Eitb renovará su página web

Ya sé que es un secreto a voces, pero ayer Iñako Gurrutxaga, responsable de contenidos de eitb.com, participó en el seminario sobre televisión en Internet que organizaron varios profesores del departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la UPV/EHU,  y nos contó que están planificando una nueva arquitectura de contenidos y pretenden aumentar los cauces de participación de los usuarios de la web, que es cierto que se les ha quedado algo viejuna.

Al parecer, lo que pretenden es que en un par de meses todo esté dispuesto para que tanto los canales de televisión como los de radio puedan seguirse en directo a través de un servicio de streaming en su totalidad. En la actualidad, las cinco emisoras de radio se pueden escuchar online, pero mi experiencia de usuaria me dice que la línea tiende a colgarse en repetidas ocasiones. Y aunque desde la web es posible ver muchos programas de televisión recientes e incluso algunos de ellos en directo, el volcado sistemático y eso de la “televisión a la carta” siguen pendientes. Si estamos de acuerdo en que cada vez más personas acceden a la televisión a través de sus ordenadores, y que éste área debe desarrollarse para fortalecer el grupo público en todos los frentes posibles, los intentos por actualizarla parecen loables.

Digitalización de veinticinco años de historia, preparada para su consulta y descarga; disponibilidad de los contenidos televisivos de manera gratuita e inmediata; propuestas arriesgadas como en su momento lo fue ésta, de la BBC; desarrollo de widgets específicos para entrar en eitb.com desde los televisores que lo vayan permitiendo… Tan interesante como ambicioso, aunque no exento de peligros: ¿podremos comparar el actual Vaya semanita con aquel programa que hizo historia por su frescura y sagacidad?

Lástima que la intervención de Gurrutxaga diese por momentos la impresión de “manos atadas”, de “nosotros proponemos y a ver qué nos aceptan”. Nada que ver con la actitud de los respectivos responsables de los contenidos multimedia de RTVE y TV3. Sobre la muy eficaz y moderna página de la autonómica catalana poco voy a decir, que ya se venden ellos estupendamente. Pero no me cansaré de elogiar el portal de RTVE, un espejo en el que mirarse que está haciendo efectiva la televisión a la carta y que no sólo es enciclopédicamente completo; también es fácilmente accesible, navegable y consultable. Un referente que ofrece contenidos, de verdad, para todo tipo de público -un ejemplo que en otros tiempos hubiera resultado impensable, el impecable desarrollo online de Amar en tiempos revueltos, cuyo espectador tipo no es, precisamente, un asistente a la Euskalparty de turno-.

Esperemos que los buenos duros que sin duda va a costar adaptar eitb.com al consumidor online del 2011 no sólo estén bien empleados, sino que además se queden en Euskadi. Veremos.

Tú, yo… y la tele

Sí, soy consciente de que ustedes llevan unos días reprochándome mentalmente que no actualice este blog como lo merece. Sólo será transitorio, pero hay otro proyecto que me tiene absolutamente secuestrada: el análisis en tiempo real que la prensa catalana está propinando a los dos principales candidatos a las elecciones a las que este domingo concurrirá la ciudadanía. La prensa escrita ha sido, tradicionalmente, creadora y catalizadora de opinión –y no sólo de opinión de carácter político- y probablemente siga siendo considerada la más “seria” entre los medios de comunicación. Ya saben, las palabras se las lleva el viento, pero lo negro sobre blanco perdurará en las hemerotecas por siempre jamás. De ahí nuestro interés por analizarla.

Sin embargo, una de las cosas que más está llamando la atención a lo largo de estas intensas semanas es el protagonismo de varios vídeos ¿orgásmicos? a los que un par de agrupaciones electorales han recurrido para agitar su bandera recurriendo a la viralidad en internet. La otra no constituye, al fin, más que una oda a este medio de comunicación, la televisión, que nos atrae y nos repele de manera pendular: ¿cuál es el tema de campaña de estas últimas jornadas preelectorales? ¿El debate sobre la financiación autonómica, las alianzas que, sin duda, constituirán materia de negociación a partir del lunes? ¿La reforma de la ley universitaria, los casi 700.000 parados en Catalunya?

Comprueben cómo sin habérmelo propuesto, arrimo el ascua a mi sardina: porque todos los periódicos hablan hoy del cara a cara en televisión que sí que no se celebrará esta noche entre Artur Mas y José Montilla. Con un grado de improvisación que poco parece casar con el “seny” catalán, desde el domingo estamos pendientes de si finalmente ese debate a dos bandas tendrá lugar o no. Les ahorro los pasos precedentes y les cuento la última, ahora que son las 5.30 de la tarde: en una hora la Junta Electoral Central en Madrid tiene la última palabra para decidir si revocar o no la decisión de la Junta Electoral de Barcelona, que dice que no hay debate sólo a dos. No al menos en una televisión pública.

Me dicen desde Barcelona que hasta que esa decisión se ha conocido hace un rato, TV3 llevaba todo el día con un reloj en una de las esquinas de la pantalla indicando las horas restantes para el supuesto cara a cara, anunciando al más puro “estilo granhermanero” todo un duelo en OK Corral. Si el debate a seis del domingo pasado fue todo un éxito -21% de share-, ni les cuento lo que hubiera sucedido de enfrentar a los dos principales candidatos, dos gallos deseosos como están de defender sus ideas. Porque se trata de ideas, ¿no? ¿O más bien de aprovechar el infinito morbo de verles cara a cara para conseguir los títulos de (candidato) más dispuesto y (televisión) más agil?

La notoriedad de la televisión otorga a personas y personajes hace tiempo que la convirtió en un importante agente a la hora de conformar la opinión pública, y en un elemento indispensable en el desarrollo de cualquier contienda electoral. ¿A qué viene si no este afán por salir, por contar, por aparecer y por que no parezca que no queremos salir? Que hablen de una aunque sea para bien. Y ya ven cómo la propia televisión lo está consiguiendo.

Actualización: anoche supimos que, in extremis, la Junta Electoral Central ratificó la decisión de la de Barcelona: finalmente el careo no se celebró porque la petición se había hecho incumpliendo el plazo mínimo de cinco días establecido por ley. Aquí explican toda la película. ¿Es, o no es un hito a mayor gloria de la propia TV3 tener en vilo a periodistas y partidos, para finalmente verse obligada a anunciar la decisión final de la JEC una hora antes del momento en el que estaba preparado el careo, y con los candidatos ya preparados para él? Por supuesto, Josep Cuní hubiese preferido moderar el debate a anunciar que no se celebraría, pero oigan, esto también forma parte del espectáculo… Y como bien indica MiKeL en su comentario, muchos lo han sabido interpretar como tal.

Paradojas

Ayer estuve aquí. Todo un día escuchando hablar de las bondades de la televisión pública a encorbatados de diversa procedencia, obedeciendo a distintos objetivos. Lo organizaba EITB en colaboración con la FORTA, que como sabrán es ese organismo que agrupa a casi todas las radiotelevisiones autonómicas que operan en el estado. Dicen algunas lenguas que el acto llevaba cocinado desde hace unos cuantos meses, que la cocina nos pilla un poco lejos -tanto como Madrid-, y que algunas de las intervenciones habían sido oportunamente colocadas para justificar algunas decisiones de EITB bastante cuestionables.

Sin embargo, no les negaré que, en general, me pareció interesante porque estuvimos todo el día reflexionando sobre lo que se le puede exigir a la televisión en general y a la televisión pública en particular. Además, por primera vez desde que lo recuerdo, los académicos participantes fueron con mucho los más concretos de los participantes. Después de disquisiciones sobre normativas, marcos, tratados y limitaciones presupuestarias, Enrique Bustamante, catedrático de Comunicación Audiovisual en la Universidad Complutense de Madrid dejó un titular apisonador: el mayor problema de la televisión pública no son ni la fragmentación de la audiencia, ni el desembarco de la TDT ni las limitaciones presupuestarias. La mayor amenaza para las televisiones públicas son -y les aseguro que esto lo dice un hombre muy serio y muy respetado-, los gobiernos de los que dependen.

Mònica Terribas, que además de dirigir TV3 es profesora de la Universidad Pompeu Fabra, también fue cristalina: TVE nunca ha tenido excesivo interés por atender a las realidades cercanas de las autonomías, regiones o nacionalidades. Y en este panorama, las televisiones autonómicas son piezas fundamentales para reflejar e interpretar la sociedad en la que surgen, para hacer país, para compartir emociones, puntos de vista, experiencias, un servicio público del que la audiencia espera y desea algo muy concreto: que respondan a la legitimidad que históricamente se han ganado.

Las televisiones autonómicas son algo más que lo que se ve; son la imagen labrada durante años. Y de ellas se esperan informativos que informen y entretenimiento que entretenga, que sean tan competentes como competitivas, porque si nacen con vocación minoritaria no cumplen su función. No incidiré más de lo imprescindible en las abiertamente desafortunadas decisiones que la dirección de EITB ha tomado en los últimos tiempos, o en el manifiesto descontento en el seno de su redacción de informativos -atención a la [Enlace roto.]-, o en la falta de atractivo de mucha de su oferta de entretenimiento -¿cuánto tiempo hace que no ponen ETB sabiendo que es ahí donde encontrarán lo que quieren ver?-. La pérdida de credibilidad de la televisión pública vasca va más allá de la caída de la audiencia. Pregunten a cualquier vendedor: recuperar a un cliente descontento es mucho más difícil que empezar de cero, y parte de la ciudadanía vasca está más que activamente insatisfecha con la televisión que financia.

Parece paradójico que después de todo un día oyendo declaraciones de intenciones, defensa de la diversidad, apoyo al pluralismo, laudos a la capacidad tractora de la economía de la televisión pública y reivindicación de la calidad frente a la banalización de los contenidos, hoy (4) [Enlace roto.] de que los presupuestos para el año que viene recortarán la dotación para EITB. El mismo Gobierno vasco que ayer hablaba de la necesidad de apostar por la producción propia, por modernizar los contenidos, por entretener y hacer pedagogía a través de los medios públicos, aboga por la austeridad. Y me pregunto: si este año ha sido complicado, ¿cómo conseguirá el equipo de Alberto Surio cumplir los objetivos que se plantearon ayer, con los 134 millones de euros, 6 menos que este año, que el Gobierno vasco le destinará durante el 2011? ¿O no sólo es cuestión de dinero?