto de canales exige años de taichi no alterarse ante lo forzado de los intermedios, que no respetan ya no la secuencia, sino la línea de diálogo. Esta manera de trabajar tampoco constituye una panacea para los anunciantes: ante televisiones con personalidad propia, los targets también se definen, con lo que están dejando pasar la oportunidad de dirigir anuncios específicos a sectores específicos. ¿Y qué si puedes dirigirte al 16,8% de la población, si lo que estás anunciando sólo le interesa a ese público que, sin duda, encontrarás previamente segmentado en el, por poner un ejemplo, 1,7% de Nova? También Telecinco ha utilizado este sistema de publicidad por momentos. Mejora el balance de cuentas de las temáticas, pero al mismo tiempo les corta las alas: ¿qué pasará cuando quieran destetarse para empezar a emitir en directo? Y por el camino, hace sentir a su audiencia profundamente ninguneada.