Fútbol de salón

Quizá recuerden que el año pasado por estas fechas Telecinco se enfadó muy mucho porque consideraba imposible competir con los 36 millones de euros por año que TVE firmó por emitir dieciséis partidos de cada temporada de la Champions League entre 2012-2015. Les parecía demasiado dinero -lo cual a principios de este mes no les ha impedido plantearse la compra, por una cantidad equivalente, de los derechos de emisión de la Fórmula 1 que soltaba LaSexta, pero eso es otra historia…-.

RTVE tiene que ahorrar 200 millones del presupuesto con el que contaba para este año, así que su Consejo de Administración aprobó la semana pasada una serie de medidas acordes a la situación: un 10% menos de directivos y supresión de sus coches oficiales, bajadas de sueldos para la plantilla acordes a los salarios, reducción de las retribuciones de los presentadores estrella, moderación en las dietas para colaboradores y tertulianos. Probablemente lo que de ese ahorro se derive sea poco más que el chocolate del loro, pero es una declaración de intenciones.

En marzo el Consejo tendrá que decidir sobre la continuidad de Águila Roja y Cuéntame, pilares de la cadena que acaban de terminar sus respectivas temporadas, lo cual ha generado algo parecido a una alarma social, y ha dado la posibilidad a los responsables de la programación de dar un metafórico puñetazo encima de la mesa: ¿que nos cierran el grifo? Pues vamos a ofrecer cine clásico en prime time, ya verán qué risas -de audiencia, ya…-.

Arriesgar el capital inmaterial acumulado por RTVE en los últimos años, en informativos y en series de éxito, no parece sensato. Si hay que recortar gastos, más lógico parece que se haga en elementos prescindibles. Y les aseguro que una ficción solvente y reconocida alimenta más la imagen de una cadena que las retransmisiones de fútbol en abierto, que hoy se emiten aquí y mañana allí aportando poco valor añadido a unas imágenes cuya impecable realización ya viene dada, repartidos los derechos de las competiciones entre distintas empresas y soportes. ¿Recuerdan en qué cadena vieron la semana pasada el Athletic-Mirandés? ¿Y en qué cadena siguieron la final de la Copa de hace tres años? ¿Y les importa? ¿O lo que importa de verdad en esas circunstancias es el resultado, son los colores, la espectacularidad de las jugadas, el regate prodigioso, con quién se ve el partido o el recuerdo que se tiene del mismo.

Las retransmisiones deportivas, el fútbol en particular, suelen conseguir astronómicas audiencias que suben la media y complacen la estadística. Pero donde de verdad se elabora la personalidad de la cadena, se trabaja a medio plazo y se incide en la percepción de los espectadores no es emitiendo partidos de fútbol, y menos cuando se conoce la remuneración de algunos comentaristas -derechos de emisión aparte-. O cuando se comprueba que aunque la narración no sea in situ, la audiencia ni se inmuta. El martes, primer partido en el que Sergio Sauca y los suyos ahorraron un pico a RTVE quedándose en Madrid en lugar de viajar a Alemania, el partido de Champions League tuvo un 35% de share. Y no olviden que la economía comienza por la sal…

¿A TVE se le acaba la hucha?

Ya nos hemos acostumbrado -de modo extremadamente rápido- a que la programación de las cadenas de Televisión Española no sea interrumpida por publicidad. Pero en realidad sólo hace un año que la decisión de RTVE de retirar los anuncios puso patas arriba la corporación, sus vías de financiación y, de paso al resto de la industria televisiva. La desaparición de los anuncios -que no las autopromociones- de las parrillas de la pública fue bastante controvertida, y en muchas ocasiones entendida como un paso previo a la desmantelación de la corporación. Conviene recordar que RTVE se financia a partir de la partida que le asignan los Presupuestos Generales del estado –580 millones de euros este año– por una parte, y por otra, y hasta el 1 de enero, lo hacía a partir de los ingresos publicitarios que ya no obtiene. También están los ingresos “atípicos” provenientes de la venta de sus productos y formatos, pero les aseguro que muchos ejemplares del libro de Amar en tiempos revueltos deberían venderse estas Navidades para compensar el dineral que mueve la publicidad en televisión que han dejado de ingresar a lo largo del 2010.

No voy a insistir demasiado en lo mucho que ha variado la oferta de TVE1 a lo largo de este año: informativos más largos y profundos, más que dignos programas hibridados a partir de la actualidad y series asentadas en la parrilla. Y esto es algo que pocos hubiesen augurado el año pasado a estas alturas, y que desde luego el resto de las televisiones públicas harían bien en no plantearse, so pena riesgo de estrellarse estrepitosamente. Diríase que con la retirada de la publicidad el perfil del espectador de TVE1 se ha rejuvenecido, y la pública tiene los datos de audiencia de cara. Como muestra, cualquier día valdría de botón, pero dense cuenta de que ayer (22) cuatro de los cinco programas más vistos del día los emitió TVE1 -el restante, y de hecho el más visto, fue el partido de Copa que enfrentaba en LaSexta al Real Madrid con el Levante, y ya se sabe que fútbol es fútbol-.

Sin embargo, los responsables de la pública no pueden dejarse llevar por la euforia: periódicamente tenemos noticia de protestas en el seno de RTVE. También hemos oído del malestar que genera el abuso de la producción externa, denunciada [Enlace roto.]: esta semana se ha conocido que TVE prepara una serie de producción propia, ¡pero es que desde Paco y Veva, llevaban seis años sin dejar de subcontratar toda su ficción a productoras externas! Y luego están los rumores que sugieren que el Ente se encuentra al borde de la asfixia financiera y depende casi por completo, desde este año sí o sí, de que el Gobierno siga manteniendo la subvención necesaria para mantener el nivel.

Y ahora piensen en el cine: les aseguro que es más complicado de lo que parece encontrar la oferta cinematográfica para estas semanas, tan propicias ellas para las novedades, los grandes taquillazos y las películas familiares. Así que de la mera experiencia como espectadora deduzco que hasta Neox, una recién llegada, ofrece títulos  atractivos -el estreno de Garfield, esta noche, es su apuesta más promocionada-, y en TVE1, aparte de unos bonitos christmas protagonizados por sus rostros más representativos -aunque no tan “vibrante” como el precioso clip de ETB-, parece que no están tirando la casa por la ventana. Es cierto que la emisión de cine no alimenta la imagen de cadena ni genera fidelidad ni vínculos entre las cadenas y la audiencia, pero ¿no será, también, que la hucha va disminuyendo poco a poco, y hay que adelgazar la oferta por donde sea? Ya es Navidad en El Corte Inglés, y Televisión Española ni se ha enterado.

Actualización: esta misma noche (domingo, 26), TVE1 emitirá Mamma Mía, que se estrena en televisión, junto con algún otro título más, incluida una franquicia de Harry Potter . Pero sigo creyendo que la pública ha invertido más en promocionar sus productos -dvds, libros, cds…- que en dar a conocer su modesta propuesta para este año. ¿Por qué será?

Eitb renovará su página web

Ya sé que es un secreto a voces, pero ayer Iñako Gurrutxaga, responsable de contenidos de eitb.com, participó en el seminario sobre televisión en Internet que organizaron varios profesores del departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la UPV/EHU,  y nos contó que están planificando una nueva arquitectura de contenidos y pretenden aumentar los cauces de participación de los usuarios de la web, que es cierto que se les ha quedado algo viejuna.

Al parecer, lo que pretenden es que en un par de meses todo esté dispuesto para que tanto los canales de televisión como los de radio puedan seguirse en directo a través de un servicio de streaming en su totalidad. En la actualidad, las cinco emisoras de radio se pueden escuchar online, pero mi experiencia de usuaria me dice que la línea tiende a colgarse en repetidas ocasiones. Y aunque desde la web es posible ver muchos programas de televisión recientes e incluso algunos de ellos en directo, el volcado sistemático y eso de la “televisión a la carta” siguen pendientes. Si estamos de acuerdo en que cada vez más personas acceden a la televisión a través de sus ordenadores, y que éste área debe desarrollarse para fortalecer el grupo público en todos los frentes posibles, los intentos por actualizarla parecen loables.

Digitalización de veinticinco años de historia, preparada para su consulta y descarga; disponibilidad de los contenidos televisivos de manera gratuita e inmediata; propuestas arriesgadas como en su momento lo fue ésta, de la BBC; desarrollo de widgets específicos para entrar en eitb.com desde los televisores que lo vayan permitiendo… Tan interesante como ambicioso, aunque no exento de peligros: ¿podremos comparar el actual Vaya semanita con aquel programa que hizo historia por su frescura y sagacidad?

Lástima que la intervención de Gurrutxaga diese por momentos la impresión de “manos atadas”, de “nosotros proponemos y a ver qué nos aceptan”. Nada que ver con la actitud de los respectivos responsables de los contenidos multimedia de RTVE y TV3. Sobre la muy eficaz y moderna página de la autonómica catalana poco voy a decir, que ya se venden ellos estupendamente. Pero no me cansaré de elogiar el portal de RTVE, un espejo en el que mirarse que está haciendo efectiva la televisión a la carta y que no sólo es enciclopédicamente completo; también es fácilmente accesible, navegable y consultable. Un referente que ofrece contenidos, de verdad, para todo tipo de público -un ejemplo que en otros tiempos hubiera resultado impensable, el impecable desarrollo online de Amar en tiempos revueltos, cuyo espectador tipo no es, precisamente, un asistente a la Euskalparty de turno-.

Esperemos que los buenos duros que sin duda va a costar adaptar eitb.com al consumidor online del 2011 no sólo estén bien empleados, sino que además se queden en Euskadi. Veremos.