15
may 12

López y Jiménez, aguantar por aguantar

El final tenía que ser necesariamente cutre porque una mala novela no puede optar a un premio literario en el epílogo. Así que no me ha sorprendido que lo que empezó con un pacto escrito contra la mayoría haya acabado en un estudio de radio, casi de tapadillo. Antonio Basagoiti, que ha zarandeado a Patxi López más de lo que lo haya podido hacer la oposición, le ha dado el pescozón definitivo vía Vocento. Acaso eso sea lo único que tiene sentido: la elección del medio; si allá se casaron, allá se divorcian. Pero las formas son cutres. A mí me parece que esa manera de tumbar un Gobierno se parece mucho a las parejas que rompen por teléfono: “Menganita, que ya no te quiero, puedes recoger tus cosas… Te dejo, que me están llamando por otra línea… Sí, ya te llamará mi abogado… Venga… Sí… Te cuelgo ¿eh?”.

La reacción de López tampoco debe llamar a sorpresa. Si el único afán era llegar al precio que fuera, lo lógico es que trate de quedarse, y más aún si él es el único que tiene la facultad de convocar elecciones. Reiterar esta disposición legislativa como argumento definitivo para aguantar pone de manifiesto que no hay más argumentos. Sí hay, en cambio, motivos para reclamar el final de la legislatura. Los hay desde el momento en que la izquierda abertzale se incorpora a la vida institucional y el propio Gobierno le reconoce como interlocutor político. Desde ese momento, incluso usando su propio discurso, carece de sentido basar la legitimidad gubernamental sobre un Parlamento cojo. Lo era desde el principio a los ojos de la mayoría pero, después, las excusas se han ido convirtiendo en una trampa dialéctica en la que ha quedado atrapado el discurso gubernamental.

El Gobierno no ha sido capaz, en tres años, de presentar un programa. Se supone que por las dificultades de concretar con su socio la tarea ejecutiva. En su lugar, nos trataron de colar un calendario legislativo que se ha ido incumpliendo y que, a estas alturas, se antoja imposible. Menos aún, sin el apoyo del socio preferente. El recurso de López para tratar de eludir su responsabilidad a través de una cuestión de confianza ha sido emplazar a la oposición a que presente una moción de censura. Es casi un chiste. Endosar a otros el problema Continue reading →


11
may 12

Cabacas: del silencio al carpetazo

SE veía venir. Ese silencio que mantenía Rodolfo Ares respecto a las investigaciones sobre la actuación de la Ertzaintza que desembocó en la muerte de Iñigo Cabacas no auguraba nada bueno. Un mes después, se confirma: la asunción de responsabilidades políticas que anunció tarde y mal el consejero en el Parlamento vasco era un brindis al sol. Se trataba, en definitiva, de dejar pasar el tiempo y salvar su puesto.

He tenido que revisar las crónicas del día que compareció junto al jefe operativo de la Ertzaintza, José Antonio Varela, para comprobar que no estaba equivocado, que Ares pidió allí más tiempo para tener avanzada la investigación “abierta al día siguiente” de los incidentes que siguieron al partido entre el Athletic y el Shalke. Más aún, como recogen las noticias publicadas al día siguiente, el consejero se comprometió a ir trasladando a los portavoces parlamentarios las informaciones de las que fuera disponiendo.

No sólo no ha cumplido lo anunciado, sino que ha dicho a las claras que en lo que a su responsabilidad concierne, es asunto zanjado. De su capacidad de intriga, ya sabíamos. De la inmoralidad a la hora de despachar un muerto, causa indignación y alarma social.

Farsa parlamentaria.

Era todo mentira. Aquellas palabras tan sentidas y a la vez tan comprometidas con el esclarecimiento de la verdad y la depuración de responsabilidades políticas, si hubiera lugar a ellas, eran una farsa. A la primera de cambio, ha dado un vergonzoso carpetazo político al asunto. Dice Ares que todo lo que sabe, y lo que calla, lo traslada a la jueza encargada de la instrucción del sumario y si alguien, como ha exigido el PNV, quiere conocer los resultados de esa investigación se tiene que dirigir a ese juzgado.

Rodolfo Ares mezcla deliberadamente ámbitos distintos para ver si enmarañando sale airoso del trance. Va a ser que no cuela. Por supuesto que tras una muerte como la de Iñigo Cabacas hay una actuación judicial de oficio que determinará si existen o no responsabilidades penales y si hay culpables concretos de homicidio. Bien, eso sigue su curso.

Lo que se le pide a Ares no es que colabore con la Justicia, porque eso se le supone. Lo exigible es que los responsables de Interior, y de la Ertzaintza, aclaren cuáles fueron sus decisiones en aquella actuación. Son asuntos, como ya se ha explicado hasta la saciedad de fácil concreción: quién actuó, cómo, por qué, quién avaló esa intervención, cómo sucedieron los hechos, etc. Cuestiones que no interfieren una instrucción judicial pero que deben ser aclaradas ante la ciudadanía.

¿O no le parece a Ares suficientemente grave la muerte de un chaval en plena calle por un disparo de la policía de la que es máximo responsable? ¿No cree acaso que la alarma social que ha generado este episodio merece una explicación detallada de las decisiones de su Departamento? ¿No sería conveniente aclarar lo que pasó para frenar los recelos que en amplios sectores de la sociedad (no, no me refiero a la izquierda abertzale) está suscitando el caso hacia la Ertzaintza?

Respuestas.

Son respuestas que deberían cumplir tres objetivos. El primero, la asunción de la responsabilidad política a la que Ares tan pomposamente aludió. Esto es, si él y sus colaboradores más inmediatos tomaron las decisiones correctas o actuaron de manera negligente en una situación con resultado de muerte. Si demuestran que fue una fatalidad sin que se cometieran errores, perfecto. Si los hubo, deben dimitir.

El segundo objetivo es tranquilizar a una ciudadanía que está preocupada y alarmada. Cuesta mucho asumir las falta de explicaciones ante una muerte tan incomprensible. Y peor es aún que, en medio de la conmoción, el Departamento de Interior haya tratado de intoxicar a la opinión pública con una sarta de medias verdades que son un insulto a la inteligencia.

Por último, una respuesta clara tranquilizaría a los propios agentes de la Ertzaintza que injustamente están pagando la ineficacia de sus rectores. Las órdenes contradictorias, el temor ante lo que pueda ocurrir en futuras intervenciones, la constatación de que es necesario avanzar hacia un modelo policial más cooperador y menos represivo, etc… no se puede esperar más a poner claridad donde el consejero apaga la luz para salvar su silla.

Rodolfo Ares podrá triunfar dentro del PSOE, seguir ganando congresos para sus amigos, cobrarse después los favores y las influencias, pero siempre le perseguirá el nombre de un joven que murió injustamente en la calle y después le remataron en la peor de las versiones de la política.


01
may 12

La paz, a pesar de Savater

Qué cosa más grande es la libertad! Incluso para los que nos la negaron y hoy venden libros gracias a este grupo de periódicos. Sí, Savater es un campeón de la cosa vasca, sobre todo cuando le afecta al bolsillo. Primero callaba, como cómplice cobarde, que mataran a los vascos que no pensábamos como él, alimentó en Zorroaga la doctrina de la bestia, en Egin hizo sus pinitos coqueteando con los que veían matar como si lloviera, se apuntó a la teta de la que renegó, chupó, hizo de sargento chusquero con Aznar y capellán castrense en el Kursaal, pedía cárcel por doquier a los que antes alentó y ahora, lo que hay que leer, el Grupo Noticias le da una entrevista. Bien hecha, por cierto, porque retrata al amoral que da clases de ética. Porque una cosa es saber de comportamientos éticos y otra cosa es aplicar las lecciones.

Ya que tiene la poca vergüenza de admitir que le divierte “joder” con el asunto de ETA, sigamos su juego. Y ahora que se le ha acabado el negocio digamos, por ejemplo, que él no ha sido una víctima. O desde luego no de las más destacadas. Hablemos en plata. Él y unos cuantos decidieron hacer de la locura de ETA una manera de vivir. Se apuntaron al carro de los que de verdad iban a morir. Aznar llegó y les recompensó esperando cobrar el favor. A unos, la cátedra que no merecían; a Juaristi, prebenda perpetua con el Instituto Cervantes… y a nuestro célebre Savater, bolos varios para que sacara la cachiporra dialéctica y atizara a diestro y siniestro. Al carro se sumaron, ¡cómo no!, los que jaleaban los tiros en la rodilla de los demás que, de repente, cosas de las cuentas corrientes, tornaron en predicadores de la paz desde los púlpitos mediáticos comprados por el Gobierno. Unos caraduras.

Aquel perrito lamedor del aznarato dijo que el que firma esto era un “txakurra” de ETA. Para que la trola quedara más redonda no tuvo consideración ética, no fuera a ser que la verdad le estropeara el negocio. Se plantó en Madrid, con escolta y sueldo, para largar que yo y Pepe Rei señalábamos los objetivos que ETA tenía que matar. Yo, desde las páginas de DEIA. Recuerdo mi primera reacción: “Juaristi y Savater tienen suerte de no ser yo el que señale”. La segunda, apartar ese pensamiento de ira porque es precisamente lo que buscan este tipo de personajes.

Una magistrada de Madrid decidió que aquella acusación de ser la persona que señalaba quién tenía que asesinar ETA no era un insulto. Pues vale. A partir de ahí, mi escasa confianza en la Justicia española se difuminó; pero no mi repulsión hacia esa pareja de sinvergüenzas que tanto frivolizan con el dolor ajeno y que cada vez que la paz se acerca a Euskadi necesitan elevar el nivel de provocación.

Y uno de los triunfos colectivos de los que más orgullosos podemos sentirnos es que nuestra sociedad ha ido orillando a estos extremistas para quienes el laberinto vasco ha sido Continue reading →


23
abr 12

El silencio espeso de Ares y Varela

Se cumplen dos semanas desde que Iñigo Cabacas falleció como consecuencia del disparo de un pelotazo de goma efectuado por un agente de la Ertzaintza. Quince días que han seguido a un espeso silencio institucional mientras el joven se debatía entre la vida y la muerte. Era Semana Santa y daba la impresión de que nadie se quedó de guardia en el Gobierno vasco para una primera reacción. O si estaban, decidieron que lo mejor era callar.

Pero el fallecimiento de Iñigo, que obligaba a unas explicaciones claras, fue seguido de una primera y confusa reacción del responsable político de la policía vasca, Rodolfo Ares. Y después, nada. Hasta el momento, la asunción de la “responsabilidad política” de lo ocurrido no ha dejado de ser una frase hueca y prefabricada; y el anuncio de una investigación parece, transcurrido este tiempo, una manera de ganar tiempo para disolver en la memoria colectiva tan luctuoso y grave suceso. Se equivoca si cree que nos vamos a olvidar.

No se entiende la tardanza en una situación en la que existen protocolos tan estrictos como en una actuación policial. Lo dicen los propios agentes de la Ertzaintza, injustamente colocados de forma genérica bajo sospecha de malas prácticas. Aunque, parece evidente, en este caso concreto sí hubo una mala praxis. Fue, por lo menos, un error trágico, porque nadie con dos dedos de frente puede pensar que se trató de un acto premeditado, que el agente que disparó la pelota buscaba esa consecuencia. Por eso, hablar de asesinato es radicalmente injusto. Asesinato era lo que hacía ETA, o los GAL.

Pero como la consecuencia es la misma, merece la misma reparación.

Mientras llegan esas explicaciones oficiales, el Departamento de Interior parece instalado en la política de la filtración a pequeña escala. Que si los cartuchos de alguna comisaría tienen más pólvora de la adecuada, que si la pelea que provocó la asistencia policial ya tiene sus detenidos, etcétera. Asistimos a un rosario de Continue reading →


17
abr 12

Rémoras del pasado

Joseba Egibar ha dejado la pelota muy bien centrada: de lo que se trata, ha dicho, es de decidir si gobierna el PNV o la izquierda abertzale. Así es. Y será la ciudadanía vasca, cuando López decida poner fin a este calvario gubernamental, la que decida quién mete gol. El presidente del GBB del PNV tiene la virtud de trasladar a la sencillez donde otros tratan de enredar.

Enredo es ese titular de Gara en el que se colocaba de manera automática a Arnaldo Otegi como candidato a lehendakari. Me imagino que a Patxi Zabaleta y Oskar Matute, si no están ya asimilados, se les cayó el periódico de las manos. ¡Vaya con la democracia asamblearia!

Enredo es porque Otegi no podrá ser candidato a pesar de que el Tribunal Supremo anule esa antijurídica sentencia que dictó la Audiencia Nacional contra los cinco dirigentes de la izquierda abertzale. Que era un disparate acusarles de reconstruir Batasuna, y por lo tanto ETA, lo sabe hasta la Guardia Civil. Pero otra cosa es ese tribunal de excepción creado para dictar sentencias tan excepcionales como esta y otras muchas.

Si el Supremo pone un poco de cordura y tumba ese fallo, Otegi aún tendrá pendiente por cumplir quince años de inhabilitación para cargo público. Luego, podrá ser “candidato a lehendakari” si la izquierda abertzale decide que sus listas sean nulas. Y no parece que estén en esa estrategia, sino en la contraria. De lo cual, por cierto, nos alegramos todos porque, de paso, cierra ese mayúsculo error que ha durado varias décadas y ha permitido que triunfaran las balas donde reinaba el silencio cómplice.

Solo cabe una remota posibilidad. Se trata de un indulto parcial que pasa por un Consejo de Ministros presidido por Mariano Rajoy. A eso me refiero con lo de remota. No me imagino al PP en una ciaboga tan pronunciada. Aún no. Aunque llegará, eso y mucho más. Pese a los aullidos de la caverna mediática, el PP también virará hacia una realidad que se va abriéndose paso.

Mientras esta Euskadi celebra su primer Aberri Eguna sin terrorismo desde la muerte de Franco, algunos están empeñados en ir lastrando los cambios. Para empezar, los que queman los contenedores. Dice Maribi Ugarteburu, la portavoz del conglomerado, que “hay que acabar con los automatismos”, refiriéndose a los que siempre miran a la izquierda abertzale cada vez que se realizan estos actos vandálicos. Pues qué quiere que le diga, lo normal es que miremos a los únicos que han amparado esas quemas, y es que ellos y los contenedores nunca se han llevado demasiado bien. Ni antes, ni ahora. Son más de quemar y puerta a puerta.

Pero no es broma. Lo que subyace tras esos incidentes que afortunadamente son más aislados, y además cuentan con el rechazo explícito de quienes antes los jaleaban, es que se ha creado una cultura de la violencia y la gresca entre los más jóvenes. Si a un chaval de quince años le dices Continue reading →