Adiós a la leyenda del euskera como arma de los aliados

Un estudio desmonta la versión de que fue utilizado en 1942 por marines contra Japón como idioma encriptado durante la segunda guerra mundial

Un reportaje de Iban Gorriti

El Batallón Gernika desfila ante el Teatro de Burdeos, tras la victoria de Point Grave. Foto: Memorial Front du Médoc
El Batallón Gernika desfila ante el Teatro de Burdeos, tras la victoria de Point Grave. Foto: Memorial Front du Médoc

un extenso estudio publicado por la Asociación Sancho de Beurko deconstruye el mito del euskera utilizado como idioma codificado por alguna supuesta unidad de marines de origen vasco durante la Segunda Guerra Mundial, y de forma particular en el desembarco de la Batalla de Guadalcanal en verano de 1942. Los autores del laborioso trabajo surgido en Reno (Estados Unidos) hace más de quince años son los historiadores Pedro J. Oiarzabal, de la Universidad de Deusto, y Guillermo Tabernilla, de Sancho de Beurko Elkartea.

La investigación, con visitas a los archivos estadounidenses, británicos y estatales, desmonta uno de los mitos más arraigados de la historiografía vasca que, a su juicio, se repite “de forma cíclica” en los diferentes medios de comunicación desde hace setenta años. Tabernilla y Oiarzabal fundamentan esta creencia en “las muy complejas relaciones” entre los medios secretos del Gobierno vasco en el exilio y el servicio de inteligencia OSS norteamericano, precedente de la actual CIA.

El estudio de 156 páginas ha visto la luz en la revista digital Saibigain de Sancho de Beurko Elkartea. Lleva por título El enigma del mito y la historia: Basque codetalkers en la Segunda Guerra Mundial. El origen de la creencia heredada tiene su origen en dos publicaciones del año 1952. Primero en la edición mexicana del periódico nacionalista vasco Euzko Deya y, a continuación, una réplica de la armada franquista en La revista de Marina. Editan la misma nota “como reacción a una acción”.

Oiarzabal y Tabernilla ponen de manifiesto en su libro la “falsedad histórica” de tal hecho, enfatizando el obligado papel jugado por el enigmático capitán Frank D. (o Ernesto) Carranza, “hijo de inmigrantes vascos” -según un texto de la época-, artífice del supuesto uso militar del euskera en la última contienda mundial. “Diferentes fuentes citan a Carranza, pero no hay ninguna prueba que demuestre que se llamara así. Creemos que sí existió pero bajo otro nombre real”, subraya Tabernilla.

Es más, se cita que esta enigmática figura murió atropellada cuando salía de casa en abril de 1979 en la Quinta Avenida de Nueva York, vía en la que la OSS tenía su sede. También existe una entrevista en la que la histórica Marichu Anatol -de la Red Cométe- aseguraba en una entrevista publicada en DEIA que vio a Carranza en la muga en Bidasoa.

“A Marichu no se le puede cuestionar. Le vio sin duda. Pero no existe en los fondos militares esa persona con ese nombre. Salen en las bases de datos varios Carranza… pero ninguno con ese perfil. Ha pasado lo difícil de estar en el Pacífico con los marines a la muga del Bidasoa. Solo alguien se puede mover tanto si está trabajando para la inteligencia norteamericana “, agrega Tabernilla.

En aquella guerra sí se utilizaron lenguas como el de la comunidad nativa navajo para encriptar mensajes de radio como un método seguro de comunicación. Tanto es así que el código nunca fue descifrado por las fuerzas imperiales japonesas. Con relación a la lengua vasca, en 2008 el Gobierno vasco también hizo suyo el discurso de que se había usado el euskera como el navajo, pero nunca se había demostrado. “El navajo o el iroqués eran lenguas minoritarias que podían utilizarse, pero el euskera era ya un idioma estudiado y de alguna forma internacionalizado. Dos marines de la OSS de entonces ya declararon que no era posible. El euskera no era una lengua aislada, tenía presencia en muchas partes del mundo”, precisa Tabernilla.

‘capitán carranza’ Oiarzabal también aboga por que el mito surge de las extremadas complejas relaciones entre los servicios de información, y hay libros que lo citan. “Personas con cierta autoridad académica lo creyeron y lo difundieron. Empiezas a dudar que fuera cierto cuando buscas fuentes testimoniales. Tendría que aparecer alguna información real”, enfatiza Oiarzabal quien consultó a los mayores expertos en criptología de Estados Unidos. “Y me aportaron con pelos y señales por qué no se utilizó el euskera. Además, no aparece el capitán Carranza con esas credenciales ni los 60 marines vascoamericanos del cuerpo de transmisiones en Guadalcanal de la Organización Airedale”. A su juicio, resulta imposible demostrar que se diese la utilización de la lengua vasca a partir de esta investigación “con argumentos de peso y con documentos originales”.

El trabajo que se puede consultar de forma gratuita tiene una dedicatoria especial: “A todas aquellas personas que desde el anonimato sirvieron con su esfuerzo y sacrificio al Servicio Vasco de Información y a los servicios secretos de los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial, contribuyendo a la victoria final contra el totalitarismo”.

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