24
sep 14

Hacerse la tonta

La última de Mariló ya la conoce todo el mundo. De hecho, las meteduras de pata de la presentadora de La mañana podrían ser, si no lo son ya, una sección propia en cualquier revista de prensa. La de esta vez es particularmente mayúscula: confundir el universal y protocolario Q.E.P.D. con unas iniciales. Podemos ahorrarnos los comentarios. O no: Mariló se lleva 600 euros por mañana de trabajo. Que visto lo visto no son ni muchos, ni pocos, sino todo lo contrario.

Vengo un tiempo sospechando que las “mariloladas” responden a una estrategia. Tanta ligereza, tan poco respeto a la profesión, al guión, al equipo. Al público al que se dirige y que, de algún modo, está llamado a identificarse con ella, con sus intereses y su manera de acercarse a la actualidad. Cuesta pensar que, una vez tras otra, solo sea un “accidente”.

El concepto “reinas de la mañana” está bastante extendido y no se discute que en el duelo entre Ana Rosa y Susanna Griso la tercera en discordia poco o nada tiene que hacer. Sobre todo si ofrece un producto parecido pero en caduco. Y no porque El programa de Ana Rosa, en Telecinco, o Espejo Público, en Antena 3, sean buenos productos. De hecho, ambos son tremendamente frívolos un rato para pasar al sensacionalismo descarnado el siguiente. Hablan de todo y de nada, mezclan tertulias de listos con corrillos de comadres y lo salpimentan todo con publicidad de colchones leída a cámara.

De los dos millones y medio largo de espectadores que cada día encienden la televisión por la mañana, Ana Rosa se lleva casi 600.000, Susanna no llega al medio millón -que por cierto, para ser “reinas”, tampoco son tantos súbditos, ¿no creen?-. Y Mariló, con su receta parecida pero en menos vibrante, más viejuno, sustituyendo la publi de colchones por recetas para moderar el nivel de colesterol y ejercicios para la incontinencia urinaria, se queda en los 300.000. Así que echa sobre sus espaldas toda la labor de promoción informal del programa que presenta. ¿Realmente hablaríamos de La mañana de TVE1 si no fuese por sus salidas de tono? ¿Recuerda usted qué presentadora la ha sustituido -con absoluta dignidad, por otra parte- durante la temporada estival? ¿Verdad que cuesta?

Otra cosa es que las mariloladas estén bien encaminadas. Que quienes la convierten en carne de cañón respondan al target al que su programa se dirige. Que la táctica “yo me hago la tonta y bueno, ya hablarán de mí para destacar lo campechana y espontánea que soy” sea la más adecuada.

En cualquier caso, compruebo sin demasiada sorpresa que a esta estrategia de campechanía y lerdez impostada a partes iguales le salen imitadores, también en TVE1. Roberto Leal y Sandra Daviú, profesionales solventes, eficientes, naturales y competitivos deben haber pensado que, bueno, igual no está del todo mal que hablen de una aunque sea para ponerla verde. Ya verán como ésta no es la última vez que lo hacen.


07
jul 11

El diario cumple 10 años

Siempre he oído que un año de vida de perro corresponde a siete años humanos. No sé cuál podría ser la equivalencia entre la cuantificación de la vida humana y la de los programas de televisión, pero si aplicáramos la lógica canina, aquel programa que nació como El diario de Patricia hoy sería casi un venerable anciano. En un entorno de obsolescencia prácticamente estructural, que después de una década, y de manera ininterrumpida, en las tardes de Antena 3 siga emitiéndose el mismo talk show merece ser destacado. Y eso es, por cierto, lo que lleva celebrando el equipo del programa durante toda la semana -que habla de historia aquí-. Aunque el día exacto de la primera edición de El diario de Patricia fuese el 9 de julio de 2001, será esta tarde (7) cuando se emita el Especial 10 años.

No hay muchos programas de entretenimiento que pertenezcan al selecto club de los longevos: precisamente hoy Corazón corazón cumple 14 años en La Primera, pero más allá de eso, ¿se les ocurre alguno? ¿Cuál puede ser el truco del talk show más duradero de la televisión? Cuando el extinto Esta es mi gente, en ETB2, algo anterior a El diario, “prestó” al de Antena 3 a su presentadora, Patricia Gaztañaga, también se hizo con parte de su saber hacer y sobre todo, con la relativa certeza de que aquello podía funcionar. Pero dudo de que entonces alguien aspirara a soplar diez velas. Y probablemente contra todo pronóstico, El diario ahí sigue, introduciendo novedades, giros de tuerca, cambios de estilo, elementos espectaculares, lágrima y prueba de ADN… ad infinitum. ¿Por qué? Quizá porque en el equilibrio entre costes y beneficios ningún programa ha podido darle a la cadena tan buenos resultados como la yuxtaposición de historias personales de usar y tirar.

En lo personal, El diario, sea de Patricia o sea de Sandra, no es ni de lejos mi programa favorito, pero probablemente sea uno de los que mejor conozco. Y precisamente por eso puedo decir que me parece meritorio su manejo de la narración oral, su habilidad para construir historias televisivas coherentes a partir de retazos, y el trabajo de sus redactores a la búsqueda, captura y persuasión de personajes ante los cuales el espectador sensible no puede sino mostrarse ambivalente. También hay que alabar su cintura para haber introducido novedades que han impedido que el programa parezca una antigualla -a sus, ya saben, 70 años de perro-. Y sobre todo, su capacidad para generar una gran mesa camilla a la cual se sientan miles y miles de personas mayores -y no tanto- que tienen compañía cuando fuera llueve.

Puede que en una década ustedes hayan cambiado de trabajo; quizá, de coche; seguro que han modificado su corte de pelo en media docena de ocasiones. Pero tarde tras tarde, ahí están los sofás de El diario, dispuestos a contar al espectador la historia de una vida que éste se alegrará de no haber tenido. Dispuestos a emocionarle con cuentos ajenos que, por un rato, le permitirán no pensar en los propios. Y tan fáciles de ver como de olvidar.

(Actualización: el viernes 8 Ramiro Varea, del periódico Público, dedicó un pequeño reportaje al género de testimonios y para ello se puso en contacto conmigo. Aquí les dejo el enlace)